Agostados desde junio. «Para quienes su actividad y sustento dependen de la climatología…»Autor : Antonio Aguilera

Para quienes su actividad y sustento dependen de la climatología, saben muy bien todo lo que están cambiando los ciclos agrarios y naturales. La gente del medio rural sabe que hay menos abejas, y que eso perjudica a las flores silvestres y a la polinización de los cultivos, y eso perjudica a otros insectos, pequeños reptiles, aves y animales, y eso supone que, a la vez los grandes herbívoros y animales cazadores tienen menos alimento, disminuyen sus poblaciones, cambian sus hábitos. Y al final de todo, porque todos somos parte de la misma cadena, el medio que siempre había sido fuente de vida y riqueza se hace yermo y hostil.

Las mujeres y hombres de nuestros pueblos tienen las raíces de su sabiduría gracias a entender y aprender de los ciclos naturales, en acompasar sus trabajos y actividades a los ritmos y ciclos que marca el clima y la tierra. En incontables generaciones han encontrado la mejor fecha y manera de germinar las simientes, en adecuar tipos de cultivo a las características de la tierra, a optimizar el manejo del agua, a aprovechar los vientos, las pendientes, los recursos silvestres, hasta las piedras. La sociedad rural de la que todos venimos y de la que seguimos dependiendo, ha progresado gracias a regular y ajustar su vida a la del medio que los cobija.

Estamos en un momento en el que nos vemos obligados a dudar de todo, incluso de los preceptos y principios que pensábamos inamovibles. El saber popular rural que tantas directrices nos enseña con el refranero va camino de irse a pique. Están dejando de ser ciertos muchos y muchos refranes, otra prueba evidente de que el clima hoy se rige por patrones nuevos. Me recordaban antes aquello del cuarenta de mayo… Los cabañuelistas se vuelven locos en agosto para hacer lecturas correctas de las señales que antes les llevaban con mayor fiabilidad a sus pronósticos.

La gente de campo es consciente que la floración de muchas plantas se adelanta, que cada vez llueve menos y cuando lo hace, causa más daño, que las golondrinas llegan antes, que los frutales maduran a destiempo, que la otoñada llega poca y tarde, que más árboles se vuelven veceros, que la calidad del agua del manantial no es la misma, o tristemente, ya no es, que se perdieron los cangrejos de aquel arroyo, las perdices de aquella vaguada, o que hace mucho que no se ven aguilillas o lagartos de cabeza roja. No es una situación coyuntural de alguna comarca, es global y permanente, esa es la gravedad del problema colectivo.

El calentamiento global provocado por la actividad humana está teniendo un claro y negativo impacto en el campo andaluz, en su biodiversidad y está haciendo más difícil la vida de agricultores y ganaderos que están siendo avocados a una triste pugna por el recurso más escaso, el agua. Empujados a una carrera por la viabilidad de su actividad que el mercado dice que tiene que ser mediante la productividad. Ese es un camino que solo acabará en fracaso, una realidad que tristemente tiene ya muchos nombres y apellidos en desaparecidas explotaciones familiares.

Dice Cervantes en boca de Sancho: “Las tierras que de suyo son estériles y secas, estercolándolas y cultivándolas vienen a dar buenos frutos. Quiero decir que la conversación de vuestra merced ha sido el estiércol que sobre la estéril tierra de mi seco ingenio ha caído; la cultivación, el tiempo que ha que le sirvo y comunico; y con esto espero de dar frutos de mí que sean de bendición, tales que no desdigan ni deslicen de los senderos de la buena crianza que vuesa merced ha hecho en el agostado entendimiento mío”.

Piensa Sancho tener agostado el entendimiento, es decir, abatido, reseco. Dice el diccionario que agostar es excesivo calor, que seca o abrasa las plantas, también consumir, debilitar, destruir las cualidades físicas o morales de alguien. Claro, todos estos significados y sensaciones parecían no poder asociarse a otra fecha del calendario que no fuese agosto, pero hoy, el trigo, el cereal se agosta mucho antes, de ahí la necesidad de adelantar la siega y labores de cosecha. En junio estamos agostados sin remedio. Al hablar con gente de pueblo, da la impresión de que están permanentemente agostados, y eso, no puede ser de recibo.

Superar este abatimiento que parece dominar a tanta buena gente del medio rural ante las dificultades de futuro, pasa por reinventarse adaptándose a la realidad cambiante. Labradores y pastores saben que es inútil luchar contra los elementos, es necesario adaptarse para salir adelante, lo tienen bien entendido. Los que de verdad tienen que saber y entender esta realidad es el resto del mundo, que tiene que ser consciente que cualquier futuro pasa por un medio rural vivo, pasa por valorar adecuadamente su aportación a la sociedad más allá de los alimentos y productos físicos que nos ofrecen.

“Uno no puede ponerse al lado de los que hacen la Historia, sino al servicio de los que la padecen”, dijo Albert Camus. La gente del medio rural sienten en la tierra y en sus entrañas los cambios que el calentamiento global está produciendo, tienen que adaptarse y tenemos que darles toda la confianza para ello, el resto, todos nosotros tenemos la obligación de acompañarlos en esta transición. Agosto es un periodo excelente para la reflexión, no nos agostemos, seamos parte de la solución.

Autor: Antonio Aguilera

 

 

Claves para entender la economía andaluza (y II). Manuel Delgado Cabeza. Catedrático de Economía.

Gentileza: El portal de Andalucía: https://portaldeandalucia.org/

En el artículo anterior se trató de cuatro cuestiones a tener en cuenta para entender qué le pasa y cómo funciona la economía andaluza. Se partía de que 1) la economía es un producto social, para abundar en la importancia de contestar a la pregunta 2) ¿desde dónde se gobierna lo económico?, en el camino para entender que 3) no somos una economía atrasada, sino 4) una economía subalterna.  Percibir este carácter subalterno –“que ocupa una posición inferior”- propio de las economías del Sur, resulta esencial para entender la realidad socioeconómica y cultural de Andalucía. Pero desde esas gafas que la élite dominante del Norte ha construido, imponiendo una representación de la realidad que legitima su supremacía, esta subalternidad permanece invisibilizada. El velo de lo monetario y el uso de lo que José Manuel Naredo viene llamando términos fetiche, idolatrías o metáforas como las de la producción o el mercado, ocultan formas de dominación entre las que se encuentra la apropiación de riqueza desde el Norte sobre las realidades del Sur; por eso, otra de las claves para entender la economía andaluza es desvelar, que, como sentenciaba un personaje de El Roto:

  1. “La economía es una rama del ilusionismo”. ¿Cómo se encubre, desde la economía convencional, la explotación de los pueblos y países del Sur como Andalucía? Un caso concreto nos puede servir como ilustración: el de los intercambios asociados a la plataforma agroexportadora de hortalizas de Almería, un enclave agrícola intensivo en el uso de trabajo, materiales y energía; uno de los espacios que en mayor medida define la dedicación primaria de la economía andaluza.

