Compra on-line, la plaga que cambió el mundo. Por José Alvarez y Tomás Gutiérrez Forero

Compra on-line, la plaga que cambió el mundo

La pandemia del Covid-19 y, como consecuencia el cierre de comercios no esenciales en casi todo el planeta, han originado un volumen y un au­mento de ventas on-line bastante inaudito con un crecimiento importante tanto en volumen como en valores. Queda la duda de si esta forma de compra viene para quedarse o está motivada por la pandemia y regresará a los niveles que tenía antes del estado de alarma.

De todas formas, las grandes empresas de distribución radicadas en España, por centrarnos en lo que nos afecta, han tomado ya la decisión de realizar un cambio que afecta a una gran parte de su venta presencial trasvasándola al comercio on-line, cerrando numerosas tiendas físicas y potenciando la venta por Internet. Con el drama que esto supone para los trabajadores que han visto desaparecer su puesto de trabajo.

Las más importantes y que ya han clausurado numerosos puntos de venta son El Corte Ingles, Grupo Inditex y sus marcas, H&M, Mango, Douglas Perfumerías y un importante número de franquicias menos conocidas.

A medida que se facilita el acceso a la red de redes hasta en los lugares más apartados y la consecuente aceptación del modo de vida supeditado a internet aumenta rápidamente en todo el mundo, el número de ventas digitales también sigue incrementándose cada año.

En 2019, último año “normal” que se puede analizar, aproximadamente dos mil millones de personas compraron productos o servicios on-line. Durante ese mismo año, las ventas de comercio electrónico superaron los tres billones y medio de dólares en todo el mundo y, según los últimos cálculos, el crecimiento del comercio electrónico se acelerará aún más en el futuro.

Según un informe de Greenpeace China, que estudió el comercio on-line en el país asiático, solo en 2018 el promedio de paquetes enviados y recibidos por persona a través del servicio de entrega urgente fue de 36 envíos, en comparación con 0,01 paquetes en el año 2000.

¿Qué pasará en el futuro con el mercado del comercio electrónico? No es necesario ser un lince en economía para vaticinar que arrasará con todo el comercio conocido desde la época fenicia. Se prevé que los ingresos en el mercado del comercio electrónico alcancen los 2.173.795 millones de euros en 2021. A su vez, se espera que los ingresos muestren una tasa de crecimiento anual del 8%.La penetración a los usuarios que ha sido del 46% en 2020, llegará al 60% en 2024.Se vaticina que el promedio de gasto por usuario alcance los 616 euros.

Consumismo en su máxima expresión

Mediante publicidad tradicional y difusión on-line personalizada a través de algoritmos que identifican las debilidades de los consumidores, mani­pulan sus deseos e incluso detectan sus momentos de vulnera­bilidad para que sigan consumiendo al ritmo actual. El sector del consumo on-line trabaja sin descanso para convencernos de que los productos elaborados en cadenas de montaje nos traerán alegrías y nos llenarán de felicidad. Pero, en realidad, nos generan deseos o necesidades que no teníamos previamente y que se traducen en graves consecuencias para todos los habitantes del planeta.

Independientemente de las causas por las que las ventas de Internet se han disparado, hay una determinante: el pago a través de cuentas corrientes, al no poder abonar lo gastado mediante dinero físico. Está demostrado que se compra más si no es en metálico, aunque después viene el arrepentimiento a la vista de los cargos en la cuenta. Máxime cuando en muchas ocasiones nos lamentamos: “¿para qué puñetas he comprado yo esto?”.

Hasta ahora el acto de comprar no generaba, por sí mismo, un daño irreparable al planeta. Actualmente todo ha cambiado. Hay que tener en cuenta el gasto de envío, las devoluciones de los artículos por averías, equivocaciones, cambios de tallas o arrepentimientos del capricho pasajero. A causa de esto, hay paquetes que recorren miles de kilómetros de ida y vuelta, con lo que se ahonda en el gasto de energía. Las compras on-line pueden generar en su transporte tres veces más huella de carbono que la venta tradicional.

La compañía Amazon y su forma de actuar

Es un no parar, sus tentáculos se multiplican y tocan lo posible y lo imposible, lo último es el mundo farmacéutico. Se veía venir ¿verdad? En los países más materialistas, como los EE.UU. ya avanzan llegando a acuerdos con farmacéuticas y empresas médicas. También le meten mano a los seguros médicos, así se garantizan poder vender y servir a clientes medicinas con receta, todo esto con un servicio más rápido y un medicamento más barato.

Este servicio por Internet es una grave amenaza para un poderoso sector que siempre se creyó intocable. En los EE.UU. el mercado farmacéutico mueve 300.000 millones de dólares. En 2018, Amazon compró la farma­céutica Pill Pack por750 millones de dólares, ya ha abierto la puerta, todo lo demás será más fácil. Tanto el mercado como las normas del me­dicamento no son lo mismo en los EE.UU. que en España, donde el sector farmacéutico tiene mucha influencia, por lo que apoderarse aquí del mercado lo tiene algo más difícil, pero todo se andará.

Asu larga lista de dominios pronto habrá que añadir la banca y las financieras. También el incipiente negocio de los drones. Compro el primero y así controlo este novedoso medio de servicio e intervención.

Amazon ha organizado una prueba con robots para probar la recogida y reparto de pedidos, su fuerte. Ya domina lo de retirar productos de los estantes y meterlos en cajas de manera automática. El experimento fue de doce y consiguió un diez en la tarea. Para mover los artículos ya posee 15.000 robots.

Amazon se queda con las propinas de sus empleados 

Febrero de 2021, en los medios de comunicación especializados en economía se acusa a la compañía de haberse apropiado de más de sesenta millones de dólares en propinas que sus clientes habían dado a sus repartidores, según una investigación de la Comisión Federal de Comercio de los EE.UU., la autoridad regulado­ra del país en materia de competencia y derechos de los consumidores. Podemos comprobar cómo el acapa­ramiento alcanza límites avariciosamente grotescos.

El caso se dio en el programa Flex Amazon, en el que los repartidores trabajan en régimen de contratista, el equivalente a los autónomos en España. En lugar de transferir el cien por cien de las propinas a los trabajadores, como había prometido, la empresa se quedaba con una parte sustanciosa.

Para zanjar el caso, Amazon llegó a un acuerdo con la F.T.C. pagando una multa por esa misma cantidad, que el regulador utilizará para abonar las propinas a quienes las tenían que haber recibido. Está claro, si todo sale bien, más ingresos para la compañía, si sale mal, únicamente es nece­sario devolver lo escamoteado.

A Bruselas le consta que la conducta de Amazon sobre la competencia no cumple las normas europeas

Amazon evita los riesgos normales de la competición en el mercado minorista y aprovecha su dominio a la hora de servir como escaparate para otros proveedores en Francia y Alemania. Está acusado de violar la regla comunitaria que prohíbe el abuso de posición dominante, es decir, jugar con las cartas marcadas. Así la empresa puede tener acceso a los datos de terceras empresas que usan la plataforma para vender.

