«Asturias sin sombrero». Por Pepa Bermudo. Extraído del Blog «Odio el Verano» Julio 2022

Autora: Pepa Bermudo.

Del Blog «Odio el Verano»

https://blogdeveranoentomares.blogspot.com/2022/08/asturias-sin-sombrero.html

 

“Ahora que de casi todo hace ya veinte años”, escribió Gil de Biedma

-Ahora que de casi todo hace MÁS de veinte años, parafraseo, mientras cruzamos los túneles que horadan la cordillera cantábrica.

Hemos atravesado la ancha Castilla y la extensa Extremadura, arrasadas por el impenitente calor de este verano. Huimos de las altas temperaturas que asolan el sur, como aves migratorias, como migrantes climáticas.

Regresamos al Oriente de Asturias persiguiendo la estela de este mismo viaje cuando las niñas eran pequeñas, un concepto temporal que nos hemos otorgado como familia y no sabemos definir con exactitud. El periodo “cuando las niñas eran pequeñas” podría abarcar desde el nacimiento de las mellizas hasta los quince años.

Después de los Pirineos, antes de Cantabria es otro elemento que se sitúa en el debate para datar aquellas vacaciones en la casa rural de Piloña, entre Infiesto y Arriondas y averiguar qué edad tenían las niñas y qué jóvenes y osados éramos tú y yo, atravesando la península con tres niñas calzadas con botas de campo. Era aquel verano en el que después hicimos una parada en Gredos y compartimos un día con M y sus hijos, ahora tan mayores, trabajando fuera.

En Oviedo, os hago recordar las fotos que guardo en una caja, cuando todavía revelábamos los carretes y cargábamos con la cámara a todas partes. Nos habíamos tomado una instantánea en la estatua de Ana Ozores saliendo de la catedral. Vosotras, vestidas de verde como los prados, mi amiga asturiana, con un traje azul. Junto a la estatua nos hemos vuelto a hacer una foto, vosotras más altas que yo, aunque ahora nos falte una.

Habíamos comido bonito y sidra en la plaza del Fontán y vosotras jugabais con las palomas con un fondo de casas de colores amarillos y anaranjados.

No recordáis nada-me advertís- Y tú y yo nos miramos con desolación. Solo os queda la imagen del columpio de la casa, la nítida presencia de un perro, quizás el olor del heno recién cortado con el que alimentabais a unas cabras en el prado.

En Ribadesella, te esfuerzas por traer a la memoria un paseo por la playa, las deportivas colgadas al cuello por los cordones, las mangas largas de las camisetas y los pantalones arremangados para no mojarlos con el agua, una playa donde había restos de dinosaurios y un pueblo donde aún no se fabricaban galletas llamadas letizias.

Tampoco existía el Museo de los dinosaurios de Colunga, porque sin duda, habría sido una cita obligada.

Esta vez nos alojamos en Llanes y discutimos si en el paseo de San Pedro, hace más de veinte años, había árboles. Tomamos el sol en la playa del Sablón –el agua del Cantábrico sigue pareciendo hielo a nuestros cuerpos sureños-, aunque tenemos que instalar la sombrilla para protegernos en ciertos momentos.

Ahora que de casi todo hace más de veinte años, parece increíble que nos encontremos en el primer verano después de la pandemia. Tal vez alguien me rebata para indicar que el virus sigue con nosotras, ocupando cuerpos y matando. Pero su huella solo trasciende en alguna mascarilla en la calle, en algún cartel que indica las medidas higiénicas.

Da la impresión de que hemos encerrado estos dos años en un sótano y los hemos clausurado con la cadena más gruesa de la ferretería.

En la maleta no puse el sombrero, algo extraño en mí, que soy incapaz de salir a caminar sin él desde primeros de mayo. Los veintisiete grados de máxima de la cornisa cantábrica se le antojaban poca cosa para esta subpajariana habituada a los cuarenta grados a la sombra. Por tanto, recorro el norte profundo agobiada por los rayos del sol que calientan mi cabeza.

Subimos a los Lagos de Covadonga, en autobús, muy temprano, antes que las demás hordas de turistas asusten a las vacas. Tampoco los recordáis, a pesar de que vinimos en nuestro coche, con la familia de mi primo, aparcamos arriba y tenemos una foto del momento enmarcada en el salón, vosotras bien abrigadas, con vuestros chubasqueros. Esta vez nos encontramos con un cielo de un azul insolente, aunque con el mismo bello panorama de vacas glotonas y picos elevados observándonos desde las alturas.

-¡Todo está lleno!. Quienes iban antes a veranear al sur, ahora vienen al norte. Porque ahora no hay orvallo, ¡no hay orvallo! – grita una señora en la terraza de la sidrería.

Otra anciana se desespera al pensar en el invierno, en la factura de la luz, en las posibles restricciones a la calefacción…

Ahora es verano. A pesar de todo, el ambiente explota de alegría en los preparativos de las fiestas de Llanes. Después de más de veinte años el oriente asturiano está muy cambiado. Cuesta caminar por sus rutas sin sombrero, con menos orvallo pero aún verde y fresca.

Incluso me ha parecido que la estatua de Ana Ozores torcía el gesto con un mohín burlón, entre descarada y empoderada, como si pensara mandar a paseo a Clarín y a toda la alta sociedad de Vetusta.

Y mal que nos pese, después de más de veinte años, nuestras niñas han crecido.

Autora: Pepa Bermudo.

Del Blog «Odio el Verano»

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El rol del «Comercial Fantasma». Artículo de Julio Jiménez Cordobés. Agosto 2022. Tema, «ventas».

Cuando comencé mis estudios en la facultad de ciencias de la Educación de Sevilla la ilusión era consagrar mi vida profesional al ejercicio de la formación escolar y universitaria. Jamás pensé que dedicaría más de 33 años al mundo de la venta farmacéutica.

