Poesía: «El Genal». Francisco Peinado Gil

Genal

 

Naces como Cíclope fatídico

Encerrado en tu lúgubre cueva

Con tu pesebre de musgo

Salamandras y culebras.

No termina en mar tu ribera

Ni en playa de estuario

Sino en la dorada arena

De tu hermano Guadiaro

Morisca es tu realeza

Así lo atestigua tu lengua

Con Júzcar, Faraján e Igualeja

Cartajima, Alpandeire y Paráuta

Y otros príncipes de la morería

son Benarrabá, Algatocín, Benalauría,

Pujerra y Genalguacil,

Atajate, Jubrique y Benadalid

La entrada al valle

Tiene dos columnas por verja

Son la Crestellina y el Hacho

Entre Gaucín y Sierra Bermeja

Tus altas praderas se visten

De orégano, retama y esparto

Y tus barrancos se cubren

Con Jara de pétalos blancos

Son tus faldas y laderas

Vivos y polícromos lienzos

De olivos, castaños e higueras

Vides, almendros y cerezos

Por acequias y albercas fluye

El agua fresca y paciente

Y la piedra de molino mulle

Espiga y olivo, harina y aceite

Un ejército de chopos enjutos

Vigila y guarda tus verdes orillas

Serpentean por tus canutos

Con sus hojas trémulas y amarillas

Tórtolas, carboneros, petirrojos

Oropéndolas y mirlos

Canturrean en lo más frondoso

De tus chaparros y quejigos

Ay mi Genal, no te dejes apresar

Tu libertad son las pozas y corrientes

Las libélulas y martines al volar

A ras del rumor de tus torrentes

Que corran tus minerales aguas

y vítreas, libres por el valle

Gritando tus ancestrales lenguas

Y que tu cantar nunca calle

Autor: Francisco Peinado Gil

¡Una chispa de luz! Cantautor: Javier Mosé

JAVIER MOSÉ, cantautor con muy pocos años de experiencia, presenta su 4 álbum digital en el que esta ocasión ha realizado todo el trabajo en solitario. «Dame una vida nada más» es el nombre del álbum que está disponible en todas las plataformas digitales.

 

Tema:   ¡Una Chispa de luz!

 

 

UNA CHISPA DE LUZ

Abre los ojos del alma

Date un suspiro y empieza a medrar

vale la pena volar.

 

Aparca el llanto y la pena

Coge las riendas que puedas saltar

Rompe tus puertas cerradas.

 

En ti emana un vergel de rabia

que a veces no te deja avanzar

Tu puedes conseguir los sueños

Los que quieras lograr.

 

Y me apiado de tus llamas

Y atrapo este aire del sur

Apago tus lagrimas

Te arropo en este cielo azul.

 

Deja que el tiempo no exista

Siente las ondas que hay en mi voz

No corras más que la vida.

 

Por ti yo pinto primaveras

Y tu vuelves la cara hacia atrás

En mi tu puedes ver el cráter

del volcán del amor.

 

Y me apiado de tus llamas

Y atrapo este aire del sur

Apago tus lagrimas

Te arropo en este cielo azul.

 

Y te espero a que puedas Dibujar

un sol o una chispa de luz

Te veo entre rejas

Preso en este mar azul.

 

JAVIER MOSÉ

Rezeta de cozina: Gazpasho caliente. Fco. Rafael Gómez Palmero

Gazpasho caliente

 ¡Cuánta jambre ha qitao ehte plato! Anqe er nombre te líe no tie na qe bé con er gazpasho típico: uno da caló i e l’otro refrehca.

 Dizen q’empezaron a jazerlo a comienzō der siglo XIX, pero a mí me pareze qe bie de mà lejō.

  Ingredientē  (pa cuatro personā)

400 gr. pan de campo (der día anterió)

2 u 3 tomatē

2 u 3 ñorā

2 pimientō

2 dientē d’ajō

Azeite

Sà marina

Elaborazión

En una oya con agua se cueze un cashito pan, lō tomatē pelaō i lā ñorā. Mientrā tanto, s’asan lō dò pimientō.

Mashacamō en un armiré lō dientē d’ajo con un peazo pimiento asao, lā ñorā i lō tomatē pelaō.

A to ehto l’añadimō un poco der cardo qe qeó aluego d’haber cozío er pan, lā ñorā i lō tomatē. Se mezcla to i lo pasamō a una cazuela barro, onde tamién añadiremō er rehto d’agua de la cozión anterió.

A continuazión, cortamō en cashitō shicō un peazo pan sin cozer i lo agregamō hahta q’ehpese.

Dihpué añadimō un shorriyo d’azeite. Adornamō con lō pimientō asaō i tapamō la cazuela con un paño, dejando reposar unō qinze u beinte minutō.

Se sirbe templao i, antē de pasarlo a ca plato, se remuebe to.

I qe no s’orbíe, poner ar lao un platito rabanitā ē un detaye qe s’agradeze.

 

Anteproyecto de Estatuto de Autonomía 1933

Fuente: https://ceha.ovh/anteproyecto-de-estatuto-de-autonomia-1933/

 

ANTEPROYECTO DE ESTATUTO DE AUTONOMÍA 1933

          El Manifiesto de Córdoba, gota a gota, va calando entre los andaluces más comprometidos. Mientras, una parte del pueblo duerme y la otra, con la “jambre” por bandera, prende fuego a los campos. Desesperados, convierten el anarquismo en su nuevo ideal.

          Se tiene ya suficiente conocimiento de la revolución rusa de 1917 para poder emitir una opinión. Y la de los andalucistas no comparte el mismo fervor que expresan por otros lugares.

En 1923, el general Miguel Primo de Rivera da un golpe de estado y toma el poder. Todo lo que signifique andalucismo queda postergado y sus dirigentes aislados y silenciados. Finalizado este periodo, la ilusión que la segunda república -1931- despertó en todos los ciudadanos tuvo su eco en Andalucía y el nacionalismo andaluz volvió a renacer de nuevo.

Las elecciones generales de 1931 significan la primera decepción para los andalucistas. El miedo que el gobierno de Madrid tiene a la Candidatura Republicana Revolucionaria Federal Andalucista marca toda la campaña. Por la circunscripción de Sevilla se presentan: Ramón Franco Bahamonde, Blas Infante Pérez, Antonio Rexach Fernández de Parga, Pablo Rada Ustarroz, Pascual Carrión Carrión, José Antonio Balbotín Gutiérrez, Ignacio Infante Pérez y Enrique Castells Baldo. Como se puede comprobar, una curiosa mezcla entre andalucistas y famosos aviadores héroes del Plus Ultra. Para colmo, los anarquistas, contrarios a toda elección que signifique democracia representativa, se ponen al lado de esta candidatura. En Andalucía tenía que ser.

El gobierno de Madrid recibe noticias de un complot (más voluntarioso que real, en el que estaban implicados ciertos militares del aeropuerto sevillano de Tablada junto a anarquistas) y toma rápidamente cartas en el asunto para frenar su ascenso, llegando a destruir con cañones el bar donde se reunían anarquistas y andalucistas. A pesar de todo, la candidatura obtiene el segundo lugar en la provincia de Sevilla. Blas Infante se ve obligado a editar un libro, “La verdad sobre el complot de Tablada y el estado libre de Andalucía”, para mostrar su versión sobre lo sucedido y dejar a cada uno en su sitio, explicando a la vez el pensamiento andalucista.

El 6 de julio de 1931 se reúnen en Sevilla los presidentes de las Diputaciones andaluzas para estudiar la conveniencia de solicitar un Estatuto de Autonomía. Citados de nuevo el 26 de febrero de 1932, se acuerdan las Bases para un Anteproyecto. Y en Córdoba el 31 de enero de 1933 se aprueba finalmente el Anteproyecto de Bases para el Estatuto de Andalucía.