Nos encontramos ante la compañía que más provecho ha sacado de una desgracia global: la pandemia del coronavirus. De forma Inexplicable y deshumanizada y haciendo posible una competencia desleal, los gobier­nos -principalmente España líder en falta de valor y autoestima-, han permitido que durante el cierre de toda las actividades económicas y laborales, Amazon permanezca abierta y funcionando las 24 horas del día, los 365 días del año. Nos ha sido más fácil recibir un capricho innecesario de China que comprar los alimentos básicos en el comercio de la esquina.

Aunque al monstruo ya le empiezan a salir caras sus artimañas, con­fundidas a veces con virtudes. En los EE.UU. tiene muy mala reputación por sus prácticas antisindicales, en Francia un juzgado ha ordenado que limite su catálogo a los artículos considerados esenciales. Recientemente ha aceptado la pre­sencia sindical en la empresa ante las denuncias de horarios indebidos, presión a los trabajadores y sueldos infe­riores en com­paración con otros del mismo sector.

No obstante, nada de esto afecta a Jeff Bezos (propietario de Amazon) quien se encuentra en su momento más álgido, cotizando en el Nasdaga 2.300 dólares la acción. Otra de sus empresas, Amazon Prime Video, ha alcanzado su máximo histórico. Y es que las plataformas de pagocopan ya el 25%del mercado televisivo mundial. Tan importantes y decisivas como el comercio, igual o más lo son la transmisión televisiva ya sea por Inter­net, abierta o de pago. Y ahí tenía que estar Amazon, que, junto con otras plataformas como Netflix, HBO, Pluto y alguna otra más pequeña, ya son dueñas del 25% del mercado, con 900 millones de suscriptores, según un estudio de la escuela de negocios OBS Business School. ¿Se imaginan una empresa con cientos de millones de clientes suscritos a su plataforma y otros cientos más procedentes de su venta por internet? ¡¡Poder infinito¡¡

Pero crear un imperio sin mácula alguna, queriendo mostrarse como compañía modelo es bastante complicado, más tarde o más temprano, por un lado o por otro, asoman actuaciones poco ortodoxas. La Fiscal Ge­neral del Estado de Nueva York, Letitia James, argumenta que la empresa ha fallado reiteradamente en el cumplimiento de sus obligaciones para evitar el virus covid-19 y, en consecuencia, la ha demandado por no tomar las medidas obligatorias contra los contagios. Los cargos de la fiscal se basan en la carencia de desinfección en sus instalaciones, no comunicar el contagio de trabajadores, negándose a lim­piar y desinfectar el centro de trabajo. Para colmo, echó al trabajador que se quejó de lo que estaba sucediendo. Igualmente, continúa despidiendo personal cuando no alcan­zan los objetivos de productividad. La compañía no se arruga y contra­ataca demandando a la fiscal, objetando que carece de competencias para realizar esa denuncia. Como podemos ver, se aferra a una argucia legal sin negar las acusaciones.

El imperio del puto amo

Jeff Bezos cotiza en bolsa en capital abierto, independientemente de esto, habrán visto la insistente publicidad para que inviertan los clientes, y los no clientes, 250 escasos euros en acciones de la compañía. Extraña que, cotizando en la bolsa neoyorquina, la empresa intente captar inversores de 250 euros. Ahora bien, si multiplicamos esta insignificante suma, por un cincuenta por ciento de sus clientes que decidan invertir, tenemos la suma extra de 250.000 millones de euros. Alucinante.

En el ejercicio de 2018 sus ingresos alcanzaron la cifra de 232.887 millones de dólares, con unos beneficios de 10.073 millones. Actualmente es la marca más valiosa que cotiza en el parqué de la bolsa neoyorquina, estando su valor en los 460.000 millones de dólares.

Hoy en día, los cuatro líderes del mundo son: Apple, Amazon, Microsoft y Facebook. El que podemos considerar como el más listo de la clase, Amazon, ha extendido su poder al sector de los medios de comunicación comprando el Washington Post, BlueOrigin y Cía. Aeroespacial.

Una mañana del pasado mes de marzo, la Unión Europea nos ha dado una sorpresa, y una satisfacción para mí, declarando que los riders, esos jinetes que, a lomos de bicicletas y cargando un pesado fardo a la espalda, se juegan la vida cada día para hacernos llegar la comida basura o el antojo chino, no pueden ser repartidores autónomos como hasta ahora han venido siendo, pasando a ser trabajadores directos. No se lo espera­ban, pero a estas multinacionales se les acabó la explotación y el ahorrar­se los gastos en seguridad social de “sus” trabajadores.

Pero no queda ahí la cuestión, Amazon no para y va a por todas. Hay un proyecto llamado CEUS: la fabricación de aviones no tripulados y drones en Huelva, auspiciado por el ministro Pedro Duque. La oportunidad de entrar en el campo de la distribución a través de drones es una vieja aspiración del monstruo, así que se ha ofrecido al gobierno español para liderar este plan ya iniciado, y al que la Unión Europea aporta fondos que, lógicamente, Amazon aprovecha para finalizar el proyecto, argumentando que si la idea no llega a buen fin, se pueden perder los fondos de la U.E. Según los conocedores del proyecto, “la entrada de Amazon daría un impulso no previsto inicialmente al CEUS, toda vez que esté tendría una dimensión mundial que no se contemplaba de ninguna manera”.

O lo que es lo mismo, nos hemos encontrado con una oportunidad no prevista, positiva y alentadora, por lo tanto, las repercusiones de la misma deberían servir de acicate para que las partes implicadas cumplieran con sus obligaciones en breve plazo. No olvidemos que los argumentos para vender el proyecto son determinantes en un territorio azotado por el paro desde hace siglos: “Se trata de una oportunidad de dimensiones mun­diales”.

Y digo yo, Amazon la empresa salvadora, no ha destacado en su breve historia por ser muy desinteresada económicamente ni muy filantrópica socialmente. Lo suyo es comprar, vender y cotizar en bolsa. Y me viene a la memoria si su visión del futuro será la misma que aplicó a la distribución: “Yo no quiero ser tren, quiero ser el dueño de las vías por donde transitan los trenes”. Así que, si la aeronáutica de aviones y drones no tripulados es el futuro, ahí está el poderoso Amazon, para ser dueño también del cielo. Recordemos uno de sus lemas: “Lo compro todo”.

¿Es prudente acercarse a alguien tan poderoso cuyo único objetivo es pasar por encima de donde sea y de quien sea con tal de dominar el mercado mundial?

Tiempo al tiempo, quien dará y quitará razones.

José Álvarez —- Tomas Gutiérrez.

La devolución de nuestro patrimonio. Por Isidoro Moreno. Fuente del Diario de Sevilla.

Fuente: Diario de Sevilla.

La Ley de Patrimonio Histórico de Andalucía, aprobada en 1991, indica, en su artículo 2.2., que la Consejería de Cultura «realizará las gestiones oportunas conducentes al retorno a la Comunidad Autónoma de aquellos bienes con claro significado andaluz que se encuentren fuera de Andalucía». Insiste en ello en otro artículo, el 4.2.: dicha Consejería «velará por la reintegración al Patrimonio Histórico Andaluz de los bienes de relevancia cultural que se encuentran en otras Comunidades Autónomas del Estado».