¡Sí! comercial farmacéutico, representante médico, ¡vendedor! En esos inicios no existían los términos “Key Territory Manager (KTM), Key Account Manager (KAM), Product Managers, Community Managers etc… Sólo se hablaba de los conceptos de vendedor y de sus Jefes.

 Fue poco a poco, con el paso de los años, cuando fueron apareciendo esos términos en las grandes multinacionales.

Todo evoluciona, también lo hicieron las herramientas para organizar el trabajo, facilitar análisis, etc. Surgieron los ordenadores portátiles, los teléfonos móviles inteligentes, los programas específicos de ventas, el famoso CRM, Customer Relationship Management (Gestión de relaciones con el cliente, que nos permite clasificar, registrar, segmentar, realizar seguimiento de nuestro trabajo y comprobar el grado de satisfacción, llevar a cabo una evaluación de nuestra labor).

Lo que no ha desaparecido, ni siquiera evolucionado, es el concepto del “Comercial Fantasma” y del “Jefe Fantasma”, permítanme que utilice el argot que solemos emplear dentro de este gremio. Si lo desean más formal: Comercial egocéntrico, falso comercial, jefe egocéntrico, falso jefe.

El daño que producen estas dos figuras que se dan con demasiada frecuencia en las grandes empresas, puede llegar a ser irreparable. No entiendo cómo las compañías no han creado mecanismos para protegerse de estos roles. Que bien vendría un departamento de “asuntos internos” dedicado a velar por la salud del tejido interior empresarial.

El fantasma comercial es uno de los mayores peligros en el mundo de las ventas y de la dirección de equipos. Suelen ser personas con una admiración desmedida hacia sí mismos, en la mayoría de las veces hay que añadir la incapacidad para desempeñar su trabajo. Personajes con problemas en la gestión de sus emociones, con sensación de inferioridad, presumidos, déspotas, narcisistas que se creen superiores al resto. Se sienten víctimas, no arriesgan por temor al fracaso, rechazan el cambio como proceso de evolución, les gusta presumir, alardear de sus falsos éxitos, presentan actitudes teatrales en su obsesión por llamar la atención de los demás. Su servilismo es sinónimo de peloteo continuo a sus superiores. Son especialistas en recorrer las cloacas de las empresas. Me atrevería a decir que venden su dignidad comercial por mantener sus privilegios. La honestidad comercial es un regalo muy caro, no la esperes del fantasma empresarial.

Si estas empezando en este sector de ventas, ¡no te asustes! Es un mundo apasionante, tendrás que darlo todo, pero a su vez recibirás mucho. Se llega a amar tanto que cuando te ves a las puertas de la jubilación te resistes a dejar lo que durante años ha sido una motivación continua de crecimiento.

Algunos síntomas del rol del fantasma comercial:

  • Suele ser una persona que habla mucho, pero hace poco.
  • Su complacencia con los jefes se convierte en servilismo. Los persigue, se sienta con ellos en todas las comidas, etc.
  • Siempre llama la atención, presume de conocer a todos los clientes, alardea de trabajar más que nadie. Suele hacer de la mentira uno de sus principales argumentos.
  • En el campo del trabajo administrativo siempre cumple con todos los objetivos propuestos, por ejemplo, clientes visitados. Mientras el equipo no alcanza el 100% de la cobertura, él o ella presume, el jefe lo pone como ejemplo en todas las reuniones, (en este trabajo todos sabemos que es imposible conseguir el 100% de cobertura de visitas diarias y mensuales).
  • Comercial con grandes carencias formativas que son sustituidas por una adulación exagerada a los gerentes de zona y directores generales.
  • Presume de sus datos de ventas. Si son buenos es resultado de su eficacia y buena profesionalidad, si son negativos, es como consecuencia del mal hacer de su compañero que comparte zona de influencia. En gran cantidad de casos, detrás de resultados buenos siempre hay alguna actividad poco honrosa guardada celosamente.
  • Muy individualista incapaz de trabajar en equipo.
  • Suele ser la persona adecuada que el director fantasma intenta colar en el comité de empresa de una compañía  tóxica.

Algunos síntomas del rol del director comercial fantasma:

  • Contrata a amigos, familiares, fantasmas comerciales, personas que le rindan pleitesía y que sean más incompetentes que él mismo.
  • Su incapacidad se manifiesta en un desastre de organización y nulo manejo de los recursos comerciales, ejemplo las herramientas TIC.
  • Exceso de autoestima con sentimientos de grandeza.
  • Incapacidad para aceptar la crítica. Nadie debe cuestionar su autoridad.
  • Incapaz de aceptar el éxito ajeno, no suele pedir ayuda a otras personas.
  • Disfruta cuando se le halaga, acapara la atención.
  • Maquiavélico. Utiliza a las personas en beneficio propio.
  • Exige admiración incondicional a sus fieles, controla sus ideas, acciones y comportamientos, utilizando el chantaje emocional.
  • Siempre recompensa a sus seguidores y aduladores.

Estos roles suelen aparecer en todas las unidades de negocios. Cuando son esporádicos hay que saberlos localizar actuando para que no te puedan afectar. El problema es cuando se convierten en un mal endémico, cuando el director comercial lidera el fantasmeo, contratando a gerentes de ventas y comerciales fantasmas, la mayoría con afinidades familiares, o amigos, mucho más incapacitados que él. Convertir una empresa en un “Cortijo”, es una forma de asegurar sus puestos, los sillones del poder económico.

Con el tiempo, contemplaremos cómo la gente valiosa se marcha. A esta estampida le seguirá el personal que pensó que podía cambiar las cosas, quedándose los colaboradores nocivos, asistiremos al funeral de la empresa, al nacimiento de una “empresa tóxica”.

En este caso, hay que tener una respuesta inteligente, seguir trabajando, intentando que la epidemia te afecte lo menos posible hasta que encuentres un nuevo proyecto donde tu dignidad profesional no se vea afectada.

Julio Jiménez Cordobés.

Representante médico en proceso de Jubilación.