A pesar de todo este trabajo, cuando estalla la sublevación militar de 1936, aún no había entrado en vigor, ni siquiera se había plebiscitado en referéndum, a causa, principalmente, de las trabas y problemas de todas clases puestos por algunos partidos estatales con implantación en Andalucía.

Pero este Estatuto no presenta conflicto alguno. Baja muchos escalones en relación a la Constitución de 1883 y al Manifiesto de 1919. La palabra Región está omnipresente. En su artículo I hace posible la subdivisión del territorio andaluz. Lo que ahora llamamos Junta de Andalucía se propone aquí como Cabildo Regional. No había por qué tener miedo a esta propuesta, pero se le tenía.

Entre su articulado, un punto interesante es la elección de Presidente Regional. Plantea que se realice por sufragio universal directo y secreto. Con un mandato por cinco años, pudiéndosele deponer en cualquier momento. Y otro punto de cordura: “Para ser elegido Presidente regional será preciso que el designado haya cumplido la edad de cuarenta años y tenga vecindad efectiva y continua en la Región durante los diez últimos años anteriores a la fecha de la votación”. Es claro que, con este Estatuto, los últimos presidentes andaluces no hubieran podido tomar posesión de su cargo.

La Autonomía andaluza se convierte en garante de los derechos del pueblo andaluz contra el centralismo: “Será también función del Poder regional la defensa y amparo de los derechos civiles y ciudadanos de los andaluces que sufran persecución o quebranto por actos del Poder central, a cuyo efecto el Poder regional mantendrá ante todas las jurisdicciones los recursos legales para restablecer, a requerimiento del perjudicado, el derecho conculcado si se trata de alguno de los que garantiza a los españoles la Constitución del Estado”.

Debemos reconocer que estamos ante un Estatuto muy municipalista, que protege y ampara a los Ayuntamientos, capacitándoles, reglamentaria y económicamente, para su desarrollo.

La determinación de hacer realidad una efectiva reforma agraria y la auto­nomía municipal constituyen las propuestas estatutarias más importantes de un anteproyecto que en su preámbulo deja muy claro que solicita “…se otorgue a Andalucía una autonomía rigurosamente limpia de toda idea que pudiese interpretarse como atentatoria a la unidad española…”.

          Anteproyecto de Bases para el Estatuto de Andalucía, aprobado por la Asamblea Regional Andaluza, reunida en la ciudad de Córdoba los días 29, 30 y 31 de enero de 1933.

El 13 de junio de 1931, la Comisión Gestora de la Diputación Provincial de Sevilla adoptó el acuerdo de convocar una reunión de los Presidentes de las Diputaciones Provinciales Andaluzas, al objeto de estudiar la conveniencia de iniciar los trabajos para lograr un Estatuto Regional Andaluz. EI día 6 de julio siguiente se celebró en Sevilla la expresada reunión, que aceptó la idea predicha en previsión de que en la Constitución de la República que las Cortes habían de elaborar se estableciesen nuevas normas de organización nacional. Además, se convino en enviar un cuestionario a todos los Municipios de la Región para que expresasen su parecer en cuanto al propósito de las Diputaciones. La mayoría de los Ayuntamientos consultados se pronunció favorablemente por que se otorgase a Andalucía una autonomía rigurosamente limpia de toda idea que pudiese interpretarse como atentatoria a la unidad española y con la amplitud suficiente para que la Región se desenvuelva por sí, libre del exceso de centralismo.

Adquirido este previo convencimiento y persuadida dicha Comisión Gestora de que debía ser respetuosa con los organismos populares consultados, prosiguió sus gestiones; y, en nueva reunión de las Diputaciones Provinciales Andaluzas, celebrada en Sevilla el día 26 de febrero de 1932, se acordaron unas Bases para un Anteproyecto de Estatuto de Andalucía acogido al Título 1 de la Constitución de la República, que se refiere a la organización nacional; y se convino en celebrar en Córdoba una Asamblea Regional, en la cual estuviesen representados todos los organismos técnicos, Administrativos, culturales, etc., de la Región para elaborar, en una discusión amplia, el Anteproyecto más conveniente, con la garantía de la colaboración más extensa.

Convocada dicha Asamblea y reunida con asistencias y adhesiones que permitían desarrollar una tarea suficientemente autorizada, se redactaron las Bases que siguen y se llegó a la conclusión de proseguir la obra emprendida con plena confianza en su resultado final, como único medio de lograr que Andalucía afronte con éxito positivo la restauración de su personalidad y la conquista del futuro que sus peculiares aptitudes le aseguran en la libertad republicana.

BASES DE IMPLANTACIÓN TERRITORIAL

  1. I) Los Municipios de las provincias de Almería, Cádiz, Córdoba, Granada, Huelva, Jaén, Málaga y Sevilla constituyen la Región Autónoma andaluza dentro del Estado español.

En el territorio andaluz podrán constituirse una o varias regiones Autónomas. En este caso añadirán a la denominación genérica de andaluza la expresión que las distinga. Y será preciso que cada una de las varias regiones Autónomas reúna, como mínimo, en extensión de términos municipales contiguos y en población, elementos sensiblemente equivalentes a los de cualquiera de las anteriores provincias.

  1. II) La constitución de toda Región, requerirá:
  2. A) La propuesta favorable de la mayoría de los Ayuntamientos que hayan de integrarla, o, a lo menos, la de aquellos que comprendan las dos terceras partes de su último Censo electoral.
  3. B) La aceptación, manifestada por el procedimiento que señala la Ley electoral, como mínimo por las dos terceras partes de los electores inscritos en el Censo de la Región.

Si el plebiscito diese resultado negativo, no podrá renovarse la propuesta de autonomía hasta transcurridos cinco años.

  1. C) La aprobación de las Cortes.

III) Los Municipios de la Región Autónoma andaluza serán plenamente autónomos. El órgano legislativo de la Región les concederá recursos propios para atender los servicios de su competencia y dejará libres sus Haciendas de gravámenes generales y regionales.

Para el cumplimiento de los fines administrativos comunes y los que excedan de la órbita de cada Municipio, deberán éstos mancomunarse, siempre que sean limítrofes y tengan semejanzas geográficas y económicas para formar comarcas administrativas, cuyo organismo gestor será determinado en una ley interna de régimen local. Estas comarcas constituirán la división territorial de la Región.

BASES DE REPRESENTACIÓN REGIONAL

  1. IV) El organismo político-administrativo de la Región se denomina Cabildo Regional. Estará compuesto por el Presidente de la Región, la Junta ejecutiva o de gobierno y el Consejo legislativo regional.

Ninguna ciudad andaluza podrá vincular permanentemente la capitalidad de la Región. Tal capitalidad será designada por votación de los Ayuntamientos de la Región. La capitalidad regional podrá variarse a solicitud y por acuerdo de las dos terceras partes de los Ayuntamientos.

  1. V) El Presidente regional tiene la representación del pueblo andaluz dentro del mismo y en sus relaciones con los poderes de la República. Ostentará además, la representación del Poder central en el territorio autónomo, salvo en aquellos casos expresamente señalados en la Constitución española.

El Presidente regional nombrará y separará a los miembros de la Junta ejecutiva; y deberá separarlos, necesariamente, cuando el Consejo legislativo les niegue su confianza.

La elección de Presidente regional se realizará por sufragio universal directo y secreto. Su mandato durará cinco años, contados desde el día de la promesa. Podrá deponérsele en cualquier momento de este periodo por iguales motivos y el mismo procedimiento que señala la Constitución española para el caso de ser removido el Jefe del Estado.

Para ser elegido Presidente regional será preciso que el designado haya cumplido la edad de cuarenta años y tenga vecindad efectiva y continua en la Región durante los diez últimos años anteriores a la fecha de la votación.

  1. VI) La Junta ejecutiva se compondrá de un número de vocales que no excederá de nueve y un Presidente, y entre ellos se distribuirán la dirección de los distintos servicios públicos regionales. No será indispensable la cualidad de miembro del Consejo legislativo para formar parte de la Junta ejecutiva. La Constitución regional determinará las funciones de la Junta, como Poder ejecutivo de la Región.