Estos mandatos nunca se han cumplido. Ni en los largos años del régimen psoísta, ni ahora por el llamado «Gobierno del cambio».

El Patrimonio Cultural y su defensa, protección y valorización nunca ha sido una prioridad, a pesar de ser un referente fundamental de nuestra identidad como pueblo y a pesar de la retórica que, a veces, los jerarcas políticos, de uno u otro color, utilizan con meros objetivos electorales.

Nuestra cultura -o sea, nuestros valores sociales modelados en un proceso histórico singular y las expresiones culturales surgidas en ese proceso- nunca ha sido una prioridad y por ello apenas aparece en el ámbito educativo, en los medios de comunicación públicos y en otros campos donde debería estar muy presente. O, alternativamente, se la presenta folclorizada (en el peor sentido del término) o mercantilizada.

Ante ello, a nadie sorprende que la Consejería de Cultura haya sido siempre el patito feo, y pobre, de la administración de la Junta. ¿Qué ha hecho esta, en los ya treinta años de vigencia de la Ley de Patrimonio Histórico de Andalucía, para revertir en lo posible el expolio de muy importantes componentes del mismo? Un expolio que refleja perfectamente la situación colonial de nuestro territorio y de nuestro pueblo.

En El Escorial continúan miles de manuscritos, en árabe y en hebreo, que, por su contenido no religioso, fueron «indultados» de la quema pública de las bibliotecas de las madrasas granadinas ordenada por el cardenal Cisneros en 1501, violando las capitulaciones pactadas diez años antes. Nada se ha hecho para conseguir su vuelta a Granada, a pesar de las mociones aprobadas por el Ayuntamiento de la ciudad y la Diputación provincial en 2002 y de la interpelación, en ese mismo año, a la entonces consejera, hoy vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo.

 Tampoco se ha obtenido la devolución de la Dama de Baza, descubierta durante sus excavaciones por el profesor Presedo, en 1971, que fue trasladada a Madrid para su restauración y allí se quedó. Permanece hoy -al igual que la Dama de Galera, el toro de Osuna y otros varios iconos de nuestra Historia- en ese gran contenedor de materiales, exponente del nacionalismo de estado, que es el Museo Arqueólogico Nacional. En este caso, a pesar incluso de la moción aprobada en el Senado, el pasado octubre (aún sin los votos del PSOE y Vox), instando a su traslado al lugar de procedencia.

 Y es que ese Museo, como otros de la capital del Reino, equivale para los pueblos de España a lo que el British Museum para muchos pueblos del mundo: el resultado de un expolio colonialista que se intenta maquillar con el discurso de la «obra civilizatoria» y el «salvamento» de piezas de incalculable valor. ¿Para quiénes?

¿Y qué decir de los Murillo robados a varias iglesias de Sevilla, junto a otras decenas de pinturas y obras de arte, por el mariscal Soult durante la ocupación napoleónica? Para contemplarlos, hay que visitar diversas ciudades del mundo, pero varios de ellos regresaron a Madrid, devueltos en distintos momentos a los gobiernos españoles (incluida la devolución a Franco por el Gobierno pronazi de Vichy, en 1941, de varias obras importantes). Fueron varios los Murillo que regresaron, pero ninguno llegó a Sevilla: siguen retenidos en Madrid: en el Prado, la Academia de San Fernando y otros lugares. Un verdadero secuestro que humilla a Andalucía.

Y tampoco se transfieren al Ayuntamiento de Sevilla las casas del Patio de Banderas y otras adosadas al Alcázar, que quedaron fuera de la cesión por el Estado a comienzos de la II República. Antes al contrario, ahora quieren llevarse el cuadro de la Virgen de los Mareantes, que fue pintado por Alejo Fernández exprofeso para la Casa de la Contratación.

 ¿Hasta cuándo va a seguir incumpliendo la Consejería de Cultura las obligaciones que la ley le dicta? ¿Hasta cuándo vamos a seguir aceptando que se nos siga tratando como una colonia?

Autor: Isidoro Moreno

Mis Silencios de vida II. El camino iniciático que lleva a Santiago de Compostela

Mis silencios de vida II:  (El camino iniciático que lleva a Santiago de Compostela)

Autor: Julio Jiménez Cordobés.

 El tiempo no se detiene, sigo buscando la música de la “nada”, dejándome envolver por sus delicadas notas que me llevan a mi interior.

Atrás quedaron los cuentos infantiles, mis padres ya no están. No están muertos, viven en mí, en mis recuerdos. Cuando llegue la hora de cruzar al Oriente Eterno me encontraré con ellos.  Sigo disfrutando de las noches de estío en mi pueblo, contemplando las estrellas. Cuando paso por la plaza Pablo de Olavide, siempre recuerdo los juegos de niñez. Al entrar en la Iglesia de la Purísima Concepción continúo buscando la ausencia de palabras, la paz del templo. Sentado en uno de los bancos hablo conmigo mismo, con mi conciencia.

Mi siguiente experiencia en la búsqueda de la calma del silencio me lleva en soledad al Camino de Santiago. Empezaría en bicicleta desde Sevilla, mi destino, Santiago de Compostela siguiendo la ruta de la “Vía de la Plata”. Calzada que desde época prerromana enlazaba el sur con las tierras más septentrionales, permitiendo la colonización de la Bética. La importancia económica y estratégica de estos lugares, impulsó al imperio Romano a la construcción de vías para favorecer la comunicación. Así nace el itinerario, aproximando Augusta Emérita (Mérida) con Astúrica (Astorga) hacia el norte y con Híspalis (Sevilla) hacia el Sur. Todo el trayecto estaba marcado en millas romanas (1468m), con hitos de piedras llamados “miliarios”, símbolos para los peregrinos cuando transitan por esta ruta para llegar a Santiago.

¿Cuáles eran las motivaciones para emprender semejante actividad? Me considero una persona agnóstica, escéptico en temas religiosos, tampoco la búsqueda interior constituía mi objetivo principal, sólo pensaba en la realización de un proyecto de superación física personal. El reto de hacer kilómetros conectando el Sur con el Norte, descubrir paisajes, llegar a mi destino. Para ello, necesitaba una preparación física, una organización logística (compra de materiales, planificación de etapas etc.), además de fijar la fecha de salida, el día 1 de agosto del 2008. Para conseguir la resistencia necesaria efectué sesiones de entrenamiento por las distintas veredas del Puerto de Santa María, Sevilla y La Luisiana:

“La ruta de la manzanilla y el moscatel”, 78 kilómetros de vías pecuarias por huertas, pequeñas fincas de regadíos, viñedos con unas características especiales por la influencia del mar y el viento, nos deleitan con sus célebres caldos únicos en el mundo, visitando las ciudades de Chipiona o Sanlúcar de Barrameda donde el río “grande” se funde con el Atlántico.