2 agosto 2022

La Página Web por Paula Huertas Herrera. 2º ESO IES Pablo de Olavide. La Luisiana-El Campillo. Sevilla.

La pagina web

Luisa caminaba pensativa hacia su casa. Había estado todo el día recorriendo la ciudad, sobre todo por la zona industrial, ya que quería repartir su currículo para ver si esta vez tenía suerte. Era licenciada en astronomía, también fue la primera de su promoción y por ello tenía un currículo espectacular. Era muy estudiosa y siempre se apuntaba a extraescolares para subir nota, siempre pensando en el gran futuro que le esperaba.

Mientras llegaba a su casa se estaba preguntando, ¿por qué no me habrán llamado de ninguna empresa aún?, ¿Qué he podido hacer mal? Para ella, lo de la lucha por la igualdad era algo bastante lejano ya que, desde su experiencia personal, en su familia nunca había visto alguna discriminación por el simple hecho de ser mujer. Siempre veía que había igualdad en casa y que nunca había ningún indicio de discriminación. Ella, aún, no se había dado cuenta de su situación hasta que se topó con la realidad.

Al llegar a casa, sus padres y hermanos le preguntaron que si había tenido suerte y ella negó con la cabeza. los demás se entristecieron un poco ya que Luisa llevaba semanas echando el currículo y aún no la habían llamado, pese a lo espléndido que este era.

Luisa, al llegar a su habitación, empezó a replantearse un montón de situaciones cotidianas, no solo dentro de su familia, sino también en su ambiente de amigos y académico. Una de las preguntas que más curiosidad le dio fue: ¿por qué el número de mujeres es tan escaso en carreras técnicas? Estuvo bastante tiempo pensando una respuesta, pero al final, cogió el ordenador y la busco en Internet. La respuesta hacia esta pregunta era porque solo una de cada cuatro personas matriculadas en carreras técnicas es mujer, muy pocas comparado con los hombres. Esta contestación la escribió en una libreta, ya que tenía una gran idea en mente.

Otra pregunta que se le vino a la cabeza fue:¿es verdad que existen profesiones que tradicionalmente la han desempeñado hombres y otras que solo las han desempeñado mujeres? Esta pregunta no le hizo falta buscarla en Internet ya que sabia la respuesta, por lo que solo cogió el librillo y escribió lo que pensaba; la respuesta era sí. Por ejemplo: cuando pensamos en los trabajos generados en el sector de la construcción, lo primero que se nos viene a la cabeza son los hombres. Nos cuesta imaginarnos a una mujer en estas ocupaciones tradicionalmente consideradas como «masculinas´´.

A pesar de que las mujeres entran cada vez con más fuerza al mercado laboral, esto continúa igual. Otro ejemplo es el trabajo del cuidado de los hogares, es decir, limpiar la casa, llevar los niños al colegio, hacer compras… Cuando pensamos en esto, se nos viene a la cabeza una mujer, ya que encima ver a un hombre limpiando es antimasculino y está mal visto, ya que no estamos acostumbrados a estas situaciones.

Después de un rato pensando más preguntas para su libreta, decidió ir a preguntarle a su abuela las limitaciones de las mujeres en el pasado y a lo largo de la historia ya que este tema le provocaba bastante curiosidad, y más aún tras haber estado navegando por internet un buen rato. Como era demasiado tarde, concluyó en ir al día siguiente a visitarla.

Al día siguiente, al llegar a casa de su abuela, y como todavía no la habían llamado de ninguna empresa, le contó su situación a la anciana y las dudas que tenía sobre las barreras que ella tuvo. Esta le sonrió y le prestó atención en cada una de las preguntas que su nieta le hacía.

 Al salir de casa de su abuela, estuvo recapacitando sobre lo que esta le había dicho. Pese a toda la información que su abuela le había proporcionado, ella decidió ir a la biblioteca para buscar más información y contrastarla. También se llevó su libreta para seguir coleccionando más información para la gran idea que tenía pensada y planteada.

Como Luisa pensaba, en el pasado las mujeres habían sido las grandes olvidadas; sin embargo, su papel en la historia de la humanidad ha sido fundamental. Muchas de ellas utilizaron su imaginación, voluntad y fuerzas para ayudar en la construcción de una sociedad más justa para mujeres y hombres. Demasiadas mujeres, sobre todo las que intentaron salirse de la norma, tuvieron que luchar contra la incomprensión de la sociedad de su tiempo, o contra la dictadura o contra el racismo, o simplemente contra una absurda discriminación basada en el sexo, la clase social o la identidad étnica. Algunas de ellas han pasado a la posterioridad, pero muchas han caído en el olvido.

En la prehistoria, según los numerosos libros que Luisa leyó en la biblioteca, las mujeres fueron las que recogían los productos vegetales, también fueron las que condujeron a la sociedad a la siguiente tapa, el Neolítico. Después, aprendieron a sanar y hornear cerámica, ayudando a la sociedad en todo momento. Por otro lado, en el antiguo Egipto las mujeres tuvieron gran libertad de movimientos. Podían ejercer una gran variedad de oficios, andar libremente por las calles, comprar y vender, recibir herencias y tener acceso a la educación, pese a que las campesinas desarrollaban un trabajo bastante duro física y psicológicamente. En esa época, las mujeres no estaban sometidas a los hombres, sino que gozaban de un cierto estatus de igualdad.

Después de pensar sobre la intensa charla que tuvo con su abuela y sobre su estancia en la biblioteca, Luisa empezó a tomar conciencia de las limitaciones y barreras que se encuentran en su camino, tanto personal como laboral, por el simple hecho de ser mujer.

