Claves para entender la economía andaluza (y II). Manuel Delgado Cabeza. Catedrático de Economía.

Gentileza: El portal de Andalucía: https://portaldeandalucia.org/

En el artículo anterior se trató de cuatro cuestiones a tener en cuenta para entender qué le pasa y cómo funciona la economía andaluza. Se partía de que 1) la economía es un producto social, para abundar en la importancia de contestar a la pregunta 2) ¿desde dónde se gobierna lo económico?, en el camino para entender que 3) no somos una economía atrasada, sino 4) una economía subalterna.  Percibir este carácter subalterno –“que ocupa una posición inferior”- propio de las economías del Sur, resulta esencial para entender la realidad socioeconómica y cultural de Andalucía. Pero desde esas gafas que la élite dominante del Norte ha construido, imponiendo una representación de la realidad que legitima su supremacía, esta subalternidad permanece invisibilizada. El velo de lo monetario y el uso de lo que José Manuel Naredo viene llamando términos fetiche, idolatrías o metáforas como las de la producción o el mercado, ocultan formas de dominación entre las que se encuentra la apropiación de riqueza desde el Norte sobre las realidades del Sur; por eso, otra de las claves para entender la economía andaluza es desvelar, que, como sentenciaba un personaje de El Roto:

  1. “La economía es una rama del ilusionismo”. ¿Cómo se encubre, desde la economía convencional, la explotación de los pueblos y países del Sur como Andalucía? Un caso concreto nos puede servir como ilustración: el de los intercambios asociados a la plataforma agroexportadora de hortalizas de Almería, un enclave agrícola intensivo en el uso de trabajo, materiales y energía; uno de los espacios que en mayor medida define la dedicación primaria de la economía andaluza.

Un estudio realizado en la zona representando el proceso económico no sólo en términos monetarios como hace la economía convencional, sino incorporando en él las entradas y salidas de materiales y energía nos desvela que el modelo almeriense apoya su funcionamiento en el uso y la degradación del patrimonio natural local; en una intensa extracción y trasiego de materiales movilizados, con fuertes repercusiones territoriales y ecológicas y que en su gran mayoría (más del 99%, agua, tierra, arena y estiércol) proceden del entorno más próximo. Con una dependencia que hace al modelo extremadamente vulnerable: la extracción de agua acumulada en los acuíferos por encima de las aportaciones anuales del “recurso” al sistema hidrológico de la zona, estimándose el déficit anual en más de un tercio del agua consumida; un camino que va agravando con el tiempo el problema de su escasez. La cantidad anual de agua consumida por este modelo extractivo localizado en la zona más árida de Europa equivale aproximadamente al consumo de una población de cinco millones de habitantes.

Pero esta apropiación intensiva de recursos locales no se advierte si, como hace la economía convencional, centramos la atención en los flujos monetarios, porque la estructura de costes, en términos de dinero, nos lleva a concluir que los ingredientes más importantes, con mucha diferencia, son las semillas, los fertilizantes, los plásticos, etc, que suponen cerca del 90% del valor monetario de las compras. Los recursos locales quedan así muy empequeñecidos en la representación monetaria del modelo, en consonancia con su escaso valor dinerario. Escasez de valor a la que se ha llegado a partir de criterios de valoración construidos por la economía convencional que contabilizan, por ejemplo, el agua según su coste de extracción y no por su coste de reposición: lo que costaría reponer la situación hídrica al estado anterior a la extracción.

De modo que lo que aparece, lo visible, lo que tiene valor (monetario) es el paquete tecnológico utilizado en el proceso, cuyo diseño y elaboración está en manos de grandes corporaciones ajenas y muy lejanas a Andalucía, invisibilizándose así los costes ecológicos del extractivismo. Hay todavía otros costes, los sociales, también invisibilizados y que se originan a partir de los precios crecientes pagados por el agricultor por el paquete tecnològico, y de los precios percibidos por los productos que vende que son cada vez más bajos. Los dos lados de esta pinza tienen mucho que ver con el poder de las grandes corporaciones de los agronegocios. En el caso de la agricultura almeriense en 2020 el precio medio percibido por los agricultores de Almería por un kilo de hortalizas es, según estimaciones de Cajamar, en 2018, (en términos constantes, como dicen los economistas -descontado el efecto de la inflación-) un 70% del que percibían 43 años antes, en 1975. Esta presión la resuelve el agricultor de la única manera que le queda en sus manos: aumentando el número de kilos producidos por hectárea para compensar la bajada de márgenes por cada unidad producida, y eso significa intensificar la explotación de los “recursos” locales, y desplazando esa presión hacia los costes de la mano de obra, que experimenta así una sobreexplotación como consecuencia de las condiciones en las que se desenvuelve el extractivismo en este enclave agroexportador de Almería.

De manera que, mientras más bajos sean los precios en origen que se le pagan a los agricultores almeriense y más les cuesta la tecnología que usan, más capacidad tienen las grandes corporaciones localizadas en el Norte de apropiarse desde lo global de espacio (patrimonio natural) y tiempo (de trabajo) locales. Un intercambio desigual que se presenta desde la economía convencional como resultado del “libre juego” del mercado, término que se utiliza aquí como fetiche para encubrir las relaciones de poder que hay detrás de una apropiación de riqueza que va a alimentar las necesidades de los procesos de crecimiento y acumulación de capital y de poder de los amos del agronegocio, localizados básicamente en los centros económicos de la Unión Europea.

Estos imperios alimentarios necesitan para su expansión conseguir garantizar a los inversores la máxima remuneración, o, lo que es lo mismo, el mayor aumento en el futuro del valor de sus acciones y títulos en los mercados bursátiles, que es el principal aliciente para invertir. Esa garantía de que las acciones van a subir de precio se apoya en las expectativas de ganancias de la empresa. Ahí se juegan estos gigantes la continuidad de su financiación y con ello su supervivencia. Desde estas reglas del juego, la apropiación de la máxima cantidad de valor en el primer eslabón de la cadena resulta esencial. Maximizar la apropiación de riqueza asociada al extractivismo no es una opción para estas grandes corporaciones; es una cuestión perentoria, en la que les va su propia existencia. Su posición privilegiada de poder les facilita conseguir el objetivo.

Todas estas consideraciones, que se suman a las que se hacían en el primer artículo, nos llevan a una pregunta que sería clave para entender hacia dónde mirar en el futuro.

  1. ¿Hay remedio dentro del capitalismo?

A escala mundial parece cada vez más evidente que reproducir lo que nos ha traído hasta aquí sólo puede agravar los problemas que padecemos; abundar en la lógica del lucro y la acumulación, la misma que nos ha puesto al borde del abismo social y ecológico no parece que sea la receta. Especialmente en una etapa del capitalismo que no es reversible y en la que no hay resquicio para concesiones; al contrario, la reproducción del sistema tiene lugar, cada vez en mayor medida, a costa de empeorar las condiciones en las que la vida se desenvuelve, ecológica y socialmente. Ahondar en esta manera de concebir y de funcionar lo económico y en la forma de entender la vida y de vivir de la que esta economía forma parte lleva a intensificar el conflicto entre el capital y la vida, con sus cuatro fuentes de tensión: el trabajo asalariado, la esfera de los cuidados, la explotación de la naturaleza y la de los pueblos y los países del Sur como Andalucía dedicados a su exportación.