 “Vía verde de la campiña”, entre La Luisiana y Córdoba”. 107 kilómetros por el antiguo trazado ferroviario uniendo Sevilla con Córdoba, acompañado de mi hermano. Un paseo a Écija se convirtió en toda una aventura al terminar en Córdoba, recordando esos trayectos recorridos en trenes de vapor por nuestros padres para desplazarse a las ciudades vecinas de Écija, Córdoba, Marchena, Sevilla. Túneles, puente de hierro, casillas de ferroviarios junto a campos de cereales, los corredores fluviales del Guadajoz o el Guadalmazán con una vegetación de ribera, enriquecen el paisaje del recorrido.

“De Sevilla a Sanlúcar de Barrameda acompañando al Guadalquivir”. 110 kilómetros convertidos en una verdadera pesadilla de barro y agua. El día antes de la etapa, llovió de forma copiosa. Al alba, el día amanece radiante. Inicio el trayecto a las 7,20 horas, con las alforjas ya instaladas en la bicicleta. Al salir de la ciudad por debajo del puente del quinto centenario para incorporarme al camino paralelo al río Guadaira, me encontré con la realidad que me acompañará durante toda la ruta, caminos embarrados hacían muy difícil la circulación. Campos de arroz acompañan al río Guadalquivir. La senda se transforma en una vía de asfalto, hoy abandonada, llamada “Carretera del práctico”.  A partir de ahora, mi vista se recrea de la escena del río Betis y su entorno ambiental.  continúo mi pedaleo hasta llegar al parque natural de “las Señuelas” por una zona de eucaliptos. Disfruto de la vegetación, del agua, de los animales (cigüeñas, aves rapaces, garzas etc.) ¡Todo un espectáculo! Para colmo, cerca de Trebujena empezó a soplar un fuerte viento de cara dando un tono de más dramatismo a la etapa. Imposible avanzar a más de 9 kilómetros hora. Distintos entornos naturales recrean mi vista hasta mi llegada a la meta final en el “Bajo Guía” donde el “al-wādi al-kabīr” (el Río Grande) vierte sus aguas al océano Atlántico.

¡Prueba superada! Me siento preparado para comenzar mi gran reto personal, sin saberlo, se convertirá en un verdadero “Viaje iniciático”.

El 1 de agosto del 2008, al alba, comencé mi aventura, perfectamente equipado y organizado, más de 500 kilómetros hasta Zamora. Una prostatitis aguda me impidió continuar hasta Santiago. Al principio iba con un objetivo de superación físico personal, propósito vacío del que surgen muy pocas cosas. Cuando me puse a pedalear dejando atrás la gran urbe Sevillana, la magia del camino, la soledad, el silencio de la naturaleza se impuso. Se produjo una conversión, una gran avalancha de sentimientos no se correspondía con el objetivo inicial. ¿Hacia dónde voy? No me imaginaba que esto podía suceder. Las ideas son una cosa, la realidad del camino es otra.

A mi espalda, Sevilla ya no aparece, voy por un camino ancho, muy cómodo, me aproximo al pueblo de Guillena, al pie de Sierra Morena. Espero no hacer realidad el famoso refrán: “Aquel que anda por la sierra cualquier día se descalabra”. Poco a poco me voy adentrando en su interior, ya no se escucha el estruendo de la humanidad. El mutismo se rompe por la fatiga del esfuerzo, o por la bicicleta al rodar entre piedras. Centrado en el empeño de la subida, no reparé en la belleza del paisaje. Al llegar a la zona del Berrocal en pleno corazón de la serranía, alejado de toda civilización, realicé una parada para descansar, coger fuerzas para subir al “Cerro el Calvario”. Miré a mis aledaños, estaba pasando por un paisaje maravilloso, lleno de misterios, atravesaba caminos transitados por peregrinos durante siglos. A mi alrededor, montañas, prados, pistas forestales, pájaros, flores, sol, cielo, nubes eran los únicos compañeros que tendría en esta aventura. Me imaginaba levantarme cada mañana lejos del estrés de mi agitada vida.

 La subida al “Calvario” fue un verdadero sufrimiento, imposible hacerla en bicicleta, ¡pie al suelo!  Cada 50 metros realizaba una parada buscando la sombra de una encina. El esfuerzo fue enorme, exhausto, aparecen deseos de abandonar, volver sobre mis pasos, pero recordé las palabras de mi padre: – ¡Julio! En la vida, siempre hay que ir hacia adelante-. ¡Por fin la cima! Un mirador me ofrecía el lugar perfecto para descansar de la tortura de la subida. La inmensidad de la naturaleza se presentaba en este lugar, mi vista al horizonte sólo alcanzaba bosques de encinas.  La paz, el sosiego, la circunspección, un momento conmovedor, especial y mágico se imponían a la satisfacción por superar el reto del ascenso.

Escribiendo estas palabras, no dejo de pensar en la película: “El hombre que pudo reinar” basada en el libro de Rudyard Kipling. Sus protagonistas, Dravot y Carnehan (Sean Conery y Michael Caine) realizan un viaje iniciático lleno de dificultades hacia la búsqueda de la luz interior, siempre presente, aunque no nos demos cuenta. Deseo no acabar como ellos, imbuidos por la ambición del poder, alejados de la virtud de la sabiduría. Todo ser humano realiza un camino iniciático en su vida. No importa el final, lo fundamental es cómo lo hayas vivido. Rudyard Kipling solía decir: “El saber soportar las falsas injurias de los necios para deleitar a los tontos y mantener el silencio que refuerza nuestras verdaderas acciones, ennoblece nuestra condición de hombre”.

 El resto de la jornada hasta mi albergue de descanso en la ciudad de Real de la Jara en el límite de la vecina Extremadura, lo realizo con tranquilidad, disfrutando de mis pensamientos, sin prisas por llegar, el tiempo se había parado para mí. El medio natural es mi acompañante. Me siento feliz, desintoxicado, sin ataduras, encontrándome conmigo mismo.

Durante cinco etapas por la Comunidad Extremeña. Ciudades milenarias como Mérida, Cáceres, me dan la bienvenida. Campos de vides, paisajes de centenarias encinas me reciben con los brazos abiertos, ¡qué gran pueblo!, hospitalidad, buena comida, personas de honor, muy distinto al estereotipo que D. Francisco Gregorio Salas, poeta y eclesiástico, realiza de sus paisanos al definirlos como “indios de la nación por su pereza” (décima recogida en sus Epigramas), ¡vaya forma de echar tierra a la nobleza de un pueblo! La amplia llanura da lugar a la sierra de Gredos en Baños de Montemayor, a las puertas de Castilla y León, muy cerca de Béjar en la vecina Salamanca.

Una nueva virtud aparece en mi travesía, el compañerismo, la fraternidad o la solidaridad, compartir mis sensaciones con otros compañeros de viaje. Peregrinos en búsqueda de sentido en sus vidas o simplemente superar una meta personal, dispuestos a escuchar y a ser escuchados. Durante mi paso por la provincia de Badajoz conocí a Stéfano, italiano de Milán. En soledad caminaba desde Zafra en dirección a Salamanca. Compartimos experiencias en una tarde de convivencia, o los hermanos Eduardo y Juan Manuel, salieron de Córdoba, nos encontramos por tierras de Cáceres, disfrutamos juntos hasta Salamanca. Convivir con extraños como si los conocieras de toda la vida, estar siempre dispuesto a auxiliar a quien esté en apuros. Lo importantes es dar nuestra mejor versión de lealtad y hermandad hacia los demás. Estar siempre dispuesto a ayudar, atender, oír a quien lo necesite.

