Exilio andaluz

Francisco Vigueras, periodista.

 

El exilio es el mayor castigo al que viene siendo sometido el pueblo andaluz, desde hace siglos. En este tiempo, son más de dos millones de andaluces los que se han visto brutalmente separados de su tierra, a través de uno de los procesos históricos más violentos que conoce la humanidad. El éxodo ha marcado trágicamente la vida de nuestro pueblo.

 

En la pequeña localidad de Agmat, a unos 30 kilómetros de Marrakech, un mausoleo alberga los restos de al-Mutamid, que fue expulsado por los almorávides en el siglo XI. El pequeño, pero digno panteón, está cuidado por Abdel Krim, que nos explica la historia del rey poeta sevillano. Nos recuerda que, en el año 1088, al-Mutamid pidió al emir Yusuf de Marrakech ayuda para los musulmanes de al-Andalus, pero los almorávides no sólo combatieron al rey Alfonso VI, también impusieron a los propios andalusíes su forma integrista de entender el Islam. El emir Yusuf no aceptaba la tolerancia de al-Andalus con judíos y cristianos. Al Mutamid fue derrocado y confinado en la ciudad de Agmat, donde murió cinco años después.  

 

Dice la memoria popular que cuando al Mutamid y su esposa Itimad iban navegando por el río Guadalquivir hacia el exilio, eran despedidos con lágrimas por los sevillanos. El rey poeta era contrario al integrismo de los almorávides, monjes guerreros que lo condenaron al destierro, convirtiéndose en símbolo del exilio andalusí. Los restos de al Mutamid descansan con los de su familia, su esposa Itimad y su hijo, bajo tres decorativas losas de azulejería andaluza. En su destierro de Agmat, al Mutamid escribió los más bellos poemas de la literatura universal, a decir por el arabista Emilio García Gómez. El mausoleo se conoce hoy como la tumba del forastero, debido al epitafio que el mismo rey poeta nos dejó en su lápida: “Tumba del forastero que la llovizna vespertina y la matinal te rieguen, porque has conquistado los restos de Ibn Abbad”. Blas Infante visitó este mausoleo en 1924 y nos enseñó que los andaluces tenemos en esta pequeña localidad marroquí parte de nuestra historia. 

 

También en Marruecos, en algún lugar de Fez, yacen los restos de Abu Abdalá, más conocido como Boabdil. El último emir de Granada entregó la ciudad el 2 de enero de 1492, tras la firma de unas capitulaciones que violaron los Reyes Católicos. Boabdil fue obligado a marchar a la Alpujarra y, más tarde, se refugió en la ciudad de Fez, donde vivió cuarenta años más en el exilio. Blas Infante nos cuenta que, durante su viaje a Marruecos, siguió también el rastro de Boabdil y pudo hablar con sus descendientes. Y el historiador al Maqarri reveló que los restos del emir granadino, fallecido en 1533, podrían estar enterrados en una ermita, cerca de la Puerta de la Justicia, en al medina de Fez. Actualmente, el cineasta Javier Balaguer prepara un documental y un largometraje sobre la figura del emir granadino, con el título: “Un hombre maltratado por la historia al que debemos la salvación de Granada y de la Alhambra”. Y un equipo arqueológico, dirigido por el antropólogo-forense Francisco Etxebarría, de reconocido prestigio internacional, busca la tumba del último emir granadino. Sin embargo, la maraña burocrática marroquí ha impedido, de momento, localizar y exhumar los restos del ilustre exiliado. Si Boabdil vuelve algún día para ser enterrado en su Granada, será un acto de justicia histórica.

 

Pero al Mutamid y Boabdil no fueron los únicos obligados a exiliarse. Junto a ellos, más de un millón de andaluces fueron ilegalmente expulsados y buscaron refugio en los países árabes, desde Marruecos a Damasco, donde sintieron la nostalgia del paraíso perdido. Aquellos exiliados eran musulmanes y tan andaluces como nosotros. Sin embargo, pasaron a ser “extranjeros infieles” en la historia escrita por los vencedores. De esta falacia histórica nos habla Blas Infante en su libro el Diwan de las peregrinaciones, un episodio que, según Infante, se caracterizó por la pérdida de nuestra identidad como pueblo.