El Presidente del Consejo sustituirá al Presidente regional en caso de incapacidad o muerte.

VII) El Consejo regional estará integrado por los Diputados de la Región. En él residirá la potestad legislativa conforme al Estatuto.

Las reuniones del Consejo legislativo podrán celebrarse en cualquiera de las poblaciones de la Región. Al final de cada período legislativo se designará el lugar donde haya de celebrarse la reunión siguiente.

La duración del mandato legislativo del Consejo, será de cuatro años. Se reunirá, sin necesidad de convocatoria, el primer día hábil de los meses de abril y noviembre de cada año.

ATRIBUCIONES DEL CABILDO REGIONAL

VIII) Corresponde al Estado español la legislación y a la Región Autónoma la ejecución de todas aquellas materias relacionadas en el artículo 15 de la Constitución de la República, en cuanto no aparezcan contradichas o limitadas en el Estatuto.

  1. IX) Corresponde a la Región Autónoma la legislación exclusiva y la ejecución de la misma en las siguientes materias:
  1. A) La legislación y ejecución de ferrocarriles, caminos, canales, puertos y demás obras públicas, con las limitaciones contenidas en el artículo 15 de la Constitución de la República.
  2. B) Los servicios forestales, agronómicos y pecuarios. Sindicatos, política y acción social agraria, salvo lo dispuesto en el párrafo 5º del Artículo l5 de la Constitución.
  3. C) La Beneficencia.
  4. D) La Sanidad interior, con la salvedad establecida en el citado artículo 15 de la Constitución.
  5. E) El establecimiento y ordenación de centros de contratación de mercancías y valores, conforme al Código de Comercio español.
  6. F) Mutualidades, Pósitos y Cooperativas agrícolas con aplicación de la legislación social del Estado.
  7. G) La ejecución de los Tratados y Convenios internacionales que versen sobre materias atribuidas, total o parcialmente, a la competencia regional con la inspección del Estado.
  8. H) Política industrial y de dirección de la economía de la Región.
  9. I) Política hidráulica de Andalucía.
  10. J) Socialización de riquezas naturales y empresas económicas, con arreglo a la Constitución, en cuanto lo exija la política propia, fabril, agraria, minera o de fomento general del país, del Cabildo regional.
  11. K) Facultad, conforme al párrafo 3 del artículo 19 de la Constitución, de modular la ley de Reforma Agraria para atemperarla a las exigencias prácticas del País andaluz, a fin de que rápida y racionalmente se ejecute dicha reforma territorial en Andalucía y se instaure una normalidad económico-agraria.
  12. L) Ley reguladora de la Administración local.
  1. X) El Cabildo regional organizará todos los servicios ordenados por la legislación social del Estado, pero estará sometido a la inspección del Poder central en cuanto a la aplicación de dicha legislación. El orden público podrá reclamarlo íntegramente la Región, cuando a su juicio se considere en condiciones de garantizar la indemnización por daño causado en motín o revuelta pública. Los servicios de policía, excepto los relacionados con los números cuarto, décimo y decimosexto del Artículo 14 de la Constitución, podrán ejercerse en análogas circunstancias. Una Junta de seguridad, formada por representantes del Gobierno de la República y del Cabildo regional, coordinará en su caso los servicios de Orden público y Policía de la Región.
  1. XI) Corresponde al Cabildo regional la legislación en materia civil y administrativa regional, y organizar la administración de justicia en todas las jurisdicciones, excepto en aquellas que la Constitución reserva al Estado, y en todas las instancias de las restantes, menos la casación en materia penal y procesal.

Se tenderá a garantizar plenamente la independencia y los arbitrios judiciales, la rapidez y simplificación de los trámites, la gratuidad de la administración de justicia y el establecimiento de la justicia arbitral.

XII) El Cabildo regional deberá establecer en su día, además de lo dispuesto en la Constitución española, las siguientes instituciones de enseñanza y cultura organizadas en forma autonómica: Universidad hispanoamericana, Centro de Estudios hispanoarábigos, Centro de Estudios superiores económicos, Facultad de Bellas Artes, Escuela regional de funcionarios administrativos, Escuela de especialización comercial y agrícola; tenderá a transformar las actuales Escuelas industriales en Colegios de orientación profesional, Escuelas progresivas de Trabajo y Universidad Popular, así como cualesquiera otras instituciones culturales y educativas de análoga naturaleza. La situación de unas y otras en el territorio regional se hará teniendo en cuenta las diversas ciudades que presenten circunstancias favorables para el desarrollo de las enseñanzas en cada caso. El Cabildo regional se encargará de los servicios de Archivos, Bibliotecas y Museos de la Región así como de la conservación de sus monumentos.

            La Región Andaluza procurará ir hacia la universalización de la enseñanza, facilitando a tal efecto el acceso a los centros de cultura, de todos los ciudadanos capacitados.

XIII) El Poder regional vendrá obligado a dictar un Estatuto de funcionarios que regulará los derechos y deberes de los mismos, garantizándoles la inamovilidad y exigiendo la eficacia de los servicios y la moralidad, idoneidad y responsabilidad de los funcionarios. Fijará el porcentaje máximo que podrá destinar al pago de las atenciones del personal con un riguroso señalamiento de incapacidades e incompatibilidades.

XIV) En el orden sanitario, el Poder regional desarrollará la máxima protección del derecho a la salud y a la vida y orientará la política de higienización de viviendas en análogos postulados.

La Ley Sanitaria regional desarrollará estos principios.

  1. XV) Será también función del Poder regional la defensa y amparo de los derechos civiles y ciudadanos de los andaluces que sufran persecución o quebranto por actos del Poder central, a cuyo efecto el Poder regional mantendrá ante todas las jurisdicciones los recursos legales para restablecer, a requerimiento del perjudicado, el derecho conculcado si se trata de alguno de los que garantiza a los españoles la Constitución del Estado.

AUTONOMÍA MUNICIPAL

XVI) La autonomía municipal coexistirá con un sistema jurídico que permita la exigencia rápida y efectiva de responsabilidad ante los Tribunales a los Ayuntamientos y concejales, como así mismo la revocación de los acuerdos ilegales y la reparación del daño causado al reclamante. Se garantizará la absoluta separación de las haciendas locales, regional y del Estado y la más completa exención de impuestos y trabas fiscales a los ingresos, la actividad y riqueza de los Municipios.

Únicamente podrán ser sometidos los Municipios a imposición en concepto de derechos o tasas por servicios públicos generales que ellos mismos soliciten o por prestación forzosa, con la sanción del voto de las cuatro quintas partes de los miembros de la Asamblea regional o disposición Constitucional.

Todo servicio prestado por los Municipios a requerimiento o por encargo del Poder regional o del Estado, será abonado por uno u otro respectivamente, con el importe de su justa evaluación metálica.

BASES DE HACIENDA REGIONAL

XVII) Para atender los gastos de los servicios atribuidos a la Región andaluza, tendrá ésta ingresos propios y, en primer lugar, aquellos que constituyen la dotación de las Diputaciones de régimen común, excepto la aportación municipal o contingente, que quedará suprimido.

La Región recaudará todos los ingresos de la Hacienda pública a excepción de Aduanas, Monopolios del Estado, tasas de comunicaciones y cuotas militares.

XVIII) De los ingresos recaudados por la Región, ésta hará suyos los rendimientos precisos para costear, juntamente con los mencionados en la Base XVII, los servicios privativos de la Región y los nuevos que reciba por este Estatuto, en el grado de perfeccionamiento que tuvieren en cualquier provincia de régimen común, el año 1933.

XIX) Por regla general se imputarán en primer término, a la Hacienda regional, en pago de sus derechos, los ingresos y medios fiscales del Estado que primordialmente graven la riqueza, la actividad o los ingresos municipales para que el Poder regional pueda liberar a las Corporaciones locales de los gravámenes que pesan sobre las mismas.