Luisa estuvo dándole vueltas a la idea que tenía en mente y finalmente pensó que era una muy buena idea. Durante esos días no la habían llamado y también estuvo repartiendo el currículo por las afueras de la ciudad para probar suerte, pero nada. Así que no se lo pensó dos veces y se puso manos a la obra. Tenía pensado formarse y luchar contra todo tipo de estereotipos sobre la mujer. Y contra cualquier tipo de violencia y de desigualdad. También creo una página web en la que ella contaba su día a día, al igual que las desigualdades que ella notaba. En esta página web, otras personas del mundo podían contar su semana y/o también su historia; o bien sobre ellas o sobre sus antepasados. Cada semana, Luisa hacia una pregunta en la que todos los que estaban en la página web se replanteaban un montón de cuestiones sobre la desigualdad y sobre temas que abarcaban todas las limitaciones y barreras de la mujer. Uno de los primeros inconvenientes que encuentra esta asociación de mujeres en la sensibilización social con el tema de la igualdad de género, además de la escasa formación de la sociedad.

De esta manera, Luisa, comienza el camino por un mundo machista y donde domina una cultura desfasada: el hombre sigue siendo el centro de todo y la mujer, aun recién establecidas las leyes de igualdad, se ve abstraída en el total de los abandonos de muchos ámbitos de su vida.

La dificultad de Luisa no es más que la dificultad de todas y cada una de nosotras en nuestra lucha diaria. El feminismo es un movimiento social que pide para la mujer el reconocimiento de unas capacidades y unos derechos que tradicionalmente han estado reservados para los hombres, es decir, el feminismo no hace más que luchar contra el orden establecido, contras las desigualdades que rodean a las mujeres por el simple hecho de ser mujer. Por lo tanto, para muchos la palabra «feminismo´´ es empleada como insulto para intentar herir a las mujeres, junto con otros muchos comentarios como: ve ya a lavar los platos. Por lo que para ellos el feminismo es un impertinente, puesto que, si el poder sigue estando en un gran porcentaje en manos de los hombres, según ellos, ¿para qué van a ceder parte de él?

Después de unos meses, en los cuales seguía formándose y publicando cosas en su red social, una empresa la llamó. No era una en la que ella le hubiese echado el currículo, pero era una que estaba constituida solo por mujeres, la cual le gustó mucho ya que compartían las mismas ideas que ella. Así que, después de una entrevista, la contrataron y se dedicó a viajar dando charlas por el mundo sobre la igualdad y sobre que las limitaciones y barreras que las mujeres deberían ser eliminadas de inmediato.

AUTORA: Paula Huertas Herrera. 2º ESO IES Pablo de Olavide. La Luisiana-El Campillo.

Relato ganador del premio del concurso «Yo cuento, tú cuentas, ella y él cuentan”. Mujeres del Guadalquivir.

Cuestión de fidelidad. Reflexión. Por el Dr. Roberto González. Desde el H. J.R. Jiménez de Huelva.

Creo que hechos como el que sigue, deben contarse. Estas cosas deben saberse, conocerse, extenderse por la red, deben servir para reflexionar y saber que no vivimos solos en una isla, y que existe amor en el mundo, que es el motor que hace que esta “rueda” siga girando, para ser mejores seres humanos, en este camino que llamamos vida.

La fidelidad es una virtud que existiendo en el mundo, cada vez es menor en la actualidad. Donde priman los valores materiales como objetivo de los éxitos buscados, Como el oro del dorado.
Uno de los días de este último verano, como en otros días, llegó Felipe ( hombre de mediana edad, onubense de nacimiento, quien sufría desde hace tiempo una dolencia que le obligaba a presentarse al menos 2 veces por semana al centro de hemodiálisis del Hospital Juan Ramón JiménezHuelva), y siempre acompañado por una perrita (Cuyo nombre no logramos descubrir) de color blanco-grisáceo con algunos lamparones negros, humilde, sencilla no muy agraciada, pero tierna mirada, No es de raza especial- ( nada que ver con esos caninos que vemos en la televisión, vestidos de diseño, tejidos caros, que sus dueños adornan con piezas doradas, llevan a restaurantes y hoteles exclusivos, acuden a la peluquería, viajan en primera, etc., etc.). NO, no nuestra protagonista es pues, humilde, sencilla, pero cariñosa y sobretodo fiel, ¡haaa eso si! Fiel. daba a nuestro Felipe la compañía que necesitaba sin ninguna duda.

Cada vez que acudía a aquellas tediosas horas de diálisis, se despedían en la puerta de entrada del hospital, la puerta de entrada a su recuperación de vida, la diálisis.
Ella se quedaba tranquila junto a aquella puerta, en la certeza que pasado el tiempo aparecía, como en efecto ocurría, ambos satisfechos, uno con mas vida y feliz reencuentro, y ella feliz de volverlo a tener a su lado, movía la colita, se abrazaban y juntos emprendían el regreso a casa.- quien sabe que pasaba por dentro de este animal mientras Felipe reaparecía-.

Uno de los días, se despidieron como siempre ala puerta del hospital, seguramente uno le dijo al otro, ¡ hay vuelvo!¡Tranquila! la otra con pequeños sonidos de contento, y moviendo la cola, se sentó a esperar como siempre. Pero aquel día, Felipe no salió, Felipe sufrió complicaciones que obligaron a su ingreso hospitalario, y se desencadenaron hechos, que lo llevaron al fallecimiento. Felipe murió, y nadie se ocupó de informarle a la perrita que fielmente seguía esperando a la puerta del hospital. su coloración blanquecina con manchas negras, se fue volviendo mas sucia con el paso de los días, y en sus ojos, tristeza y angustia adivinaban los que entrando y saliendo del hospital posaban su mirada sobre ella. Con el paso de los días, se hizo comentado el hecho de que había una perrita que estaba a la puerta del hospital, bajo calor, sin comer y sin beber, siempre al borde de la entrada donde seguramente seguía esperando que apareciera Felipe, como siempre y por años lo había hecho, salvo esta vez.

Las personas se apiadaron y le ofrecían agua para beber y alimentos para comer, gente del hospital, incluso hubo algunos que la adecentaron un poco, ella volvía al mismo lugar a esperar.

Nadie conocía la historia que aquí se ha empezado a contar, la perra siguió y siguió, no desmayaba en su presencia, no abandonaba su esperanza, sufría y se mantenía fuerte ante la angustia y desesperanza que a cada caída de sol, transcurría sin aparecer su querido y amado compañero.