Este recrudecimiento en las formas de explotación se hace ostensible en el caso del extractivismo. Esa cara oculta o encubierta de apropiación de riqueza asociada al sometimiento de pueblos y países del Sur como Andalucía que viene siendo una característica consustancial a la modernidad y el capitalismo. Las necesidades de productos primarios, de materias primas, no han dejado de crecer desde los inicios del sistema y lo han hecho de forma exponencial en las últimas décadas, cuadruplicándose desde 1970, en una continua “rematerialización” de la economía que corre pareja al empeño por convertir -en el discurso- en sostenible lo que cada vez está más lejos de serlo.  Desde el inicio del siglo XXI el uso de materiales y energía se ha duplicado, en una escalada del extractivismo asociada a los requerimientos de nuevas tecnologías y nuevos materiales relacionados con nuevas fronteras para la acumulación, entre las que sobresalen la “transición hacia energías renovables” y la digitalización como vías de salida ante las dificultades de reproducción con las que tropieza el capitalismo. Y ahí vuelven a estar, de nuevo, los pueblos subalternos como Andalucía como zona de sacrificio para esta nueva etapa de la acumulación, que intensificará el colonialismo en su versión más cruda, como ya se viene percibiendo con el repunte de la minería, consagrada en 2014 como “pilar estratégico” de un “nuevo modelo productivo” con el consenso de todas las fuerzas políticas, lideradas por el PSOE e Izquierda Unida, socios que gobernaban en coalición la Junta de Andalucía.

Gobiernos centrales, autonómicos y municipales, y sindicatos “mayoritarios” apoyan en Andalucía con entusiasmo esta nueva ofensiva extractivista alineándose con los intereses de las grandes corporaciones mineras a las que se conceden generosas subvenciones y ayudas públicas, y siendo cómplices, por acción u omisión, de conductas que han ocasionado graves daños y altos riesgos ecológicos y sociales. Con la coartada de la creación de riqueza y empleo en la comarca donde se localizan, obviando que la tecnología empleada en las nuevas formas de extractivismo minero, a la vez que hacen más agresiva la extracción aumentando la intensidad y la escala de la agresión, convierten a la minería en una actividad poco demandante de empleo que dura sólo mientras se mantiene la explotación. Nuestra experiencia como pueblo cuyo subsuelo ha venido siendo utilizado históricamente para extraer minerales y riqueza con la que se ha alimentado la prosperidad del Norte nos dice que estas actividades que empiezan siendo acogidas como tabla de salvación a la que agarrarse con la idea de salir de la pobreza terminan, cuando se acaba la explotación, con un panorama desolador de destrucción y de ruina en el entorno social donde se localizan, dejando enormes pasivos ambientales y sociales que perduran en el tiempo y ahondado la situación de pobreza secular de la que se partía. Mientras tanto, la dedicación extractivista con frecuencia convierte a la compañía minera en dueña de la vida de la comarca y de sus habitantes, impidiendo que puedan prosperar otras maneras de entender la economía más justas, solidarias y sostenibles. Un ejemplo más de cómo desde el sistema político y las instituciones se viene alimentando el papel subalterno que juega la economía andaluza y ahondando nuestra dependencia económica, nuestra subalternidad política y nuestra servidumbre cultural.

Ante la situación que se ha mostrado hasta aquí sería demasiado ingenuo seguir confiando en que las soluciones, los cambios necesarios, vayan a venir desde arriba; entre otras cosas porque nunca las transformaciones de la envergadura de las que ahora se necesitan vinieron de lo instituido, que, por esencia, tiende a reproducir los privilegios y el orden establecido. No se puede contar con quienes desde la política mantienen este orden en beneficio de una élite que concentra cada vez más riqueza y más poder sin reparar en daños. Para que la transformación desde abajo sea posible es prioritario considerar la última de las claves:

  1. La importancia de la conciencia colectiva.

Al qué hacemos habría que anteponer responder colectivamente a ¿cómo hemos llegado hasta aquí?, y eso requiere una conciencia social generalizada. Sin ella no estaremos en condiciones de resolver a nuestro favor la encrucijada en la que nos encontramos y que nos plantea hoy dos alternativas: una, la que se nos propone desde arriba y que consiste en reclamar la recuperación de una economía construida para sostener la acumulación de capital. Para Andalucía eso significa reclamar seguir siendo los camareros de Europa, o mantener una plataforma agroexportadora que trabaja para un amo que se llama Carrefour, Alcampo o Mercadona. La otra vía sería procurar que prosperen experiencias que contengan otras maneras de entender y funcionar la economía que vayan haciendo retroceder las cuatro fuentes de conflicto entre el capital y la vida. Dando cabida a la esfera de los cuidados, colectivos e individuales, físicos y afectivo-emocionales, que están en la base de las necesidades humanas, como un eje central de lo económico, subordinando la elaboración de objetos a la sostenibilidad de la vida social y natural y haciéndonos cargo progresiva y colectivamente de nuestras necesidades a través de formas cooperativas, comunitarias y autoorganizadas de trabajo que hagan retroceder el trabajo asalariado, dependiente y servil, cada vez más escaso, precarizado y lejos de nuestro control. Un reto que estamos obligados a afrontar colectivamente desde un nosotros inclusivo que tenga fuerza para tratar de ir ganando espacios, cambiando las reglas del juego y creando nuevas dimensiones para que la vida pueda prosperar.

Manuel Delgado Cabeza. Catedrático de Economía. Universidad de Sevilla.

Manifiesto a todos los Andaluces. 1936 (Gentileza: Centro de Estudios Históricos de Andalucía. Ceha)

Fuente: https://ceha.ovh/manifiesto-a-todos-los-andaluces-1936/

Este documento ve la luz en junio de 1936 -solo falta un mes para la rebelión militar- y lo firma: “Acción Pro Estatuto Andaluz. Por su mandato Blas Infante”. Deja claro, por tanto, quién es su autor.

El escritor José Luis Ortiz de Lanzagorta lo publica, por primera vez tras la dictadura, en su libro “Blas Infante. Vida y muerte de un hombre andaluz”, y nos dice de él: “Es el último y dramático documento escrito por Blas Infante, llamamiento de urgencia y testimonio con valor de testamento andalucista, síntesis de su estilo político y literario”.

Analizando en profundidad el manifiesto, más que un “llamamiento de urgencia”, podemos considerarlo, más bien, como un intento desesperado para hacer reaccionar al pueblo andaluz. Los catalanes han conseguido su Estatuto; los gallegos refrendan el suyo; aragoneses, castellanos y asturianos están redactando un anteproyecto de Estatuto y los vascos han presentado ya cuatro versiones a las Cortes. Mientras tanto, aquí todo parece empantanado. La labor política de obstrucción está dando sus frutos. Han terminado los dos años de gobierno conservador, opuesto a cualquier intento de autogobierno, pero todo sigue igual, nada se mueve. Parece que la maldición del diputado del PSOE en enero de 1933, cuando recriminaba a Blas Infante por gritar ¡Viva Andalucía Libre!, se ha cumplido: “Con ese grito nunca tendrán ustedes Estatuto de Autonomía”.

El manifiesto comienza así: “Salud: El organismo de Acción Pro Estatuto, formado por uno de los Consejos de la Junta Liberalista de Andalucía … /… se dirige a vosotros con el fin de procurar interesaros en esta obra de autonomía regional; aspiración que no excluye la particularidad de alguna doctrina ni de algún programa religioso, político o societario”.

Como siempre, obligados a realizar aclaraciones: No pretendemos ir contra nadie; todos los intereses políticos, religiosos y económicos serán respetados. Dejar de poner obstáculos. Nunca en contra de, sino a favor de Andalucía. Lo repetían una y otra vez, pero nada, la cerrazón y las directrices se imponían.

Los andalucistas eran exquisitos en sus actuaciones. Por si pudiera existir alguna reticencia política, crean dentro de la Junta Liberalista una comisión específica a la que llaman Acción Pro Estatuto. Ella será la encargada de dinamizar todas las propuestas, adormecidas y boicoteadas tanto por el poder como por los partidos centralistas, intentando encauzar los trabajos comenzados en enero de 1933 en la Asamblea de Córdoba. Se trata de una acción promovida desde la sociedad civil, pero ni se andan con medias tintas ni ocultan sus ideales. Uno de los párrafos más comprometidos llama a los andaluces, “siquiera por evitar el privilegio” a “ser libres como todos aquellos pueblos hermanos”.