Un estudio realizado en la zona representando el proceso económico no sólo en términos monetarios como hace la economía convencional, sino incorporando en él las entradas y salidas de materiales y energía nos desvela que el modelo almeriense apoya su funcionamiento en el uso y la degradación del patrimonio natural local; en una intensa extracción y trasiego de materiales movilizados, con fuertes repercusiones territoriales y ecológicas y que en su gran mayoría (más del 99%, agua, tierra, arena y estiércol) proceden del entorno más próximo. Con una dependencia que hace al modelo extremadamente vulnerable: la extracción de agua acumulada en los acuíferos por encima de las aportaciones anuales del “recurso” al sistema hidrológico de la zona, estimándose el déficit anual en más de un tercio del agua consumida; un camino que va agravando con el tiempo el problema de su escasez. La cantidad anual de agua consumida por este modelo extractivo localizado en la zona más árida de Europa equivale aproximadamente al consumo de una población de cinco millones de habitantes.

Pero esta apropiación intensiva de recursos locales no se advierte si, como hace la economía convencional, centramos la atención en los flujos monetarios, porque la estructura de costes, en términos de dinero, nos lleva a concluir que los ingredientes más importantes, con mucha diferencia, son las semillas, los fertilizantes, los plásticos, etc, que suponen cerca del 90% del valor monetario de las compras. Los recursos locales quedan así muy empequeñecidos en la representación monetaria del modelo, en consonancia con su escaso valor dinerario. Escasez de valor a la que se ha llegado a partir de criterios de valoración construidos por la economía convencional que contabilizan, por ejemplo, el agua según su coste de extracción y no por su coste de reposición: lo que costaría reponer la situación hídrica al estado anterior a la extracción.

De modo que lo que aparece, lo visible, lo que tiene valor (monetario) es el paquete tecnológico utilizado en el proceso, cuyo diseño y elaboración está en manos de grandes corporaciones ajenas y muy lejanas a Andalucía, invisibilizándose así los costes ecológicos del extractivismo. Hay todavía otros costes, los sociales, también invisibilizados y que se originan a partir de los precios crecientes pagados por el agricultor por el paquete tecnològico, y de los precios percibidos por los productos que vende que son cada vez más bajos. Los dos lados de esta pinza tienen mucho que ver con el poder de las grandes corporaciones de los agronegocios. En el caso de la agricultura almeriense en 2020 el precio medio percibido por los agricultores de Almería por un kilo de hortalizas es, según estimaciones de Cajamar, en 2018, (en términos constantes, como dicen los economistas -descontado el efecto de la inflación-) un 70% del que percibían 43 años antes, en 1975. Esta presión la resuelve el agricultor de la única manera que le queda en sus manos: aumentando el número de kilos producidos por hectárea para compensar la bajada de márgenes por cada unidad producida, y eso significa intensificar la explotación de los “recursos” locales, y desplazando esa presión hacia los costes de la mano de obra, que experimenta así una sobreexplotación como consecuencia de las condiciones en las que se desenvuelve el extractivismo en este enclave agroexportador de Almería.

De manera que, mientras más bajos sean los precios en origen que se le pagan a los agricultores almeriense y más les cuesta la tecnología que usan, más capacidad tienen las grandes corporaciones localizadas en el Norte de apropiarse desde lo global de espacio (patrimonio natural) y tiempo (de trabajo) locales. Un intercambio desigual que se presenta desde la economía convencional como resultado del “libre juego” del mercado, término que se utiliza aquí como fetiche para encubrir las relaciones de poder que hay detrás de una apropiación de riqueza que va a alimentar las necesidades de los procesos de crecimiento y acumulación de capital y de poder de los amos del agronegocio, localizados básicamente en los centros económicos de la Unión Europea.

Estos imperios alimentarios necesitan para su expansión conseguir garantizar a los inversores la máxima remuneración, o, lo que es lo mismo, el mayor aumento en el futuro del valor de sus acciones y títulos en los mercados bursátiles, que es el principal aliciente para invertir. Esa garantía de que las acciones van a subir de precio se apoya en las expectativas de ganancias de la empresa. Ahí se juegan estos gigantes la continuidad de su financiación y con ello su supervivencia. Desde estas reglas del juego, la apropiación de la máxima cantidad de valor en el primer eslabón de la cadena resulta esencial. Maximizar la apropiación de riqueza asociada al extractivismo no es una opción para estas grandes corporaciones; es una cuestión perentoria, en la que les va su propia existencia. Su posición privilegiada de poder les facilita conseguir el objetivo.

Todas estas consideraciones, que se suman a las que se hacían en el primer artículo, nos llevan a una pregunta que sería clave para entender hacia dónde mirar en el futuro.

  1. ¿Hay remedio dentro del capitalismo?

A escala mundial parece cada vez más evidente que reproducir lo que nos ha traído hasta aquí sólo puede agravar los problemas que padecemos; abundar en la lógica del lucro y la acumulación, la misma que nos ha puesto al borde del abismo social y ecológico no parece que sea la receta. Especialmente en una etapa del capitalismo que no es reversible y en la que no hay resquicio para concesiones; al contrario, la reproducción del sistema tiene lugar, cada vez en mayor medida, a costa de empeorar las condiciones en las que la vida se desenvuelve, ecológica y socialmente. Ahondar en esta manera de concebir y de funcionar lo económico y en la forma de entender la vida y de vivir de la que esta economía forma parte lleva a intensificar el conflicto entre el capital y la vida, con sus cuatro fuentes de tensión: el trabajo asalariado, la esfera de los cuidados, la explotación de la naturaleza y la de los pueblos y los países del Sur como Andalucía dedicados a su exportación.