  1. XX) Los servicios que conserve el Poder central en la Región se entenderán satisfechos, por lo que a ésta respecta, con los ingresos que dentro de ella perciba el Poder central. La Región tendrá derecho a recibirlos o reclamarlos en proporción a su territorio o su población, dentro de la total española, según la más estrecha relación que cada servicio guarde con uno u otro elemento.

XXI) Para las mejoras o aumentos que el Estado introduzca en los servicios de las provincias de régimen común y que conserve dentro de la Región, o para las generales e indivisibles cuyos gastos excedan de los previstos para 1933, contribuirá la Región en proporción directa a su riqueza dentro de la total española. Esta riqueza será estimada por el procedimiento técnico que se considere más perfecto y sea aprobado por las Cortes de la República.

XXII) La Región tendrá derecho a percibir, cuando menos, como dotación de ingresos de su Hacienda, todos aquellos que se cedan a cualquier Región española y a hacer suyos los excesos de recaudación que obtenga en lo sucesivo. Cifrados, sin embargo, en su rendimiento de 1933, tanto el Poder central como el regional se compensarán en metálico las diferencias que en pro o en contra existan en el momento de llevarse a efecto la transmisión de servicios, cuya cantidad será inalterable en lo sucesivo.

XXIII) El Poder regional podrá establecer nuevas modalidades de tributación y estará autorizado para alterar las bases tributarias de los ingresos cedidos.

XXIV) La plusvalía creada por la mejora de servicios costeados por el Poder central, podrá ser gravada por éste mediante nuevas imposiciones, si en iguales circunstancias se aplica al mismo servicio prestado en las provincias de régimen común.

XXV) Los derechos del Estado en territorio andaluz sobre minas, caza, agua y pesca, los bienes de uso público no municipales y los que pertenezcan privativamente al Estado, con excepción de los destinados a servicios que rija directamente el Poder central, serán cedidos al Cabildo regional.

XXVI) Formarán parte también de la Hacienda regional los bienes procedentes de herencias intestadas a que se refiere el artículo 956 del Código Civil, cuando el causante tuviere la condición de ciudadano andaluz con arreglo a este Estatuto. Estos bienes se aplicarán a fines de cultura, beneficencia y fomento de la Región o a la extinción de deuda contraída a tales objetos

XXVII) El Tribunal de Cuentas de la República fiscalizará la gestión del Cabildo en orden a la recaudación que realice, por delegación, de tributos atribuidos al Estado. Cada cinco años será revisado este sistema de Hacienda por el procedimiento que establezca el Estatuto.

El Cabildo podrá emitir Deuda interior nacional, pero no podrá acudir al crédito extranjero sin autorización de las Cortes. Si el Estado emitiera Deuda para atender servicios que preste en Andalucía el Cabildo, la Región Autónoma participará en los productos de los empréstitos y en sus cargas, conforme a las reglas de la Base XXI y concordantes.

XXVIII) No se podrá verificar enajenación de bienes de la Región, emitir empréstitos, crear tributos ni realizar concesiones ni socializaciones sino en virtud de ley regional; y para enajenar o destinar a servicios de carácter privado los bienes y derechos transferidos a la Región por el Estado, se necesitará, además, autorización del Gobierno de la República.

Una ley especial determinará asimismo las normas a que habrá de ajustarse la administración de toda la Hacienda regional.

XXIX) El Estado español concederá a las regiones la facultad de intervenir por medio de sus representantes o delegados, con carácter permanente y sin perjuicio de las representaciones profesionales que correspondan a las entidades andaluzas, en la Junta de Aranceles y Valoraciones, en el Consejo de Economía Nacional y en cuantos organismos se creen para la regulación del comercio de exportación e importación.

CIUDADANÍA ANDALUZA

XXX) El Poder regional podrá, dentro de los limites Constitucionales, establecer normas que contrarresten las medidas de exclusión o disfavor que en cualquiera otra Región pudieran practicarse en perjuicio de los españoles andaluces.

XXXI) A los efectos del régimen autónomo de este Estatuto gozarán de la condición de andaluces:

1°, los que lo sean por naturaleza y no hayan ganado vecindad administrativa fuera de Andalucía

2°, los demás españoles que hayan ganado vecindad dentro de Andalucía.

DISPOSICIONES TRANSITORIAS

Primera. La primera elección que se celebre habrá de hacerse conforme a los preceptos de la Ley Electoral del Estado español. En lo sucesivo se verificarán conforme a las disposiciones que la propia Región apruebe.

Segunda. Dentro de los quince días siguientes a la promulgación de este Estatuto, el Presidente de las Cortes de la República convocará a los Diputados por Andalucía en las mismas, los cuales, bajo su presidencia, elegirán una Junta provisional de la Región. La función única de esta Junta será convocar en el plazo de un mes elecciones generales para los miembros que habrán de constituir el primer Consejo regional y determinar el sitio donde éste ha de reunirse.

Tercera. El primer Presidente de la Región será elegido por el Consejo regional en la primera sesión que se celebre después de constituido definitivamente.

Cuarta. Para la adaptación de servicios que el Estado cede a la Región, se constituirá una Comisión mixta compuesta de un número de miembros que designarán por mitad el Gobierno de la República y la Junta de la Región.

Quinta. El personal afecto a los servicios de todas clases que en este Estatuto se asigna a la Región, será respetado en cuantos derechos tengan adquiridos en la fecha de promulgación de aquél; pero las autoridades regionales podrán hacer su distribución acomodándoles a la nueva organización que se dé a Andalucía.

Sexta. Mientras el Consejo regional no legisle sobre las materias que se le atribuyen, continuarán en vigor las leyes generales del Estado; pero su aplicación corresponderá a las autoridades y organismos regionales, los cuales tendrán las mismas facultades que las leyes señalan a los del Estado.

DECLARACIONES FINALES

  1. A) Las discordias que se susciten entre el Poder de la República y el regional andaluz serán resueltas con arreglo a la Constitución y a la Ley Orgánica del Tribunal de Garantías Constitucionales.
  1. B) El Estatuto Andaluz no podrá ser variado o restringido sino con las mismas garantías y procedimientos requeridos para su establecimiento.

En Córdoba a 31 de enero de 1933.

CONCLUSIONES DE LA ASAMBLEA

  1. A) Las bases aprobadas interpretan el sentir unánime de la Asamblea en cuanto significan cristalización de un principio de autonomía andaluza, cuyo alcance inmediato es la descentralización política-administrativa de la Región.
  2. B) Estas bases habrán de ser objeto de una información pública y serán comunicadas para su estudio a todos los Ayuntamientos de Andalucía, que comunicarán las observaciones oportunas sobre los distintos apartados que el Anteproyecto contiene.
  1. C) La misma Comisión Organizadora de la Asamblea regional Andaluza tendrá a su cargo publicar y distribuir entre los Ayuntamientos el anteproyecto de Bases y recoger las observaciones que les merezca su contenido.
  1. D) La Comisión Organizadora concederá a los Ayuntamientos un plazo, que no excederá de dos meses, para que verifiquen el citado examen y formulen y comuniquen las predichas observaciones.
  1. E) Una vez recogidas éstas, la Comisión Organizadora convocará la celebración de una Asamblea, en la que se discutirá el definitivo Anteproyecto de Estatuto.
  1. F) Entretanto, la repetida Comisión Organizadora asumirá la dirección de la propaganda relativa a las Bases aprobadas por la Asamblea, con respecto a todo el territorio andaluz.
  1. G) Para conseguir la conveniente eficacia de esta labor, dicha Comisión, constituirá en Gestora general permanente, impulsará la designación en cada provincia de una Comisión integrada por un representante de la Diputación Provincial respectiva, otro por los Municipios, otro por cada uno de los partidos políticos y Junta Liberalista siempre que se adhieran a los principios básicos de este Anteproyecto, sin perjuicio de sus particulares programas, y otro por cada una de las entidades económicas, Cámaras y Corporaciones que estuvieran representadas o se adhirieron a la Asamblea de Córdoba”.