“Vuestra vida económica y espiritual juéganse lo porvenir en los instantes de esta hora trascendente. Todas las Regiones van a ser autónomas. Siquiera por evitar el privilegio; siquiera por defender la igualdad de todos los pueblos peninsulares en el seno de la Sociedad Española; resolveros a ser libres como todos aquellos pueblos hermanos”. Siquiera por no ser los únicos que hacen el tonto, parecen decir muy claramente. Siquiera por no destacar como pueblo carente de sentimiento e identidad. Continúan: “¿No veis? Cada uno de esos pueblos procurará, como ya ocurre hoy con respecto a Cataluña, beneficiar legítimamente sus intereses particulares a costa del Pueblo que, vergonzosamente, siga como Colonia…”

Cerca de noventa años después, seguimos colonizados. Continuamos adormecidos. Nadie se enteró entonces y ahora aún se enteran menos.

Pero los firmantes, o mejor aún, el único firmante y autor de este manifiesto, tiene las ideas claras… y altas: “Vosotros, acostumbrados a servir de espectáculo … /… no podréis acaso admitir que en la Historia de los hombres, por vuestra noble ascendencia, tenéis derecho a representar una suprema esperanza de la Humanidad en crisis. Sin embargo, sois la estirpe castigada de aquellos hombres que de Andalucía hicieron en sus épocas de libertad jardín de infinitas bienandanzas; los herederos de aquellas generaciones incomparables, por quienes Andalucía llegó a resplandecer como Faro del Mundo, laborando culturas y civilizaciones desinteresadas y poderosas”.

 

Para finalizar, tres palabras: “Y, la Paz”. Un mes después, estalla la guerra civil en España.

MANIFIESTO “A TODOS LOS ANDALUCES” DE LA JUNTA LIBERALISTA.

JUNIO 1936

 

 

A todos los andaluces

Salud:

 

El organismo de Acción Pro Estatuto, formado por uno de los Consejos de la Junta Liberalista de Andalucía, con la colaboración de elementos pertenecientes a sindicales obreras, partidos políticos de ideologías diferentes, y entidades económicas y culturales, se dirige a vosotros con el fin de procurar interesaros en esta obra de autonomía regional; aspiración que no excluye la particularidad de alguna doctrina ni de algún programa religioso, político o societario. Quisiéramos, nosotros, que por la virtud de este carácter de conveniencia común, referido a la empresa autonomista, para la cual os venimos a convocar, llegase la Paz a regir entre vosotros, durante unos días de convivencia fraterna; sin perjuicio de que, una vez conseguida la autarquía de nuestro pueblo, cada uno de los andaluces o cada grupo político u obrerista procurase llegar a orientar a Andalucía, manteniendo sus particulares puntos de vista, o combatiendo por sus respectivos criterios de justicia y libertad.

No es una motivación de mero egoísmo regional la que nos determina para atrevernos a pedir, con respecto a Andalucía, la instauración de un régimen autonómico. Tanto necesita España, como Andalucía, el que esta última llegue a tener una constitución autárquica. No se olvide que este organismo de ACCION PRO ESTATUTO ha sido patrocinado por la Junta Liberalista de Andalucía; y que esta institución viene, desde hace mucho tiempo, empeñada en una paciente y obscura labor de creación integral andalucista, ordenada a restaurar en Andalucía su propio sentido vital; despertando su vocación histórica de gran pueblo creador de culturas o civilizaciones dirigentes de lo Humano; labor, desde siempre inspirada por el lema del Escudo Andaluz: “Andalucía, por sí, para España y la Humanidad”.

España precisa que Andalucía se levante en petición de su autonomía. El acatamiento ineludible que la Constitución de 1931 tuvo que rendir al hecho natural de “España, República federable” (concepto de Estado, nuevo; sin precedente sen la Política Constitucional europea) no sólo hubo de expresar la realidad, por nadie discutida, de una crisis referida al Estado Español centralista, de solución inaplazable; sino que vino a enunciar, también, la necesidad urgente sentida por España, de llegar a resolver aquella crisis, reconstituyéndose conforme a las exigencias indeclinables emanadas de su original estructural natural e histórica, en la forma lógica y tradicional de un Estado centralista, imposible de restaurar por haber ya muerto en la conciencia de los españoles, ha sido la causa principal del fracaso experimentado por todos los gobiernos españoles, en lo que va de siglo. Como que el Caos español que, cada día más, se va intensificando, aunque se haya tratado de encubrir durante los frecuentes periodos dictatoriales, fingiendo un orden, mediante aparatos de fuerza, corresponde al paréntesis abierto desde hace próximamente treinta años, con la invalidación del Estado Centralista; y, el cual paréntesis sólo puede llegar a ser cerrado con la afirmación rotunda del Estado federal; haciéndose de regir, mientras tanto, los españoles, tal como se han venido rigiendo desde el novecientos hasta ahora, por el cadáver de un Estado de que mantuvo y mantiene apoyado en las armas policiales, falto de justificación o de vida al faltarle la adhesión de las conciencias ciudadanas. Es decir, que los españoles han vivido durante muchos años peor que si no tuviesen Estado, regidos por la sombra de un Estado difunto.

Por estas razones podrán llegar a ser discutidas o acatadas las últimas formas expresivas de los movimientos autonomistas, más o menos vehementes; pero lo que no se puede negar, después de lo expuesto, es que en la hondura de esos dinamismos, ha venido alentando y alienta aún el alma incomprendida de un sentimiento españolista, puesto que aquellos movimientos hubieron de corresponder con mayor o menor crudeza a la necesidad vital de España, relativa a sustituir un Estado muerto por un Estado vivo que evitase el Caos. Españolista, fue, por tanto, el gesto, acaso violento de Cataluña, cuando en 1931 llegó a arrogarse o a decretarse a sí misma un régimen autonómico; españolista, aquel incomprendido movimiento liberalista andaluz que, durante el mismo año, aspiró a establecer el Estado libre de Andalucía, siendo calumniado con el nombre de “Complot de Tablada”: como españolista ha sido también el plebiscito vasco, antecedente de la presentación en Cortes de un Estatuto autonómico que empieza a embargar la atención de castellanos y de leoneses; los nobles hijos de esas regiones infundadamente tenidas por hegemónicas y privilegiarias, no obstante que el Patíbulo de Villalar viniera a simbolizar para siempre, como cayeron bajo un yugo común esclavitud, todas las Regiones de España, vencidas por la influencia extranjera, uniformante y centralista.

Españolista, es, pues, este llamamiento por el cual, nosotros, venimos a insistir, ahora, cerca de los andaluces. Pues qué; Andalucía, esencia de España, ¿habrá de incurrir, nuevamente, en la persistencia de no responder a esa angustiosa necesidad de un Estado federalista, amparo común, que todos los pueblos españoles experimentan?

Andaluces: Además de por España, por vosotros mismos; aunque siempre uséis de vuestra autonomía, subordinando el propio interés al servicio de España y de lo Humano; resolveros a ser libres.