Este recrudecimiento en las formas de explotación se hace ostensible en el caso del extractivismo. Esa cara oculta o encubierta de apropiación de riqueza asociada al sometimiento de pueblos y países del Sur como Andalucía que viene siendo una característica consustancial a la modernidad y el capitalismo. Las necesidades de productos primarios, de materias primas, no han dejado de crecer desde los inicios del sistema y lo han hecho de forma exponencial en las últimas décadas, cuadruplicándose desde 1970, en una continua “rematerialización” de la economía que corre pareja al empeño por convertir -en el discurso- en sostenible lo que cada vez está más lejos de serlo.  Desde el inicio del siglo XXI el uso de materiales y energía se ha duplicado, en una escalada del extractivismo asociada a los requerimientos de nuevas tecnologías y nuevos materiales relacionados con nuevas fronteras para la acumulación, entre las que sobresalen la “transición hacia energías renovables” y la digitalización como vías de salida ante las dificultades de reproducción con las que tropieza el capitalismo. Y ahí vuelven a estar, de nuevo, los pueblos subalternos como Andalucía como zona de sacrificio para esta nueva etapa de la acumulación, que intensificará el colonialismo en su versión más cruda, como ya se viene percibiendo con el repunte de la minería, consagrada en 2014 como “pilar estratégico” de un “nuevo modelo productivo” con el consenso de todas las fuerzas políticas, lideradas por el PSOE e Izquierda Unida, socios que gobernaban en coalición la Junta de Andalucía.

Gobiernos centrales, autonómicos y municipales, y sindicatos “mayoritarios” apoyan en Andalucía con entusiasmo esta nueva ofensiva extractivista alineándose con los intereses de las grandes corporaciones mineras a las que se conceden generosas subvenciones y ayudas públicas, y siendo cómplices, por acción u omisión, de conductas que han ocasionado graves daños y altos riesgos ecológicos y sociales. Con la coartada de la creación de riqueza y empleo en la comarca donde se localizan, obviando que la tecnología empleada en las nuevas formas de extractivismo minero, a la vez que hacen más agresiva la extracción aumentando la intensidad y la escala de la agresión, convierten a la minería en una actividad poco demandante de empleo que dura sólo mientras se mantiene la explotación. Nuestra experiencia como pueblo cuyo subsuelo ha venido siendo utilizado históricamente para extraer minerales y riqueza con la que se ha alimentado la prosperidad del Norte nos dice que estas actividades que empiezan siendo acogidas como tabla de salvación a la que agarrarse con la idea de salir de la pobreza terminan, cuando se acaba la explotación, con un panorama desolador de destrucción y de ruina en el entorno social donde se localizan, dejando enormes pasivos ambientales y sociales que perduran en el tiempo y ahondado la situación de pobreza secular de la que se partía. Mientras tanto, la dedicación extractivista con frecuencia convierte a la compañía minera en dueña de la vida de la comarca y de sus habitantes, impidiendo que puedan prosperar otras maneras de entender la economía más justas, solidarias y sostenibles. Un ejemplo más de cómo desde el sistema político y las instituciones se viene alimentando el papel subalterno que juega la economía andaluza y ahondando nuestra dependencia económica, nuestra subalternidad política y nuestra servidumbre cultural.

Ante la situación que se ha mostrado hasta aquí sería demasiado ingenuo seguir confiando en que las soluciones, los cambios necesarios, vayan a venir desde arriba; entre otras cosas porque nunca las transformaciones de la envergadura de las que ahora se necesitan vinieron de lo instituido, que, por esencia, tiende a reproducir los privilegios y el orden establecido. No se puede contar con quienes desde la política mantienen este orden en beneficio de una élite que concentra cada vez más riqueza y más poder sin reparar en daños. Para que la transformación desde abajo sea posible es prioritario considerar la última de las claves:

  1. La importancia de la conciencia colectiva.

Al qué hacemos habría que anteponer responder colectivamente a ¿cómo hemos llegado hasta aquí?, y eso requiere una conciencia social generalizada. Sin ella no estaremos en condiciones de resolver a nuestro favor la encrucijada en la que nos encontramos y que nos plantea hoy dos alternativas: una, la que se nos propone desde arriba y que consiste en reclamar la recuperación de una economía construida para sostener la acumulación de capital. Para Andalucía eso significa reclamar seguir siendo los camareros de Europa, o mantener una plataforma agroexportadora que trabaja para un amo que se llama Carrefour, Alcampo o Mercadona. La otra vía sería procurar que prosperen experiencias que contengan otras maneras de entender y funcionar la economía que vayan haciendo retroceder las cuatro fuentes de conflicto entre el capital y la vida. Dando cabida a la esfera de los cuidados, colectivos e individuales, físicos y afectivo-emocionales, que están en la base de las necesidades humanas, como un eje central de lo económico, subordinando la elaboración de objetos a la sostenibilidad de la vida social y natural y haciéndonos cargo progresiva y colectivamente de nuestras necesidades a través de formas cooperativas, comunitarias y autoorganizadas de trabajo que hagan retroceder el trabajo asalariado, dependiente y servil, cada vez más escaso, precarizado y lejos de nuestro control. Un reto que estamos obligados a afrontar colectivamente desde un nosotros inclusivo que tenga fuerza para tratar de ir ganando espacios, cambiando las reglas del juego y creando nuevas dimensiones para que la vida pueda prosperar.

Manuel Delgado Cabeza. Catedrático de Economía. Universidad de Sevilla.

La marcha de la Desbandá. «Paso a paso, nombre a nombre». (Paco Vigueras. Periodista)

“Paso a paso, nombre a nombre”

Paco Vigueras, periodista y vicepresidente de la Asociación Granadina Verdad, Justicia y Reparación.

La marcha de La Desbandá vuelve a recorrer la costa oriental de Andalucía con el lema “Paso a paso, nombre a nombre”, en memoria de las más de 100.000 víctimas de este crimen de guerra. Este año, con un formato reducido a causa de la pandemia. Una marcha simbólica de tres etapas, Málaga, Salobreña y Almería, donde tuvieron lugar los episodios más dramáticos. Sucedió en febrero de 1937, cuando el general golpista Queipo de Llano amenazó, desde los micrófonos de Radio Sevilla, con matar y violar a la población malagueña.

Esta campaña de terror radiofónico provocó una avalancha humana por la carretera de la costa, que salió en desbandá al escuchar soflamas como ésta: “Nuestros valientes legionarios y regulares han demostrado a los rojos cobardes lo que significa ser hombre de verdad – vociferaba Queipo -. Y a la vez, a sus mujeres. Esto es totalmente justificado porque estas comunistas y anarquistas predican el amor libre. Ahora, por lo menos, sabrán lo que son hombres de verdad y no milicianos maricones. No se van a librar por mucho que berreen o pataleen”. Muchas madres malagueñas, presas de pánico, huyeron con sus hijas, ante el temor de que fueran violadas y asesinadas. Y la soflama del general golpista se ha convertido en la locución más infame en la historia de la radio.