 

De Agmat a Collioure

 

Ya en el siglo XX, la historia se repite con Antonio Machado, durante la guerra civil. En 1939, el franquismo, heredero ideológico de los Reyes Católicos, estaba a punto de tomar Madrid, donde residía el poeta. Machado se resistía a exiliarse, pero Rafael Alberti y León Felipe lograron convencerle de que su vida corría peligro, por haberse significado a favor de la República. De hecho, antes del exilio francés, asistió en Valencia al II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura, organizado por la Alianza de Intelectuales Antifascistas. Es más, en 1937 publicó La guerra, obra de compromiso histórico y testimonial, y entre sus últimos escritos, destaca la elegía estremecedora que dedicó a otro poeta andaluz, Federico García Lorca, con el título: El crimen fue en Granada. Según el investigador Ian Gibson: “Cuando a Machado le llegó la noticia del asesinato de Lorca, se vino abajo”.

Lo mismo que al Mutamid, el también poeta sevillano Antonio Machado murió en el exilio, en 1939. Sus restos descansan en el cementerio de Collioure, al sur de Francia, donde recibe la visita de numerosos grupos escolares que le rinden homenaje, leyendo su poesía. Entre los muchos mensajes que escriben los admiradores del poeta, cuando visitan su tumba, uno dice así: “Hay que ir una vez en la vida. No puedes dejar de ir. Hay que darle las gracias al poeta por lo que escribió y solidarizarse con él y su familia, por lo que sufrió”.

 

Antonio Machado es símbolo del exilio republicano tras la guerra civil y nos recuerda a miles de andaluces que huyeron del terror fascista por la carretera de Málaga a Almería, episodio conocido como La Desbandá. Muchos acabaron en campos de concentración franceses y su situación se agravó con el estallido de la segunda guerra mundial. Los más jóvenes se unieron a la resistencia francesa para combatir a los nazis. Y gran parte de los exiliados encontraron refugio en América, como Juan Ramón Jiménez, Manuel de Falla, Luis Cernuda o María Zambrano.

 

Exilio político encubierto

 

Apenas 20 años después, en la década de los sesenta, la dictadura franquista provocó un nuevo éxodo andaluz, esta vez hacia Europa. El régimen forzó a miles de andaluces a emigrar a tierras extrañas, donde sufrieron racismo y humillación. Los utilizó como mano de obra barata para conseguir divisas con las que financiar su dictadura. Sin importarle el sufrimiento y desarraigo de miles de familias que malvivían en barracones. Sin embargo, detrás de esa emigración por motivos económicos, había un exilio político encubierto. Así lo denuncia Encarna Castillo en su libro Venta del Rayo, sobre la represión en Loja.  La autora investigó la historia de su familia que emigró de Andalucía a Cataluña para huir de la miseria, pero también de la atmósfera asfixiante de un pueblo en el que estaban marcados como “rojos” y sólo podían aspirar a la caridad de los vencedores. Muchos de esos exiliados se vieron obligados a elegir el anonimato de la gran ciudad, frente al desprecio de sus pueblos. Y la viuda de “rojo” acabó emigrando también para buscar una nueva vida. En Cataluña no necesitó, nunca más, el carnet de mendicidad.

 

Y el último éxodo andaluz se está produciendo ahora mismo. Empezó con la crisis financiera de 2008, provocada por los especuladores, y seguirá creciendo con la nueva crisis que viene, provocada por el coronavirus. Cuando menos lo esperábamos, miles de jóvenes andaluces tienen que marcharse, otra vez a Inglaterra, Francia o Alemania, huyendo del paro y la precariedad laboral en Andalucía. Nuestro pueblo no puede prosperar, mientras sus generaciones más jóvenes y mejor preparadas tengan que abandonar su tierra para ofrecer su talento y sus conocimientos a las grandes potencias industriales. Esta lacra secular nos recuerda que Andalucía sigue siendo un país dependiente y con una economía subalterna. ¿Hasta cuando? La respuesta sólo puede darla el pueblo andaluz, en la medida en que tome conciencia de que su problema no es económico, sino histórico y político. 