Vuestra vida económica y espiritual juéganse lo porvenir en los instantes de esta hora trascendente. Todas las Regiones van a ser autónomas. Siquiera por evitar el privilegio; siquiera por defender la igualdad de todos los pueblos peninsulares en el seno de la Sociedad española; resolveros a ser libres como todos aquellos pueblos hermanos. ¿No veis? Cada uno de esos pueblos procurará, como ya ocurre hoy con respecto a Cataluña, beneficiar legítimamente sus intereses particulares a costa del Pueblo, que vergonzosamente siga como Colonia, uncido al yugo de un Poder Central, que ya no podrá ser un Poder centralista, sino un instrumento de los poderes que vengan a regir las Regiones autónomas. La articulación de vuestra Industria; el concierto de vuestras actividades mercantiles; el cultivo de vuestros campos; el aprovechamiento de vuestras aguas; el desenvolvimiento planificado de todas vuestras privativas fuentes de riqueza; la traducción de vuestros sentimientos y de vuestras privativas intuiciones jurídicas y sociales en leyes propias que respondan a vuestro Genio o manera de ser originales, y a vuestras particulares concepciones del Mundo y del vivir; todo esto, nada menos que el existir independiente, alimentado con medios o recursos propios y conforme a las exigencias de vuestro exclusivo carácter; todo esto podréis llegar a tener y a fruir más allá de vuestra autarquía.

La Miseria como estado permanente y la violencia como norma de relación, pudiera también a venir a concluir difundidas por vuestra libertad. Fenómenos son estos extraños para nosotros, sólo posibles en este medio durante la vigencia en eras de esclavitud. Vientos del Norte que arrasaron, al fin, nuestra Casa antigua, convirtiendo en desierto el vergel de nuestra Isla de luz, entre bárbaras oleadas tenebrosas que nos combatían del mundo medieval. Y desde que nuestra Casa cayó, una y otra vez, siempre asolándonos esos vientos… No desatended ahora nuestra voz; como el año 18, desdeñasteis el grito de la Asamblea Andalucista de Ronda, quien clamaba al apercibir por entonces el inicio de los fenómenos de la Post-Guerra: “Apresuraos, andaluces, a reforzar vuestras fronteras espirituales con las fronteras políticas. Que no pueda remontar el muro que guarde a vuestro país augusto la misma oleada de barbarie norteña que avanza ahora como vino entonces… cuando se llegó hasta nosotros para interrumpir durante siglos el devenir de nuestra incomparable Historia cultural”. Acaso, de haber sido escuchada esa voz, los bárbaros fenómenos transpirenaicos del paro y la violencia hubieran sido corregidos en Andalucía.

Despreciad cuanto os dicen de que la Autonomía servirá únicamente para aumentar las burocracias y las que nombran por las calles granjerías políticas. El Estatuto andaluz será lo que quieran que sea todos los andaluces; pues a todos ellos los venimos a llamar para que, con la sencillez y aun el simplismo que deseen, lleguen a delinear la figura de un Gobierno propio. A nosotros, meros convocadores, no nos está permitido ahora enjuiciar un Estatuto para actuales incontrovertibles. Ved los municipios andaluces, ansiosos todos ellos de plena libertad. Atended el anhelo que cada pueblo andaluz siente de emanciparse para siempre de caciques locales, provinciales y centrales, ligaduras de su espíritu creador, piedras del sepulcro de su historia que quieren resucitar. Completad el cuadro con ese afán intensamente sentido en los pueblos de articular las actividades económicas en gremios o secciones sindicales… ¿Qué? ¿No llegaréis a percibir, meditando acerca de estos hechos indiscutibles, un signo de originalidad en cuanto a lo que pudiera llegar a ser el Estatuto Andaluz?

Andaluces de todas las ideologías, como ahora se acostumbra a decir: En estos tiempos, en los cuales todas las normas se rompen y todos los valores se derrumban, el Mundo necesita de un pueblo definidor o creador de lo Humano, que es lo divino sobre la Tierra. Vosotros, acostumbrados a servir de espectáculo como Gwynplaine, robado a sus padres nobles, y a quien la despiadada cuchilla de unos titiriteros, mutilándole los labios, condenó a reír en el Circo eternamente; vosotros no podréis acaso admitir que en la Historia de los hombres, por vuestra noble ascendencia, tenéis derecho a representar una suprema esperanza de la Humanidad en crisis. Sin embargo, sois la estirpe castigada de aquellos hombres que de Andalucía hicieron en sus épocas de libertad jardín de infinitas bienandanzas; los herederos de aquellas generaciones incomparables, por quienes Andalucía llegó a resplandecer como Faro del Mundo, elaborando culturas y civilizaciones desinteresadas y poderosas.

Para la Historia del Espíritu, acaso no sea este trance el de una Región que se levanta; quizás la erección de un nuevo Fanal que va a encenderse. Concluyó el Circo: Al Palacio: Cien generaciones de antepasados ilustres, arrebujados en la entraña milenaria de Andalucía, tiemblan de júbilo sintiendo que su obra de maravilla puede llegar a ser continuada por una progenie inmortal, digna de su majestuosa grandeza.

Y, por último: Vosotros, los hombres nacidos en cualquier país y que viváis en Andalucía: Ayudadnos a levantar a nuestro pueblo. Si sois españoles, por España. Copa la más intensa de la originalidad de España, esto es Andalucía. La grandeza no bélica de España coincidió siempre con las eras de libertad andaluza. Andalucía libre será España libre de… la influencia desvirtuadora ejercida por otros pueblos sobre España. Y, si sois extranjeros, por la Humanidad. En Andalucía, no hay extranjeros. Atended a Europa… Durante todos los Medievos, salvó al Mundo Occidental, Andalucía. Y, la Paz.

ACCION PRO ESTATUTO ANDALUZ.

Por su mandato. Blas Infante.

Andalucía a 15 de junio de 1936

 

Compra on-line, la plaga que cambió el mundo. Por José Alvarez y Tomás Gutiérrez Forero

Compra on-line, la plaga que cambió el mundo

La pandemia del Covid-19 y, como consecuencia el cierre de comercios no esenciales en casi todo el planeta, han originado un volumen y un au­mento de ventas on-line bastante inaudito con un crecimiento importante tanto en volumen como en valores. Queda la duda de si esta forma de compra viene para quedarse o está motivada por la pandemia y regresará a los niveles que tenía antes del estado de alarma.

De todas formas, las grandes empresas de distribución radicadas en España, por centrarnos en lo que nos afecta, han tomado ya la decisión de realizar un cambio que afecta a una gran parte de su venta presencial trasvasándola al comercio on-line, cerrando numerosas tiendas físicas y potenciando la venta por Internet. Con el drama que esto supone para los trabajadores que han visto desaparecer su puesto de trabajo.

Las más importantes y que ya han clausurado numerosos puntos de venta son El Corte Ingles, Grupo Inditex y sus marcas, H&M, Mango, Douglas Perfumerías y un importante número de franquicias menos conocidas.

A medida que se facilita el acceso a la red de redes hasta en los lugares más apartados y la consecuente aceptación del modo de vida supeditado a internet aumenta rápidamente en todo el mundo, el número de ventas digitales también sigue incrementándose cada año.

En 2019, último año “normal” que se puede analizar, aproximadamente dos mil millones de personas compraron productos o servicios on-line. Durante ese mismo año, las ventas de comercio electrónico superaron los tres billones y medio de dólares en todo el mundo y, según los últimos cálculos, el crecimiento del comercio electrónico se acelerará aún más en el futuro.

Según un informe de Greenpeace China, que estudió el comercio on-line en el país asiático, solo en 2018 el promedio de paquetes enviados y recibidos por persona a través del servicio de entrega urgente fue de 36 envíos, en comparación con 0,01 paquetes en el año 2000.

¿Qué pasará en el futuro con el mercado del comercio electrónico? No es necesario ser un lince en economía para vaticinar que arrasará con todo el comercio conocido desde la época fenicia. Se prevé que los ingresos en el mercado del comercio electrónico alcancen los 2.173.795 millones de euros en 2021. A su vez, se espera que los ingresos muestren una tasa de crecimiento anual del 8%.La penetración a los usuarios que ha sido del 46% en 2020, llegará al 60% en 2024.Se vaticina que el promedio de gasto por usuario alcance los 616 euros.