Homenaje al doctor Norman Bethune

En la etapa granadina, los senderistas rendirán homenaje al doctor Henri Norman Bethune, que, desde el año 2017, tiene un monumento en Motril y una avenida de la capital tropical lleva su nombre. Es lo que se merece este médico comprometido y solidario que arriesgó su vida para salvar a centenares de personas, cuando eran perseguidas por las tropas franquistas, con el apoyo de sus aliados nazis y fascistas.

El doctor Bethune nos dejó, además, un testimonio que nunca olvidaremos: “Yacían hambrientos en los campos, atenazados, moviéndose solamente para mordisquear alguna hierba. Sedientos, descansando sobre las rocas o vagando temblorosos sin rumbo. Los muertos estaban esparcidos entre los enfermos con los ojos abiertos al Sol”. Y se preguntó: “¿Qué crimen habían cometido estos hombres de la ciudad para ser asesinados de modo tan sangriento? Su único crimen había sido el de votar por un Gobierno del pueblo”. Esta traumática experiencia llevaría a Norman Bethune a escribir su relato El crimen de la carretera Málaga-Almería.

Ofrenda floral en el Guadalfeo

Durante la marcha, los senderistas harán también una ofrenda floral a las víctimas que fueron masacradas en la desembocadura del río Guadalfeo, uno de los episodios más espeluznante de La Desbandá. El puente estaba destruido por los bombardeos y el río venía crecido a causa de las lluvias, por lo que muchos fugitivos intentaron cruzarlo. Pero nunca llegaron a Motril, pues fueron arrastrados por la fuerte corriente hacia el mar, donde murieron ahogados o ametrallados.

Carmen López Iglesias, superviviente de La Desbandá, lo recuerda así: “Caminábamos de noche, entre los maizales, para no ser vistos por los barcos que bombardeaba desde la costa, y, sobre todo, por los aviones, que nos ametrallaban. Sentíamos los aviones, tiros y la gente chillando. Mi padre intentaba protegernos. Veíamos a mucha gente huyendo. Cuando llegamos al río Guadalfeo fue horrible, pues muchos murieron ahogados – dice Carmen -. Por suerte no tuvimos que atravesarlo para ir a Motril, pues subimos a Dúrcal, donde teníamos familia que nos dio refugio. Mis padres decían siempre que fue el cuadro de la Virgen, que llevábamos en el burro, el que nos había salvado”.

No podrán borrar la memoria

Precisamente, la extrema derecha ha destrozado la placa que rinde homenaje a las víctimas del Guadalfeo y la que recuerda la liberación de presos en el castillo de Carchuna, pero no podrán borrar la memoria. Ante estos actos vandálicos, es más necesario que nunca mantener la marcha de La Desbandá, para que no se olvide este crimen premeditado contra civiles heridos, enfermos, niños y personal sanitario. Es decir, ataques indiscriminados y excesivos, con la única finalidad de provocar el terror en la población. Un crimen contra la humanidad que, 84 años después, todavía tiene muchas incógnitas sin resolver. La Asociación Cultural La Desbandá insiste en pedir a la Dirección General de Memoria Histórica que abra una investigación sobre el censo y la identidad de las víctimas, y sobre los responsables de aquella masacre.

Y la última etapa llevará a los senderistas a Almería, donde en 1937 los fugitivos encontraron refugio y la solidaridad de sus vecinos. La capital almeriense conserva más de cuatro kilómetros de refugios subterráneos, con capacidad para 40.000 personas. Una obra impresionante del ingeniero Guillermo Langle Rubio, que llegó a dotarlos de un quirófano para los heridos y una sala de juego para que los niños pudieran paliar el trauma de la guerra. Esta estructura defensiva salvó muchas vidas durante los 52 bombardeos que sufrió la ciudad, entonces en zona republicana. Los aviones arrojaron un total de 754 bombas que machacaron sin piedad a la población. Si en 1937, las víctimas huían de las tropas de Queipo de Llano, hoy los senderistas hacen el mismo camino para pedir “verdad, justicia y reparación”.

Fotos históricas de Hazen Size, colaborador del médico Norman Bethune.

Viñeta del cómic «El paseo de los canadienses», de Carlos Guijarro. 

ASOCIACIÓN GRANADINA
VERDAD JUSTICIA REPARACIÓN

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Manifiesto a todos los Andaluces. 1936 (Gentileza: Centro de Estudios Históricos de Andalucía. Ceha)

Fuente: https://ceha.ovh/manifiesto-a-todos-los-andaluces-1936/

Este documento ve la luz en junio de 1936 -solo falta un mes para la rebelión militar- y lo firma: “Acción Pro Estatuto Andaluz. Por su mandato Blas Infante”. Deja claro, por tanto, quién es su autor.

El escritor José Luis Ortiz de Lanzagorta lo publica, por primera vez tras la dictadura, en su libro “Blas Infante. Vida y muerte de un hombre andaluz”, y nos dice de él: “Es el último y dramático documento escrito por Blas Infante, llamamiento de urgencia y testimonio con valor de testamento andalucista, síntesis de su estilo político y literario”.

Analizando en profundidad el manifiesto, más que un “llamamiento de urgencia”, podemos considerarlo, más bien, como un intento desesperado para hacer reaccionar al pueblo andaluz. Los catalanes han conseguido su Estatuto; los gallegos refrendan el suyo; aragoneses, castellanos y asturianos están redactando un anteproyecto de Estatuto y los vascos han presentado ya cuatro versiones a las Cortes. Mientras tanto, aquí todo parece empantanado. La labor política de obstrucción está dando sus frutos. Han terminado los dos años de gobierno conservador, opuesto a cualquier intento de autogobierno, pero todo sigue igual, nada se mueve. Parece que la maldición del diputado del PSOE en enero de 1933, cuando recriminaba a Blas Infante por gritar ¡Viva Andalucía Libre!, se ha cumplido: “Con ese grito nunca tendrán ustedes Estatuto de Autonomía”.

El manifiesto comienza así: “Salud: El organismo de Acción Pro Estatuto, formado por uno de los Consejos de la Junta Liberalista de Andalucía … /… se dirige a vosotros con el fin de procurar interesaros en esta obra de autonomía regional; aspiración que no excluye la particularidad de alguna doctrina ni de algún programa religioso, político o societario”.