                                        _______________________

Fenicia Vs. Tartessos. Por Rafael Sanmartín

Autor: Rafael Sanmartín.

Fuente: “La Voz del Sur”

 

La ciudad de Tartessos era Sevilla. Lo ha dicho el afamado profesor arqueólogo y lo más probable es que sea cierto. Las condiciones geofísicas del territorio y los descubrimientos lo apoyan. Pero ha dicho Sevilla, veremos a ver. Si eso se dijera de cualquier otra ciudad, no importa cual, se vería de lo más normal, en cambio ahora… no sería extraño que lo acusen de «centralista», el colmo: considerar centralismo que Tartessos pueda haber nacido en esta ciudad y se extendiera alrededor, como han hecho todas las ciudades-estado de la tierra. Cainismo andaluz importado porque nunca antes de la primera mitad siglo XX se había vivido ese visceral rechazo a una ciudad por haber irradiado fuera su cultura, por haberse hecho foco de atracción de un espacio físico mucho más extenso que la Comunidad en que ha quedado enclavada. Porque la Comunidad ha sido constreñida, privada de parte de su territorio natural como tierra conquistada.

Pero al profesor también le ha brotado el «pronto», la obsesión-principio político de, apoyado en la falacia de un «Ejido sin población» negar la existencia de Andalucía, no vaya a ser que sepamos quienes somos. Para eso hace a los andaluces dependientes de Tiro, la ciudad que quiso colonizar el Mediterráneo, y pese a la osadía de suponerla madre de Spalis, fue incapaz de doblar el Cabo de San Vicente, con lo que les hubiera gustado llegar a las islas Casitérides para arañar el estaño con que fabricar el bronce que se veían obligados a comprar a sus supuestos hijos tartesios. Desmadre familiar resultado de confundir el deseo personal y particular con el resultado de unos datos afirmación de lo contrario. Defender que los fenicios, enemigos de alejarse de las costas —si podía ser una isla, mejor— llegaran a Carmona, desvarío lanzado hasta Las Cabezas, Osuna ó Écija y lo peor: que sean fundadores de todas estas ciudades sólo tiene la justificación política de no reconocer Tartessos, para no reconocer la antigüedad de Andalucía.

Persiste el error de atribuir procedencias por cierta semejanza en algunos nombres Herakles – Melkart— o —Astarté – Ihstar, por ejemplo, Como si Ihstar no fuera también equivalente a Venus ó Afrodita y otras diosas orientales. O por algunas piezas de orfebrería, como si en aquel tiempo los pueblos estuvieran impedidos para aprender unos de otros o para copiar sus artes. O para comprarlas. Demasiado estancos ve el profesor a nuestros antepasados; a ver si puede aclarar cuando, en qué momento de la historia empezaron a comunicarse y a comparar sus divinidades. Baal es una divinidad oriental adorada desde Cartago, el actual Túnez, hasta Babilonia, más allá de los límites del actual Irak. Resuelta la confusión existente hasta mediados del siglo XX, entre Herakles —el divinizado hijo de Zeus— y el comerciante Melkart, quedó claro que se trata de dos seres distintos. Distintos y dispares. Melkart es el comerciante, verdadera expresión fenicia, que viene de Tiro. Herakles es griego y sólo viene al Jardín de la Hespérides de visita, para cumplir algunas de las pruebas probatorias de su ascenso al Olimpo.

La dependencia tartessa de Tiro queda desmentida por la batalla naval entre las escuadras de Híspalis y Gadir, entre el Santuario del Lucero y Puerto Menesteo. Los fenicios son conocidos como buhoneros del Mediterráneo porque comerciaban entre ambos extremos, excepto en las factorías griegas o egipcias, siempre enfrentados a ellos. Eso significa que debe ser fácil encontrar cerámica oriental, importada de siria, en el sur de la Península. Igual que los tartesios transportaban a las costas sirias el bronce de su fabricación y el hierro de sus minas. Y aceite; y el mármol de sus canteras, entre otros productos. Pero nadie ha sufrido la fiebre de decir que el Templo de Salomón es obra de los tartesios y, como consecuencia, son los que fundaron la ciudad de Jerusalén.

Respecto a la terminología está probado que Spal, transformado posteriormente por deformación fonética en Híspal, significa literalmente lugar del agua. Lástima que no se haya podido descifrar todavía la escritura tartesia, lo cual añadiría mucha luz a esta oscuridad en la que algunos se empeñan en encerrarnos. Lástima de hijos de Baal que aún no existían, pero porque no tiene equivalente en Andalucía y Melkart quedó circunscrito a las colonias de influencia fenicia mientras en las ciudades propiamente tartessas el personaje, aunque no el dios, era Herakles. Evidencias hay gracias a los autores griegos. Sostener que los fenicios, apegados a sus adoradas costas, se adentraron más de cien kilómetros, es pura y lamentable invención que haría reir a Baal y a Melkart juntos. Imaginación necesaria para defender unas tesis a las que el arqueólogo se aferra con la fuerza de su compromiso político sin demostrar nada, porque ni la opinión ni el deseo pueden suplir a la evidencia.

Rafael Sanmartín.

Élites de poder económico en Andalucía III. Por Manuel Delgado Cabeza.

Fuente: “El Portal de Andalucía”

No pocos de los apellidos aparecidos en los artículos anteriores y otros nuevos que surgieron al calor de la burbuja inmobiliaria, encontraron en las plusvalías asociadas al negocio inmobiliario una manera fácil y rápida de hacer dinero basada en la revalorización del suelo y los activos inmobiliarios; un negocio con la llave en manos del poder político local, en el que se extendieron las prácticas caciquiles, la corrupción y las componendas relacionadas con el mismo. En la etapa de auge (1997-2008), los amos del negocio inmobiliario apoyaron su expansión en dos pilares: las cajas de ahorro y el poder político local. Las cajas de ahorro, en manos de quienes tenían el control del poder político, asumirán un papel fundamental no sólo en la financiación de los proyectos urbanísticos, sino también como actores que intervienen directamente en el negocio inmobiliario a través de sociedades participadas. Dándose la paradoja de que quienes debieran procurar, desde las instituciones políticas, la ordenación del territorio, el uso del suelo y la planificación urbanística en beneficio del conjunto de la sociedad, vienen a ser los mismos que desde el gobierno de las cajas alimentaban un modelo urbanístico en el que se “ordenó” el territorio andaluz a golpe de convenios urbanísticos urdidos en la trastienda de partidos políticos y empresas. Actuando los profesionales de la política como gestores o “conseguidores” de negocios hechos en beneficio de ellos mismos y de unos pocos que llenaron sus bolsillos hipotecando el futuro del resto. “Votemos a los constructores y dejémonos de intermediarios”, decía un personaje de El Roto. El expolio se llevó por delante también a las cajas de ahorro andaluzas, que fueron absorbidas, salvo alguna excepción como Unicaja, por grupos bancarios localizados en Cataluña, Madrid y el Pais vasco, reforzándose así dentro del Estado la concentración del poder económico localizado en las economías centrales.

En este contexto cabe señalar que los apellidos que lideran en Andalucía el negocio inmobiliario son propietarios de grupos empresariales medianos y pequeños, como nos muestra el lugar que ocupan en el ranking español. Cuando el proyecto sobrepasa una determinada envergadura, los grupos andaluces que intervienen juegan un papel subalterno como subcontratistas o auxiliares de los grandes grupos con sede en Madrid o Cataluña. Los metros de Sevilla y Málaga pueden ilustrar esta subalternidad. En su construcción, las empresas andaluzas juegan el papel de satélites alrededor de astros como ACS, y Sacyr en el caso de Sevilla y FCC en Málaga, las tres involucradas en varios casos de corrupción y con apellidos detrás como Florentino Pérez, March, Carceller o Koplowitz, los tres últimos asociados a imperios empresariales protegidos y expandidos bajo el amparo del régimen de Franco. Los Metros de Sevilla y Málaga se construyeron con sobrecostes -costaron el doble de lo previsto-, justificados utilizando procedimientos que, según un Informe de la Cámara de Cuentas de Andalucía carecían de cobertura legal.