Siguiendo por la vía de la plata, llegamos a las ruinas de la ciudad romana “Caparra”, pasamos por una de sus puertas, en el centro se levanta majestuoso el “arco de Caparra” dando paso al foro, templos y termas. Nos acercamos a Castilla y León. Después de coronar el puerto de Béjar volvemos a la llanura, atravesaremos fincas de ganado hasta llegar a Salamanca. Pero antes, hacemos noche en uno de los albergues más emblemáticos situado en Fuenterroble de Salvatierra. El padre Blas nos recibe para darnos la bienvenida. Él es quien ha construido tan emblemático lugar, de la misma forma, durante todo el trayecto hasta la capital Salmantina ha dispuesto pequeños refugios para los peregrinos, instalando una gran cruz en la cima del pico de “las dueñas”. Los viajeros suelen traer una piedra de sus lugares de origen para depositarla al pie de tan solemne cruz, convirtiendo al camino en un lugar tan espiritual como místico.

Desde Salvatierra pasando por la vieja ciudad universitaria fuente de inspiración para Antonio Nebrija, Fray Luis de León o Miguel de Unamuno nos adentramos en tierras de vinos. Justo aquí me separo de mis acompañantes, ellos, deciden continuar hasta Zamora por carretera. No quiero dejar las veredas, deseo continuar la magia, el misterio, vibrar con la naturaleza, con su espiritualidad que me lleva directo a mi interior a través de la práctica del silencio. Pensar, despejar mis ideas, planificar mi vida. Contemplar el transcurrir de mis años, calmar los ánimos, reconducirme hacia la templanza, el sosiego, el aplomo.

Cae la tarde, decido pasar mi última noche de esta aventura en Villanueva de Campeán, muy cerca de la ciudad Zamorana. Al alba, con bastante frío, inicio la marcha hasta llegar a mi destino final, Zamora. La prostatitis se ha agudizado. Me alquilaré un coche para volver sobre mis pasos.

Esta escapada ha sido perfecta para pensar en mis metas olvidadas. La ausencia de ruidos me ha ayudado a reflexionar, sobre lo que soy, el estilo de vida que quiero llevar y lo que quiero hacer por los demás.

¡Peregrino!, ¡cuando llegues a escuchar el silencio del camino habrás aprendido el idioma de tu alma!

 

Julio Jiménez Cordobés. Aprendiz Masón.

El Insulto y la intolerancia, recurso de los pobres (de mente). Rafael Sanmartín

La Bulla

Rafael Sanmartín

El insulto y la intolerancia, recursos de los pobres (de mente)

          ¿En qué piensa la Junta de Andalucía?

          Cómo puede lucir la Medalla de Andalucía quien, en lenguaje de tribu barriobajera se permite insultar a Andalucía, ó llamar a Blas Infante «botarate e imbécil integral» entre otras «lindezas»? La ¿historiadora? falla o miente cuando acusa a los almohades de ser los «cafres más cafres» hasta los talibanes. Imposible ser más cafre que la buscadora de publicidad gratuita a costa de insultar a quien vale mucho más que ella, quien la emprende contra «el Día de Blas Infante», ignorante, la pobre, que el 28 de febrero no es el Día de Blas Infante, sino el Día (oficial) de Andalucía en recuerdo de un referéndum dónde el 98 por ciento de los votantes exigieron el máximo nivel de Autonomía para Andalucía, el día en que, contra sus enemigos, quedó impuesta como Comunidad Histórica. Pobre mujer, toda una profesora desconoce la obra de Blas Infante, mucho más extensa que el limitado reducto craneal de la premiada con una Medalla de Andalucía.

          ¿En qué pensaba la Junta, cuando la otorgó? ¿En qué piensa? Ya sólo falta que su defensa consista en decir que se le discute «por ser mujer».

          Llamar «botarate» e «imbécil integral» a quien defendió la igualdad hombre-mujer cuando eso era impensable, que defendió a los niños y peleó activamente contra el trabajo infantil, que obtuvo las simpatías y apoyo de los cenetistas por su defensa de los trabajadores, que defendió mejorar los métodos de agricultura, que planteó la forma de obtener financiación para el campo y para crear industria de transformación agraria, que se adelantó a su tiempo, es mucho más que unos insultos. Es una falta de respeto a la verdad, a la historia, a la cultura, al decoro, lo que denota su supina ignorancia y a quienes han trabajado por todos durante toda su vida. ¿Cómo puede permitir el gobierno, que debería ser de todos los andaluces, que semejante figura envenene a sus alumnos con proclamas políticas de ultraderecha, contra la existencia misma de la Comunidad Autónoma de Andalucía?

          Debería ser obligatorio saber, al menos para quien ostenta un título universitario y encima la premian con una medalla de Andalucía —eso, indignamente, no lo rechaza— que el color verde de la bandera de Andalucía es muy anterior a la llegada de los almohades, que es el color de la esperanza y el blanco es el de la paz. Que los almohades no debían ser tan incultos como la conferenciante pues en vez de destruir, construyeron; entre otras obras el alminar que sus «adorados» invasores castellano-leoneses odiaban tanto como lo odia ella y proyectaban derribar por ser una torre mora. En una cosa acierta: la enseñanza es una correa de transmisión; en efecto: todavía vivimos muchos miles a quienes se nos obligaba a cantar el Cara al Sol, añoranza que debe tenerla en vilo y que, sin duda, le satisfaría mucho más que el canto a la paz que es el Himno de Andalucía. La Comunidad que, por más que le pese, fue adelantada en la antigüedad clásica, en la Edad Antigua, en la Media, en la Moderna y dejó de serlo por la labor destructiva de los gobiernos españoles que, desde el siglo XIX se han dedicado a despojarla de industria, de cultura, de historia y de identidad, para que gente como ella puedan celebrarlo torciendo la realidad, insultando con la más basta, mezquina y miserable imitación de reality, o sea: con su chabacana falta de estilo.

          En esta carrera de la ultraderecha por restaurar las condiciones que condujeron a un golpe de Estado, discursos incendiarios contra las instituciones y los símbolos de Andalucía en la mejor línea abascaliana, buscan aportar su esfuerzo para retrotraernos ochenta y cinco años, como muestra que son del «inefable» espíritu intolerante propio de la más rancia y casposa actitud anti progreso humano.

El Defensor de la República. Francisco Vigueras. Periodista. Vicepresidente Verdad, Justicia y Reparación

El Defensor de la República

Paco Vigueras, periodista y vicepresidente de la Asociación Granadina Verdad, Justicia y Reparación.

Hace 90 años, nuestros abuelos votaron por la República para poner fin a la decadencia política que vivía el país, con una monarquía corrupta que pactó con la dictadura de Primo de Rivera y perdió progresivamente el apoyo popular. La República se perfilaba como el régimen alternativo y El Defensor de Granada contribuyó, de forma decisiva, a este cambio político. El diario republicano era el más leído en la ciudad de la Alhambra y, cómo no, también en la casa de Federico García Lorca. Su director, Constantino Ruiz Carnero, gozaba de la amistad del poeta, desde los días de la tertulia del Rinconcillo.