Hacia una verdadera Transición Ecológica.

«Francisco Casero Rodríguez, Antonio Aguilera Nieves».

Hacer virtud de los problemas. Extraer las lecturas positivas de los momentos difíciles. Aprovechar las situaciones difíciles para transformar las complicaciones en oportunidades. El freno de las actividades industriales, comerciales, turísticas motivadas por la crisis del coronavirus está mostrando beneficios en términos de reconciliación de la humanidad con la Tierra, a la que tanto estamos castigando sin tregua desde hace años y que tiene como crucial consecuencia el calentamiento global, situación que hace que los científicos estén bautizando a esta nueva era como Antropoceno. Hemos pasado de ser una más entre los millones de especies del planeta a ser la que conduce los designios del resto. Pero lamentablemente, este liderazgo lo estamos ejerciendo mal, estamos provocando la sexta extinción mundial. Según algunos científicos hay una probable relación entre la pandemia y la reducción acelerada de la diversidad biológica, tanto en cuanto a número de especies como a la desaparición de ecosistemas completos.

Las políticas que reivindican otra manera de hacer las cosas, las estrategias que consideran las implicaciones de nuestros actos hoy en la vida de las Generaciones Futuras no han sido consideradas lo suficiente en su importancia por los máximos dirigentes mundiales. La prueba está en la falta de contundencia y unanimidad en las sucesivas cumbres del clima. El anunciado Pacto Verde Europeo tiene que ser una alianza sólida sobre la que construir, tiene que consolidarse. Nosotros, como Fundación Savia nos hemos incorporado a la misma.

No podemos optar por soluciones simplistas, cortoplacistas, como está ocurriendo en algunas comunidades autónomas con la reducción de las exigencias ambientales, urbanísticas o industriales. Tenemos que trabajar en soluciones duraderas, quizás más complejas de abordar, pero las únicas con las que de verdad asumimos la responsabilidad que hoy nos toca. Por eso, esta anómala situación que a todos nos gustaría que fuese lo más breve posible, tiene que ser también una oportunidad para repensar muchos aspectos de nuestro modelo social, económico y ambiental.

En estas semanas se ha evidenciado la relevancia del mundo rural como factor fundamental de un desarrollo equilibrado. Se ha comprobado la necesidad de dotar de infraestructuras de telecomunicaciones en especial a la población más alejada de las ciudades y centros administrativos, pues el acceso a las mismas se ha destacado en esta crisis como un elemento de nivelación de competitividad, de oportunidades para darse a conocer. Hemos comprobado la importancia fundamental del sector agrícola, ganadero, con sus transformaciones correspondientes, como sector estratégico de abastecimiento. Del sector forestal, como lucha en la desertificación, suministrador de material como biomasa, generador de mano de obra. Estamos viendo cómo, la producción ecológica, de proximidad, las huertas, los canales de comercialización dan alimentos seguros, empleo, clima, seguridad, salud.

Esta ralentización de la actividad económica global, esta menor presión de la actividad humana en los ecosistemas está teniendo frutos en la biodiversidad. La Naturaleza es enérgica, bondadosa, generosa. El estado de alarma ha coincidido en nuestro territorio con la primavera, el ciclo del año donde la mayor parte de las especies animales crían, donde las plantas crecen y florecen, cuando se produce una verdadera explosión en las poblaciones de invertebrados.

Tenemos ante nosotros la gran oportunidad de aprovechar esta fuente de vida que la naturaleza nos ofrece y acompasar nuestros pasos, nuestras actuaciones para no cercenarla como hemos hecho demasiadas, demasiadas veces, sino para acompañarla, potenciarla. De forma complementaria y paralela estaríamos abordando de lleno uno de los más graves problemas estructurales a los que nos estamos enfrentando, la despoblación rural. Porque las políticas ambientales, el calentamiento global, el reto demográfico, la transición agroalimentaria deben ser abordados conjuntamente.