Todo aquel que pasaba a su lado repetidamente, se apenaba y sufría casi a la par de la perrita, cuando supieron, por no sé que, circunstancia la verdadera historia de la presencia diaria y mantenida de aquella humilde perrita a la puerta del hospital.

Felipe no volvió, transcurrió más de un mes, sin faltar un solo día, no se movió de su puesto de vigilancia.
Su fidelidad, su amor, su esperanza se mantenía con fuerza inquebrantable.

Un día apareció en escena un señor en el hospital que había estado enfermo y había sido compañero de habitación de Felipe. El sí, había recuperado su salud y abandono el hospital.
En esta cita de revisión, se encontró con los conocidos, médicos, enfermeras, celadores, auxiliares, etc., supo la historia de la perrita y en recuerdo de su compañero de habitación y animado por el personal, decidió adoptar a la perrita.
Fue hacia ella, le pasó la mano por la cabeza y el lomo, la perra dirigió una mirada indescriptible, y apenas emitió un ininteligible sonido, se dejó acariciar y abandonó su puesto por primera vez en 2 meses, con Antonio su nuevo amigo, que le ofrecía cariño y cuidados.

Antes de su marcha, hubo casi como una fiesta entre los que conocían aquella historia. A mi amiga Bea, se le ocurrió que la bautizaran en ese momento con el nombre de Vida, su sugerencia se aceptó de inmediato, y Vida se marchó, cerrando definitivamente esta puerta, para abrir esa otra que se le ofrecía. Se me antoja que miraba solo hacia delante, hacia la luz, con esperanza al futuro y satisfacción del deber cumplido, las heridas se curarían en ese camino.
Tan real como que Uds. Leen, que sirva de motivación, para reflexionar, para mejorar nuestras virtudes, o adquirirlas.

Tan real como que Uds. Leen, que sirva de motivación, para reflexionar, para mejorar nuestras virtudes, o adquirirlas.
¡Seguir Adelante!¡Seguir Adelante! Gracias Bea .

Autor: Dr. Roberto González G.

La Nena y la abuela. La Nena y sus padres. La Nena se hace mayor. Por Juana Morales García

LA NENA y LA ABUELA

La nena es la nieta más pequeña de la familia. Una familia algo peculiar. De abuela católica y padres republicanos. Dos maneras de entender la vida en su crianza, como se podéis imaginar. De igual forma, como la abuela era católica, en casa cuando llegaba el invierno se celebraba la Navidad.

 La nena, una vez mayor, y faltando casi todos sus seres queridos recuerda esta celebración navideña con su abuela, el chacho, la chacha, el tío pepe, los primos y los padres. Cuando empieza a pensar en su pasado los recuerdos le vienen a la mente, haciendo un recorrido instantáneo por su vida, como siempre acompañaba a su abuela, detrás de ella en todo momento. En esta visión del pasado siempre la ve vestida de negro, con su delantal, un pañuelo en la cabeza y su faldón largo también negro. Una vestimenta típica de los años 50 con la que ataviaban las mujeres de edad. Y qué decir de los primos con los que discutía a todas horas por ser, la nena, la sombra de su abuela.

Y en estas fiestas de navidad era cuando la abuela hacia los roscos de anís y mataba los pollos que criaba para esa ocasión. Tampoco faltaba la botella de anís. A cada rato pregonaba a la nena: ¡Esto que no lo toque nadie, es para navidad!, ¡Además, después de la cena iremos a la misa del gallo!

La nena tiene más recuerdos de su familia, donde las ideas republicanas chocan con unas más tradicionales y religiosas. Le recuerda a su abuela que su padre igual no la dejaría ir a misa a escuchar al párroco, mientras la abuela le replicaba que de su padre se encargaba ella y que iría con sus primos. Por otra parte, la madre de la nena, siendo republicana, nunca le puso impedimento porque era la voluntad de la abuela.

LA NENA Y SUS PADRES

Al estallar la Guerra en 1936 el padre de la nena tuvo que marchar al exilio por lo que la voluntad y la opinión de la abuela pesaba mucho en la casa, en un país que se vio ocupado militarmente por el fascismo, en una guerra de muerte contra la izquierda. Diez años duró el exilio, diez años en los que la abuela se responsabilizó de la familia que su hijo había creado, una hija con tres meses y su mujer.

Pasada la Guerra el dictador, Francisco Franco, concedió la amnistía política cuyo requisito para volver a entrar a España desde el exilio era no haber cometido ningún delito de sangre. Pasado el tiempo el padre de la nena volvió a su tierra contra su voluntad porque su mujer no quería marchar al extranjero. Un año después de volver nació la nena en tiempo de postguerra. Su padre cuyo exilio pasó en Francia educó a la nena en la defensa de las libertades individuales y en los principios democráticos. Unos derechos poco entendibles para el régimen de la España del momento y transgresores para el régimen.

El padre de la nena era una persona muy tranquila, pero de carácter firme. Y su madre una mujer trabajadora con sentido del deber, y con una dignidad como persona que mantuvo hasta su muerte. Así que la nena y su hermana, mayor que ella once años, se criaron entre la abuela, católica apostólica y romana, y unos padres republicanos, aprendiendo a respetar todo lo que fuera distinto y todas las ideas políticas, pero sin dejarse influenciar por nadie y menos que nadie lastimara su integridad como ser humano.

La nena fue criada con mucho sentido de la responsabilidad y consecuente con sus actos.  Nunca la condicionó ante cualquier circunstancia el haber nacido mujer. Sus padres la enseñaron a ser una persona libre dentro del régimen de la Dictadura. Una persona libre e independiente que no se dejaba humillar por el hecho de ser mujer. Así enseñaron sus padres a todos sus hijos.