Como siempre, obligados a realizar aclaraciones: No pretendemos ir contra nadie; todos los intereses políticos, religiosos y económicos serán respetados. Dejar de poner obstáculos. Nunca en contra de, sino a favor de Andalucía. Lo repetían una y otra vez, pero nada, la cerrazón y las directrices se imponían.

Los andalucistas eran exquisitos en sus actuaciones. Por si pudiera existir alguna reticencia política, crean dentro de la Junta Liberalista una comisión específica a la que llaman Acción Pro Estatuto. Ella será la encargada de dinamizar todas las propuestas, adormecidas y boicoteadas tanto por el poder como por los partidos centralistas, intentando encauzar los trabajos comenzados en enero de 1933 en la Asamblea de Córdoba. Se trata de una acción promovida desde la sociedad civil, pero ni se andan con medias tintas ni ocultan sus ideales. Uno de los párrafos más comprometidos llama a los andaluces, “siquiera por evitar el privilegio” a “ser libres como todos aquellos pueblos hermanos”.

“Vuestra vida económica y espiritual juéganse lo porvenir en los instantes de esta hora trascendente. Todas las Regiones van a ser autónomas. Siquiera por evitar el privilegio; siquiera por defender la igualdad de todos los pueblos peninsulares en el seno de la Sociedad Española; resolveros a ser libres como todos aquellos pueblos hermanos”. Siquiera por no ser los únicos que hacen el tonto, parecen decir muy claramente. Siquiera por no destacar como pueblo carente de sentimiento e identidad. Continúan: “¿No veis? Cada uno de esos pueblos procurará, como ya ocurre hoy con respecto a Cataluña, beneficiar legítimamente sus intereses particulares a costa del Pueblo que, vergonzosamente, siga como Colonia…”

Cerca de noventa años después, seguimos colonizados. Continuamos adormecidos. Nadie se enteró entonces y ahora aún se enteran menos.

Pero los firmantes, o mejor aún, el único firmante y autor de este manifiesto, tiene las ideas claras… y altas: “Vosotros, acostumbrados a servir de espectáculo … /… no podréis acaso admitir que en la Historia de los hombres, por vuestra noble ascendencia, tenéis derecho a representar una suprema esperanza de la Humanidad en crisis. Sin embargo, sois la estirpe castigada de aquellos hombres que de Andalucía hicieron en sus épocas de libertad jardín de infinitas bienandanzas; los herederos de aquellas generaciones incomparables, por quienes Andalucía llegó a resplandecer como Faro del Mundo, laborando culturas y civilizaciones desinteresadas y poderosas”.

 

Para finalizar, tres palabras: “Y, la Paz”. Un mes después, estalla la guerra civil en España.

MANIFIESTO “A TODOS LOS ANDALUCES” DE LA JUNTA LIBERALISTA.

JUNIO 1936

 

 

A todos los andaluces

Salud:

 

El organismo de Acción Pro Estatuto, formado por uno de los Consejos de la Junta Liberalista de Andalucía, con la colaboración de elementos pertenecientes a sindicales obreras, partidos políticos de ideologías diferentes, y entidades económicas y culturales, se dirige a vosotros con el fin de procurar interesaros en esta obra de autonomía regional; aspiración que no excluye la particularidad de alguna doctrina ni de algún programa religioso, político o societario. Quisiéramos, nosotros, que por la virtud de este carácter de conveniencia común, referido a la empresa autonomista, para la cual os venimos a convocar, llegase la Paz a regir entre vosotros, durante unos días de convivencia fraterna; sin perjuicio de que, una vez conseguida la autarquía de nuestro pueblo, cada uno de los andaluces o cada grupo político u obrerista procurase llegar a orientar a Andalucía, manteniendo sus particulares puntos de vista, o combatiendo por sus respectivos criterios de justicia y libertad.

No es una motivación de mero egoísmo regional la que nos determina para atrevernos a pedir, con respecto a Andalucía, la instauración de un régimen autonómico. Tanto necesita España, como Andalucía, el que esta última llegue a tener una constitución autárquica. No se olvide que este organismo de ACCION PRO ESTATUTO ha sido patrocinado por la Junta Liberalista de Andalucía; y que esta institución viene, desde hace mucho tiempo, empeñada en una paciente y obscura labor de creación integral andalucista, ordenada a restaurar en Andalucía su propio sentido vital; despertando su vocación histórica de gran pueblo creador de culturas o civilizaciones dirigentes de lo Humano; labor, desde siempre inspirada por el lema del Escudo Andaluz: “Andalucía, por sí, para España y la Humanidad”.

España precisa que Andalucía se levante en petición de su autonomía. El acatamiento ineludible que la Constitución de 1931 tuvo que rendir al hecho natural de “España, República federable” (concepto de Estado, nuevo; sin precedente sen la Política Constitucional europea) no sólo hubo de expresar la realidad, por nadie discutida, de una crisis referida al Estado Español centralista, de solución inaplazable; sino que vino a enunciar, también, la necesidad urgente sentida por España, de llegar a resolver aquella crisis, reconstituyéndose conforme a las exigencias indeclinables emanadas de su original estructural natural e histórica, en la forma lógica y tradicional de un Estado centralista, imposible de restaurar por haber ya muerto en la conciencia de los españoles, ha sido la causa principal del fracaso experimentado por todos los gobiernos españoles, en lo que va de siglo. Como que el Caos español que, cada día más, se va intensificando, aunque se haya tratado de encubrir durante los frecuentes periodos dictatoriales, fingiendo un orden, mediante aparatos de fuerza, corresponde al paréntesis abierto desde hace próximamente treinta años, con la invalidación del Estado Centralista; y, el cual paréntesis sólo puede llegar a ser cerrado con la afirmación rotunda del Estado federal; haciéndose de regir, mientras tanto, los españoles, tal como se han venido rigiendo desde el novecientos hasta ahora, por el cadáver de un Estado de que mantuvo y mantiene apoyado en las armas policiales, falto de justificación o de vida al faltarle la adhesión de las conciencias ciudadanas. Es decir, que los españoles han vivido durante muchos años peor que si no tuviesen Estado, regidos por la sombra de un Estado difunto.