La Fundación Savia ha trasladado un informe a los gobiernos del estado y autonómicos con propuestas de defensa y puesta en valor de  la ganadería extensiva y de montaña, control de la actividad cinegética, sector apícola, protección de los sistemas agrarios de alto valor natural, ecosistemas de campiña, producción ecológica, reducción del uso de agroquímicos, protección del suelo fértil, agua, custodia del territorio, política forestal, recuperación de humedales, ecosistemas marinos, crecimiento urbano, producción y transformación alimentaria, movilidad. transporte de mercancías, economía circular o transición energética entre otras.

Porque es el momento de decidir el camino que queremos tomar. Valorar si las grandes extensiones de monocultivos y la productividad deben primar sobre la seguridad, la gobernanza y la sostenibilidad. Si superamos de una vez por todas la dependencia de los combustibles fósiles. Si la dependencia de ciertos territorios del turismo masivo era una receta adecuada. Si la huida hacia delante del hacinamiento y marginalidad urbana es la vida que habíamos soñado.

Los grandes retos sociales, económicos y ambientales a los que nos enfrentamos, son el calentamiento global, despoblamiento rural, la soberanía alimentaria, la pérdida de biodiversidad, la protección de los colectivos vulnerables. Tienen que ser abordados conjuntamente con criterios de justicia social y con una verdadera participación de los agentes sociales. Es inaplazable abrir un espacio de amplia concertación y participación social que posibilite que todos podamos ser parte activa de la solución.

Tiene que ser hoy el gran momento que estábamos esperando todos a los que nos duele el expolio y la sangría de la Tierra. Puede ser una magnífica oportunidad para asumir nuestra responsabilidad con la Tierra, nuestra fuente de vida, y nuestro mejor legado para las Generaciones Futuras.

Desde Puerto Bayyana

Desde Puerto Bayyana

Llegaste y te enamoraste de Puerto Bayyana, destino de todos los sueños, luz de Occidente. Siempre enamorado, mejor sabías ofrecer que pedir, te asomaste a tu ventana, plena de luz del mediodía, de tu ciudad, de tu Andalucía y, enamorado de la mar, tu mar, la mar de Andalucía, te fuiste con las olas, con los vientos, el Poniente y el de Levante, Y el del Sur. Tu sur afrobético, la calidez de tu sonrisa, de tu resistencia. A las contrariedades, a los abandonos egoístas que te obligaron a sufrir. A la enfermedad. Maldita enfermedad moderna, ahora que nada más se diferencia entre “antiguo” y “moderno” en el supuesto ignorante de que sólo éste último encarna lo positivo. Tú has sido positivo y eso perdurará en nuestras memorias.

Te fuiste, poeta. Pero no te podías ir. Te retiene el cariño de tus hijas, de tus amigas, de tus amigos. Y tu poesía. Porque la poesía y los poetas sois eternos, universales. Ya ves: tenéis que vivir manteneros toda la eternidad; pero la eternidad es distinta al “valle de lágrimas”: sin maldades, sin traiciones, sin enfermedad, que ya no te afectan. Ahora eres todo nuestro, de quienes te queremos, de quienes mantendremos el recuerdo de tu buen humor hasta en los peores momentos, de cómo descargaste tus sentimientos en tu poesía y en el buen hacer, en el buen trato a tus amigos. No quiero llorar para que no se empañen mis ojos, para no enturbiar la visión de tu resistente alegría hasta en los peores momentos.

Hoy, esta madrugada a las 2’35 nos quedamos huérfanos, te has trasladado a otra dimensión desde dónde nos seguirás cuidando y dónde nosotros podremos retenerte, para que no te hayas ido.

Te queremos, Marcos.

Rafael Sanmartín. Escritor.