El padre de la Nena murió con sesenta y cinco años sin ver el cambio político por el que tanto luchó, aunque siempre dijo que no había cambo sin revolución. Motivo por el que estamos en una democracia hecha a capricho del capitalismo. La madre con ochenta y dos años sí que vivió el cambio a pesar de que el fascismo lo tenía todo bien atado para la transición.

 

LA NENA SE HACE MAYOR

Con 16 años la Nena se puso a trabajar e hizo nuevos amigos con los que enseguida entró en sintonía, como si se conocieran de toda la vida. De camino a su casa cuando regresaba del trabajo estaba la Escuela Industrial donde estudiaban los jóvenes de mejor posición social de la ciudad. Entre ellos había uno que destacaba por su altura y su aspecto físico. De pelo rizado, tez morena y de una estatura alta para la época. La Nena lo había visto en muchas ocasiones ya que a diario pasaba por la Escuela Industrial. Además, una de sus amigas y compañera de trabajo era prima de este chico tan guapo. La Nena no sabía que era su primo hasta que un día su compañera se saludó con él. Sin prestar mayor atención pasaron unos días y su amiga del trabajo le comentó que su primo vino a su casa, y que si no le importaba presentarle. La Nena en este momento se quedó parada, sobrecogida de la impresión. Le dijo que sí, que no le importaba conocerlo.

Sin esperarlo, al día siguiente, ese chico moreno en el que se había fiado la Nena estaba esperando en la puerta del taller donde trabajaba. Empezaron a andar y poco después del recorrido la compañera de la Nena le presentó a su primo, que a raíz de ese día la acompañó casi a diario a su casa después de salir del trabajo. A la Nena no le disgustaba este gesto, pero no se fiaba mucho de él ya que tenía muchas admiradoras. Pasaron así cinco meses hasta que un día le comentó que se tenía que ir al servicio militar, y que quería dejar formalizada una relación. Contestándole la Nena que de momento se escribirían y que cuando viniera ya hablarían.

Llegó el momento de irse a la mili, como se conocía el servicio militar, y le dijo a la Nena que cada día le escribiría una carta desde la Academia militar de Zaragoza, donde fue destinado haciendo trabajos de chofer del comandante. Como contrapartida la Nena siempre escribía poco, una carta por semana. Y a Juan, ese moreno de ojos negros le sabían a poco quejándose de ello. Pero venía a ver a la Nena con cada permiso, y a los 18 meses terminó el servicio militar y formalizaron la relación.

El padre del novio de la Nena era Policía Armada, así que se podía imaginar el contraste con el padre de la Nena. Un republicano de ideas democráticas con unas ideas más liberales y un consuegro más conservador y sometido a una estricta norma militar. En definitiva, uno de izquierdas y otro de derechas. En esta tesitura, y como era costumbre, los padres del novio pedían la mano de la novia. Las condiciones fueron que cuando visitaran su casa en ningún caso viniera vestido con uniforme de policía. Antonio, en todo momento, mantuvo su palabra y nunca los visitó con uniforme.

            A los tres años de noviazgo la Nena y Juan se casaron. Ese día la madre de la Nena, sin esperarlo, le dio todas las cartas que el novio le escribió durante los dieciocho meses. Cartas que la Nena dejaba por cualquier sitio en la casa después de leerlas. Pasado el tiempo tuvieron tres hijas y un matrimonio feliz, hasta que un día a Juan con la edad de cuarenta y siete años le dio un infarto. A partir de ese momento las cartas que guardó la Nena se las dio a sus hijos y cada año cuando es el aniversario encuadernan una de esas cartas y se la regalan a su madre, la Nena.

Ahora la Nena con 75 años, por ley natural, le faltan la abuela, los tíos, los padres y muchos seres queridos. Nuestro sino en la vida. Pero todos los años cuando se sienta en la mesa por Navidad reúne a toda la familia de antaño en sus recuerdos rellenando ese vacío. Su abuela, sus padres, sus tíos. Ella piensa que mientras estén en sus pensamientos están vivos y se siente acompañada. Además, ella está segura que su abuela, allí donde esté, los sigue juntando en Navidad.

Autora: Juana Morales García. La Luisiana. Sevilla.

Mi Educación General Básica (EGB) en la escuela de La Luisiana. (Sevilla). Por Baltasar Isla

Antes, fui en verano, apenas unos días, a las clases de no sé quién, en casa de no sé cuantos.

Era como pre-escolar o infantil de ahora.

Me pasé todas las horas llorando…
y eso que la maestra era guapísima y muy agradable,
intentando consolarme, dándome cariño…
pero no me gustaba estar allí.
Los primeros cursos apenas si los recuerdo.
Recuerdo los cambios que se producían de uno a otro curso.

 

LAS ESCUELAS VIEJAS

4º y 5º Curso de EGB

En primero y segundo estuve con el mismo maestro en el colegio Antonio Machado, que en aquél entonces lo llamábamos «las escuelas nuevas».
Nos obligaban a tomar leche en polvo, y como no nos gustaba, mi madre nos ponía un poco de cola-cao en un papelito para que lo mezcláramos, pero ni aun así. Vomitaba a diario, o se la daba al de al lado…
Se pasaba mucha necesidad.
En segundo un par de veces fuimos repartidos a otras clases, por falta de maestros. A mi tocó con Doña Joaquina, que tenía fama porque te hacia poner las manos como los italianos cuando hablan, con los dedos unidos hacia arriba, y te daba con el borrador en la puntita de los dedos. Oggghhhh!!! que dolor!.
Doña Joaquina era la preferida de todas las madres, porque nos ponía tiesos como una vela. Una institución. Estuvo muchos años en el pueblo.
En aquellos tiempos era muy normal y estaba bien visto que te castigaran y usaran la fuerza.
-¡Por algo será!
-¡algo habrás hecho!
-!La letra con sangre entra¡
Y te daban capones, tirones de oreja y de patilla, reglazos, coscorrones…