Por estas razones podrán llegar a ser discutidas o acatadas las últimas formas expresivas de los movimientos autonomistas, más o menos vehementes; pero lo que no se puede negar, después de lo expuesto, es que en la hondura de esos dinamismos, ha venido alentando y alienta aún el alma incomprendida de un sentimiento españolista, puesto que aquellos movimientos hubieron de corresponder con mayor o menor crudeza a la necesidad vital de España, relativa a sustituir un Estado muerto por un Estado vivo que evitase el Caos. Españolista, fue, por tanto, el gesto, acaso violento de Cataluña, cuando en 1931 llegó a arrogarse o a decretarse a sí misma un régimen autonómico; españolista, aquel incomprendido movimiento liberalista andaluz que, durante el mismo año, aspiró a establecer el Estado libre de Andalucía, siendo calumniado con el nombre de “Complot de Tablada”: como españolista ha sido también el plebiscito vasco, antecedente de la presentación en Cortes de un Estatuto autonómico que empieza a embargar la atención de castellanos y de leoneses; los nobles hijos de esas regiones infundadamente tenidas por hegemónicas y privilegiarias, no obstante que el Patíbulo de Villalar viniera a simbolizar para siempre, como cayeron bajo un yugo común esclavitud, todas las Regiones de España, vencidas por la influencia extranjera, uniformante y centralista.

Españolista, es, pues, este llamamiento por el cual, nosotros, venimos a insistir, ahora, cerca de los andaluces. Pues qué; Andalucía, esencia de España, ¿habrá de incurrir, nuevamente, en la persistencia de no responder a esa angustiosa necesidad de un Estado federalista, amparo común, que todos los pueblos españoles experimentan?

Andaluces: Además de por España, por vosotros mismos; aunque siempre uséis de vuestra autonomía, subordinando el propio interés al servicio de España y de lo Humano; resolveros a ser libres.

Vuestra vida económica y espiritual juéganse lo porvenir en los instantes de esta hora trascendente. Todas las Regiones van a ser autónomas. Siquiera por evitar el privilegio; siquiera por defender la igualdad de todos los pueblos peninsulares en el seno de la Sociedad española; resolveros a ser libres como todos aquellos pueblos hermanos. ¿No veis? Cada uno de esos pueblos procurará, como ya ocurre hoy con respecto a Cataluña, beneficiar legítimamente sus intereses particulares a costa del Pueblo, que vergonzosamente siga como Colonia, uncido al yugo de un Poder Central, que ya no podrá ser un Poder centralista, sino un instrumento de los poderes que vengan a regir las Regiones autónomas. La articulación de vuestra Industria; el concierto de vuestras actividades mercantiles; el cultivo de vuestros campos; el aprovechamiento de vuestras aguas; el desenvolvimiento planificado de todas vuestras privativas fuentes de riqueza; la traducción de vuestros sentimientos y de vuestras privativas intuiciones jurídicas y sociales en leyes propias que respondan a vuestro Genio o manera de ser originales, y a vuestras particulares concepciones del Mundo y del vivir; todo esto, nada menos que el existir independiente, alimentado con medios o recursos propios y conforme a las exigencias de vuestro exclusivo carácter; todo esto podréis llegar a tener y a fruir más allá de vuestra autarquía.

La Miseria como estado permanente y la violencia como norma de relación, pudiera también a venir a concluir difundidas por vuestra libertad. Fenómenos son estos extraños para nosotros, sólo posibles en este medio durante la vigencia en eras de esclavitud. Vientos del Norte que arrasaron, al fin, nuestra Casa antigua, convirtiendo en desierto el vergel de nuestra Isla de luz, entre bárbaras oleadas tenebrosas que nos combatían del mundo medieval. Y desde que nuestra Casa cayó, una y otra vez, siempre asolándonos esos vientos… No desatended ahora nuestra voz; como el año 18, desdeñasteis el grito de la Asamblea Andalucista de Ronda, quien clamaba al apercibir por entonces el inicio de los fenómenos de la Post-Guerra: “Apresuraos, andaluces, a reforzar vuestras fronteras espirituales con las fronteras políticas. Que no pueda remontar el muro que guarde a vuestro país augusto la misma oleada de barbarie norteña que avanza ahora como vino entonces… cuando se llegó hasta nosotros para interrumpir durante siglos el devenir de nuestra incomparable Historia cultural”. Acaso, de haber sido escuchada esa voz, los bárbaros fenómenos transpirenaicos del paro y la violencia hubieran sido corregidos en Andalucía.

Despreciad cuanto os dicen de que la Autonomía servirá únicamente para aumentar las burocracias y las que nombran por las calles granjerías políticas. El Estatuto andaluz será lo que quieran que sea todos los andaluces; pues a todos ellos los venimos a llamar para que, con la sencillez y aun el simplismo que deseen, lleguen a delinear la figura de un Gobierno propio. A nosotros, meros convocadores, no nos está permitido ahora enjuiciar un Estatuto para actuales incontrovertibles. Ved los municipios andaluces, ansiosos todos ellos de plena libertad. Atended el anhelo que cada pueblo andaluz siente de emanciparse para siempre de caciques locales, provinciales y centrales, ligaduras de su espíritu creador, piedras del sepulcro de su historia que quieren resucitar. Completad el cuadro con ese afán intensamente sentido en los pueblos de articular las actividades económicas en gremios o secciones sindicales… ¿Qué? ¿No llegaréis a percibir, meditando acerca de estos hechos indiscutibles, un signo de originalidad en cuanto a lo que pudiera llegar a ser el Estatuto Andaluz?

Andaluces de todas las ideologías, como ahora se acostumbra a decir: En estos tiempos, en los cuales todas las normas se rompen y todos los valores se derrumban, el Mundo necesita de un pueblo definidor o creador de lo Humano, que es lo divino sobre la Tierra. Vosotros, acostumbrados a servir de espectáculo como Gwynplaine, robado a sus padres nobles, y a quien la despiadada cuchilla de unos titiriteros, mutilándole los labios, condenó a reír en el Circo eternamente; vosotros no podréis acaso admitir que en la Historia de los hombres, por vuestra noble ascendencia, tenéis derecho a representar una suprema esperanza de la Humanidad en crisis. Sin embargo, sois la estirpe castigada de aquellos hombres que de Andalucía hicieron en sus épocas de libertad jardín de infinitas bienandanzas; los herederos de aquellas generaciones incomparables, por quienes Andalucía llegó a resplandecer como Faro del Mundo, elaborando culturas y civilizaciones desinteresadas y poderosas.