Sevilla (con el corazón hoy en Puerto Bayyana), 10 de octubre de 2019    

Premio memorial Blas Infante 2019.

 

La FUNDACIÓN BLAS INFANTE, dentro de sus objetivos para perpetuar la herencia y semilla dejada por el Padre de la Patria Andaluza, con la colaboración de EDITORIAL ALMUZARA, convoca el PREMIO MEMORIAL BLAS INFANTE, de acuerdo con las siguientes BASES:


PRIMERA.- Con el fin de promocionar el conocimiento sobre Andalucía y sus valores culturales, la Fundación Blas Infante otorga un premio a un trabajo de investigación dentro del ámbito de las ciencias sociales y humanas, que ayude a profundizar en los contenidos del pensamiento y obra de Blas Infante y del andalucismo, histórico y actual, y/o en las realidades sociales, políticas y culturales de Andalucía, incluyendo los seculares problemas que esta padece o para contribuir a su solución.


SEGUNDA.- Se presentarán en papel dos ejemplares y otro en formato digital, en archivo PDF, entregándose personalmente o enviándose por correo ordinario, adjuntando el PDF en un formato USB, en la sede de la Fundación Blas Infante, Calle Sol no 103, 41003, Sevilla, hasta el 31 de octubre de 2019.


TERCERA.- El trabajo deberá ser totalmente inédito, no haber sido premiado en cualquier otro certamen, ni haber concurrido a alguna de las convocatorias anteriores de este Premio Memorial. Tendrá una extensión mínima de 150 páginas y máxima de 250, en tamaño DIN A-4, a doble espacio y por una sola cara, convenientemente marginado y encuadernado.
Cada trabajo tendrá un lema y se acompañará de un resumen de tres folios como máximo y uno como mínimo, así como de un sobre cerrado en cuyo exterior constará el lema y en su interior los datos del autor (nombre, edad, domicilio, teléfono y mail) y de un breve «currículum vitae» que no excederá de 4.000 caracteres con espacios.

 

CUARTA.- El premio consistirá en DOS MIL euros y medalla que será entregada en el acto del 5 de julio conmemorativo del nacimiento de Blas Infante. La persona ganadora acepta al presentar su trabajo que la publicación de la obra se someta a criterio de la Fundación Blas Infante, en consenso con la editorial.


QUINTA.- El jurado estará compuesto por tres personas de reconocido prestigio, designadas por la Fundación Blas Infante. Su composición se dará a conocer cuando se publique el fallo. Presidirá el jurado la Presidenta de la Fundación Blas Infante o persona en quien esta delegue. Su voto será de calidad. Además, se designará entre sus miembros, por unanimidad, un Secretario.


SEXTA.- El premio será fallado en fechas próximas al 4 de diciembre de 2019.


SÉPTIMA.- El premio podrá declararse desierto, pudiéndose conceder un accésit si el jurado lo estimase oportuno, entregándose en ese caso a su autor un diploma acreditativo. En este caso la Fundación se reserva el derecho de edición, salvaguardando los derechos del autor del trabajo.


OCTAVA.- Las decisiones del jurado serán inapelables, entendiéndose a estos
efectos que la participación en el certamen supone la aceptación total de las
presentes bases, los derechos y obligaciones que de su cumplimiento se deriven, así como su resolución.


NOVENA.- Los trabajos no premiados podrán retirarse en un plazo máximo de tres meses; pasado el mismo, se procederá a su destrucción.


Más información: Puede solicitarse información presencialmente, en los teléfonos 954541518 y 954542509, así como a través del correo electrónico
informacion@fundacionblasinfante.org y en las redes sociales de la Fundación Blas Infante. Estas bases estarán publicadas en la página web de la Fundación durante el periodo de duración del certamen.

ANDALUCÍA, 2019

Fundación Blas Infante. Calle Sol, 103, 41003, Sevilla, Andalucía. 954 54 15 18

Ecija, La Luisiana y Fuentes de Andalucía con los sublevados.

