Poesía: «Ronda clara y azul». Poeta: Francisco Peinado Gil. El Campo de Gibraltar.

Ronda

Eres una golondrina alada

De aires frescos y blanquiazules

Honda,

Agreste y escarchada

Entre puentes y taludes

 

Te nacieron toreros y poetas

Que con tinta de sangre y arena

Pintaron de anaranjados y violetas

Tus atardeceres de gloria y pena

 

Neveros y bandoleros

Te navegaron tus sierras

Arrieros y carboneros

Tus cañadas y veredas

 

Tus calles de piedra y cal

Con ventanas de claveles,

Al sol forjadas están

Con jazmines y laureles

 

Tus pinsapos en las cimas

Crucificados, eternos, ancestrales

Al cielo sin tregua miran

Sobre simas y pedregales

 

Ronda clara y azul, altanera y mora

Las perpetuas estrellas y luceros

Alumbran con luces de la aurora

Tus románticos caminos y senderos.

 

Poeta: Francisco Peinado

Poesía: «El Genal». Francisco Peinado Gil

Genal

 

Naces como Cíclope fatídico

Encerrado en tu lúgubre cueva

Con tu pesebre de musgo

Salamandras y culebras.

No termina en mar tu ribera

Ni en playa de estuario

Sino en la dorada arena

De tu hermano Guadiaro

Morisca es tu realeza

Así lo atestigua tu lengua

Con Júzcar, Faraján e Igualeja

Cartajima, Alpandeire y Paráuta

Y otros príncipes de la morería

son Benarrabá, Algatocín, Benalauría,

Pujerra y Genalguacil,

Atajate, Jubrique y Benadalid

La entrada al valle

Tiene dos columnas por verja

Son la Crestellina y el Hacho

Entre Gaucín y Sierra Bermeja

Tus altas praderas se visten

De orégano, retama y esparto

Y tus barrancos se cubren

Con Jara de pétalos blancos

Son tus faldas y laderas

Vivos y polícromos lienzos

De olivos, castaños e higueras

Vides, almendros y cerezos

Por acequias y albercas fluye

El agua fresca y paciente

Y la piedra de molino mulle

Espiga y olivo, harina y aceite

Un ejército de chopos enjutos

Vigila y guarda tus verdes orillas

Serpentean por tus canutos

Con sus hojas trémulas y amarillas

Tórtolas, carboneros, petirrojos

Oropéndolas y mirlos

Canturrean en lo más frondoso

De tus chaparros y quejigos

Ay mi Genal, no te dejes apresar

Tu libertad son las pozas y corrientes

Las libélulas y martines al volar

A ras del rumor de tus torrentes

Que corran tus minerales aguas

y vítreas, libres por el valle

Gritando tus ancestrales lenguas

Y que tu cantar nunca calle

Autor: Francisco Peinado Gil

Desde Puerto Bayyana

Desde Puerto Bayyana

Llegaste y te enamoraste de Puerto Bayyana, destino de todos los sueños, luz de Occidente. Siempre enamorado, mejor sabías ofrecer que pedir, te asomaste a tu ventana, plena de luz del mediodía, de tu ciudad, de tu Andalucía y, enamorado de la mar, tu mar, la mar de Andalucía, te fuiste con las olas, con los vientos, el Poniente y el de Levante, Y el del Sur. Tu sur afrobético, la calidez de tu sonrisa, de tu resistencia. A las contrariedades, a los abandonos egoístas que te obligaron a sufrir. A la enfermedad. Maldita enfermedad moderna, ahora que nada más se diferencia entre “antiguo” y “moderno” en el supuesto ignorante de que sólo éste último encarna lo positivo. Tú has sido positivo y eso perdurará en nuestras memorias.

Te fuiste, poeta. Pero no te podías ir. Te retiene el cariño de tus hijas, de tus amigas, de tus amigos. Y tu poesía. Porque la poesía y los poetas sois eternos, universales. Ya ves: tenéis que vivir manteneros toda la eternidad; pero la eternidad es distinta al “valle de lágrimas”: sin maldades, sin traiciones, sin enfermedad, que ya no te afectan. Ahora eres todo nuestro, de quienes te queremos, de quienes mantendremos el recuerdo de tu buen humor hasta en los peores momentos, de cómo descargaste tus sentimientos en tu poesía y en el buen hacer, en el buen trato a tus amigos. No quiero llorar para que no se empañen mis ojos, para no enturbiar la visión de tu resistente alegría hasta en los peores momentos.

Hoy, esta madrugada a las 2’35 nos quedamos huérfanos, te has trasladado a otra dimensión desde dónde nos seguirás cuidando y dónde nosotros podremos retenerte, para que no te hayas ido.

Te queremos, Marcos.

Rafael Sanmartín. Escritor.

Sevilla (con el corazón hoy en Puerto Bayyana), 10 de octubre de 2019    

S.O.S. SUR. Poeta: D. José Luis Núñez.

 

 

D. José Luis Núñez. Nació en Espartinas en 1943. Su primer libro, Las fronteras del desertor, se publicó en Barcelona tras años de lucha con la censura, batalla que vería sus frutos en 1970 cuando resultó ganador del accésit del Premio Adonáis con la obra Los motivos del tigre. Está considerado como «uno de los mejores poetas sevillanos de la época de la transición». Su prematura muerte con tan solo 36 años de edad ha sido uno de los motivos que ha condenado su nombre al oscuro vagón del olvido.