Consumismo en su máxima expresión

Mediante publicidad tradicional y difusión on-line personalizada a través de algoritmos que identifican las debilidades de los consumidores, mani­pulan sus deseos e incluso detectan sus momentos de vulnera­bilidad para que sigan consumiendo al ritmo actual. El sector del consumo on-line trabaja sin descanso para convencernos de que los productos elaborados en cadenas de montaje nos traerán alegrías y nos llenarán de felicidad. Pero, en realidad, nos generan deseos o necesidades que no teníamos previamente y que se traducen en graves consecuencias para todos los habitantes del planeta.

Independientemente de las causas por las que las ventas de Internet se han disparado, hay una determinante: el pago a través de cuentas corrientes, al no poder abonar lo gastado mediante dinero físico. Está demostrado que se compra más si no es en metálico, aunque después viene el arrepentimiento a la vista de los cargos en la cuenta. Máxime cuando en muchas ocasiones nos lamentamos: “¿para qué puñetas he comprado yo esto?”.

Hasta ahora el acto de comprar no generaba, por sí mismo, un daño irreparable al planeta. Actualmente todo ha cambiado. Hay que tener en cuenta el gasto de envío, las devoluciones de los artículos por averías, equivocaciones, cambios de tallas o arrepentimientos del capricho pasajero. A causa de esto, hay paquetes que recorren miles de kilómetros de ida y vuelta, con lo que se ahonda en el gasto de energía. Las compras on-line pueden generar en su transporte tres veces más huella de carbono que la venta tradicional.

La compañía Amazon y su forma de actuar

Es un no parar, sus tentáculos se multiplican y tocan lo posible y lo imposible, lo último es el mundo farmacéutico. Se veía venir ¿verdad? En los países más materialistas, como los EE.UU. ya avanzan llegando a acuerdos con farmacéuticas y empresas médicas. También le meten mano a los seguros médicos, así se garantizan poder vender y servir a clientes medicinas con receta, todo esto con un servicio más rápido y un medicamento más barato.

Este servicio por Internet es una grave amenaza para un poderoso sector que siempre se creyó intocable. En los EE.UU. el mercado farmacéutico mueve 300.000 millones de dólares. En 2018, Amazon compró la farma­céutica Pill Pack por750 millones de dólares, ya ha abierto la puerta, todo lo demás será más fácil. Tanto el mercado como las normas del me­dicamento no son lo mismo en los EE.UU. que en España, donde el sector farmacéutico tiene mucha influencia, por lo que apoderarse aquí del mercado lo tiene algo más difícil, pero todo se andará.

Asu larga lista de dominios pronto habrá que añadir la banca y las financieras. También el incipiente negocio de los drones. Compro el primero y así controlo este novedoso medio de servicio e intervención.

Amazon ha organizado una prueba con robots para probar la recogida y reparto de pedidos, su fuerte. Ya domina lo de retirar productos de los estantes y meterlos en cajas de manera automática. El experimento fue de doce y consiguió un diez en la tarea. Para mover los artículos ya posee 15.000 robots.

Amazon se queda con las propinas de sus empleados 

Febrero de 2021, en los medios de comunicación especializados en economía se acusa a la compañía de haberse apropiado de más de sesenta millones de dólares en propinas que sus clientes habían dado a sus repartidores, según una investigación de la Comisión Federal de Comercio de los EE.UU., la autoridad regulado­ra del país en materia de competencia y derechos de los consumidores. Podemos comprobar cómo el acapa­ramiento alcanza límites avariciosamente grotescos.

El caso se dio en el programa Flex Amazon, en el que los repartidores trabajan en régimen de contratista, el equivalente a los autónomos en España. En lugar de transferir el cien por cien de las propinas a los trabajadores, como había prometido, la empresa se quedaba con una parte sustanciosa.

Para zanjar el caso, Amazon llegó a un acuerdo con la F.T.C. pagando una multa por esa misma cantidad, que el regulador utilizará para abonar las propinas a quienes las tenían que haber recibido. Está claro, si todo sale bien, más ingresos para la compañía, si sale mal, únicamente es nece­sario devolver lo escamoteado.

A Bruselas le consta que la conducta de Amazon sobre la competencia no cumple las normas europeas

Amazon evita los riesgos normales de la competición en el mercado minorista y aprovecha su dominio a la hora de servir como escaparate para otros proveedores en Francia y Alemania. Está acusado de violar la regla comunitaria que prohíbe el abuso de posición dominante, es decir, jugar con las cartas marcadas. Así la empresa puede tener acceso a los datos de terceras empresas que usan la plataforma para vender.

Nos encontramos ante la compañía que más provecho ha sacado de una desgracia global: la pandemia del coronavirus. De forma Inexplicable y deshumanizada y haciendo posible una competencia desleal, los gobier­nos -principalmente España líder en falta de valor y autoestima-, han permitido que durante el cierre de toda las actividades económicas y laborales, Amazon permanezca abierta y funcionando las 24 horas del día, los 365 días del año. Nos ha sido más fácil recibir un capricho innecesario de China que comprar los alimentos básicos en el comercio de la esquina.

Aunque al monstruo ya le empiezan a salir caras sus artimañas, con­fundidas a veces con virtudes. En los EE.UU. tiene muy mala reputación por sus prácticas antisindicales, en Francia un juzgado ha ordenado que limite su catálogo a los artículos considerados esenciales. Recientemente ha aceptado la pre­sencia sindical en la empresa ante las denuncias de horarios indebidos, presión a los trabajadores y sueldos infe­riores en com­paración con otros del mismo sector.

No obstante, nada de esto afecta a Jeff Bezos (propietario de Amazon) quien se encuentra en su momento más álgido, cotizando en el Nasdaga 2.300 dólares la acción. Otra de sus empresas, Amazon Prime Video, ha alcanzado su máximo histórico. Y es que las plataformas de pagocopan ya el 25%del mercado televisivo mundial. Tan importantes y decisivas como el comercio, igual o más lo son la transmisión televisiva ya sea por Inter­net, abierta o de pago. Y ahí tenía que estar Amazon, que, junto con otras plataformas como Netflix, HBO, Pluto y alguna otra más pequeña, ya son dueñas del 25% del mercado, con 900 millones de suscriptores, según un estudio de la escuela de negocios OBS Business School. ¿Se imaginan una empresa con cientos de millones de clientes suscritos a su plataforma y otros cientos más procedentes de su venta por internet? ¡¡Poder infinito¡¡

Pero crear un imperio sin mácula alguna, queriendo mostrarse como compañía modelo es bastante complicado, más tarde o más temprano, por un lado o por otro, asoman actuaciones poco ortodoxas. La Fiscal Ge­neral del Estado de Nueva York, Letitia James, argumenta que la empresa ha fallado reiteradamente en el cumplimiento de sus obligaciones para evitar el virus covid-19 y, en consecuencia, la ha demandado por no tomar las medidas obligatorias contra los contagios. Los cargos de la fiscal se basan en la carencia de desinfección en sus instalaciones, no comunicar el contagio de trabajadores, negándose a lim­piar y desinfectar el centro de trabajo. Para colmo, echó al trabajador que se quejó de lo que estaba sucediendo. Igualmente, continúa despidiendo personal cuando no alcan­zan los objetivos de productividad. La compañía no se arruga y contra­ataca demandando a la fiscal, objetando que carece de competencias para realizar esa denuncia. Como podemos ver, se aferra a una argucia legal sin negar las acusaciones.

El imperio del puto amo

Jeff Bezos cotiza en bolsa en capital abierto, independientemente de esto, habrán visto la insistente publicidad para que inviertan los clientes, y los no clientes, 250 escasos euros en acciones de la compañía. Extraña que, cotizando en la bolsa neoyorquina, la empresa intente captar inversores de 250 euros. Ahora bien, si multiplicamos esta insignificante suma, por un cincuenta por ciento de sus clientes que decidan invertir, tenemos la suma extra de 250.000 millones de euros. Alucinante.