La primera operación militar realizada en la provincia, aparte de la capital, se llevó  a cabo en Ecija a las 21,30 horas del mismo día 18 de julio, cuando fuerzas del Depósito de Cría y Doma al mando de los tenientes Pardo y González de Aguilar, salieron a la calle a publicar el bando de guerra dado por el comandante militar Francisco Morales Martínez y estando en ello un izquierdista dio un grito de ¡Viva el Ejército Rojo! Disparando dicho capitán su pistola sobre él y matándolo, con lo cual fue suficiente para que las masas marxistas se dispersaran. Poco después fueron detenidos a punta de pistola decenas de trabajadores que se habían reunido en un café del Salón de la localidad. Tras el asesinato, la Guardia Civil se hizo con el control del ayuntamiento y los centros de las organizaciones del Frente Popular, así como los locales sindicales, ante la impotencia de los trabajadores sin armas, muchos de los cuales emprendieron la huida hacia el campo bajo la persecución de militares, guardias civiles y derechistas. Nada más hacerse con el control de la ciudad, la noche transcurre bajo el mandato del pánico que hubimos de sembrar.

Como el lector puede observar, los mismos golpistas aireaban entonces sus propias salvajadas, porque de lo que se trataba era acumular méritos ante el nuevo régimen. Como iremos viendo, las fuerzas militares de Ecija y los falangistas y derechistas de la ciudad desempeñaron un importante papel en la ocupación de otras localidades. Al día siguiente, algunos soldados del Depósito y guardias civiles, acudieron a La Luisiana donde instantáneamente son reducidos a la obediencia nacional y con ello las comunicaciones por esta carretera general no se perturban un solo instante.

En ese mismo momento se practicaron numerosas detenciones de izquierdistas desarmados, la mayoría de los cuales fueron posteriormente asesinados. Cuando la Auditoría de Guerra hizo su informe sobre los hechos imputables a los “rojos” de La Luisiana, lo resolvió con tres líneas que decían:

Pueblo situado a 70 kilómetros de Sevilla, con una población de 4.000 almas, no tuvo que lamentar atropellos en personas y cosas hasta su incorporación a la España Nacional.

Efectivamente hasta que no fue ocupado no empezaron los atropellos. Involuntariamente, y por una vez, dijeron la verdad.

            Simultáneamente, la Guardia Civil se hizo con el control de Fuentes de Andalucía, donde se habían concentrado los guardias de los puestos de La Lantejuela y La Luisiana. La madrugada del día 19 los guardias dispararon contra la Casa del Pueblo, que quedó a oscuras con la energía eléctrica dañada y provocando la huida de algunos de los trabajadores que estaban en ella intentando conseguir noticias del golpe. El alcalde y varios concejales, así como cerca de un centenar de personas, decidieron por la mañana constituirse en asamblea permanente a la vista de los acontecimientos, lo que resultaría dramático para ellos, ya que no tenían armas ni posibilidades de defensa, así que la Guardia Civil al mando del brigada Francisco Martín Conde, con el apoyo del cabo de Cañada Rosal Nicolás Moyano, después de haber rodeado la plaza, controlaron el ayuntamiento metralleta en mano. Detuvieron a decenas de hombres y unos días después comenzaron los asesinatos masivos empezando por su alcalde socialista José Ruiz Martín y el primer teniente de alcalde comunista Francisco Ávila Fernández.

Libro: Las Victimas de la represión militar en la provincia de Sevilla. Autor: José María García Márquez. Capítulo II. Pág. 35/37.

Tomar el Parlamento.

Tomar el Parlamento

El maltrato que las administraciones provocan en el movimiento asociativo sería suficiente para iniciar la larga marcha que conduzca a la toma del Parlamento Andaluz por parte de la sociedad civil organizada. El objetivo es vaciar aquel lugar de mentiras y mostrar la realidad dramática en la que viven muchos colectivos sociales que no cuentan para ninguna de las señorías que allí se sientan, aunque manifiesten lo contrario. Ellos y ellas están para el chalaneo, las componendas y el reparto de puestos para allegados o pelotas habituales de los distintos séquitos que pululan por aquellos desgraciados pasillos, cansados de ser pisoteados por gente injusta.