Muchos de los capitales hechos en Andalucía al calor del ladrillo terminaron en un rosario de procesos judiciales del que quizás el más emblemático fue el conocido como caso Malaya, un entramado descubierto a mitad de la década de los 2000 que encubría los delitos de cohecho, malversación de caudales públicos, prevaricación, tráfico de influencias y otros; con personajes como Julián Muñoz o, después de la muerte de Jesús Gil, el capo de la trama,  Juan Antonio Roca, al que por aquel entonces algunos llamaban, con ese sentido del humor que aquí ha ayudado siempre a sobrellevar el malestar, “el aloe vera”, porque, “cuanto más se le investiga, más propiedades se le encuentran”.

Al margen de los procesos judiciales, el estallido de la burbuja en 2008 se llevó por delante a muchos de quienes habían conseguido, gracias a ella, hacer fortuna. Entre ellos destaca en Andalucía el caso del sevillano Luis Portillo. “Salido de la nada”, pero protegido por el PSOE y a la sombra de la Expo 92, el llamado príncipe del ladrillo llegó a acumular en 2006 un patrimonio bursátil y empresarial estimado en 3.785 millones de euros, siendo según Forbes la tercera fortuna de España. Ese año presidía tres grandes inmobiliarias: Inmocaral, Colonial y SFC. Con la presentación en 2012 del concurso de acreedores por parte del Grupo Zent Inversiones, cabecera de su holding patrimonial, llegaba el ocaso de este personaje, hoy prácticamente desaparecido. Los daños sociales y ecológicos que causó la avaricia y la ambición de riqueza y de poder de este “emprendedor” perdurarán durante muchos años.

Entre los patrimonios fraguados al amparo del negocio inmobiliario que han conseguido trascender la coyuntura de la última burbuja cabe citar a la familia Cosentino, -en quinto lugar, entre los ricos de Andalucía en 2020, con un patrimonio valorado en 550 millones de euros-, dueños del Grupo Cosentino, nacido de la extracción del mármol de Macael. Hoy a través de la sociedad Surister invierte en suelo, inmuebles y hoteles y gestiona fondos de inversión a través de Artá Capital (Grupo March). Entre las mayores fortunas de Andalucía -265 millones de euros – figura también la familia Beca Borrego (Grupo Bekinsa), con inversiones inmobiliarias, hoteleras y agrícola-ganaderas en 11.000 hectáreas de su propiedad. Son dueños de la Sicav (sociedad de inversión de capital variable, fórmula societaria creada en 1983 por el gobierno de Felipe González y utilizada en la práctica por las grandes fortunas para eludir impuestos) Almaro y sus inversiones se localizan en Andalucía, Extremadura, Portugal y Uruguay.

A menor escala cabe citar los nombres de Contreras Ramos (Grupo Azvi, primera constructora andaluza, con una importante expansión internacional, aunque en el lugar 54 en el ranking español); Sánchez Domínguez, grupo Sando, segunda constructora andaluza (76 en la clasificación española), para el que la concesión de varios tramos de la autovía A-92 se convirtió en la principal fuente de ingresos y base de la expansión del grupo. También puede mencionarse al segundo accionista de Sacyr a través de Beta Asociados, José Moreno Carretero, con inversiones en todo tipo de fondos a través de Beta Equity, sociedad de capital riesgo.

Algunos apellidos vinculados al negocio inmobiliario han conseguido, después de atravesar situaciones difíciles, salvar parte de sus patrimonios; es el caso de Nicolás Osuna, propietario del grupo NOGA, que ha experimentado una fuerte reestructuración en 2015 dando lugar a Inmobiliaria Osuna S.L., un entramado empresarial del que forman parte Noga Capital, inversora para operar con valores y activos, o la división de la cadena Hoteles Center, S.L. Osuna es también propietario de miles hectáreas de olivar, agrupadas bajo la firma Haciendas del Sur, que le convirtieron en uno de los de los mayores receptores de ayudas de la Política Agraria Comunitaria (PAC). Como lo son otras familias andaluzas de las ya aquí reseñadas. Desde 2008 a 2016, 60 de las 200 mayores fortunas del Estado español cobraron más de 250 millones de euros en subvenciones de la PAC (eldiario.es 28-03-2016). Tres “grandes familias” afincadas en Andalucía encabezan la clasificación: Los Mora-Figueroa Domecq, con 50 millones de euros, los Domecq, con 37 y la familia Hernández Barrera, con 29. 

Aunque muchos de los negocios inmobiliarios anteriormente reseñados han crecido a la sombra del “desarrollo” turístico, el territorio andaluz se ha convertido en una pieza central para las grandes cadenas turísticas globales, estrechamente vinculadas al capital financiero e inmobiliario, de tal modo que en Andalucía apenas existen hoy patrimonios de cierta entidad vinculados al negocio turístico local. Entre la relación de los cien primeros grupos hoteleros en 2018 dentro del Estado, sólo cuatro tienen su sede en Andalucía y de entre ellos, solo dos pertenecen a familias con patrimonios de cierta entidad.

Uno es el grupo Center, propiedad de Nicolás Osuna, terrateniente y constructor a quien nos referimos antes. El otro es el Grupo Hoteles Playa, propiedad de la familia Rossell, asentada en Almería. La expansión de este grupo fue impulsada por Unicaja y el primer escándalo en el que se vió envuelto José María Rossell, casado con la entonces senadora del PP María del Mar Agüero, vino como resultado de la investigación de la trama asociada a la operación Malaya. El Hotel Senator de Marbella, perteneciente a Hoteles Playa, fue precintado en 2006 después de que su licencia de obra, otorgada por el alcalde Julián Muñoz, hubiera sido declarada ilegal y suspendida en 2004 por el Tribunal Superior de Justicia en Andalucía. Más adelante, en 2010 fue detenido, considerado testaferro de Dimas Martín, expresidente del Cabildo de Lanzarote y epicentro de un importante entramado de corrupción en la isla. La entrada de Rossell en negocios vinculados a la familia Martín coincidió con la concesión a aquel de una licencia de obras para construir un hotel de cinco estrellas en Lanzarote que no se vio concluido porque el Tribunal Superior de Justicia de Canarias anuló la licencia por haber sido concedida por el ayuntamiento presidido por Dimas Martín de forma irregular. A pesar de su papel clave en estos casos de corrupción, José María Rossell y su grupo empresarial aparecen hoy como modelo a seguir, habiendo recibido numerosos premios y reconocimientos, entre otros el nombramiento por parte de la Consejería de Turismo de la Junta de Andalucía como “Mejor empresario del Sector Turístico”. En otro ejemplo más de asociación entre carencia de escrúpulos y éxito empresarial.

Vuelve a evidenciarse aquí el predominio de las formas de apropiación de riqueza a partir de extraer plusvalías de un valor que no tiene que ver con la función del empresario como productor de mercancías, sino que se obtiene a través de meros procesos especulativos, de revalorización de activos, dando lugar a la acumulación y concentración de la riqueza en manos de unos pocos por desposesión y/o adquisición de lo que pertenece a la mayoría. En un contexto en el que no es el “libre” mercado el que organiza la economía sino los intereses y el poder de quienes son capaces de imponer las reglas del juego poniendo al sistema político y a otras instituciones del Estado a su servicio; la idea de mercado encubre así el gobierno del poder económico y las relaciones de dominación sobre los procesos de toma de decisiones económicas, sociales y políticas.

