Artículo de Masonería. «La Acacia» (Julio Jiménez)

En la Masonería operativa nuestros hermanos artesanos, constructores y albañiles, consideraban la madera de la acacia como una de las mejores para moldear y construir, gracias a su flexibilidad, resistencia y durabilidad.

En la Francmasonería especulativa aparece por primera vez sobre el 1730 en Inglaterra, en relación con el grado de maestro y con la leyenda de Hiram Adiff donde una rama de Acacia muestra la localización del cadáver del maestro asesinado. Es por ello, que se convertirá en “Palabra de paso” en el grado de Maestro Perfecto. Grado 5º  de los 33 grados del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, donde se analiza el homenaje que Salomón realizó al constructor  Hiram.

 Hiram Adiff, arquitecto del templo de Salomón fue muerto por tres golpes en la cabeza que le asestaron tres maestros que intentaban obtener sus secretos en arquitectura. Cada golpe fue efectuado con un instrumento diferente y en una puerta distinta del santuario. Los tres asesinos enterraron el cuerpo que fue buscado por el resto de sus compañeros. Fue hallado enterrado, bajo un montículo sobre el que habían colocado una rama de “Acacia” como medio de marcar el lugar de la sepultura. Uno de los buscadores al arrancar el tallo observó que estaba fresco, esto fue lo que le llevó al descubrimiento del cuerpo. El Arquitecto Hiram fue inhumado en el recinto del Templo de Salomón en construcción, acompañado de una lámina triangular de oro sobre la que estaba grabada la palabra:  Jod-He-Vau-He (en hebreo. Dios).[1]

La Acacia es un símbolo del tercer grado  que nos va a enseñar valores morales que debemos poner en práctica en nuestra vida de crecimiento masónico:

1.Su madera incorruptible a las plagas y al tiempo es emblema de pureza de los principios y de las enseñanzas de nuestra orden. Por esta razón no se pueden alterar de forma profana el método masónico, y la esencia de la francmasonería:

 El crecimiento personal a través del conocimiento con el objetivo de ser proactivos en la ayuda que debemos entregar a nuestra sociedad.

                  De la misma forma que la corteza de la Acacia rechaza a todo insecto perjudicial, nuestra institución debe expulsar, cortar de raíz a toda mala hierba que amenace con contaminar el prado de sabiduría que se genera con el estudio y la reflexión personal.

 Los vicios, las pasiones, los egos, la corrupción y la no práctica de nuestras ideas deben ser perseguidas y erradicadas de forma inminente. Nuestra orden no debe permitir los extremismos y la intolerancia.

2.Para la masonería actual representa el renacimiento del pensamiento, la muerte de la ignorancia para dar vida al discernimiento, la razón y el pensamiento crítico.

 Cuando a un hermano le preguntan por su identidad y responde que su nombre es “Acacia” debemos entender que  su trabajo le ha llevado a la inmortalidad. El conocimiento que ha adquirido lo pone al servicio de la comunidad con hechos y lo más importante, este maestro, habrá comprendido que realmente seguirá siendo un aprendiz. Entenderá que el servicio en silencio, sin pedir nada a cambio, debe ser las señas de identidad que lo definan como maestro masón.

Si  responde que “la Acacia le es conocida” nos indica que se está iniciando en la maestría masónica. Los vicios y males de la vida profana aún están presentes. Hay que seguir trabajando para morir en lo profano y renacer en lo masónico.

 Esta diferenciación nos lleva a identificar  a los verdaderos maestros que hacen revivir la sabiduría y la esencia de nuestros valores.

3. La acacia es el árbol símbolo por excelencia de la Masonería. Representa la seguridad, la claridad, y también la inocencia o pureza; es un distintivo de la verdadera Iniciación, de la resurrección para una vida futura. Su verdor perenne y la dureza incorruptible de su madera expresan, la idea de la vida  que permanentemente renace victoriosa de la muerte. Sus hojas se levantan al alba para recibir la luz  de la sabiduría y se inclinan al atardecer para protegerse de la oscuridad del pensamiento.

Hermanos tenemos que vencer a las tentaciones profanas que nos alejan de la luz, de la instrucción y nos arrojan a la penumbra, a la  agonía. Nuestro único camino es continuar trabajando la norma masónica para pasar de las palabras a los hechos. Practicar con nuestro ejemplo lo que escribimos en nuestros trabajos. Huir de la intransigencia y de la disparidad, defender la libertad y el respeto. Tender la mano a los hermanos que necesitan nuestras experiencias. 

 ¡Vivir  en coherencia a nuestros principios!

No nos engañemos, está todo escrito, las acciones es lo que definen al masón del que no lo es.

            En los inicios de un  nuevo curso masónico, espero y deseo que el trabajo se imponga a las palabras, que la filantropía fulmine a los egos  y que los principios de IGUALDAD, LIBERTAD Y FRATERNIDAD repriman la intolerancia, las desigualdades y los enfrentamientos que estamos viendo en la vida profana.

¡TRABAJEMOS PARA ELLO!

Julio Jiménez Cordobés  

Angustias García de Parias ( Julio Jiménez Cordobés)

 

Libro: 1919. Un año clave para Andalucía. (coord. Tomás Gutier)

Angustias García de Parias y su transformación al Ideal Infantiano (Pág. 107 – 134)

Autor: Julio Jiménez Cordobés. (24 Abril 2019)

 

Dª ANGUSTIA GARCIA PARIA Y SU TRANSFORMACIÓN AL IDEAL INFANTIANO1

Estructuras electoreras caciquiles. (Julio Jiménez Cordobés)

No te dejes engañar por las Estructuras electoreras caciquiles:
 
(Artículo de Julio Jiménez Cordobés)
 
“…El dueño de estas organizaciones, es el cacique. A un conjunto articulado de organizaciones electoreras, se nombra partido. Quien no se somete a la disciplina de uno de estos partidos, está, en general, incapacitado de hecho para ostentar las representaciones populares.
El partido es una maquinaria electorera dueña del derecho electoral, activo y pasivo. Los candidatos habrán de ser alguaciles de los jefes de esas organizaciones.

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