En el ejercicio de 2018 sus ingresos alcanzaron la cifra de 232.887 millones de dólares, con unos beneficios de 10.073 millones. Actualmente es la marca más valiosa que cotiza en el parqué de la bolsa neoyorquina, estando su valor en los 460.000 millones de dólares.

Hoy en día, los cuatro líderes del mundo son: Apple, Amazon, Microsoft y Facebook. El que podemos considerar como el más listo de la clase, Amazon, ha extendido su poder al sector de los medios de comunicación comprando el Washington Post, BlueOrigin y Cía. Aeroespacial.

Una mañana del pasado mes de marzo, la Unión Europea nos ha dado una sorpresa, y una satisfacción para mí, declarando que los riders, esos jinetes que, a lomos de bicicletas y cargando un pesado fardo a la espalda, se juegan la vida cada día para hacernos llegar la comida basura o el antojo chino, no pueden ser repartidores autónomos como hasta ahora han venido siendo, pasando a ser trabajadores directos. No se lo espera­ban, pero a estas multinacionales se les acabó la explotación y el ahorrar­se los gastos en seguridad social de “sus” trabajadores.

Pero no queda ahí la cuestión, Amazon no para y va a por todas. Hay un proyecto llamado CEUS: la fabricación de aviones no tripulados y drones en Huelva, auspiciado por el ministro Pedro Duque. La oportunidad de entrar en el campo de la distribución a través de drones es una vieja aspiración del monstruo, así que se ha ofrecido al gobierno español para liderar este plan ya iniciado, y al que la Unión Europea aporta fondos que, lógicamente, Amazon aprovecha para finalizar el proyecto, argumentando que si la idea no llega a buen fin, se pueden perder los fondos de la U.E. Según los conocedores del proyecto, “la entrada de Amazon daría un impulso no previsto inicialmente al CEUS, toda vez que esté tendría una dimensión mundial que no se contemplaba de ninguna manera”.

O lo que es lo mismo, nos hemos encontrado con una oportunidad no prevista, positiva y alentadora, por lo tanto, las repercusiones de la misma deberían servir de acicate para que las partes implicadas cumplieran con sus obligaciones en breve plazo. No olvidemos que los argumentos para vender el proyecto son determinantes en un territorio azotado por el paro desde hace siglos: “Se trata de una oportunidad de dimensiones mun­diales”.

Y digo yo, Amazon la empresa salvadora, no ha destacado en su breve historia por ser muy desinteresada económicamente ni muy filantrópica socialmente. Lo suyo es comprar, vender y cotizar en bolsa. Y me viene a la memoria si su visión del futuro será la misma que aplicó a la distribución: “Yo no quiero ser tren, quiero ser el dueño de las vías por donde transitan los trenes”. Así que, si la aeronáutica de aviones y drones no tripulados es el futuro, ahí está el poderoso Amazon, para ser dueño también del cielo. Recordemos uno de sus lemas: “Lo compro todo”.

¿Es prudente acercarse a alguien tan poderoso cuyo único objetivo es pasar por encima de donde sea y de quien sea con tal de dominar el mercado mundial?

Tiempo al tiempo, quien dará y quitará razones.

José Álvarez —- Tomas Gutiérrez.

La devolución de nuestro patrimonio. Por Isidoro Moreno. Fuente del Diario de Sevilla.

Fuente: Diario de Sevilla.

La Ley de Patrimonio Histórico de Andalucía, aprobada en 1991, indica, en su artículo 2.2., que la Consejería de Cultura «realizará las gestiones oportunas conducentes al retorno a la Comunidad Autónoma de aquellos bienes con claro significado andaluz que se encuentren fuera de Andalucía». Insiste en ello en otro artículo, el 4.2.: dicha Consejería «velará por la reintegración al Patrimonio Histórico Andaluz de los bienes de relevancia cultural que se encuentran en otras Comunidades Autónomas del Estado».

Estos mandatos nunca se han cumplido. Ni en los largos años del régimen psoísta, ni ahora por el llamado «Gobierno del cambio».

El Patrimonio Cultural y su defensa, protección y valorización nunca ha sido una prioridad, a pesar de ser un referente fundamental de nuestra identidad como pueblo y a pesar de la retórica que, a veces, los jerarcas políticos, de uno u otro color, utilizan con meros objetivos electorales.

Nuestra cultura -o sea, nuestros valores sociales modelados en un proceso histórico singular y las expresiones culturales surgidas en ese proceso- nunca ha sido una prioridad y por ello apenas aparece en el ámbito educativo, en los medios de comunicación públicos y en otros campos donde debería estar muy presente. O, alternativamente, se la presenta folclorizada (en el peor sentido del término) o mercantilizada.

Ante ello, a nadie sorprende que la Consejería de Cultura haya sido siempre el patito feo, y pobre, de la administración de la Junta. ¿Qué ha hecho esta, en los ya treinta años de vigencia de la Ley de Patrimonio Histórico de Andalucía, para revertir en lo posible el expolio de muy importantes componentes del mismo? Un expolio que refleja perfectamente la situación colonial de nuestro territorio y de nuestro pueblo.

En El Escorial continúan miles de manuscritos, en árabe y en hebreo, que, por su contenido no religioso, fueron «indultados» de la quema pública de las bibliotecas de las madrasas granadinas ordenada por el cardenal Cisneros en 1501, violando las capitulaciones pactadas diez años antes. Nada se ha hecho para conseguir su vuelta a Granada, a pesar de las mociones aprobadas por el Ayuntamiento de la ciudad y la Diputación provincial en 2002 y de la interpelación, en ese mismo año, a la entonces consejera, hoy vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo.

 Tampoco se ha obtenido la devolución de la Dama de Baza, descubierta durante sus excavaciones por el profesor Presedo, en 1971, que fue trasladada a Madrid para su restauración y allí se quedó. Permanece hoy -al igual que la Dama de Galera, el toro de Osuna y otros varios iconos de nuestra Historia- en ese gran contenedor de materiales, exponente del nacionalismo de estado, que es el Museo Arqueólogico Nacional. En este caso, a pesar incluso de la moción aprobada en el Senado, el pasado octubre (aún sin los votos del PSOE y Vox), instando a su traslado al lugar de procedencia.

 Y es que ese Museo, como otros de la capital del Reino, equivale para los pueblos de España a lo que el British Museum para muchos pueblos del mundo: el resultado de un expolio colonialista que se intenta maquillar con el discurso de la «obra civilizatoria» y el «salvamento» de piezas de incalculable valor. ¿Para quiénes?

¿Y qué decir de los Murillo robados a varias iglesias de Sevilla, junto a otras decenas de pinturas y obras de arte, por el mariscal Soult durante la ocupación napoleónica? Para contemplarlos, hay que visitar diversas ciudades del mundo, pero varios de ellos regresaron a Madrid, devueltos en distintos momentos a los gobiernos españoles (incluida la devolución a Franco por el Gobierno pronazi de Vichy, en 1941, de varias obras importantes). Fueron varios los Murillo que regresaron, pero ninguno llegó a Sevilla: siguen retenidos en Madrid: en el Prado, la Academia de San Fernando y otros lugares. Un verdadero secuestro que humilla a Andalucía.

Y tampoco se transfieren al Ayuntamiento de Sevilla las casas del Patio de Banderas y otras adosadas al Alcázar, que quedaron fuera de la cesión por el Estado a comienzos de la II República. Antes al contrario, ahora quieren llevarse el cuadro de la Virgen de los Mareantes, que fue pintado por Alejo Fernández exprofeso para la Casa de la Contratación.

 ¿Hasta cuándo va a seguir incumpliendo la Consejería de Cultura las obligaciones que la ley le dicta? ¿Hasta cuándo vamos a seguir aceptando que se nos siga tratando como una colonia?