Por fin, el 14 de abril de 1931, fue proclamada la Segunda República y Constantino se entregó, en cuerpo y alma, a defender el nuevo régimen salido de las urnas. El Defensor se convirtió en un auténtico portavoz de la causa republicana y, al mismo tiempo, en un crítico demoledor de la monarquía borbónica, encarnada por el rey Alfonso XIII, que marchó al exilio. Ruiz Carnero hizo de El Defensor el diario más progresista que jamás haya tenido esta ciudad.

Sin embargo, desde que se proclamó la República, surgió en Granada un segundo grupo de opinión, muy conservador y enfrentado visceralmente al primero. Estaba encabezado por la oligarquía terrateniente, que veía en la reforma agraria una amenaza para sus privilegios. Los terratenientes apoyaron al partido de derechas Acción Popular, que fundó en 1932 el diario católico Ideal. El nuevo rotativo nacía, pues, para contrarrestar la influencia creciente que El Defensor de Granada ejercía en la opinión pública. Y es que, al día siguiente de la proclamación de la República, Ruiz Carnero cogió su devastadora pluma y escribió:

“El régimen caído no podía vivir en un ambiente de ciudadanía y libertad. Vivía de la violencia del poder público, del apoyo de los intereses creados. Necesitaba falsear elecciones, amordazar a la prensa, coaccionar la libertad de pensamiento, satisfacer la torpe ambición de los caciques, reprimir sangrientamente toda expresión del sentimiento público…Con él desaparece el inmenso enjambre de parásitos que depauperaba el erario público” (El Defensor, 15-4-31).

El Defensor de Constantino era un periódico que no se preocupaba de disimular su sentimiento republicano, lo que le ocasionó serios problemas con la derecha. Ya con el inició del conocido como bienio negro, cuando los conservadores tomaron el poder en 1933, tuvo sus primeros tropiezos, pues el rotativo no dejó de denunciar cualquier conspiración contra la República:

“Lo indudable es que se trata de una maniobra contra el régimen. Son los extremistas de la derecha en acción. Los que no aceptan la República y los que están dispuestos a combatirla con todos los medios a su alcance. Son los que no admiten la convivencia social y política en un régimen democrático”. (El Defensor, 25-7-33).

Campaña de acoso y derribo contra El Defensor

Un año más tarde, en 1934, se desencadenó la conocida como revolución de Asturias, que tuvo su réplica en Granada, donde los sindicatos convocaron una huelga general. Con motivo de la huelga, la Policía detuvo a destacados sindicalistas y políticos de izquierda para impedir que tuviera éxito protesta. Entre los registros practicados, se realizó uno en la sede de Izquierda Republicana y, entre los detenidos, Ruiz Carnero, ya entonces, primer teniente de alcalde de esta formación política y director de El Defensor. La detención del periodista y de otros políticos, que también eran cargos públicos en el Ayuntamiento, provocó además una crisis municipal, pues el alcalde Ricardo Corro Moncho presentó su dimisión al gobernador civil por ordenar la detención arbitraria de los concejales republicanos, a pesar de que ninguno había participado en la huelga. Ruiz Carnero sufrió el bienio negro en sus propias carnes, ya que fue detenido en el 34 y golpeado en el 35,  pero no cedió a las presiones de sus adversarios políticos. Lejos de intimidarlo, el periodista siguió denunciando en El Defensor la campaña de acoso y derribo de la derecha. Sus compañeros y amigos, entre ellos Federico García Lorca, le hicieron un cálido homenaje para demostrar que Constantino no estaba solo.

El Frente Popular ganó las elecciones del 15 de febrero de 1936 y restituyó inmediatamente a las corporaciones municipales que habían sido cesadas, dos años antes, por el gobierno conservador de la CEDA. El 21 de febrero tomaron de nuevo posesión de sus cargos los concejales desalojados del Ayuntamiento granadino durante el bienio negro. Entre ellos, Constantino Ruiz Carnero, que fue elegido alcalde interino y afirmó emocionado: “Al pueblo granadino queremos decirle que venimos a esta casa con más fervor republicano que nunca y que estamos dispuestos en todo instante a defender la República. ¡Granadinos! ¡Trabajemos por Granada y por la República!”. (El Defensor, 21-2-36).

Tras una cerrada ovación, Ruiz Carnero rogó al público que desalojara el Salón de Plenos de forma pacífica y en orden para evitar incidentes. El periodista convertido en alcalde era consciente del peligro que planteaba la nueva situación, desde que la derecha había sido desalojada del poder. De hecho, El Defensor tuvo que desmentir insistentes rumores sobre una intentona golpista y publicó una consigna del Frente Popular a sus seguidores para que evitasen provocaciones. “Queremos que el triunfo del Bloque Popular Antifascista no sea motivo para que hombres y mujeres den a su entusiasmo exterior expresión; ello daría lugar a que elementos provocadores interesados nos llevaran a situaciones que todos debemos evitar”.

Quinto aniversario de la República

El 14 de abril de 1936, quinto aniversario de la proclamación de la República, fue una fecha clave para demostrar la solidez del régimen y El Defensor de Granada se convirtió en símbolo de la causa republicana. El decano de la prensa granadina reivindicó el 14 de abril con más énfasis que nunca y esta vez no estaba sólo. Alarmado por los recientes sucesos de marzo, con graves disturbios y dos trabajadores asesinados por pistoleros falangistas, el diario La Publicidad también abrazó el orden constitucional. Y con motivo de la efemérides, los republicanos celebraron el 15 de abril un banquete en los salones del Círculo Mercantil para rendir homenaje a El Defensor de Granada. Los promotores del acto elogiaron al rotativo por su brillante campaña “en pro de la República y de todo cuanto significa ansias de libertad y redención”.

Una bandera tricolor y el escudo de El Defensor, el simbólico gallo lorquiano, presidió el homenaje. Y su director, Ruiz Carnero, convertido en principal protagonista de la fiesta, pronunció un emotivo discurso: “El Defensor de Granada no es un periódico de partido. Es y quiere seguir siendo el portavoz de todas las fuerzas de la democracia granadina y siente, como lo sentimos todos los republicanos, los anhelos de justicia social que han puesto en pie a las masas españolas y a los núcleos más inteligentes del país para barrer definitivamente a las oligarquías feudales que todavía sueñan con el aplastamiento de la conciencia pública y popular. Esa es nuestra honrada labor de periodistas… El Defensor de Granada os da las gracias por vuestro homenaje. Más que vuestra actitud personal ante este honroso agasajo, nos interesa destacar aquí lo que este acto de republicanismo significa, en la fecha de hoy, como vínculo de unión, como acto de presencia de la democracia granadina”. (El Defensor, 16-4-36).

Los asistentes al banquete, no sólo manifestaron su profunda admiración por El Defensor, sino que entregaron a Ruiz Carnero la insignia de Caballero de la Orden de la República. El emotivo acto culminó en un ambiente de exaltación republicana, con la interpretación del Himno de Riego y de la Internacional. Por supuesto, la derecha granadina no olvidaría nunca este homenaje que consideró una provocación, pues muchos de los asistentes serían fusilados meses después, durante el golpe militar del 18 de julio del 36.