¿Qué les va a importar a esa gente, aún más, sin son los que han gobernado o los que ahora gobiernan, que tres madres pensionistas con dificultades económicas estén pagando los seguros sociales de los trabajadores de la Coordinadora contra las drogas Despierta en La Línea de la Concepción? Pagan para que al menos esos hombres y mujeres no pierdan sus derechos, ya que no reciben nóminas desde hace seis meses. Todo porque la Junta de Andalucía les debe dinero desde 2015. Hay una interventora en Cádiz, nombrada a dedo, siempre dispuesta a colocar la guinda en este macabro pastel. ¡Qué vergüenza!

Es un ejercicio de cinismo absoluto, después de comprobar esta realidad, que haya algún político que se atreva a decir que ellos y ellas están a favor de la lucha contra las drogas; que ellos y ellas quieren una sociedad libre de cualquier dependencia; que hay que incentivar los recursos terapéuticos y la lucha contra las mafias… ¡Palabras huecas, vacías de contenido, cuando no hay un compromiso efectivo! Algunos se acuerdan de estas situaciones que sufrimos cuando un miembro de su familia necesita ayuda y el sector público no puede dársela. Nada más.

Hace unos días Paco Mena, presidente de las Coordinadoras del Campo de Gibraltar afirmaba, con toda la razón de mundo, que en treinta años de lucha nos están haciendo más daño las administraciones que el propio narcotráfico. El Partido Socialista de la chica de Presidencia nos hizo de las suyas quitando importancia a la tragedia diaria en la que se desenvuelve la vida de los consumidores y sus familias. Los actuales, Partido Popular y Ciudadanos, no saben, no contestan, ni resuelven. Tienen un lío de competencias que no saben arreglar. ¡Van a lo suyo!

Mientras tanto, la vida sigue y el rechazo a esa gente que manda o mandó, más los que están en silencio por pura hipocresía o esperando que las mayorías les den algún “puestecito”, están creando un clima de violencia que no saben apreciar pero que va a estallar antes o después. Para evitarlo, es bueno que empecemos el camino que lleva a la toma del Parlamento de Andalucía. La Policía cumplirá con su deber, pero no sería extraño que se uniera a nosotros.

José Chamizo. 
Publicado en el periódico Europa Sur.

Comunicado Estanislao Naranjo Infante. (Nieto Blas Infante)

A las güenas tardes,que decimos en mi pueblo (Lora del Río, provincia de Sevilla, el Municipium Flavium Axatianum del reinado de Caesar Augustus Titus Flavius Vespasianus, conocido como el emperador Vespasiano, por si no le suena a alguien).


No suelo escribir en estos foros y menos hablar de temas personales, pero tengo que reconocer que el hecho de que Don Gonzalo García de Polavieja haya calificado a mi abuelo de «tarado», es decir, «Que padece tara física o psíquica» ha colmado la tolerancia. Entiendo que no se refiere a ninguna tara física , ya que deficiencia física no tenía mi abuelo hasta que le pegaron unos pocos de tiros de pistola la noche del 10 de Agosto de 1.936. Entiendo que se refiere, por tanto a taras psíquicas.


Considerar que tiene taras psíquicas alguien que aprueba la carrera de Derecho en dos años, por libre y con sobresaliente y que a los seis meses es notario por oposición (nada evidentemente regalado) siendo de la carrera jurídica, como lo es el concejal, cuyas notas espero ver en el juzgado por si supera este curriculum, es, a mi entender, una infracción contra el Derecho al Honor de mi abuelo.


Y como la defensa de tal honor corresponde a sus familiares, y yo lo soy, al igual que todos mis primos, que están de acuerdo conmigo, por vía civil, presentaremos demanda por intromisión del derecho al honor, contra el referido concejal.

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