Autor: Isidoro Moreno

El Insulto y la intolerancia, recurso de los pobres (de mente). Rafael Sanmartín

La Bulla

Rafael Sanmartín

El insulto y la intolerancia, recursos de los pobres (de mente)

          ¿En qué piensa la Junta de Andalucía?

          Cómo puede lucir la Medalla de Andalucía quien, en lenguaje de tribu barriobajera se permite insultar a Andalucía, ó llamar a Blas Infante «botarate e imbécil integral» entre otras «lindezas»? La ¿historiadora? falla o miente cuando acusa a los almohades de ser los «cafres más cafres» hasta los talibanes. Imposible ser más cafre que la buscadora de publicidad gratuita a costa de insultar a quien vale mucho más que ella, quien la emprende contra «el Día de Blas Infante», ignorante, la pobre, que el 28 de febrero no es el Día de Blas Infante, sino el Día (oficial) de Andalucía en recuerdo de un referéndum dónde el 98 por ciento de los votantes exigieron el máximo nivel de Autonomía para Andalucía, el día en que, contra sus enemigos, quedó impuesta como Comunidad Histórica. Pobre mujer, toda una profesora desconoce la obra de Blas Infante, mucho más extensa que el limitado reducto craneal de la premiada con una Medalla de Andalucía.

          ¿En qué pensaba la Junta, cuando la otorgó? ¿En qué piensa? Ya sólo falta que su defensa consista en decir que se le discute «por ser mujer».

          Llamar «botarate» e «imbécil integral» a quien defendió la igualdad hombre-mujer cuando eso era impensable, que defendió a los niños y peleó activamente contra el trabajo infantil, que obtuvo las simpatías y apoyo de los cenetistas por su defensa de los trabajadores, que defendió mejorar los métodos de agricultura, que planteó la forma de obtener financiación para el campo y para crear industria de transformación agraria, que se adelantó a su tiempo, es mucho más que unos insultos. Es una falta de respeto a la verdad, a la historia, a la cultura, al decoro, lo que denota su supina ignorancia y a quienes han trabajado por todos durante toda su vida. ¿Cómo puede permitir el gobierno, que debería ser de todos los andaluces, que semejante figura envenene a sus alumnos con proclamas políticas de ultraderecha, contra la existencia misma de la Comunidad Autónoma de Andalucía?

          Debería ser obligatorio saber, al menos para quien ostenta un título universitario y encima la premian con una medalla de Andalucía —eso, indignamente, no lo rechaza— que el color verde de la bandera de Andalucía es muy anterior a la llegada de los almohades, que es el color de la esperanza y el blanco es el de la paz. Que los almohades no debían ser tan incultos como la conferenciante pues en vez de destruir, construyeron; entre otras obras el alminar que sus «adorados» invasores castellano-leoneses odiaban tanto como lo odia ella y proyectaban derribar por ser una torre mora. En una cosa acierta: la enseñanza es una correa de transmisión; en efecto: todavía vivimos muchos miles a quienes se nos obligaba a cantar el Cara al Sol, añoranza que debe tenerla en vilo y que, sin duda, le satisfaría mucho más que el canto a la paz que es el Himno de Andalucía. La Comunidad que, por más que le pese, fue adelantada en la antigüedad clásica, en la Edad Antigua, en la Media, en la Moderna y dejó de serlo por la labor destructiva de los gobiernos españoles que, desde el siglo XIX se han dedicado a despojarla de industria, de cultura, de historia y de identidad, para que gente como ella puedan celebrarlo torciendo la realidad, insultando con la más basta, mezquina y miserable imitación de reality, o sea: con su chabacana falta de estilo.

          En esta carrera de la ultraderecha por restaurar las condiciones que condujeron a un golpe de Estado, discursos incendiarios contra las instituciones y los símbolos de Andalucía en la mejor línea abascaliana, buscan aportar su esfuerzo para retrotraernos ochenta y cinco años, como muestra que son del «inefable» espíritu intolerante propio de la más rancia y casposa actitud anti progreso humano.

Mis silencios de vida I. Julio Jiménez Cordobés

Desarrollo un trabajo sobre el silencio filosófico, su definición, comprensión, análisis y conclusiones. Durante mi dilatada vida he tenido distintas vivencias, unas positivas, otras no tanto, sobre la soledad, la calma y el mutismo de la nada. Se me ha ocurrido que la mejor forma de expresar el significado de este término es comenzar a narrar mis experiencias personales, mis silencios de vida.

Los primeros años de mi existencia los pasé en mi casa de La Luisiana en la campiña Sevillana. Éramos unos privilegiados por vivir en una residencia con dos plantas, en la parte baja, hacíamos “la vida”, es decir, donde pasábamos la mayor parte del día. Al entrar en la vivienda se disponen distintas estancias:  el zaguán, donde se recibe a los que llaman a la puerta, la salita de estar, con un sillón y un gran sofá de escay rojo, mi madre los cubría con una gran sábana en verano porque cuando el sol empezaba a apretar, te sentabas y notabas cómo te ibas pegando, a veces, entre tu piel y el sofá se interponía una capa de sudor liberada por tu cuerpo al contacto con el escay. En frente, un gran mueble con una televisión en color marca Telefunken. A continuación, estaba el salón, con un gran “mueble bar”, es curioso el nombre, porque de bar, solo tenía una puerta con apertura hacia abajo, sostenida por dos varillas de metal, en su interior, botellas de anís Marie Brizard, Ginebra, Cointreau, Licor 43, granadina, etc., algunas copas y diminutos vasos.  Ocupando todo el salón una gran mesa con seis enormes sillas a su alrededor. Al fondo, una escalera daba acceso a un baño y a la planta superior donde estaban los dormitorios, junto a éstos, una puerta daba acceso a la azotea. A continuación del salón existía un dormitorio, la cocina, un patio con todo tipo de macetas de geranios, gitanillas, helechos, cintas etc. En verano, lo cubría un toldo enorme, su sombra aliviaba de las altas temperaturas. Finalmente, una minúscula cochera, ¡qué difícil era aparcar el Seat 600 en ese reducido espacio! ¡Peor fue, estacionar el siguiente coche comprado por mi padre, el Seat 127!

Cuando era pequeño recuerdo el miedo a la soledad, la ausencia de sonidos, la oscuridad de la noche. No lo soportaba, me producía ansiedad, muchas veces introducía la cabeza debajo de las sábanas, dormía totalmente cubierto, ajeno del exterior.

Los fines de semana, mi padre descansaba de las 12 horas diarias de trabajo en la fábrica de Aceite y jabones “Díaz Geli”, me levantaba muy temprano para meterme en la cama con él, disfrutaba de sus relatos, me hacía sentirme seguro, protegido. Se reía de mi con el cuento del haba:  – ¿Quieres que te cuente el cuento del haba que nunca se acaba? – Yo le contestaba: Siiiiiiiii, y me volvía a decir: – Pero si yo no te digo que sí, ni que no, ¿sino que si quieres que te cuente el cuento del haba que nunca se acaba? –

Al final, siempre terminaba contando la historia de Garbancito en diferentes versiones, unas veces garbancito vivía en un bosque, sus padres eran leñadores, otras, en la campiña, sus padres campesinos, en algunas ocasiones, se perdía entre la espesura de los árboles, otras, en el vientre de una vaca.  A mí me daba igual el cuento, lo importante, era estar en la cama junto a mi padre, sin miedos, feliz, disfrutando de su compañía.