 

S.O.S: SUR

Y se nos muere el Sur con la alegría

y el color en los labios.

Lentamente,

casi sin anunciarnos su dolencia,

su álgida diabetes.

Qué agonía

diluida y confusa…La rubrican

los olvidos y lacran los anises

en sus pirámides vacías.

Que epidemia

y qué muerte tan extraña.

Nadie teme el contagio. Hasta se acercan con más curiosidad, menos modales,

maneras precautorias.

Ay, amigos,

que se nos muere el Sur y no dispone

siquiera de un cadáver a propósito.

Poema para ti.

 

POEMA PARA TI

Ahora que te vas

y sigue la mirada tu último paso,

tiemblo como siempre

como cada vez que te vas.

 

Hay un remanso en el parque,

donde doblan las velas las olas.

Ahí me siento y escribo,

preñado en tus ojos,

en tu boca furtiva.

 

Son las palmeras testigos

los vagabundos gatos

compañeros,

las ausentes gaviotas

prisioneras

que llevan en las alas

suspiros.

 

Esta herida en sal

que se abre con la ausencia

me acompaña de por vida.

En cada aliento nocturno

veo tu rostro,

en cada viajera te encuentro.

 

Intacto se fue el carmín de tus labios,

sedientos los míos del rojo desprendido

esa miel que me niegas se va enfurecida,

si por ella fuera endulzaría mi boca.

 

Marcos G. Sedano.

 

Olía a monte

 

OLÍA A MONTE

Quiero volver al tiempo

del vientre de mi Madre

cuando era potro

y se reía del hambre

 

Se le onduló el pelo

porque era ola,

grano de arena,

y caracola,

verso de gaviota.

 

Mi madre fue musgo

que colonizó la roca,

que la tórtola anidó

que sembró viento,

y parió primavera.

 

Ella volvió a la tierra.

Es ladrillo de una torre

sobre la Colina Roja,

Alféizar de una ventana

donde canta la alondra.

Marcos G. Sedano

 

Poesía: Puerto Bayyana

PUERTO BAYYANA

Hay un puerto en el desierto

Puerto Bayyana

Allí arriban los sueños

de los marineros rotos.

Es blanca su bahía

Sobre el río Andarax.

El azahar, perfuma el ancla

de los barcos varados

que cicatrizan la herida.

Puerto Bayyana, lugar milenario

Entre el oriente y occidente,

Donde los versos del poeta,

atrapados en los huecos del viento,

sacuden las velas

de la nave fantasma.

Puerto Bayyana, puerto refugio.

Para trazar nuevas rutas,

Para aprovisionarse de viandas,

De aguas frescas, cristalinas,

para pagar canon a Poseidón.

Puerto Bayyana.

Hacia el Sur, África.

Al Levante, Asia

Al Poniente América

Al Norte, que lejos

queda el Norte.

Si alguna vez navegáis

Hasta este lugar

Puerto Bayyana.

Forma parte de la Mar

Nuestra Matria,

Venid a Puerto Bayyana,

pero sabed que en él,

solo encontraréis

arenas del desierto

si es lo que lleváis dentro.

 

 

Marzo 2013

Marcos Sedano.

¡ Malditos !. ¿Qué nos dais de comer ?

Marcos G. Sedano. Hijo de campesinos sin tierra de la Alpujarra, nació en Albondón (Granada), a unos pocos kilómetros del Mediterráneo, en el año 1959; Colaborador como articulista y tertuliano, así como analista, en radio, televisión, prensa y en web alternativas.

En su libro poemario Puerto Bayyana. Tres años de amor y de guerra, Marcos nos ofrece unos versos con sabor a pasado y a presente. La incesante búsqueda en el interior humano, su vinculación a la Mar y a la naturaleza, unidos al compromiso social, son las causas de estos poemas, que libres, pueden verse en el desierto de la ciudad, navegando en las arenas de las olas o tomando las calles en un mundo convulso.

 

 

¡ MALDITOS! ¿QUÉ NOS DAIS DE COMER?

Ellos solo piensan en la rentabilidad,

son las élites y sus regalos,

lo primero el beneficio

también lo segundo,

para los de abajo,

oncología.

Alguien reparte máscaras de tragedia.

La sala repleta es un mar de sufrimiento

de seres que se aferran a sus vidas

y la vida se ve salir por las ventanas

o camino al quirófano en camillas.

Sobre los asientos del plástico se piensa,

hay mucha quimio que digerir,

ríos de quimio.

llegados de una multinacional alemana.

El cuerpo   una vez mas es envenenado

y piensas en lo que habrás hecho

para merecer lo que tienes.

Pero son miles, cientos de miles,

millones de personas,

en ese instante gritas

¡MALDITOS! ¿QUÉ NOS DAIS DE COMER?

En esa batalla solo hay dos alternativas

vencer o morir,

y el amor es muy importante

en el resultado final.

Marcos G. Sedano-

 

 

A %d blogueros les gusta esto: