«In memoriam». En memoria de todos los masones represaliados en Andalucía. Por Julio Jiménez Cordobés

En memoria de todos nuestros hermanos masones que dieron sus vidas luchando por las injusticias sociales, por la igualdad, la fraternidad, la libertad.  El estar ausente no anula el recuerdo, ni compra el olvido.

Los ciudadanos que ignoran su historia están condenados a repetirla. Para liquidar a los pueblos solo hay que privarles de la memoria destruyendo los libros, sus culturas, sus tradiciones.

 No sé dónde podéis estar, en una cuneta, una fosa o detrás de una lápida anónima donde han borrado todos los símbolos de pertenencia al “Arte real”. A pesar de nuestro olvido, a pesar de la amputación de nuestros recuerdos deseo hacer realidad el objetivo del grado 5, Maestro Perfecto: “El masón tiene el deber de tributar a sus hermanos el respeto que merece su memoria”.

 ¡La emoción me inunda el alma! La rabia y la tristeza se convierten en impulsos, fuerzas para seguir difundiendo el resplandor que emana de vuestras tumbas. Ya es hora de hacer visible vuestros pensamientos antes que sobreviva los de vuestros verdugos. Somos seres humanos, decidimos pelear por nuestros sueños, construimos ideas a partir de las emociones, de la cultura. ¿Por qué se puede llegar a odiar a las personas que son ríos de sabiduría que nacen en el reconocimiento de la ignorancia y sólo desean dar conocimientos al pueblo?

De nada nos vale defender la España del tópico si no defendemos la España de la justicia, de la integración, de las libertades, de la educación, de la vida, de la fraternidad frente al extremismo, del humanismo versus la ideología.

Ya lo dijo D. Miguel de Unamuno:

“Venceréis, porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis. Para convencer hay que persuadir. Y para persuadir necesitaríais algo que os falta: razón y derecho en la lucha.

No puedo olvidar, necesito difundir el sufrimiento, la sinrazón, los abusos que se cometieron con nuestros hermanos masones en nombre de no sé qué España Grande y Libre.

Durante el desarrollo de la guerra “Incivil”, en Andalucía, en las ciudades que caían en manos de los sublevados se detenía a los masones, se les encarcelaban y pasaban por las armas, sin juicio, sin sentencia. Se ordena la disolución de las logias y obediencias. Se confiscan bienes y pertenencias. Se imponen multas millonarias. Inhabilitación profesional tanto en trabajos públicos como privados. Destierros. Penas de entre 20 y 30 años de reclusión mayor para los masones y entre 12 y 20 años para los cooperadores.

El número de masones fusilados conocido asciende a 298 personas identificadas. En Carmona se le aplicó el “Bando de Guerra” al menos a 7 ex-miembro del Triángulo “Vida Nueva”. En Alcalá de Guadaira a 12 integrantes de la logia “Filipinas”, 17  de la logia “hijos de la Viuda” en Ceuta, 24, del taller “Trafalgar de Algeciras”, en Écija, Utrera, Lora del Río, Posadas, Lucena, Palma del Río, Puerto Real, San Fernando,  La Línea, San Roque, etc… Es decir, Granada (25 fusilados), Cádiz (118) fusilados, Sevilla (66 fusilados), Huelva (29), Córdoba (27), Málaga (13), Almería (6), Jaén (5)…

Entre los hermanos pasados por las armas figuran: Horacio Hermoso y Fernández de la Bandera alcaldes de Sevilla, los diputados Manuel Barrios, Francisco Aguado, Adolfo Chacón, Pedro  de la Mata, Rafael Calbo, Pedro Molpeceres, Gabriel Gonzáles Taltabull, Fernández Jiménez, José Palanco, Juan Gutiérrez Prieto, Fermín de Zayas, Gran Maestre de la Regional durante la 2ª República etc..

En Córdoba, el 28 de julio mataron al ex diputado de las Cortes Constituyentes Joaquín García Hidalgo, miembro de la logia Turdetania. En agosto sufrieron el mismo trágico fin el eminente médico Manuel Ruiz Maya, de la misma logia, al igual que José Guerra Lozano, que había sido presidente de la Diputación. En septiembre fusilaron al destacado epidemiólogo doctor don Sadí de Buen Lozano, cuyo hermano Demófilo ostentaba cargos directivos en el Gran Oriente Español. Más tarde asesinaron a otro miembro de Turdetania, Pablo Troyano Moraga, también ex presidente de la Diputación.

Al terminar la guerra aparecen distintos organismos civiles y militares con el objetivo de aniquilar a un enemigo ya derrotado. Las leyes que más daño hizo a nuestros hermanos fueron:

“Ley de Responsabilidades Políticas”. (1939 – 1966) Brazo ejecutor: Tribunal Regional de Responsabilidades Políticas. “Ley de Represión de la Masonería y el Comunismo” (1949 – 1964). Brazo ejecutor: “Tribunal especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo”

Podrán fusilarnos, condenarnos con eternas penas de cárcel, despojarnos de nuestros bienes personales, quitarnos nuestros trabajos, condenar a nuestras familias al pago de multas millonarias, podrán cortar las flores del jardín de la masonería, pero siempre, ¡siempre, volverá una nueva primavera!

Uno de los símbolos del recuerdo es “La Acacia” su madera representa la pureza de los principios masónicos, el renacimiento del pensamiento, la muerte de la ignorancia para dar vida al discernimiento, la razón, al pensamiento crítico. Distintivo de la verdadera iniciación, de la resurrección para una vida futura. Su verdor perenne junto con la dureza incorruptible de su madera expresa la idea de la vida que permanentemente renace victoriosa de la muerte, sus hojas se levantan al alba para recibir la luz de la sabiduría, se inclinan al atardecer para protegerse de la oscuridad del pensamiento. ¡Seamos acacia para no olvidar a nuestros hermanos en el Oriente Eterno!

Nuestro taller se ha convertido en una gran fosa iluminada por la luz del conocimiento donde descansan todos nuestros hermanos, de sus entrañas surge un gran cordel, intento recogerlo, pero no tengo suficientes fuerzas, es la llave para esparcir por la humanidad la semilla, el faro que alumbra el camino hacia la verdad. ¡Hermanos! Necesito vuestra ayuda para recoger el cabo que nos llevará a restaurar la dignidad de nuestra orden, para no olvidar, para honrar ante la sociedad a todos los masones cruelmente perseguidos.

Autor: Julio Jiménez Cordobés.

Octubre 2021

Fuentes:

Bibliografía y documentación:  Los masones andaluces en la república, la guerra y el exilio. Autor. Leandro Fernández Rey y Fernando Martínez López. (Coordinadores). Universidad de Sevilla.

https://www2.uned.es/dptohdi/museovirtualhistoriamasoneria/5historia_masoneria_espana/M%20y%20franquismo.htm

«Los zapatos de Juan» por el escritor José Antonio Rivero. El Campillo. La Luisiana. Sevilla.

Autor: José Antonio Rivero. El Campillo. Sevilla. Basado en el testimonio que Dolores Hans Alcaide grabó en un vídeo para dar a conocer la historia de su abuelo, Juan José Hans.

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Miguel Hernández y Maribel. Por la escritora y maestra, Pepa Bermudo. Libro, Odio el Verano

Autora: Pepa Bermudo.

Libro: Odio el Verano. Pág. 231

 

MIGUEL HERNÁNDEZ Y MARIBEL

29 de octubre de 2010

                                                                                                                                              A Maribel.

 

La maestra llegó a clase preocupada. Corría el año 1978 y ella impartía clases en una escuela pequeña de un pueblo jornalero de la campiña sevillana. Natural de Valencia -Ché la llamaban los íntimos-, se enamoró de un Cordobés y terminó viviendo en Sevilla. Después de acabar sus estudios de Asistencia Social decidió ser maestra porque era lo único que se podía estudiar en Córdoba.

Aquella mañana llegó la maestra un poco triste a la clase de octavo de EGB donde solo había diecisiete niños y niñas. Había recibido una visita de inspección y la inspectora le había dicho muy seria:

-¡Mucho Miguel Hernández!   ¡Mucho Miguel Hernández!  Pero… ¿Y Garcilaso?

Entonces se fue a la pizarra y escribió:

«Sonreír con la alegre tristeza del olivo.

Esperar. No cansarse de esperar la alegría.

Sonriamos. doremos la luz de cada día

en esta alegre y triste vanidad del ser vivo»

(Miguel Hernández)

Cuando se cumplen cien años del nacimiento del poeta alicantino que da nombre a la calle en que nací, no puedo dejar de recordar a la maestra que me enseñó a amar sus versos.

 

Pepa Bermudo.

 

 

De Granada a Berlín, Un recorrido por la Memoria. Autor: D. Francisco Vigueras.

Autor del artículo: D. Francisco Vigueras.

Fotografías facilitadas por el autor D. Francisco Vigueras.

Artículo gentileza:  «Diario el Independiente de Granada.

Berlín es una ciudad que mantiene viva su memoria histórica y la muestra a sus visitantes a través de rutas urbanas, guiadas por especialistas muy bien documentados. Y lo más paradójico es que algunos guías son jóvenes emigrantes españoles, licenciados en historia, que conocen más la memoria berlinesa que la de su propio país. Este verano he viajado a la capital alemana, como vicepresidente de la Asociación Granadina Verdad, Justicia y Reparación, para recorrer sus lugares de memoria, como el campo de concentración de Sachsenhausen, los monumentos dedicados a las víctimas del nazismo, el búnker del dictador Adolf Hitler, donde acabó la pesadilla nazi, o el Museo Topografía del Terror.

En mi viaje a Berlín, he podido comprobar que Alemania ha recuperado su memoria democrática. Nada que ver con la desmemoria que todavía sufrimos aquí.

La Plaza de la Ópera

En la noche del 11 de  mayo de 1933, los nazis quemaron, en la Plaza de la Ópera de Berlín, miles de libros marxistas y judíos. Cuentan los guías que era de noche cuando las juventudes hitlerianas desfilaron con antorchas, desde la Puerta de Brandemburgo, recorrieron la gran avenida Unter den Linden, principal arteria de la ciudad, y asaltaron la Biblioteca Real, situada en esta plaza, para reducir a cenizas aquellos libros que consideraban antialemanes. Como era una noche lluviosa, los pirómanos pidieron ayuda a los bomberos de Berlín, pero no para apagar el fuego, sino para atizar aún más las llamas.

La Plaza de la Ópera en Berlín me recuerda mucho a nuestra Plaza de Bib Rambla, en Granada, donde en 1499, cuatro siglos antes, el inquisidor Cisneros también ordenó quemar más de 5.000 libros de la biblioteca de la Madraza

El akelarre literario contra la memoria escrita del pueblo alemán fue espectacular, tal y como gustaba al partido nacional-socialista. Los propios nazis hicieron imágenes de este acto vandálico, pues eran exhibicionistas y prepotentes, no ocultaban sus fechorías. En un vídeo, podemos ver a jóvenes fanatizados, arrojando libros a la hoguera de la intolerancia, como en los mejores tiempos de la Inquisición. De hecho, la Plaza de la Ópera en Berlín me recuerda mucho a nuestra Plaza de Bib Rambla, en Granada, donde en 1499, cuatro siglos antes, el inquisidor Cisneros también ordenó quemar más de 5.000 libros de la biblioteca de la Madraza.

En el subsuelo de la Plaza de la Ópera hay una zona acristalada desde la que podemos ver una habitación blanca, con estanterías vacías, para que no se olvide este infame atentado contra la cultura.  Y en una placa de bronce, leemos el mensaje premonitorio del poeta alemán Heinrich Heine que, ya en el siglo XVIII, vaticinó: “Allí donde se queman los libros, se acaba por quemar a los hombres”. Es lo que hicieron los nazis, años después, en los campos de concentración, como Sachsenhausen.

Campo de concentración de Sachsenhausen

Sachsenhausen está situado a unos 35 kilómetros al norte de Berlín, en la ciudad de Oranienburg, estado de Brandemburgo. Tenemos que desplazarnos en tren para visitar este campo de concentración, el primero construido en 1936, el mismo año en el que se celebraron los Juegos Olímpicos de Berlín, que el régimen nazi utilizó hábilmente para maquillar su imagen exterior. Sentimos escalofrío pensar que, hace 85 años, eran los presos deportados por los nazis los que hacían este mismo trayecto, en los llamados trenes de la muerte, y que miles no volvieron jamás. De hecho, son muchos los turistas que no se atreven a venir aquí, pues no quieren pasar un mal rato. Y los que decidimos hacerlo, consideramos la visita como un homenaje a las víctimas. Nuestro guía se ha especializado en el campo de concentración de Sachsenhausen y nos dice que suele hacer 200 visitas guiadas al año. Declarado en 1961 como lugar de memoria histórica, con alto valor pedagógico, el campo es muy visitado por grupos de estudiantes alemanes, que conocen las atrocidades del régimen nazi, en las que participaron muchos de sus bisabuelos, y toman conciencia para que no se repita nunca más.

Sachsenhausen fue construido por prisioneros e inaugurado en 1936 como campo piloto, que sirvió de modelo a otros campos de concentración, concebidos para el exterminio de los disidentes. Recordemos que el régimen nazi llegó a construir miles de campos como éste y extendió su geografía del terror a toda la Europa ocupada.

En los nueve años que estuvo abierto (1936-45), más de 35.000 presos murieron de hambre y agotamiento

En Sachsenhausen, fueron inicialmente internados opositores políticos, sobre todo comunistas. Más tarde, internaron a gitanos, homosexuales y judíos. Después, llegaron los prisioneros de guerra procedentes de Europa del Este, sobre todo de la Unión Soviética. Varios miles perdieron la vida en la que se conoce como la marcha de la muerte, en abril de 1945, cuando los nazis evacuaron el campo, ante el avance del Ejército Rojo. Y tras la derrota del Tercer Reich, los rusos también aprovecharon este campo para encarcelar a miles de prisioneros alemanes, muchos de ellos, criminales de guerra nazis. En los nueve años que estuvo abierto (1936-45), más de 35.000 presos murieron de hambre y agotamiento. También a causa de enfermedades y congelación, pues en invierno soportaban temperaturas de más de 20 grados bajo cero, desnudos y como castigo. Y por supuesto, víctimas de experimentos médicos y ejecuciones.

Aquí estuvo el socialista Francisco Largo Caballero, ex presidente de la República española. Fue interrogado por la Gestapo y permaneció casi dos años encerrado aquí, donde recibió la ayuda de los 200 presos españoles, internados en este campo de exterminio

Ya en 1945, habían pasado por Sachsenhausen más de 200.000 presos. Aquí estuvo el socialista Francisco Largo Caballero, ex presidente de la República española. Fue interrogado por la Gestapo y permaneció casi dos años encerrado aquí, donde recibió la ayuda de los 200 presos españoles, internados en este campo de exterminio. Debido a su avanzada edad de 74 años, fue confinado en la enfermería, lo que le ahorró algunos sufrimientos, pero no mejoró su alimentación ni se libró de presenciar las atrocidades que cometían los nazis con otros prisioneros, como él mismo narró en su diario. Largo Caballero consiguió sobrevivir y falleció meses más tarde en París, el 23 de marzo de 1946, casi un año después de terminar la segunda guerra mundial.

El guía nos dice que algunos soldados sufrían traumas y caían en estado de depresión, cuando eran obligados por sus jefes a fusilar todos los días. Los jerarcas nazis buscaron entonces otro método de exterminio más rápido y eficaz: las cámaras de gas y los hornos crematorios para deshacerse de los cadáveres, un lugar espeluznante

Durante la visita guiada, nos enseñan la trinchera de los fusilamientos. El guía nos dice que algunos soldados sufrían traumas y caían en estado de depresión, cuando eran obligados por sus jefes a fusilar todos los días. Los jerarcas nazis buscaron entonces otro método de exterminio más rápido y eficaz: las cámaras de gas y los hornos crematorios para deshacerse de los cadáveres, un lugar espeluznante. Y en ese momento, recuerdo las palabras del poeta Heinrich Heine: “Allí donde se queman los libros, se acaba por quemar a los hombres”. Cuánta razón tenía.

La visita al campo continúa con un recorrido por los barracones. Allí vemos las celdas de castigo y fotos de los presos que las ocuparon, donde sus familiares han depositado ramos de flores. Y termina con una exposición que estremece, en la que conocemos a las víctimas y a sus verdugos. Escenas aterradoras que sólo imaginarlas hacen que nos sintamos afligidos y  nos obligan a reflexionar sobre la crueldad, el odio y el fanatismo.

Monumentos a las víctimas del nazismo

Entre los monumentos a las víctimas del nazismo, destaca el conocido como Memorial del holocausto, del artista neoyorquino Peter Eisenman, situado en pleno centro de Berlín y dedicado a los seis millones de judíos asesinados por los nazis. Los berlineses estuvieron debatiendo este proyecto durante 17 años, hasta que hubo consenso para construirlo y, finalmente, fue inaugurarlo el 10 de mayo de 2005. Son 2.711 bloques de hormigón, tantos como páginas tiene la Torah, el libro sagrado de la religión hebrea. Cuando entras en este laberinto de hormigón te sientes perdido, agobiado, acorralado; y si lo haces al anochecer, te impone más todavía.

Este memorial es visitado por 500.000 turistas al año

Podemos entrar desde cualquier punto y recorrerlo en cualquier dirección; pero tenemos que pasar tiempo en él para sentir el frío de la piedra, contemplar la interacción de luces y sombras, y vagar sin rumbo por los estrechos pasadizos. El suelo ondulado hace que te sientas inseguro cuando caminas. Pasado un rato, llegas a sentirte desorientado y confuso, incluso te invade una sensación de claustrofobia. Es lo que pretende el artista, que tengamos una mínima idea del drama que sufrieron las víctimas del holocausto. Y lo más conmovedor es la Sala de los nombres, en la que se proyectan, sobre cuatro paredes, los nombres de todas las víctimas, así como los años de nacimiento y muerte. Este memorial es visitado por 500.000 turistas al año.

La comunidad judía fue la más numerosa, pero no la única que sufrió persecución por parte del régimen nazi. Berlín también ha dedicado memoriales a los gitanos y a los homosexuales, dos minorías que tampoco escaparon a la brutalidad del grupo paramilitar conocido como camisas pardas. Sin embargo, estos dos monumentos son poco promocionados, pues no aparecen en las guías turísticas, ni suelen ser incluidos en las visitas guiadas, algo que provoca malestar en ambos colectivos, pues se sienten olvidados.

Topografía del Terror

Esta exposición provoca escalofrío, sólo con leer su título. Está situada en el lugar donde se encontraban las instituciones más temidas de la Alemania nazi, tanto el cuartel general de la Gestapo o policía secreta, como el mando central de las Shutzstaffel, los matones más fanáticos del régimen nazi, popularmente conocidos como las SS. La exposición muestra los escenarios del terror, pone cara a los verdugos y documenta el impacto que las dos siniestras instituciones tuvieron en la Europa ocupada. Desde sus despachos, criminales de guerra como Himmler o Heydrich planificaron el holocausto y organizaron la persecución sin tregua de sus adversarios políticos, muchos de los cuales sufrieron torturas en las prisiones de la Gestapo.

No hace falta saber alemán para sentirte afligido, basta con ver las fotos de la barbarie que el régimen nazi desató en sólo doce años, desde 1933 a 1945

No hace falta saber alemán para sentirte afligido, basta con ver las fotos de la barbarie que el régimen nazi desató en sólo doce años, desde 1933 a 1945. Algunas imágenes imponen,  pues resulta difícil entender cómo la inmensa mayoría del pueblo alemán se dejó embaucar por la locura del Führer, con su discurso xenófobo, basado en la raza superior. En una foto, centenares de mujeres, al borde de la histeria colectiva, intentan tocar la mano de Adolf Hítler, como si fuera un dios. En otra, una masa de alemanes hace el saludo nazi, cuando pasa el coche del dictador. Y también nos impacta un grupo de niños saludando, brazo en alto, como ejemplo de la gran capacidad del régimen para fanatizar a los más jóvenes.

Mujeres alemanas intentan tocar la mano de Hitler, como si fuera un dios. La imagen refleja un fenómeno de histeria colectiva. 

Grupo de niños haciendo el saludo nazi, como ejemplo de la gran capacidad del régimen para fanatizar a los más jóvenes. 

Podemos ver fotos que nos estremecen. Mujeres rapadas sin piedad para exhibirlas y humillarlas públicamente. Y las más duras: ejecuciones colectivas en la plaza pública por ahorcamiento, en un patíbulo o colgados de los árboles o el momento de disparar friamente un tiro en la nuca a un detenido

En otra sala de la exposición, podemos ver las fotos que más nos estremecen. La deportación de judíos y otros disidentes políticos a los campos de exterminio que dirigía Einrich Himmler, el comandante en jefe de las SS. Mujeres rapadas sin piedad para exhibirlas y humillarlas públicamente. Y las imágenes más duras: ejecuciones colectivas en la plaza pública por ahorcamiento, en un patíbulo o colgados de los árboles. También me impresiona un nazi, en el momento de disparar friamente un tiro en la nuca a un detenido, cuyo cadáver se desploma y cae en una fosa común. Éstas son las auténticas imágenes del terror. Y las más indignantes, fotos de familia que se hacen los propios nazis. En una imagen, hombres y mujeres encargados de vigilar los campos de concentración, se divierten en una fiesta, sonrientes y celebrándolo con un acordeón. En otra, un grupo de jerarcas nazis lucen sus impecables uniformes de las Waffen SS ante la cámara, ajenos totalmente al dolor de sus víctimas. Parecen auténticos psicópatas. Y la última foto que me llama la atención: el cadáver de Einrich Himmler, que intentó sin éxito negociar con los aliados a espaldas de Hítler. Identificado y detenido por los británicos, Himmler se suicidó con una pastilla de cianuro.

Terror nazi.

Ejecuciones públicas para que sirvieran de escarmiento.

Mujeres humilladas públicamente.

La resistencia alemana contra Hitler

No todos los alemanes eran nazis, también hubo una resistencia interior al Tercer Reich, aunque fue minoritaria. El caso más conocido lo protagonizó el coronel Claus Graf Schenk von Stauffemberg, que el 20 de julio de 1944 organizó un atentado contra Hítler. Llevó un maletín lleno de explosivos al cuartel general del dictador, en el frente oriental, más conocido como la Guarida del lobo. Puso el maletín muy cerca del Führer, debajo de una mesa de roble, donde se celebraba una reunión del alto mando nazi.

Buscó una excusa para salir de la reunión, a la que había sido invitado por ser oficial del ejército alemán, y espero fuera, hasta que escuchó la detonación de la bomba. Cuando abandonó la Guarida del lobo, Stauffemberg estaba convencido de que Hítler había muerto a causa de la explosión, lo que habría supuesto el fin de la segunda guerra mundial, pero no fue así. El Führer sólo había sufrido heridas leves, gracias a la sólida mesa de roble que frenó la onda expansiva. A partir de entonces, el dictador se volvió más desconfiado que nunca y las represalias no tardaron en llegar.

Detención de disidentes, a la luz de día y en plena calle. El régimen nazi ejercía la represión con total impunidad. 

Stauffemberg y sus colaboradores fueron rápidamente identificados por la Gestapo y fusilados en el cuartel general del ejército, en el centro de Berlín, hoy convertido en Ministerio de Defensa Alemán. La Sala donde se planeó el golpe de Estado contra Hítler alberga hoy una exposición sobre la resistencia antinazi alemana y, en el patio del ministerio, una escultura rinde homenaje al coronel, en el lugar donde fue fusilado, para recordarnos que no todos los alemanes se dejaron arrastrar por la locura genocida del Führer. La audacia de Stauffemberg ha sido llevada al cine en la película Walkiria, que era el nombre en clave del complot militar contra Hítler, y el coronel es considerado actualmente como un héroe por la sociedad alemana.

El búnker de Hítler, donde acabó la pesadilla nazi

En nuestro recorrido por la memoria de Berlín, el guía nos lleva hasta un aparcamiento, y nos pregunta: ¿Sabéis dónde estamos? Los turistas guardan silencio en un ambiente de suspense. Y el mismo guía responde: “Estamos justo encima del bunker del Führer, a 14 metros de profundidad, hoy convertido en un aparcamiento para evitar que se convierta en lugar de peregrinación de grupos neonazis”. El guía nos advierte, además, que en Alemania hay una ley que prohíbe hacer apología del nazismo “y quien desafía esta ley, haciendo el saludo nazi, es detenido por la Policía y acaba en la cárcel”.

El guía nos advierte, además, que en Alemania hay una ley que prohíbe hacer apología del nazismo “y quien desafía esta ley, haciendo el saludo nazi, es detenido por la Policía y acaba en la cárcel”

Sólo un cartel recuerda que en este parking estuvo el Führerbunker. Antes no había ninguna indicación ni panel informativo, pero el Ministerio de Cultura alemán se vio obligado a poner el cartel, ante las quejas de los vecinos. Y es que los turistas llamaban continuamente a los timbres de sus casas, que rodean el aparcamiento, para preguntar si ése fue el lugar donde se suicidó el dictador nazi. Efectivamente, el aparcamiento se ha convertido hoy en un lugar de memoria, donde Adolf Hítler se refugió con Joseph Goebbels y otros jerarcas nazis, en los últimos días de la guerra.

Otra visita guiada nos ofrece un inquietante circuito por un bunker subterráneo de la II Guerra Mundial, que recorre un laberinto de salas, con techos bajos y pesadas puertas de acero. También está equipado con camas de hospital, cascos, pistolas, botas y flechas brillantes que indican las salidas. Los guías dan vida a las historias de miles de berlineses que permanecían confinados, hacinados y asustados en el búnker, mientras arriba se desataba el infierno.

La batalla final de Berlín empezó a mediados de abril de 1945. Más de millón y medio de soldados soviéticos marcharon sobre la capital alemana y la rodearon el 25 de abril. Dos días más tarde, llegaron al centro de la ciudad, luchando en las calles contra los pocos soldados que quedaban, muchos de ellos niños y hombres de edad, pues el Führer se había negado a capitular. El 30 de abril, los combates llegaron a la misma Cancillería, donde Hítler se había refugiado en su búnker, con su amante Eva Braun, con la que se había casado un día antes.

Cuando comprendió que la derrota era inevitable, Hítler se disparó un tiro de pistola en la cabeza y Eva también se suicidó con una pastilla de cianuro. Sus cuerpos fueron quemados en el patio de la Cancillería para que no cayeran en manos de los soviéticos.

El ministro de propaganda, Joseph Goebbels, y su mujer Magda, considerada la primera dama del Tercer Reich, también se suicidaron. Pero antes de quitarse la vida, hicieron algo terrible: mataron con pastillas de cianuro a sus seis hijos. La película “El hundimiento”, de producción alemana, narra con rigor histórico cómo acabó la pesadilla nazi.

Los combates tuvieron efectos devastadores en Berlín y su población. Barrios enteros estaban en ruinas

Los combates tuvieron efectos devastadores en Berlín y su población. Barrios enteros estaban en ruinas. Más de 125.000 berlineses perdieron la vida y casi un millón de mujeres y niños habían sido evacuados para salvarlos de los bombardeos aliados. Cuando el 8 de mayo de 1945 se declaró oficialmente el fin de la guerra, sólo quedaban en la capital alemana 2,8 millones de berlineses, de los que dos tercios eran mujeres, pues la mayoría de sus maridos estaban muertos o presos. A ellas les tocó retirar las 25 toneladas de escombros provocadas por los bombardeos. En consecuencia, estas mujeres fueron llamadas las Trümmerfrauen (mujeres de los escombros). Desde la azotea del Reichstag vemos pequeñas colinas que rodean Berlín y que están hechas de montañas de escombros. Actualmente se han convertido en parques y zonas de ocio. Las más conocidas son el Mont Klamont o el Volkspark

A las mujeres alemanas les tocó retirar 25 toneladas de escombros tras los bombardeos. Eran conocidas como las ‘Trümmerfrauen’ (mujeres de los escombros).

La cúpula del Reichstag, símbolo de la nueva Alemania

El Reichstag, sede del parlamento alemán, es el monumento berlinés que más aparece en los libros de historia. En 1919, se proclamó la República alemana, desde una de sus ventanas. En 1933, siendo Adolf Hitler canciller, el enorme edificio sufrió un misterioso incendio. De este siniestro se beneficiaron los nazis, que acusaron sin pruebas al Partido Comunista de haberlo provocado para ilegalizarlo. Desde ese momento, Hitler asumía poderes dictatoriales. Ya en 1945, las tropas victoriosas del Ejército Rojo izaban la bandera soviética en una de las torres del edificio bombardeado. La foto del soldado soviético, colocando la bandera con la hoz y el martillo, dio la vuelta al mundo. Y desde la azotea, podemos localizar fácilmente la Catedral de Berlín, la Casa de las Culturas del Mundo, la Torre de la Televisión, que con 300 metros de altura es el edificio más alto de Alemania, o el enorme parque Tiergarten, el gran pulmón verde de Berlín.

Foto histórica de un soldado soviético colocando la bandera roja con la hoz y el martillo en una torre del Reichstag. La imagen simboliza el fin del nazismo y de la segunda guerra mundial.

La cúpula original quedó destruida durante el incendio del Reichstag, en 1933. La que vemos hoy es obra del arquitecto Norman Foster, que restauró el edificio en el estilo renacentista del siglo XIX, pero añadió una impresionante cúpula de cristal, que se ha convertido en símbolo de la nueva Alemania y es visitada, cada año, por más de tres millones de turistas. La brillante cúpula esta abierta por arriba y por abajo, y situada justo encima del Salón de Plenos. Los visitantes pueden recorrerla por una rampa interior de 230 metros de longitud, que sube en espiral, alrededor de un cono forrado de espejos, que desvía la luz solar hacia la sala plenaria. Y una vez arriba, podemos observar los debates parlamentarios. Foster quiso así que su cúpula se convirtiera en una metáfora de la transparencia del poder político. De hecho, la fachada principal, que tiene una enorme escalinata y un pórtico sostenido por seis columnas corintias, está coronada por la siguiente dedicatoria, escrita con letras de bronce Dem Deutscher Volke, que significa: Al pueblo alemán.

Fotografías facilitadas por el autor D. Francisco Vigueras.

Autor del artículo: D. Francisco Vigueras.

Artículo gentileza:  «Diario del Independiente de Granada.

Poema: Desnúdate. Autor: D. Tony Rodríguez Portillo. Poemario: Pensamientos y Poemas.

DESNÚDATE

Desnúdate despacio, mi amor

deja tu ropa caer en la cálida arena,

que la brisa marina refresque tu cuerpo

calentado por el sol sobre el mar.

Déjame contemplar una vez más

la desnudez de tu esbelto cuerpo,

tu cuerpo, desnudo frente al mar

bajo la luz de los luceros.

Desnúdate despacio, mi amor

sumérgete en las aguas marinas,

cual sirena bailarina

bailándole al Dios Amor…

Desnúdate despacio, mi amor

desnúdate para mi…

deja que acaricie sin temor

la calidez de tu cuerpo tierno y frágil.

Déjame grabar en mis retinas

cada poro de tu piel virginal,

tu piel cálida y sensual

que me invita a marte más y más.

Desnúdate despacio, mi amor

sumerjamos nuestros cuerpos desnudos,

bajo las aguas del cálido mar

entregados al amor…

Desnúdate despacio, mi amor,

desnúdate para mí.

 

Autor: D. Tony Rodríguez Portillo.

Poemario: Pensamientos y Poemas.

Poema: Ya aletargado. Autor. D. Vicente Mazón. Del poemario: En ausencia de Huellas. Poesía En Tránsito

Ya aletargado

en este nido de invierno

bajo la cobija tibia de la palabra

y envuelto por polvo de anaqueles

-libros y saber del tiempo,

 voces quedas en su ribera-,

contemplando tras el cristal

la ausencia de nieve,

que no sabe de este sur,

la lejanía del céfiro,

huido a sus alturas,

las ruinas de esta ciudad

altiva y envidiosa de la luz,

que no es Roma;

regreso al fulgor de la escarcha

en la madrugada,

al refugio del verso,

a la cadencia suave

de su arrebato,

a la herida blanda

de ninfas y amazonas;

y miro

la huella ausente

de los pasos que dejé atrás,

el polvo hecho lodo en los charcos,

el germen seco de mi simiente,

el eco estancado en esta caverna

de días y noches

de noches y días…

Y afuera,

Lluvia,

Lluvia

           Muelle de versos

cala la tierra

y despierta la memoria primera,

el sueño

               de ver

                          verdecer

en este nido de invierno,

los brotes de un verbo tierno y recio,

sílabas que trepen a un cielo blanco de papel,

palabras que brillen como mies dorada de estío,

cantos que manen sangre de lirios

al arrullo de las palomas,

en el letargo,

en el regazo cálido de un poema

que se haga primavera.

Autor: D. Vicente Mazón

Poemario: En ausencia de huellas.

Poesía en Tránsito.

Mis silencios de vida III: Reflexiones sobre el simbolismo del silencio, por Julio Jiménez Cordobés

Nuestra vida es una eterna algarabía de griteríos. Palabras vacías, sin el apoyo del verbo constituyen el modelo a seguir, fomentamos lo intrascendente. Vivimos en una sociedad donde una persona despojada de obras puede imaginarse ser un sabio. Sin detenerse en lo que está diciendo, sólo utilizando su oratoria es capaz de aparentar ser el salvador o el señor todo poderoso de un grupo social determinado. El Ego, ¡cállalo! ¡El estampido de las voces nos aleja del pensamiento!

La ausencia de ruidos está desaparecida o reducida a la mínima expresión. Su método, sus reglas constituyen el camino a la sabiduría, el reencuentro con la verdad.

Desde los orígenes de la civilización humana se ha utilizado como orden para cultivar al hombre:

Epicuro: “Vive calladamente” Pitágoras: “El silencio es la primera piedra del templo de la filosofía”. Horacio: “Todos los hombres que no tienen nada que decir, hablan a gritos” Séneca: “Soy tan partidario de la disciplina del silencio, que podría estar horas hablando sobre ella”.

El mutismo es un denominador común en las distintas tradiciones religiosas. Por todas ellas, es considerado como el principio del conocimiento. Con su práctica se consigue calmar el espíritu para llegar a la paz interior.

En el Antiguo Egipto, la purificación del alma viene dada por la habilidad en la ausencia de ruido. El dios que lo representa es Harpócrates, un infante desnudo con un dedo de su mano derecha en la boca.

El budismo invita al regocijo que produce hurgar en uno mismo. Thich Nhat Hanh escribió: “El silencio interior es esencial para poder oír la llamada de la belleza y responder a ella. Si en nuestro interior no hay silencio -si nuestro ente, nuestro cuerpo están llenos de ruidos, no oiremos la llamada de la belleza”

Nos cuenta la leyenda que un día Buda alzó una flor blanca mientras enseñaba dharma (principios morales budistas) a un grupo de monjes. Mostró la flor y calló. Uno de sus discípulos, sonrió sutilmente ante el gesto.  Este fue la enseñanza del Buda: Todo camino hacia la conciencia está constituido por silencio porque la verdad no puede ser palabras, flor porque cuando se logra comprender se llega a la expresión pura de la verdad, sonrisa, porque la alegría es el estado natural cuando se entiende que todo es perfecto.

Los musulmanes, en su libro sagrado el Corán, elogian la virtud de la prudencia. así lo expresan:

El Profeta Muhammad, nos dijo: “Una de las señales de que la persona se ha afianzado en la fe y se ha aferrado al Islam es que habla poco”. El Califa Omar, dijo al respecto: “Quien habla mucho, incrementa sus pecados; y de quien aumenta sus faltas, el Infierno será su morada”.

“La lengua (la palabra) es una dádiva de Al-lah que debe ser usada de manera correcta, diciendo solo cosas beneficiosas, buenas, bonitas, alabando a Al-lah, recitando el Corán o callando cuando no se tenga nada bueno que decir, así se convierte en una bendición. Pero si, por el contrario, es empleada para maldecir, para ofender a la gente, para deshonrarla y difamarla, esta bendición se convierte en maldición y las consecuencias que acarreará su mal uso serán desastrosas”.

La tradición hebrea considera esencial crear un ambiente idóneo para poder escuchar la palabra sagrada. El cuarto libro de la Torá, llamado Bamidbar (en el desierto), narra la marcha del pueblo de Israel hacia la tierra prometida atravesando el desierto, lugar de ausencia de sonidos que impiden la distracción en el encuentro con Dios. Es el momento del Shemá, escuchar, prestar atención y responder a lo que se ha oído. Oración que llama a los judíos a vivir el compromiso, la práctica del amor hacia Yahveh.

Los cristianos entienden el susurro de la nada como el medio para llegar a Dios. La ausencia de ruidos es condición esencial de la oración, es la llave que permite la unión del alma con la divinidad.  No puede haber vida cristiana sin oración. En el libro del Antiguo Testamento de los Proverbios se nos dice: “Aún el necio, cuando calla, es contado por sabio; El que cierra sus labios es entendido”. “El hombre se alegra con la respuesta de su boca; Y la palabra a su tiempo, ¡¡Cuán buena es!!

En la Grecia clásica, Pitágoras de Samos, fue el máximo exponente de la filosofía del Silencio como el comienzo de la sabiduría (la primera piedra del templo de la sabiduría), el destino superior del alma. En la Escuela Pitagórica el discípulo ponía en valor su práctica durante dos o cinco años, de esta forma se elevaba al alumno al trabajo espiritual, al cultivo del ego interior, al control del ego personal, al aprendizaje de la discreción y la prudencia.

En el nacimiento de la masonería operativa, siglos XIV-XV, época de las grandes construcciones de las Catedrales Góticas se impuso el “silencio de las piedras”, el compromiso de guardar secreto del arte arquitectónico, de la técnica de construcción. Los constructores no podían transmitir a los profanos las habilidades de trabajar la piedra. La discreción junto con la hermética eran los medios para proteger al gremio de las injerencias mundanas, así como de las pérdidas de privilegios.

Con la finalización de las grandes construcciones góticas y renacentistas, los canteros, obreros, artesanos, decididos a mantener vivo el espíritu de las antiguas cofradías, crean logias sedentarias. Asociaciones abiertas a la participación de personas ajenas al gremio: nobles, intelectuales, abogados, burgueses. Estos nuevos “masones aceptados” irán sustituyendo a los antiguos operarios. Los talleres masónicos se modifican socialmente perdiendo toda relación con la actividad edificadora. Se pasa de una masonería operativa a una masonería especulativa.

En 1717 es el año de la unificación, el nacimiento de la Gran Logia de Londres. El comienzo de la Masonería moderna donde la disciplina del silencio es una de sus enseñanzas más importantes. El objetivo es formar a pensadores antes que habladores. Su aprendizaje nos llevará a la limpieza de nuestra mente para crear la actitud necesaria para proceder al estudio de la verdad, el resurgir de la sabiduría.

El mutismo en el arte Real lo impregna todo, la decoración de los talleres, los rituales de logias, los distintos grados de crecimiento personal etc. Cuando un profano se inicia en masonería, pasa por una ceremonia de iniciación donde la presencia de la nada es protagonista desde su ingreso en la cámara de reflexión hasta la finalización del ritual de iniciación con los viajes iniciáticos y los juramentos que convierten al profano en aprendiz masón.

Mente abierta, deseo de progresar, despertar las aspiraciones, la pasión por el conocimiento, son características por cultivar en el aprendiz. Como herramienta en este nuevo caminar se impone el silencio que nos enseña a escuchar, a pensar, porque no se llega a la verdad con palabras o discusiones sino con el estudio, la reflexión y la meditación. El iniciado en masonería debe permanecer callado, su objetivo es oir, ver, aprender. Cuando se consigue saber escuchar al hermano, se estará preparado para ascender a “compañero”.

En el segundo grado el masón deberá estudiar, comprender el sentido, el ser de la Masonería, para ello debe comenzar su instrucción con el estudio de diversas ciencias:  Cosmología, gramática, aritmética, astrología, filosofía etc. Se abre un periodo de formación donde la presencia de la nada, el mutismo, se convierte en “Reflexión Interior”, capacidad de escucharse a uno mismo, como medio para conectar el interior con los contenidos asimilados. De esta forma su madurez le irá permitiendo el dominio de las palabras, dotarlas de sentido, adquirir la templanza necesaria para determinar cuándo hablar o cuándo callar.

En el tercer grado, el Maestro por su madurez, percepción y práctica de la tolerancia debe dominar el arte de la “elocuencia”. Con un lenguaje fluido, claro, debe ser capaz de captar la atención de los oyentes, convencer, conmover. Las palabras tienen poder para construir o para destruir, pueden ser mal usadas, mal interpretadas, por ello los Grandes Maestros nos enseñan hablar cuando nuestro verbo sea más valioso que nuestro enmudecimiento.

El silencio es el enemigo del Ego, falsa ilusión de nosotros mismos, culpable de la degradación del hombre, cuando el yo desaparece en un masón, surgen los valores de libertad, igualdad y fraternidad. Cerremos nuestros labios, abramos nuestros corazones, es la mejor manera de hablar a nuestras almas.

 

Autor: Julio Jiménez Cordobés.

Agostados desde junio. «Para quienes su actividad y sustento dependen de la climatología…»Autor : Antonio Aguilera

Para quienes su actividad y sustento dependen de la climatología, saben muy bien todo lo que están cambiando los ciclos agrarios y naturales. La gente del medio rural sabe que hay menos abejas, y que eso perjudica a las flores silvestres y a la polinización de los cultivos, y eso perjudica a otros insectos, pequeños reptiles, aves y animales, y eso supone que, a la vez los grandes herbívoros y animales cazadores tienen menos alimento, disminuyen sus poblaciones, cambian sus hábitos. Y al final de todo, porque todos somos parte de la misma cadena, el medio que siempre había sido fuente de vida y riqueza se hace yermo y hostil.

Las mujeres y hombres de nuestros pueblos tienen las raíces de su sabiduría gracias a entender y aprender de los ciclos naturales, en acompasar sus trabajos y actividades a los ritmos y ciclos que marca el clima y la tierra. En incontables generaciones han encontrado la mejor fecha y manera de germinar las simientes, en adecuar tipos de cultivo a las características de la tierra, a optimizar el manejo del agua, a aprovechar los vientos, las pendientes, los recursos silvestres, hasta las piedras. La sociedad rural de la que todos venimos y de la que seguimos dependiendo, ha progresado gracias a regular y ajustar su vida a la del medio que los cobija.

Estamos en un momento en el que nos vemos obligados a dudar de todo, incluso de los preceptos y principios que pensábamos inamovibles. El saber popular rural que tantas directrices nos enseña con el refranero va camino de irse a pique. Están dejando de ser ciertos muchos y muchos refranes, otra prueba evidente de que el clima hoy se rige por patrones nuevos. Me recordaban antes aquello del cuarenta de mayo… Los cabañuelistas se vuelven locos en agosto para hacer lecturas correctas de las señales que antes les llevaban con mayor fiabilidad a sus pronósticos.

La gente de campo es consciente que la floración de muchas plantas se adelanta, que cada vez llueve menos y cuando lo hace, causa más daño, que las golondrinas llegan antes, que los frutales maduran a destiempo, que la otoñada llega poca y tarde, que más árboles se vuelven veceros, que la calidad del agua del manantial no es la misma, o tristemente, ya no es, que se perdieron los cangrejos de aquel arroyo, las perdices de aquella vaguada, o que hace mucho que no se ven aguilillas o lagartos de cabeza roja. No es una situación coyuntural de alguna comarca, es global y permanente, esa es la gravedad del problema colectivo.

El calentamiento global provocado por la actividad humana está teniendo un claro y negativo impacto en el campo andaluz, en su biodiversidad y está haciendo más difícil la vida de agricultores y ganaderos que están siendo avocados a una triste pugna por el recurso más escaso, el agua. Empujados a una carrera por la viabilidad de su actividad que el mercado dice que tiene que ser mediante la productividad. Ese es un camino que solo acabará en fracaso, una realidad que tristemente tiene ya muchos nombres y apellidos en desaparecidas explotaciones familiares.

Dice Cervantes en boca de Sancho: “Las tierras que de suyo son estériles y secas, estercolándolas y cultivándolas vienen a dar buenos frutos. Quiero decir que la conversación de vuestra merced ha sido el estiércol que sobre la estéril tierra de mi seco ingenio ha caído; la cultivación, el tiempo que ha que le sirvo y comunico; y con esto espero de dar frutos de mí que sean de bendición, tales que no desdigan ni deslicen de los senderos de la buena crianza que vuesa merced ha hecho en el agostado entendimiento mío”.

Piensa Sancho tener agostado el entendimiento, es decir, abatido, reseco. Dice el diccionario que agostar es excesivo calor, que seca o abrasa las plantas, también consumir, debilitar, destruir las cualidades físicas o morales de alguien. Claro, todos estos significados y sensaciones parecían no poder asociarse a otra fecha del calendario que no fuese agosto, pero hoy, el trigo, el cereal se agosta mucho antes, de ahí la necesidad de adelantar la siega y labores de cosecha. En junio estamos agostados sin remedio. Al hablar con gente de pueblo, da la impresión de que están permanentemente agostados, y eso, no puede ser de recibo.

Superar este abatimiento que parece dominar a tanta buena gente del medio rural ante las dificultades de futuro, pasa por reinventarse adaptándose a la realidad cambiante. Labradores y pastores saben que es inútil luchar contra los elementos, es necesario adaptarse para salir adelante, lo tienen bien entendido. Los que de verdad tienen que saber y entender esta realidad es el resto del mundo, que tiene que ser consciente que cualquier futuro pasa por un medio rural vivo, pasa por valorar adecuadamente su aportación a la sociedad más allá de los alimentos y productos físicos que nos ofrecen.

“Uno no puede ponerse al lado de los que hacen la Historia, sino al servicio de los que la padecen”, dijo Albert Camus. La gente del medio rural sienten en la tierra y en sus entrañas los cambios que el calentamiento global está produciendo, tienen que adaptarse y tenemos que darles toda la confianza para ello, el resto, todos nosotros tenemos la obligación de acompañarlos en esta transición. Agosto es un periodo excelente para la reflexión, no nos agostemos, seamos parte de la solución.

Autor: Antonio Aguilera

 

 

Claves para entender la economía andaluza (y II). Manuel Delgado Cabeza. Catedrático de Economía.

Gentileza: El portal de Andalucía: https://portaldeandalucia.org/

En el artículo anterior se trató de cuatro cuestiones a tener en cuenta para entender qué le pasa y cómo funciona la economía andaluza. Se partía de que 1) la economía es un producto social, para abundar en la importancia de contestar a la pregunta 2) ¿desde dónde se gobierna lo económico?, en el camino para entender que 3) no somos una economía atrasada, sino 4) una economía subalterna.  Percibir este carácter subalterno –“que ocupa una posición inferior”- propio de las economías del Sur, resulta esencial para entender la realidad socioeconómica y cultural de Andalucía. Pero desde esas gafas que la élite dominante del Norte ha construido, imponiendo una representación de la realidad que legitima su supremacía, esta subalternidad permanece invisibilizada. El velo de lo monetario y el uso de lo que José Manuel Naredo viene llamando términos fetiche, idolatrías o metáforas como las de la producción o el mercado, ocultan formas de dominación entre las que se encuentra la apropiación de riqueza desde el Norte sobre las realidades del Sur; por eso, otra de las claves para entender la economía andaluza es desvelar, que, como sentenciaba un personaje de El Roto:

  1. “La economía es una rama del ilusionismo”. ¿Cómo se encubre, desde la economía convencional, la explotación de los pueblos y países del Sur como Andalucía? Un caso concreto nos puede servir como ilustración: el de los intercambios asociados a la plataforma agroexportadora de hortalizas de Almería, un enclave agrícola intensivo en el uso de trabajo, materiales y energía; uno de los espacios que en mayor medida define la dedicación primaria de la economía andaluza.

Un estudio realizado en la zona representando el proceso económico no sólo en términos monetarios como hace la economía convencional, sino incorporando en él las entradas y salidas de materiales y energía nos desvela que el modelo almeriense apoya su funcionamiento en el uso y la degradación del patrimonio natural local; en una intensa extracción y trasiego de materiales movilizados, con fuertes repercusiones territoriales y ecológicas y que en su gran mayoría (más del 99%, agua, tierra, arena y estiércol) proceden del entorno más próximo. Con una dependencia que hace al modelo extremadamente vulnerable: la extracción de agua acumulada en los acuíferos por encima de las aportaciones anuales del “recurso” al sistema hidrológico de la zona, estimándose el déficit anual en más de un tercio del agua consumida; un camino que va agravando con el tiempo el problema de su escasez. La cantidad anual de agua consumida por este modelo extractivo localizado en la zona más árida de Europa equivale aproximadamente al consumo de una población de cinco millones de habitantes.

Pero esta apropiación intensiva de recursos locales no se advierte si, como hace la economía convencional, centramos la atención en los flujos monetarios, porque la estructura de costes, en términos de dinero, nos lleva a concluir que los ingredientes más importantes, con mucha diferencia, son las semillas, los fertilizantes, los plásticos, etc, que suponen cerca del 90% del valor monetario de las compras. Los recursos locales quedan así muy empequeñecidos en la representación monetaria del modelo, en consonancia con su escaso valor dinerario. Escasez de valor a la que se ha llegado a partir de criterios de valoración construidos por la economía convencional que contabilizan, por ejemplo, el agua según su coste de extracción y no por su coste de reposición: lo que costaría reponer la situación hídrica al estado anterior a la extracción.

De modo que lo que aparece, lo visible, lo que tiene valor (monetario) es el paquete tecnológico utilizado en el proceso, cuyo diseño y elaboración está en manos de grandes corporaciones ajenas y muy lejanas a Andalucía, invisibilizándose así los costes ecológicos del extractivismo. Hay todavía otros costes, los sociales, también invisibilizados y que se originan a partir de los precios crecientes pagados por el agricultor por el paquete tecnològico, y de los precios percibidos por los productos que vende que son cada vez más bajos. Los dos lados de esta pinza tienen mucho que ver con el poder de las grandes corporaciones de los agronegocios. En el caso de la agricultura almeriense en 2020 el precio medio percibido por los agricultores de Almería por un kilo de hortalizas es, según estimaciones de Cajamar, en 2018, (en términos constantes, como dicen los economistas -descontado el efecto de la inflación-) un 70% del que percibían 43 años antes, en 1975. Esta presión la resuelve el agricultor de la única manera que le queda en sus manos: aumentando el número de kilos producidos por hectárea para compensar la bajada de márgenes por cada unidad producida, y eso significa intensificar la explotación de los “recursos” locales, y desplazando esa presión hacia los costes de la mano de obra, que experimenta así una sobreexplotación como consecuencia de las condiciones en las que se desenvuelve el extractivismo en este enclave agroexportador de Almería.