Las élites económicas son hoy la encarnación más cruda del homo economicus, de su orden patriarcal y colonial, un hombre que actúa sin restricciones morales o éticas, utilizando a los demás y a la naturaleza como meros instrumentos para satisfacer su ambición insaciable de riqueza y de poder. Desde una individualidad inventada negando los cuidados y las emociones ligadas con las relaciones afectivas. Desde una racionalidad para la que lo indispensable es inútil.

Cuando el coronavirus pone más en evidencia que somos vulnerables, interdependientes y ecodependientes, (yo soy si tú eres), estas élites parecen haber encontrado, en una pandemia que todo apunta a que tiene mucho que ver con la depredación propia del homo economicus, las condiciones idóneas para extender una digitalización, que en nombre de la tecnolatría y el “progreso” acentuará el aislamiento y la disolución de los vínculos comunitarios, facilitando así el control social, y el sometimiento a los designios del Poder. En un momento en el que, si queremos evitar la barbarie, es urgente cambiar la necesidad de dominar por la fuerza que dan el compartir, las raíces y los vínculos con los demás. Comunidad frente a dominación. En esta encrucijada estamos.

Aún es posible la esperanza por Tomás Gutier

AÚN ES POSIBLE LA ESPERANZA

 

Somos porque fuimos

                                                                                              y seremos porque somos

 

Hace más de cien años, el pueblo andaluz salió a las calles de Andalucía rebelándose ante la situación de miseria física y social, ante la postración a la que el poder lo tenía sometido. El manifiesto publicado por el incipiente movimiento andalucista comenzaba con una llamada al tenue ser milenario. “Ciudadanos andaluces, nuestra voz quiere llenar de imperativos de vida clamorosa y palpitante el silencio de muerte de vuestras conciencias calladas…”. Meses después, y en una manifestación celebrada en Córdoba, se gritó por primera vez “Viva Andalucía Libre”. Y antes de ser asesinados, nuestros antecesores nos dejaron un himno que clamaba: “Andaluces levantaos, pedid tierra y libertad”.

Hace más de cuarenta años, el pueblo andaluz inundó las calles de Andalucía con un grito unánime de dignidad que retumbó por toda España y conmocionó a la Europa de los mercaderes. Su exigencia era simple y clara: “No queremos ser más que nadie, pero tampoco queremos ser menos que nadie”. Y un malagueño dejó su vida ante los disparos de un mal nacido y muchos andaluces y andaluzas, perdieron su vida entre la sordidez de unos dirigentes embaucadores y la codicia de territorios mejor situados gracias a su influencia en la presuntamente desaparecida dictadura. Los andaluces se sabían abandonados… y lo asumían con plena conciencia.

Hoy, el pueblo andaluz ha cambiado, ya no grita, no se rebela, no se levanta. Hoy, el pueblo andaluz dormita anestesiado mediante inyecciones de per, de subvenciones, de planes de empleo, de subsidios y resto de limosnas, tanto europeas como españolas. Actualmente, el pueblo andaluz deja su dignidad en el aparcamiento del centro comercial donde permuta ser por tener. Y, aunque en su interior reconoce que eso no es lo que desea, acepta la situación, porque, al menos, no pasa hambre. Y se olvida de la respuesta que, a comienzos del pasado siglo, un jornalero dio al cacique que le ofrecía cinco pesetas por votar a los suyos: “¡En mi jambre mando yo!”.

Esta ilógica situación no es natural. Ni es consecuencia de la historia, ni de un racional desarrollo humano, ni de la acción social, ni de la labor productiva de un pueblo, es algo diseñado y ejecutado desde un poder superior que prima a territorios ubicados en el centro-norte de España y castiga al sur invadido que, por ser colonia, ha de estar varios escalones más abajo de los demás.

Y, para nuestra deshonra y desgracia, los cipayos que llevan a efecto este inicuo trabajo son los gobernantes que elegimos cada cuatro años para que administren nuestra autonomía. Aquellos que hace cuatro decenios abanderaron hipócritamente las cabeceras de las propuestas, son los mismos que, año a año, legislatura tras legislatura, han ido traicionando a Andalucía y a su gente, no sólo con alarmantes prácticas de corrupción que hieren el ser andaluz, sino por el detrimento cultural, social, industrial, investigador y político que le han usurpado para satisfacer sus mezquinos intereses y los de su jaez. Virreyes mercenarios que algún día, después de enfrentarse a la justicia, tendrán que rendir cuentas ante el pueblo y ante la historia.

Tanto los gobiernos estatales como, y principalmente, los gobernantes andaluces han ido apagando cualquier sentimiento de identidad y de cariño hacia la tierra donde desarrollamos nuestra vida y donde muchos de nosotros encontraremos el final de nuestros días. Si no amamos a nuestra casa, si no queremos a nuestra familia, si no luchamos por nosotros mismos, ¿por quién vamos a pelear?

Los distintos gobiernos estatales y andaluces, han ido postergando y utilizando a la noble Andalucía, como moneda de cambio en provecho partidista o de diversos intereses espurios, frente a otras autonomías españolas o frente a intereses europeos. Y, todo ello, una y otra vez, hasta el punto de llevar a nuestra matria andaluza a la paupérrima situación actual: desposeída de sus genuinos valores culturales; desplazada a los últimos lugares del desempleo europeo; esquilmada de sus grandes industrias pretéritas y defenestrada de sus fecundos recursos endógenos. Ello provoca que, de nuevo, nuestros jóvenes tengan que emigrar allende nuestras fronteras para poder conseguir una forma de vida algo aceptable.

Andalucía ha visto, además, cómo desaparecían las bases militares foráneas de otros territorios, mientras aquí se mantenían y ampliaban -la franja occidental soporta dos estadounidenses y una británica-, cuando, precisamente, es un pueblo que respira paz por todos sus poros. Andalucía también se utiliza como territorio de actividades extractivas, que deterioran el medio ambiente, mientras el valor añadido de esos mercados se genera fuera de nuestras fronteras beneficiando a terceras regiones. Los productos agrícolas modificados genéticamente son preponderantes en nuestros cultivos.

Una cualidad innata del pueblo andaluz es la asunción de otras culturas y el acogimiento de otros pueblos. Hace miles de años los civilizados tartésicos mantenían comercio con los pueblos mediterráneos y ofrecían su tierra a los desplazados focenses. ¿Cómo hemos podido llegar a estos comienzos del tercer milenio permitiendo ser utilizados por la Europa capitalista e insolidaria como parapeto contra los migrantes africanos que huyen de las guerras, los expolios y los gobernantes sanguinarios, instalados por, y cómplices de, quienes les esquilman y provocan las guerras? ¿Hemos probado alguna vez si todo cambia dejando de robar a África sus recursos básicos?

            Nos alteran nuestro ser, adulteran nuestra identidad, la aculturación nos destruye como personas. Compra, compra, compra. ¿No nos damos cuenta de que, cuando España o Europa nos subvenciona, recupera lo invertido, más sus buenos réditos, al gastar nuestro escaso peculio en el hipermercado de una multinacional o en la inversión que hacemos para mejorar nuestros exiguos bienes? ¿Nadie analiza la débil producción que tiene Andalucía y sus dañinos efectos? Destrozado el sector primario y boicoteado e impedido el secundario, solo nos queda esa parte del sector terciario llamada turismo. Hace años nuestros padres y abuelos partían hacia el exilio catalán o europeo para ocuparse en los trabajos que nadie quería, hoy, hacemos lo mismo sin movernos de nuestra tierra.

            Y lo peor de todo es que esta situación se produce con nuestra aquiescencia. Tenemos miedo a los hipotéticos extremos, al aparente radicalismo, al indefinido terrorismo… Miedo al cambio y a creer en nosotros mismos. Miedo a pensar en andaluz. Miedo a amar Andalucía. El refrán castellano ‘más vale malo conocido que bueno por conocer’ lo aplicamos sin meditar sus consecuencias. Y un pueblo al que llaman de izquierda se comporta de la manera más conservadora posible.