La pluma ha de formar el alma del pueblo

Lo primero que hicieron los golpistas fue cerrar El Defensor de Granada, el periódico decano que llevaba más de medio siglo informando a los granadinos. Ideal dedicó al cierre una breve reseña: “El Defensor de Granada clausurado. En la puerta del periódico se fijó una cuartilla escrita a máquina en la que se hacía constar que el edificio había sido clausurado por orden del comandante militar de la plaza. En torno a la casa, prestaban servicio varios soldados” (Ideal, 21-7-36). Y una semana después, el 27 de julio, otra noticia breve informaba sobre la detención de su director: “Periodista detenido. En las últimas horas de la madrugada fue detenido don Constantino Ruiz Carnero, director de El Defensor de Granada, quien quedó en uno de los calabozos de la comisaría”. Aquel 27 de julio, los lectores del diario republicano tuvieron que seguir la suerte de su director a través de otros diarios. Pero sobre todo a través de Ideal que, una vez cerrado El Defensor por los golpistas, pasó a ser el diario más leído de la ciudad. Consciente de la alarma social que había provocado la detención de Ruiz Carnero, el rotativo conservador siguió informando:

“Cuando tuvieron conocimiento de la detención, nuestro director don Santiago Lozano y el presidente de la Agrupación Profesional de Periodistas, señor Moreno Dávila, estuvieron para saludarle y, al mismo tiempo, visitaron al señor gobernador para interesarse por la libertad del compañero. No pudieron conseguir que fuera libertado el señor Ruiz Carnero, pero lograron del señor Valdés la orden para que fuese trasladado inmediatamente a la cárcel, para evitar molestias que el exceso de detenidos le causaba la permanencia en la comisaría. El señor Ruiz Carnero se mostró agradecido a estas atenciones”. (Ideal, 27-7-36).

Era la segunda vez que detenían al célebre periodista, en menos de dos años. La primera, en el 34, fue un aviso. Ahora, la detención iba en serio, lo que preocupaba a los lectores de El Defensor. Familia, compañeros y amigos temían lo peor, pues el gobernador José Valdés era conocido por su falta de escrúpulos. Y lo peor, pasó. Ruiz Carnero fue fusilado, en la madrugada del 8 de agosto de 1936, en las tapias del cementerio de Granada. Formó parte de la primera saca de presos, ejecutados en represalia por los bombardeos republicanos. Lo sabemos por una carta del abogado José María Bérriz, secretario de los Rodríguez Acosta y simpatizante de los golpistas.  Una carta rescatada por el investigador Manuel Titos, en la que el abogado golpista describía a los banqueros granadinos lo que estaba pasando en Granada: “Día 8. Ayer, a las seis de la tarde, visita de los malditos aviones. Tiraron varias bombas. Mataron a 6 personas, de ellas a 4 mujeres…Esta mañana a las 12, nuevo bombardeo. Hoy han fusilado a Vicente Almagro, a Constantino Ruiz Carnero, a Saturnino Reyes y a otros más”. Acabaron así con la vida del periodista, que tanto hizo por la República y que dejó el siguiente mensaje para las nuevas generaciones de informadores:

“La pluma debe servir para algo más útil, más fuerte, más vibrante, que trazar notas de color y emborronar cuartillas, ha de formar el alma del pueblo”.

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Mis silencios de vida I. Julio Jiménez Cordobés

Desarrollo un trabajo sobre el silencio filosófico, su definición, comprensión, análisis y conclusiones. Durante mi dilatada vida he tenido distintas vivencias, unas positivas, otras no tanto, sobre la soledad, la calma y el mutismo de la nada. Se me ha ocurrido que la mejor forma de expresar el significado de este término es comenzar a narrar mis experiencias personales, mis silencios de vida.

Los primeros años de mi existencia los pasé en mi casa de La Luisiana en la campiña Sevillana. Éramos unos privilegiados por vivir en una residencia con dos plantas, en la parte baja, hacíamos “la vida”, es decir, donde pasábamos la mayor parte del día. Al entrar en la vivienda se disponen distintas estancias:  el zaguán, donde se recibe a los que llaman a la puerta, la salita de estar, con un sillón y un gran sofá de escay rojo, mi madre los cubría con una gran sábana en verano porque cuando el sol empezaba a apretar, te sentabas y notabas cómo te ibas pegando, a veces, entre tu piel y el sofá se interponía una capa de sudor liberada por tu cuerpo al contacto con el escay. En frente, un gran mueble con una televisión en color marca Telefunken. A continuación, estaba el salón, con un gran “mueble bar”, es curioso el nombre, porque de bar, solo tenía una puerta con apertura hacia abajo, sostenida por dos varillas de metal, en su interior, botellas de anís Marie Brizard, Ginebra, Cointreau, Licor 43, granadina, etc., algunas copas y diminutos vasos.  Ocupando todo el salón una gran mesa con seis enormes sillas a su alrededor. Al fondo, una escalera daba acceso a un baño y a la planta superior donde estaban los dormitorios, junto a éstos, una puerta daba acceso a la azotea. A continuación del salón existía un dormitorio, la cocina, un patio con todo tipo de macetas de geranios, gitanillas, helechos, cintas etc. En verano, lo cubría un toldo enorme, su sombra aliviaba de las altas temperaturas. Finalmente, una minúscula cochera, ¡qué difícil era aparcar el Seat 600 en ese reducido espacio! ¡Peor fue, estacionar el siguiente coche comprado por mi padre, el Seat 127!

Cuando era pequeño recuerdo el miedo a la soledad, la ausencia de sonidos, la oscuridad de la noche. No lo soportaba, me producía ansiedad, muchas veces introducía la cabeza debajo de las sábanas, dormía totalmente cubierto, ajeno del exterior.

Los fines de semana, mi padre descansaba de las 12 horas diarias de trabajo en la fábrica de Aceite y jabones “Díaz Geli”, me levantaba muy temprano para meterme en la cama con él, disfrutaba de sus relatos, me hacía sentirme seguro, protegido. Se reía de mi con el cuento del haba:  – ¿Quieres que te cuente el cuento del haba que nunca se acaba? – Yo le contestaba: Siiiiiiiii, y me volvía a decir: – Pero si yo no te digo que sí, ni que no, ¿sino que si quieres que te cuente el cuento del haba que nunca se acaba? –

Al final, siempre terminaba contando la historia de Garbancito en diferentes versiones, unas veces garbancito vivía en un bosque, sus padres eran leñadores, otras, en la campiña, sus padres campesinos, en algunas ocasiones, se perdía entre la espesura de los árboles, otras, en el vientre de una vaca.  A mí me daba igual el cuento, lo importante, era estar en la cama junto a mi padre, sin miedos, feliz, disfrutando de su compañía.