Para la Historia del Espíritu, acaso no sea este trance el de una Región que se levanta; quizás la erección de un nuevo Fanal que va a encenderse. Concluyó el Circo: Al Palacio: Cien generaciones de antepasados ilustres, arrebujados en la entraña milenaria de Andalucía, tiemblan de júbilo sintiendo que su obra de maravilla puede llegar a ser continuada por una progenie inmortal, digna de su majestuosa grandeza.

Y, por último: Vosotros, los hombres nacidos en cualquier país y que viváis en Andalucía: Ayudadnos a levantar a nuestro pueblo. Si sois españoles, por España. Copa la más intensa de la originalidad de España, esto es Andalucía. La grandeza no bélica de España coincidió siempre con las eras de libertad andaluza. Andalucía libre será España libre de… la influencia desvirtuadora ejercida por otros pueblos sobre España. Y, si sois extranjeros, por la Humanidad. En Andalucía, no hay extranjeros. Atended a Europa… Durante todos los Medievos, salvó al Mundo Occidental, Andalucía. Y, la Paz.

ACCION PRO ESTATUTO ANDALUZ.

Por su mandato. Blas Infante.

Andalucía a 15 de junio de 1936

 

Reinauguración del Jardín arqueológico del I.E.S. Jorge Juán de San Fernando. Cádiz.

El pasado martes 18 de mayo, Día Internacional de los Museos, se  reinaugura el Jardín Arqueológico del I.E.S Jorge Juan de San Fernando coincidiendo con el 18 aniversario de su construcción. Dentro del programa Vivir y Sentir el Patrimonio hemos formado setenta cicerones que explicarán a los visitantes los diferentes contenidos expuestos.

¡Ay! La Línea, Línea de la Concepción. Jose Chamizo de la Rubia. Exdefensor Pueblo Andaluz.

Autor: José Chamizo de la Rubia.

Gentileza: «El Portal de Andalucía»

 

Vayan mis palabras de agradecimiento, con este verso de Gabriel Baldrich y música del maestro Jaén, que compusieron un pasodoble a una ciudad que desde hace unos años está en el punto de mira de los medios de comunicación. Gracias a La Línea, porque mi generación aprendió que había otras formas de vida diferentes a las del franquismo. En los años sesenta, de manera especial, fue la ciudad más moderna de España en costumbres, pensamiento, música, pintura y moda. Los discos de los Beatles y otros grupos ingleses pasaban la frontera entre Gibraltar y La Línea, a mayor velocidad que en otros puntos del territorio nacional. Las primeras minifaldas vistas en España, aunque sea anecdótico, pasearon por La Línea, donde Mary Quant era un tema de conversación en las reuniones sociales. Una ciudad avanzada en lo gastronómico, haciendo famoso su “tapeo” en diferentes bares conocidos en toda la Comarca.

El año de 1969, amparado en cuestiones votadas en la ONU, Franco decidió cerrar la verja que no se reabrió hasta 1982. Con anterioridad se cortó la comunicación telefónica dejando a Gibraltar aislado del resto del Campo y del mundo. Este cierre fomentó la identidad de los gibraltareños como pueblo, un hecho ignorado por el régimen.

El cierre de la frontera trajo como consecuencia paro y pobreza. La economía de supervivencia que aportaba la Roca hizo que la emigración se incrementara día a día. Y lo que fue una ciudad viva pasó años casi moribunda, contando solo con el trabajo de profesionales que decidieron quedarse en la La Línea, para intentar salvarla de cara al futuro. Me refiero a maestros, maestras, curas, monjas de diversas congregaciones y población concienciada con el futuro de su ciudad.

Mientras tanto, un sector de la sociedad que vivía del contrabando de tabaco inició un camino más peligroso en el negocio del cannabis. Inicialmente se hizo, durante algunos años, a pequeña escala, con el tiempo aparecieron traficantes de otras provincias españolas, pensemos en toda la costa, más Madrid y Barcelona. Los mafiosos turcos, junto a los representantes de la mafia italiana, habían tenido una reunión en la ciudad condal para hablar de estrategias comerciales que se aplicaron inicialmente en los barrios pobres donde la heroína suponía un alivio, inicial, para unas vidas rotas. Los narcos, venidos de fuera, siguiendo las directrices de las organizaciones mafiosas, plantearon el “intercambio” de cannabis por heroína. Estamos en los años setenta bien entrados. Los antiguos contrabandistas de tabaco se vieron, de pronto, ante un negocio que tenía pocas coincidencias con los “porros” como ellos decían. Algunos se negaron al intercambio. Es necesario decir que, con estas personas pese a sus actividades ilegales, se podía hablar. Algunos ya en los ochenta me pidieron ayuda para rehabilitar a sus hijos e hijas heroinómanas. Recuerdo a uno de ellos, persona entrañable, que, por negarse al intercambio, lo asesinaron en Marruecos. Los jóvenes traficantes de hoy son intratables, tal vez por el abuso del consumo de cocaína, unido a la enorme cantidad de dinero que han manejado.

Fue así, lentamente, como La Línea, y todo el Campo de Gibraltar, más otras localidades andaluzas, iniciaron un camino peligroso ante la pasividad de todas las administraciones, que, si bien dieron una respuesta a los adictos gracias al presidente Chaves, no hicieron casi nada contra el tráfico de estupefacientes. Las Coordinadoras contra las drogas nos cansamos durante años, desde 1986, de pedir soluciones al narcotráfico y al blanqueo de capitales. Fuimos escuchados especialmente, por B. Garzón, Carmen Romero, Javier Arenas, y algunos más. Pero el mal iba creciendo. Sabíamos que se estaba organizando una especie de estado dentro del Estado, que el poder económico era enorme. Lo vivimos algunos por las propuestas millonarias que recibimos y rechazamos. No había forma humana de convencer a los responsables públicos del problema que se estaba creando en las bases populares empobrecidas. En el fondo, casi nadie nos creía.

La guerra escondida continuó más tarde con la irrupción de la cocaína y la llegada de traficantes gallegos y colombianos a La Línea. En la comarca fronteriza de la Costa del Sol, las mafias italianas y las del Este, hacían incursiones de negocios a la comarca. Todo se iba complicando, la reacción de las autoridades era hacer grandes operaciones y punto. El mal continuaba. Como hecho a destacar, recuerdo el «Caso Algeciras», que se llamó así porque prácticamente toda la brigada de estupefacientes de la ciudad entró en prisión. Quiero destacar, no obstante, el trabajo arriesgado, algunos perdieron la vida, de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado durante esos años. Trabajando sin medios, pero con un gran reconocimiento popular.