En tercero estuve con D. Pedro, al lado del cuartel de la guardia civil, donde había dos clases, una arriba y otra abajo.
Me encantaba la de arriba, donde entraba el sol y había mucha luz y además estaban las niñas.
Me tocó en la de abajo… con los niños, claro.
Aún no había mixto. Apenas entraba luz, era lúgubre y fría.
Había pupitres con dos asientos plegables y en la mesa inclinada con huecos para los tinteros.
Don Pedro me dio una vez con la regla de madera en las manos, no sé bien porqué motivo (seguramente me lo merecería) y después tuvimos que escribir un dictado.
No había quien entendiera mi letra, era imposible escribir con los temblores y el dolor…, pero no se podía llorar, porque llorar era de cobardes y tenías que aguantar como un campeón los golpes.
Además habíamos desarrollado un sin fin de estrategias preparatorias para recibir los reglazos y si llorabas era que no funcionaba tu estrategia.
Untarte cebolla en la mano era la mas recurrida.
Decían que no dolía… pero dolía un montón.
De este curso me acuerdo bastante bien de muchas cosas, pero sobre todo recuerdo los recreos en el patio, recibiendo el sol, después de estar metidos en aquella clase… era como salir al patio de la cárcel y con el cuartel al lado, más aun.

En cuarto y quinto nos mandaron a las escuelas viejas. Dos módulos con dos aulas cada uno, separados. Los chicos en un módulo, las chicas en el otro.
Nos tocó con D. Antonio, un cordobés que nos enseño mucho y bien.
Al entrar en el módulo, lo precedía una especie de zaguán pequeñito, donde nos refugiábamos cuando llovía. Después un recibidor con tres posibilidades. A izq. y drcha. las clases y de frente los baños.
El recreo lo hacíamos en una explanada, que era donde en verano se ponía la feria del pueblo. Actualmente la plaza Félix Rodríguez de la Fuente. En la explanada había árboles, donde más de uno se partió algún diente jugando al fútbol y un hueco donde se hacía la fuente de la feria, que en invierno se llenaba de agua de la lluvia.
La fuente de la feria era mágica, ¡¡¡funcionaba o dejaba de hacerlo cuando le pasabas la mano por encima!!! No lo podíamos entender, era imposible, que unos chorritos de agua obedecieran la mano de un niño.
Pero ya hablaré de la feria.
Sin motivo aparente, los chicos y las chicas no nos mezclábamos ni en el recreo.
Lo teníamos bien aprendido.
No tenía amigas, las chicas no podían ser tus amigas. A lo mejor alguna hermana de algún amigo, pero o eran mayores o muy pequeñas.
Ya empezaban a gustarnos las chicas, pero siempre estaban tan lejos, que eran como inalcanzables.
Cuando estaba en 5º curso, se murió Franco.
A partir de ese momento la vida escolar comenzó a sufrir cambios, al igual que la vida en general, pero yo los viví en el seno escolar.

 

En 6º, 7º y 8º, volvimos a «las escuelas nuevas» qué, con el cambio que se estaba produciendo en España, pasaron a llamarse: Colegio Público Antonio Machado.
¡Ya éramos mixtos! Pero en ésta etapa me pienso detener un poco más.
Sólo voy a contar una anécdota.
Un verano unos tíos míos que vivían en Cataluña, nos trajeron como regalo, unas camisetas blancas con un dibujo de una mano haciendo la señal de la «V» donde se leía «Visca Catalunya».
Se me ocurrió ir a clase con ella puesta. Creo que fue en 7º curso.
Ningún niño me dijo nada, pero cuando entró el profesor y  vio mi camiseta, comentó que vivíamos en Andalucía, que si yo era catalán y me invitó a que fuera a casa a cambiármela. Además se comprometió a regalarme una, pero con la bandera andaluza. Nunca lo hizo… y yo no volví a ponerme la camiseta discordante.

Se estaban muchos produciendo cambios, que no entendíamos muy bien,
pero notábamos, en el ambiente, que algo pasaba.
La constitución estaba naciendo.

 

 Autor: Baltasar Isla.

 

 

Los pueblos por si pero no para sí, sino para la solidaridad. (Blas Infante. Dictadura pedagógica)

LOS PUEBLOS POR SI PERO NO PARA SI, SINO PARA LA SOLIDARIDAD.

Texto extraído por José Montaño.

  “El fin natural de la existencia de un pueblo, es como el de la existencia de un individuo, el de engrandecerse por sí, pero no para sí, sino para la SOLIDARIDAD entre los hombres, ES DECIR: PARA LOS DEMAS PUEBLOS DE LA TIERRA.

A este concepto último, están ordenadas las existencias de los individuos y las de los pueblos. Engrandecerse para otorgar o donar graciosamente, ( por el divino goce de dar) su grandeza espiritual o recursos materiales a los demás pueblos e individuos, a fin de engrandecerlos a todos para la obra común que precisa del concurso de todos, también; hasta de los inútiles, pobres de espíritu y degenerados; porque sin la existencia de éstos, no podrían los ricos de alma ejercitarse en una disciplina necesaria para el común perfeccionamiento: o sea para la realización de la divinidad en la humanidad; y, por tanto, para la efectividad del objetivo humano; Esta disciplina es la PIEDAD. Engrandecerse por sí, por el propio esfuerzo, y por el propio dolor, para dar la grandeza adquirida por sí, graciosamente a los demás movido por el amor a la humana creación.

 Este comunismo que falta por crear, de los individuos, es alma que se necesita también crear en la solidaridad de los pueblos que vendrán a formar la Sociedad comunista universal de lo Porvenir.

 La creación del alma comunista, sino viene a ser afirmada en las patrias, o personalidad común de los individuos que constituyen los pueblos, jamás podrá llegar a existir en los individuos, porque existirían siempre grupo humanos, y sin la creación en ellos de ese alma, jamás podrá entre ellos llegar a ser efectiva la Hermandad, absolutamente necesaria entre los pueblos, para que pueda darse entre los individuos que a esos pueblos viniesen a integrar.