Ante la ausencia forzada por el trabajo de mi progenitor, mi abuelo “Manué” ejercía de padre. Fue todo un personaje. Participó en la guerra civil en el bando nacional, lo hirieron en la mano, perdió varios dedos, lo llamaban “Manué el mutilao”. Volvió de la contienda con una paga por mutilado de guerra, con otra de sargento y con un puesto de trabajo como conserje en el ayuntamiento de mi pueblo. Él no entendía de política, vivía en una casa en el campo junto con su mujer, sus más de seis hijos, dedicándose a la agricultura, la ganadería y al comercio de los productos de su propiedad. Cuando llegaron los golpistas del 36 le dijeron: – O te unes a nosotros, o te matamos -. No lo dudó, se hizo “del bando nacional”, tuvo suerte, mucha suerte.

Unos años más tarde acompañaba a mi abuelo “Manué” por los cortijos cercanos al municipio, donde él compraba huevos, pavos, gallinas para después venderlas en Sevilla. Andábamos entre olivos, palmas, zarzas y campos de labor, el silencio se imponía a la algarabía de los vecinos de La Luisiana. Me gustaban esos paseos tan largos, escuchar sólo las pisadas al hundirse en la tierra labrada, disfrutaba cuando el sonido de los aguiluchos, perdices y jilgueros rompían la serenidad, esto es, la calma de la campiña. Los olores a hinojos, lirios, margaritas y todo tipo de flores me hacían detenerme, sentarme apoyado en un gran olivo para disfrutar del escenario. Mi acompañante, siempre se enfadaba, pero al final, hacíamos un descanso acomodándose a mi lado. Recuerdo una vez, en una de estas paradas, se subió a un olivo para coger aceitunas, me asusté, y le dije; – ¡Abuelo!, o te bajas rápido o te rompo todos los huevos del cubo -. El pobre hombre, se lanzó al suelo desde lo alto del centenario olivo para proteger tan preciada mercancía. En Sevilla le llamaban “Manué el huevero”. En estos momentos de sosiego mi abuelo cogía un huevo, le hacia un agujero en la parte superior e inferior, me lo daba, aspiraba, y, ¡todo para dentro!

Avanzaba en edad, mi independencia se hacía mayor. La plaza de la iglesia era uno de los lugares donde los niños del momento jugábamos y donde empezábamos los primeros escarceos amorosos de la infancia. Por aquel entonces, yo fui monaguillo. Descubrí un nuevo silencio que me marcó de forma positiva. Entraba en la iglesia, un espacio con unos olores especiales, una calma y paz peculiar invitando a la reflexión. Todas las prisas junto con las preocupaciones del momento se quedaban fuera. Dentro del templo de la Purísima Concepción me encontraba a mí mismo, disfrutaba solo con estar sentado en uno de sus bancos, pensando, reflexionando, escuchando la nada, a veces el chiscar de las velas. Era el lugar perfecto para dar un beso a mi primer amor de infancia. Y así fue, detrás de la gran pila bautismal, donde hoy está nuestra “borriquita”, Mi amiga de juegos y yo, nos besamos por primera vez, teniendo por testigo al “Santísimo Cristo de la Piedad” ¡No se pudo elegir mejor escenario!

Los veranos constituían una de mis épocas favoritas donde descubrí el silencio de las noches estrelladas. Para combatir el sofocante calor, al atardecer, me subía a la azotea para refrescarla con agua, Preparaba un dormitorio improvisado, colchón, sábanas y mantas. Cuando la noche cerraba el día, mis sentidos se disponían a disfrutar del espectáculo. Buscaba la constelación de la “Osa Mayor”, siete estrellas forman un “carro”, le llamábamos el carro mayor, o la estrella polar, la más brillante de todas, formando parte de la constelación de la “Osa menor” o “carro menor”. Entre constelaciones, estrellas, el fresco de la noche y la luz tenue de la luna, me pasaba horas soñando despierto, mis ilusiones, mis amores de infancia, así me quedaba dormido hasta el alba, las primeras luces del amanecer me despertaban y me hacía volver a mi dormitorio.

¡Ya no me daba miedo la noche, ni me creaba inseguridad!

Poesía: «El Genal». Francisco Peinado Gil

Genal

 

Naces como Cíclope fatídico

Encerrado en tu lúgubre cueva

Con tu pesebre de musgo

Salamandras y culebras.

No termina en mar tu ribera

Ni en playa de estuario

Sino en la dorada arena

De tu hermano Guadiaro

Morisca es tu realeza

Así lo atestigua tu lengua

Con Júzcar, Faraján e Igualeja

Cartajima, Alpandeire y Paráuta

Y otros príncipes de la morería

son Benarrabá, Algatocín, Benalauría,

Pujerra y Genalguacil,

Atajate, Jubrique y Benadalid

La entrada al valle

Tiene dos columnas por verja

Son la Crestellina y el Hacho

Entre Gaucín y Sierra Bermeja

Tus altas praderas se visten

De orégano, retama y esparto

Y tus barrancos se cubren

Con Jara de pétalos blancos

Son tus faldas y laderas

Vivos y polícromos lienzos

De olivos, castaños e higueras

Vides, almendros y cerezos

Por acequias y albercas fluye

El agua fresca y paciente

Y la piedra de molino mulle

Espiga y olivo, harina y aceite

Un ejército de chopos enjutos

Vigila y guarda tus verdes orillas

Serpentean por tus canutos

Con sus hojas trémulas y amarillas

Tórtolas, carboneros, petirrojos

Oropéndolas y mirlos

Canturrean en lo más frondoso

De tus chaparros y quejigos

Ay mi Genal, no te dejes apresar

Tu libertad son las pozas y corrientes

Las libélulas y martines al volar

A ras del rumor de tus torrentes

Que corran tus minerales aguas

y vítreas, libres por el valle

Gritando tus ancestrales lenguas

Y que tu cantar nunca calle

Autor: Francisco Peinado Gil

¡Una chispa de luz! Cantautor: Javier Mosé

JAVIER MOSÉ, cantautor con muy pocos años de experiencia, presenta su 4 álbum digital en el que esta ocasión ha realizado todo el trabajo en solitario. «Dame una vida nada más» es el nombre del álbum que está disponible en todas las plataformas digitales.

 

Tema:   ¡Una Chispa de luz!

 

 

UNA CHISPA DE LUZ

Abre los ojos del alma

Date un suspiro y empieza a medrar

vale la pena volar.

 

Aparca el llanto y la pena

Coge las riendas que puedas saltar

Rompe tus puertas cerradas.

 

En ti emana un vergel de rabia

que a veces no te deja avanzar

Tu puedes conseguir los sueños

Los que quieras lograr.

 

Y me apiado de tus llamas

Y atrapo este aire del sur

Apago tus lagrimas

Te arropo en este cielo azul.

 

Deja que el tiempo no exista

Siente las ondas que hay en mi voz

No corras más que la vida.

 

Por ti yo pinto primaveras

Y tu vuelves la cara hacia atrás

En mi tu puedes ver el cráter

del volcán del amor.

 

Y me apiado de tus llamas

Y atrapo este aire del sur

Apago tus lagrimas

Te arropo en este cielo azul.

 

Y te espero a que puedas Dibujar

un sol o una chispa de luz

Te veo entre rejas

Preso en este mar azul.

 

JAVIER MOSÉ

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