            Cuando se aprobó el primer Estatuto de Autonomía de Andalucía, en 1981, fue necesario incluir en su articulado una disposición adicional que decía así: ‘Dadas las circunstancias socioeconómicas de Andalucía, que impiden la prestación de un nivel mínimo en alguno o algunos de los servicios efectivamente transferidos, los Presupuestos Generales del Estado consignarán, con especificación de su destino y como fuentes excepcionales de financiación, unas asignaciones complementarias para garantizar la consecución de dicho nivel mínimo’. Se llamó Deuda Histórica. Ningún gobierno español se tomó en serio esta disposición. Los gobiernos andaluces, siempre en manos del mismo partido, reclamaban cuando mandaba otra formación política y se callaban de forma cobarde y miserable cuando eran los suyos quienes ostentaban el poder en Madrid. Las circunstancias socioeconómicas, la brecha entre Andalucía y el resto de España, fue creciendo sin que nadie se preocupara en poner soluciones. En 2007, con el mismo partido gobernando en España y en Andalucía, se reformó el Estatuto, la disposición adicional desapareció y seguimos los últimos en todos los parámetros sociales y económicos.

            Nuestro lema dice: Andalucía por sí, para España y la humanidad. ¿No hemos hecho bastante ya por los demás? ¿Podremos alguna vez pensar en el por sí?

            Si no construimos nuestro futuro está claro que alguien lo hará por nosotros. Y más claro está que sus intereses no serán los nuestros. Así lleva siglos sucediendo y las consecuencias son aterradoras. La actual situación de Andalucía no tiene un desarrollo natural, ni es consecuencia de las acciones de sus habitantes sino de intereses exteriores que le afectan y dañan.

            Al no ser algo natural debe tener, y tiene, solución.

            Es necesario que el pueblo andaluz conozca, en palabras de Blas Infante, su verdadera historia y esencia. Es necesario volver a dar ejemplo de convivencia y armonía como ya se ha hecho en etapas anteriores. Es necesario volver al ser andaluz: humano, pacífico, tolerante, trabajador, empático, constante, serio, decidido, resiliente. Es necesario recuperar la libertad que da la cultura y el conocimiento. Es necesario trabajar para poder ocupar el lugar que la vida nos tiene asignados. Es necesario luchar por nuestros derechos, por nuestra identidad, por nuestro progreso.

Es imprescindible que el histórico, solidario y culto pueblo andaluz, retome del lugar donde se encuentra postrada y destrozada su bandera verde y blanca. Y enarbolando un emblema con cerca de mil años de antigüedad, haga resurgir los grandes valores humanos que encierra su cultura, acogerse a su patrimonio histórico como pueblo andaluz y recuperar urgentemente su desarrollo industrial, agrario, comercial y productivo. Rescatar su cultura y redimir su dignidad, para así satisfacer las grandes necesidades de una comunidad de hombres y mujeres libres que siempre ha convivido en paz y armonía. Sabiendo dar ejemplo para beneficio propio y de la humanidad.

            Un pueblo con más de tres mil años de historia conocida no puede estar permanentemente adormecido sin que un quejío de su corazón le despierte del letargo.

Desde nuestra alma milenaria evoquemos al pensador y médico cordobés, José Aumente, andaluz de conciencia, que, a escasos días de abandonarnos para siempre, nos dejaba un mensaje pleno de amor y grandeza: “Aún es posible la esperanza”.

Veinte años sin Carlos Cano…pero nos dejó sus canciones (Paco Vigueras)

Veinte años sin Carlos Cano

…pero nos dejó sus canciones

Paco Vigueras, coordinador de Granada Abierta.

Tal día como hoy, 19 de diciembre, hace veinte años, Granada lloraba la pérdida de Carlos Cano. El cantautor granadino hizo su último viaje a la colina de la Alhambra, donde encontró la tristeza del rey Boabdil, hermosa canción de su disco legendario Crónicas Granadinas. Carlos fue el último rey moro de Granada, que se marchó cantando: “…y yo tan campante en mi elefante, con mi chilaba y mi turbante”, letra de su canción Moros y Cristianos, que Granada Abierta convirtió en himno para luchar contra la fiesta sectaria y excluyente de la Toma.

Aquel 19 de diciembre del año 2000, dábamos el último adiós al trovador que cantó la verde y blanca: “De Ronda vengo lo mío buscando, la flor del pueblo, la flor de mayo”, y la murga de los currelantes, que es como la Internacional, pero con acento andaluz. Una canción que se ha hecho tan popular, que no puede faltar en fiestas y carnavales para recordar al Carlos más gaditano. Sí, perdimos a Carlos, pero no lo perdimos del todo. Nos dejó, nada menos, que un rico cancionero solidario, que hoy nos sirve de inspiración para conceder el Premio que lleva su nombre: la Granada Abierta de Carlos Cano.

Nos estremece la canción que tituló La miseria, dedicada a los que huyen del horror de la guerra y el hambre. Decía Carlos: “Vengo de abajo, cansado de tanta cuesta. Vengo, no sé a dónde voy, huyendo de ella, la miseria. Vengo de abajo, de un valle podrido de yerba, donde no existe el futuro, sólo la miseria”. Y huyendo de la miseria, vienen hoy a Granada los inmigrantes para buscar refugio en nuestra ciudad, pero sólo encuentran la pasividad de las instituciones y una sociedad indolente. Apenas unos cuantos colectivos solidarios se movilizan para darles acogida.

En este duro año de pandemia, ha sido Médicos del Mundo el colectivo profesional que ha destacado. Ha hecho un esfuerzo encomiable para ayudar a los inmigrantes rumano-gitanos en plena crisis del coronavirus, una comunidad muy vulnerable al contagio. Por eso, hemos querido conceder el Premio Carlos Cano 2020 a esta organización sanitaria. Con este galardón, mantenemos vivo el compromiso ético de Carlos, que ha creado escuela de cantautores. Jóvenes músicos que siguen interpretando sus canciones más populares. Estamos convencidos de que Carlos se sentiría orgulloso de este premio que lleva su nombre.

Además de La Miseria, nos dejó un amplio repertorio en el que encontramos canciones comprometidas y de rabiosa actualidad, como La hoguera, que es un homenaje a las personas sin techo: “Escucha el grito de los que yacen injustamente tirados en la calle como animales, madre”. También nos conmueve con la canción: “Hijo de la calle, de este tiempo que no acaba, está desesperado”. Y tampoco dejó de denunciar a los responsables de tanta injusticia: “No creo que el sombrero les toque en la tómbola a esos gachos trajeados que viven de na, que lo roban y lo roban, con cuatro palabritas finas lo roban”.

El cantautor granadino siempre soñó con una Granada intercultural, y así lo puso de manifiesto en su disco Mestizo, cuando cantaba: “Moreno pardo de cobre, criollo morisco y zambo, cambujo lobo y coyote, soy mestizo, soy mulato”. Y es que Carlos Cano se identificó plenamente con el mensaje de tolerancia y mestizaje cultural de Federico García Lorca, cuando el poeta hablaba “del morisco, el judío, el gitano y el negro que todos llevamos dentro”. Todas estas canciones convirtieron a Carlos en el cantautor de los perseguidos y los marginados.

Y cuando vemos a la Europa insolidaria, que vulnera el derecho de asilo con inmigrantes y refugiados, recordamos otra de sus letras más emblemáticas: “Si estuvieran abiertas todas las puertas, nadie tendría que abrirlas con violencia y el mundo sería mejor”. Carlos siempre reivindicó el derecho de todo ser humano a vivir con dignidad: “Los que matan la Luna son los mismos de siempre, los que arrancan las flores con sus bolas de muerte, los que amargan la vida y asesinan los sueños que cantan los poetas buscando un tiempo nuevo”. José Saramago definió mejor que nadie al cantautor andaluz, con estas palabras: “Carlos Cano no quiso hacer otra cosa, en toda su vida, que cantar el ser que era. Esa es la razón por la que su presencia continuará viva en la memoria de Granada y Andalucía”.

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