Estas ideas no son nuevas. Conscientemente aplicadas fueron en Andalucía, hace unos ocho años, al constituirse la organización *nacionalista andaluza*: Los definidores del ideal de la existencia de este pueblo, lo encontraron así formulado en Naturaleza, y confirmado con ejemplos elocuentísimos de su interesante y desconocida historia

<<ANDALUCÍA POR SI; PERO NO PARA SI, SINO PARA LA HUMANIDAD>> (Texto extraído literalmente del Libro de D, Blas Infante la Dictadura Pedagógica en sus páginas 230 y 231, Editado en 1922- Edición Fundación Blas Infante 1989)

“Los Tiempos Nuevos, destruyeron las chozas sin edificar el palacio, y los hombres se encuentran a la intemperie” Blas Infante

¡ NO A LA GUERRA ¡

Pepe Montaño

Papá Noël no es símbolo de identidad andaluza, por Rafael Sanmartín, periodista y escritor.

Papá Noël no es símbolo de identidad andaluza

Rafael Sanmartín

          Leyenda por leyenda, la de Papá Noël no es modelo de los Reyes Magos. San Nicolás, posterior, pudiera haber existido, podría, aunque no el que en trineo, de forma atrevida, desafía la fuerza de la gravedad sin alas ni motor, mientras los magos, cuya única diferencia con el supuesto es que no eran reyes, ni magos, sino comerciantes turdetanos, por lo tanto andaluces, quienes mantenían la ancestral costumbre de viajar a Oriente Medio, entonces simplemente Siria, a llevar sus mercancías y traer de allí las que pudieran tener aquí clientela. Si Benedicto XVI no se ha equivocado, esa es otra muestra más de que los Magos de Oriente sí son parte del bagaje cultural andaluz. Aunque el gorro sea frigio, los pseudo simpáticos revolucionarios, que piden acuerdos entre partidos andalucistas después de haberse colocado al margen y creído por encima de los demás, han carecido de originalidad, oportunidad y respeto.

          Blas Infante es un símbolo de Andalucía, uno de los más recientes e importantes, por todo cuanto hizo a través de su prolífica vida política, cultural y literaria, truncada por quienes no respetan la vida ni la existencia de los demás, sobre todo si sus postulados éticos no coinciden con otros tan poco estéticos. Los símbolos son símbolos, más o menos aceptados, o con mayor o menor universalidad, según los casos y otros factores. Merecen respeto por eso y porque se hacen parte esencial del imaginario colectivo a quienes representan, como parte intrínseca de su propia identidad.

          Lo peor es el reconocimiento por la líder de haber faltado al respeto a la figura de quien no huyó cuando se vio frente a los fusiles. El gorro frigio, símbolo de la Revolución, en arrebato de mezquindad, edulcorado, rebajado a rosa, rosita, ha servido para intentar pescar en rio revuelto, para lo cual primero se ha revuelto el río, como también manifiesta la líder al alegrarse de que su photoshop haya creado polémica, porque ello les beneficia. Despreciable actitud pese a la leve disculpa posterior, limitada a recalcar un comprobado sentimiento de superioridad. El gorro frigio no ha comparado a Blas Infante con la revolución francesa, ni esa ha sido la intención, mucho más enrevesada y rebuscada, de emparentarlo con el gordo repartidor de juguetes en Navidad para adelantarse a los Reyes Magos como quienes han diseñado el absurdo han querido adelantarse a todos los andalucistas formando revuelo.

          Lo han obtenido. Han conseguido alcanzar la publicidad gratuita buscada. De lo que no se puede estar tan seguros es de la legitimidad, del buen gusto y de la honradez con la farsa y el choteo. Si se reconocen en la obra de Infante, como dicen en dudosa disculpa, la imagen no es desenfadada pero sí irrespetuosa. Sí es cierto que “un santo triste es un triste santo” pero a nadie, en ningún colectivo del mundo, se le ocurre dar una imagen tan “moelna” y “desenfadada” de ninguno de sus símbolos propios, que puedan servir para la tergiversación y el choteo. Después de todo, el sentido de la imagen ayuda muchísimo a comprender el “respeto” de la organización política a los símbolos andaluces y su intencionalidad ya añeja de superioridad y exclusivismo, como si acabaran de descubrir el andalucismo. Es posible que sí, que lo hayan descubierto ahora, tarde, por cierto. Eso es parte de su problema: han llegado tarde. Ellos lo han descubierto tarde; el andalucismo lleva seis mil años descubierto, si no más.

          Aceptable sería el ofrecimiento de acuerdos entre organizaciones andalucistas, si fuera sincero, algo pendiente de demostrarse, después de su comportamiento cuando se creyeron poseedores de varios sillones en el Parlamento andaluz, faltos de continuidad porque no habían querido ni sabido prever la necesidad de corroborarlo en Madrid, de dónde parten todos los caminos y todas las órdenes, para cerrar las salidas a Andalucía. Nos atenemos a hechos y de promesas huecas ya estamos cansados. Ojalá tuviéramos que rectificar en lo que a esto se refiere.

          Sería imposible consensuar acuerdos con quien todavía se cree la élite y todavía capaz de imponer condiciones. Porque no se trata de mirar e interpretar a Blas Infante “desde diferentes prismas”, sino de mirarlo como lo que es: alguien quien sin buscar protagonismos dedicó su vida a pelear por la recuperación y la redención de Andalucía. Su estética era la que era y, como la de cualquier persona, sólo admitiría caricatura si hubiera sido un personaje de la farándula o la política parlamentaria, que tanto tienen en común. Blas Infante era un hombre serio, lo que hizo y lo que nos puede sugerir, es serio. No triste (que también, por su final) pero serio. Muy serio. Muy poco serio es manipular a alguien porque lo ve “de una exclusiva forma determinada”, menos aún que la visión de esos “interpretadores”, represente una figura pública de forma caricaturizada. Será siempre una interpretación personal, ajena a la realidad y por lo tanto interesada, no admisible precisamente porque la figura, en este caso Blas Infante, nos pertenece a todos.

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