Llegamos al año 2021, -después de dejar atrás infinidad de acontecimientos-, el ministro Marlaska decidió poner fin a esa fuerza del estado dentro del Estado, y lo ha ido consiguiendo, dotando a la comarca de más policías, guardias civiles, y vigilancia aduanera.

Los narcotraficantes están acorralados, nerviosos, violentos, jugando sus cartas ante las medidas policiales. Hace unos días dos jóvenes en una “goma” poco resistente, cargada con garrafas de combustible para llenar los depósitos de narco lanchas, volcó y los dos tripulantes se ahogaron, el mar en poniente es muy peligroso. A partir de ese momento, surge la polémica. Los familiares y amigos de los fallecidos culpan a un guardia civil de impedir que ellos fueran a rescatar a sus amigos que se estaban ahogando. La guardia civil informa que llamaron a salvamento marino y a la embarcación del propio cuerpo para que los asistieran. Según los amigos y familiares llegaron tarde, “si los hubiesen dejado a ellos, no habrían muerto”. Esa es la triste polémica. Los acontecimientos posteriores están cargados de razones: la muerte de los dos jóvenes, la imposibilidad de ganar dinero, la situación social de algunos de los barrios… Los métodos no son los adecuados.

Queda claro, una vez más, que solo con acciones policiales no se arreglan problemas tan graves. Hemos pedido desde el movimiento asociativo más medidas sociales y un plan especial para la comarca, que el representante de las Coordinadoras, Paco Mena, entregó al ministro del interior y a todos/as los que han ido de visita a la comarca. Las personas de barrios con tanta tradición marinera como La Atunara, necesitan ayudas específicas para hacer frente a una vida digna. Sé que el dinero que se gana traficando no es comparable con el de un sueldo digno (en épocas concretas por estar en “un punto” para avisar si llega la policía se cobraban 600 euros, 500 por llevar combustible, a las narco lanchas). A pesar de ello, hay que seguir trabajando en otras direcciones que complementen la acción policial, que ésta no sea el único camino. Si no se hace adecuadamente, tenderemos más violencia en una ciudad, querida, que se merece mejor suerte.

Federico García Lorca. Discurso inauguración Biblioteca Fuente Vaqueros. 23/09/1931

  Fuente:   FEDERICO GARCÍA LORCAVELLOCINOS DE ORO

 

En septiembre de 1931, en la inauguración de la biblioteca del Fuente de Vaqueros (Granada), el lugar donde nació, García Lorca dictó el siguiente discurso, que es todo un canto a la fuerza de los libros.

Cuando alguien va al teatro, a un concierto o a una fiesta de cualquier índole que sea, si la fiesta es de su agrado, recuerda inmediatamente y lamenta que las personas que él quiere no se encuentren allí.

‘Lo que le gustaría esto a mi hermana, a mi padre’, piensa, y no goza ya del espectáculo sino a través de una leve melancolía. Ésta es la melancolía que yo siento, no por la gente de mi casa, que sería pequeño y ruin, sino por todas las criaturas que por falta de medios y por desgracia suya no gozan del supremo bien de la belleza que es vida y es bondad y es serenidad y es pasión.

Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos, y por eso estoy aquí honrado y contento de inaugurar esta biblioteca del pueblo, la primera seguramente en toda la provincia de Granada.

No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro.

Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos.

Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.

Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros?

¡Libros! ¡Libros! Hace aquí una palabra mágica que equivale a decir: ‘amor, amor’, y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras.

Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita; y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: ‘¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!’. Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida.

Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos de Europa, que el lema de la República debe ser: ‘Cultura’. Cultura porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz.

FEDERICO GARCÍA LORCA

 

Potaje tagarninā. Rezeta de cozina tomá der libro L’antigua cozina der sú d’Andaluzía

Rezeta de cozina tomá der libro
L’antigua cozina der sú d’Andaluzía
En la lengua der pueblo andalù
Ehcrito por Francisco Rafael Gómez Palmero
Pursar

Potaje tagarninā

 

Como en tò lō platō de la cozina tradizionà andaluza, hai dihtintā formā d’azer
ehte potaje.
Anqe, por mushā cosā complicà qe le jeshen, lē aconsejo qe nunca farten lō
garbanzō, lā tagarninā i la canne coshino… I er shorizito de rihtra ehpezià pa lō
cozíō.

Ingredientē (pa cuatro personā)

250 gr. tagarninā
125 gr. abishuelā
250 gr. papā
250 gr. garbanzō
125 gr. magro de coshino
1 shorizo shico de rihtra par cozío
1 cusharaíta pimentón
½ baso azeite d’oliba (10 zl.)
4 dientē d’ajo
7 granō de pimienta negra
Sà marina

Elaborazión

Lō garbanzō i lā abishuelā se ponen en remojo, con sà, la noshe anterió pa
qe s’ablanden.
Una bè limpiō i trozeaō se ponen a cozer tō lō ingredientē en una oya, menō
lō s’ajō i la sà. Se cubren d’agua i se mantiene a candela carma hahta qe lō
garbanzō ehtén tiehnō.
A continuazión, s’añaden lō dientē d’ajō junto con la pimienta i la sà,
prebiamente machacaō en l’armiré. I se deja cozer durante trè minutō mà, a
candela carma.

__________
Desayuna como un rei, armuerza como
un prínzipe i zena como un pordiosero.
Refrán populá

Poesía: «Ronda clara y azul». Poeta: Francisco Peinado Gil. El Campo de Gibraltar.

Ronda

Eres una golondrina alada

De aires frescos y blanquiazules

Honda,

Agreste y escarchada

Entre puentes y taludes

 

Te nacieron toreros y poetas

Que con tinta de sangre y arena

Pintaron de anaranjados y violetas

Tus atardeceres de gloria y pena

 

Neveros y bandoleros

Te navegaron tus sierras

Arrieros y carboneros

Tus cañadas y veredas

 

Tus calles de piedra y cal

Con ventanas de claveles,

Al sol forjadas están

Con jazmines y laureles

 

Tus pinsapos en las cimas

Crucificados, eternos, ancestrales

Al cielo sin tregua miran

Sobre simas y pedregales

 

Ronda clara y azul, altanera y mora

Las perpetuas estrellas y luceros

Alumbran con luces de la aurora

Tus románticos caminos y senderos.

 

Poeta: Francisco Peinado

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