Ante la ausencia forzada por el trabajo de mi progenitor, mi abuelo “Manué” ejercía de padre. Fue todo un personaje. Participó en la guerra civil en el bando nacional, lo hirieron en la mano, perdió varios dedos, lo llamaban “Manué el mutilao”. Volvió de la contienda con una paga por mutilado de guerra, con otra de sargento y con un puesto de trabajo como conserje en el ayuntamiento de mi pueblo. Él no entendía de política, vivía en una casa en el campo junto con su mujer, sus más de seis hijos, dedicándose a la agricultura, la ganadería y al comercio de los productos de su propiedad. Cuando llegaron los golpistas del 36 le dijeron: – O te unes a nosotros, o te matamos -. No lo dudó, se hizo “del bando nacional”, tuvo suerte, mucha suerte.

Unos años más tarde acompañaba a mi abuelo “Manué” por los cortijos cercanos al municipio, donde él compraba huevos, pavos, gallinas para después venderlas en Sevilla. Andábamos entre olivos, palmas, zarzas y campos de labor, el silencio se imponía a la algarabía de los vecinos de La Luisiana. Me gustaban esos paseos tan largos, escuchar sólo las pisadas al hundirse en la tierra labrada, disfrutaba cuando el sonido de los aguiluchos, perdices y jilgueros rompían la serenidad, esto es, la calma de la campiña. Los olores a hinojos, lirios, margaritas y todo tipo de flores me hacían detenerme, sentarme apoyado en un gran olivo para disfrutar del escenario. Mi acompañante, siempre se enfadaba, pero al final, hacíamos un descanso acomodándose a mi lado. Recuerdo una vez, en una de estas paradas, se subió a un olivo para coger aceitunas, me asusté, y le dije; – ¡Abuelo!, o te bajas rápido o te rompo todos los huevos del cubo -. El pobre hombre, se lanzó al suelo desde lo alto del centenario olivo para proteger tan preciada mercancía. En Sevilla le llamaban “Manué el huevero”. En estos momentos de sosiego mi abuelo cogía un huevo, le hacia un agujero en la parte superior e inferior, me lo daba, aspiraba, y, ¡todo para dentro!

Avanzaba en edad, mi independencia se hacía mayor. La plaza de la iglesia era uno de los lugares donde los niños del momento jugábamos y donde empezábamos los primeros escarceos amorosos de la infancia. Por aquel entonces, yo fui monaguillo. Descubrí un nuevo silencio que me marcó de forma positiva. Entraba en la iglesia, un espacio con unos olores especiales, una calma y paz peculiar invitando a la reflexión. Todas las prisas junto con las preocupaciones del momento se quedaban fuera. Dentro del templo de la Purísima Concepción me encontraba a mí mismo, disfrutaba solo con estar sentado en uno de sus bancos, pensando, reflexionando, escuchando la nada, a veces el chiscar de las velas. Era el lugar perfecto para dar un beso a mi primer amor de infancia. Y así fue, detrás de la gran pila bautismal, donde hoy está nuestra “borriquita”, Mi amiga de juegos y yo, nos besamos por primera vez, teniendo por testigo al “Santísimo Cristo de la Piedad” ¡No se pudo elegir mejor escenario!

Los veranos constituían una de mis épocas favoritas donde descubrí el silencio de las noches estrelladas. Para combatir el sofocante calor, al atardecer, me subía a la azotea para refrescarla con agua, Preparaba un dormitorio improvisado, colchón, sábanas y mantas. Cuando la noche cerraba el día, mis sentidos se disponían a disfrutar del espectáculo. Buscaba la constelación de la “Osa Mayor”, siete estrellas forman un “carro”, le llamábamos el carro mayor, o la estrella polar, la más brillante de todas, formando parte de la constelación de la “Osa menor” o “carro menor”. Entre constelaciones, estrellas, el fresco de la noche y la luz tenue de la luna, me pasaba horas soñando despierto, mis ilusiones, mis amores de infancia, así me quedaba dormido hasta el alba, las primeras luces del amanecer me despertaban y me hacía volver a mi dormitorio.

¡Ya no me daba miedo la noche, ni me creaba inseguridad!

¿Esperábamos que esta vez las cosas fueran a ser diferentes?

Autor: Juan Manuel Barrios

Al respecto de las medidas para afrontar la recuperación económica de la larga depresión de nuestras comunidades, intensificada por la pandemia del COVID y por las consecuencias de los efectos del cambio climático. Al respecto de la aplicación de los fondos movilizados por las administraciones públicas para ello, fundamentalmente los fondos europeos, es oportuno realizar -hoy, aquí y ahora- una reflexión colectiva que debiera generar un debate público. Cosa que no sucederá evidentemente, pero que al menos debiéramos intentar. O como mínimo, poner sobre la mesa.

Pero en verdad, ¿esperábamos que las cosas iban a ser diferentes esta vez?. ¿Es que seguimos siendo tan ilusos?. Los mismos poderes miserables de la codicia controlan estos fondos y la misma gobernanza canalla de siempre los distribuye bajo su supervisión y control. ¿Cómo van a ser las cosas diferentes?. ¡Todo será como siempre!. Posiblemente peor. Ya está diseñado, planificado y controlado para que así sea. Han tenido y tienen todo el tiempo, y todos los recursos, del mundo para ello. Mientras la ciudadanía a otras cosas. Confundida, distraída y sometida al ilusionismo de los sicarios mediáticos de esta gente.  Seguro que más sofisticado; pero todo igual bajo este cielo azul nuestro cada vez más contaminado y tormentoso.

Todo será igual que siempre; aunque más cafre, más bestia, con mayores saqueos y fraudes, con cantidades cada vez más astronómicas; con efectos cada vez más violentos. Y como siempre lo pagaremos, no entre todos y todas, sino exclusivamente los/las de siempre: sólo entre todos y todas los de siempre. Por aquello de la seguridad jurídica (todo atado y bien atado), las garantías de beneficio (negocio) y la volatilidad de inversiones (privadas pero con recursos públicos. Ese invento de la cooperación público-privada: públicos los recursos, socializadas las cargas, privatizadas las rentas y beneficios) de la gentuza miserable de siempre. Tienen ya tanto que no podrán disfrutarlos en su totalidad, jamás, ni ellos ni sus descendientes; pero su ilimitada codicia es la mayor de las pandemias que sufre nuestra humanidad y su impunidad criminal la peor de las canalladas.

Las desigualdades seguirán su brutal evolución; igual que los sufrimientos y los padecimientos de la ciudadanía. Así estaremos endeudados/as por lo menos diez o veinte generaciones. Endeudados, a la par que bastante más pobres. Fíjate en la estrategia: nos quitan ya no sólo las rentas del presente, sino que se están apropiando, por adelantado, de las rentas del futuro que pudiéramos generar y detentar. Aprendieron especulando en bolsa con las rentas de futuro (pura y salvaje especulación); ahora lo aplican al saqueo de las poblaciones. Se apropian hoy de la generación de riquezas que pudiéramos tener mañana: deuda pública (135% PIB hoy, la duplicaremos en breve).

Así que esto ya se lo han repartido los de siempre. Los culpables y responsables de todas las crisis y sufrimientos de la humanidad se lo seguirán llevando calentito. Más riquezas, más rentas, más patrimonios, más «negocio». Mientras los demás, la ciudadanía, bastante tienen con el miedo a la pandemia  y con el estrés habitual por resolver nuestras necesidades básicas, con el shock de la falta de perspectivas y futuro y con el fuerte deseo instalado en nuestra mente, como objetivo prioritario, de volver a la tertulia, al bar, al futbol, a las procesiones, a la fiesta, a abrazar y convivir con nuestra gente. También al precariado, la inseguridad, la incertidumbre, la inestabilidad, los padecimientos y los miedos.

Una estrategia que es la del pan y circo de siempre, pero adaptada a nuestros tiempos. Han superado con creces a Orwell y Kubrick.

Pero, ¿De verdad esperábamos otra cosa?.

Juan Manuel Barrios.

En Chiclana a 5 de Abril de 2021.

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