De manera que, mientras más bajos sean los precios en origen que se le pagan a los agricultores almeriense y más les cuesta la tecnología que usan, más capacidad tienen las grandes corporaciones localizadas en el Norte de apropiarse desde lo global de espacio (patrimonio natural) y tiempo (de trabajo) locales. Un intercambio desigual que se presenta desde la economía convencional como resultado del “libre juego” del mercado, término que se utiliza aquí como fetiche para encubrir las relaciones de poder que hay detrás de una apropiación de riqueza que va a alimentar las necesidades de los procesos de crecimiento y acumulación de capital y de poder de los amos del agronegocio, localizados básicamente en los centros económicos de la Unión Europea.

Estos imperios alimentarios necesitan para su expansión conseguir garantizar a los inversores la máxima remuneración, o, lo que es lo mismo, el mayor aumento en el futuro del valor de sus acciones y títulos en los mercados bursátiles, que es el principal aliciente para invertir. Esa garantía de que las acciones van a subir de precio se apoya en las expectativas de ganancias de la empresa. Ahí se juegan estos gigantes la continuidad de su financiación y con ello su supervivencia. Desde estas reglas del juego, la apropiación de la máxima cantidad de valor en el primer eslabón de la cadena resulta esencial. Maximizar la apropiación de riqueza asociada al extractivismo no es una opción para estas grandes corporaciones; es una cuestión perentoria, en la que les va su propia existencia. Su posición privilegiada de poder les facilita conseguir el objetivo.

Todas estas consideraciones, que se suman a las que se hacían en el primer artículo, nos llevan a una pregunta que sería clave para entender hacia dónde mirar en el futuro.

  1. ¿Hay remedio dentro del capitalismo?

A escala mundial parece cada vez más evidente que reproducir lo que nos ha traído hasta aquí sólo puede agravar los problemas que padecemos; abundar en la lógica del lucro y la acumulación, la misma que nos ha puesto al borde del abismo social y ecológico no parece que sea la receta. Especialmente en una etapa del capitalismo que no es reversible y en la que no hay resquicio para concesiones; al contrario, la reproducción del sistema tiene lugar, cada vez en mayor medida, a costa de empeorar las condiciones en las que la vida se desenvuelve, ecológica y socialmente. Ahondar en esta manera de concebir y de funcionar lo económico y en la forma de entender la vida y de vivir de la que esta economía forma parte lleva a intensificar el conflicto entre el capital y la vida, con sus cuatro fuentes de tensión: el trabajo asalariado, la esfera de los cuidados, la explotación de la naturaleza y la de los pueblos y los países del Sur como Andalucía dedicados a su exportación.

Este recrudecimiento en las formas de explotación se hace ostensible en el caso del extractivismo. Esa cara oculta o encubierta de apropiación de riqueza asociada al sometimiento de pueblos y países del Sur como Andalucía que viene siendo una característica consustancial a la modernidad y el capitalismo. Las necesidades de productos primarios, de materias primas, no han dejado de crecer desde los inicios del sistema y lo han hecho de forma exponencial en las últimas décadas, cuadruplicándose desde 1970, en una continua “rematerialización” de la economía que corre pareja al empeño por convertir -en el discurso- en sostenible lo que cada vez está más lejos de serlo.  Desde el inicio del siglo XXI el uso de materiales y energía se ha duplicado, en una escalada del extractivismo asociada a los requerimientos de nuevas tecnologías y nuevos materiales relacionados con nuevas fronteras para la acumulación, entre las que sobresalen la “transición hacia energías renovables” y la digitalización como vías de salida ante las dificultades de reproducción con las que tropieza el capitalismo. Y ahí vuelven a estar, de nuevo, los pueblos subalternos como Andalucía como zona de sacrificio para esta nueva etapa de la acumulación, que intensificará el colonialismo en su versión más cruda, como ya se viene percibiendo con el repunte de la minería, consagrada en 2014 como “pilar estratégico” de un “nuevo modelo productivo” con el consenso de todas las fuerzas políticas, lideradas por el PSOE e Izquierda Unida, socios que gobernaban en coalición la Junta de Andalucía.

Gobiernos centrales, autonómicos y municipales, y sindicatos “mayoritarios” apoyan en Andalucía con entusiasmo esta nueva ofensiva extractivista alineándose con los intereses de las grandes corporaciones mineras a las que se conceden generosas subvenciones y ayudas públicas, y siendo cómplices, por acción u omisión, de conductas que han ocasionado graves daños y altos riesgos ecológicos y sociales. Con la coartada de la creación de riqueza y empleo en la comarca donde se localizan, obviando que la tecnología empleada en las nuevas formas de extractivismo minero, a la vez que hacen más agresiva la extracción aumentando la intensidad y la escala de la agresión, convierten a la minería en una actividad poco demandante de empleo que dura sólo mientras se mantiene la explotación. Nuestra experiencia como pueblo cuyo subsuelo ha venido siendo utilizado históricamente para extraer minerales y riqueza con la que se ha alimentado la prosperidad del Norte nos dice que estas actividades que empiezan siendo acogidas como tabla de salvación a la que agarrarse con la idea de salir de la pobreza terminan, cuando se acaba la explotación, con un panorama desolador de destrucción y de ruina en el entorno social donde se localizan, dejando enormes pasivos ambientales y sociales que perduran en el tiempo y ahondado la situación de pobreza secular de la que se partía. Mientras tanto, la dedicación extractivista con frecuencia convierte a la compañía minera en dueña de la vida de la comarca y de sus habitantes, impidiendo que puedan prosperar otras maneras de entender la economía más justas, solidarias y sostenibles. Un ejemplo más de cómo desde el sistema político y las instituciones se viene alimentando el papel subalterno que juega la economía andaluza y ahondando nuestra dependencia económica, nuestra subalternidad política y nuestra servidumbre cultural.

Ante la situación que se ha mostrado hasta aquí sería demasiado ingenuo seguir confiando en que las soluciones, los cambios necesarios, vayan a venir desde arriba; entre otras cosas porque nunca las transformaciones de la envergadura de las que ahora se necesitan vinieron de lo instituido, que, por esencia, tiende a reproducir los privilegios y el orden establecido. No se puede contar con quienes desde la política mantienen este orden en beneficio de una élite que concentra cada vez más riqueza y más poder sin reparar en daños. Para que la transformación desde abajo sea posible es prioritario considerar la última de las claves:

  1. La importancia de la conciencia colectiva.

Al qué hacemos habría que anteponer responder colectivamente a ¿cómo hemos llegado hasta aquí?, y eso requiere una conciencia social generalizada. Sin ella no estaremos en condiciones de resolver a nuestro favor la encrucijada en la que nos encontramos y que nos plantea hoy dos alternativas: una, la que se nos propone desde arriba y que consiste en reclamar la recuperación de una economía construida para sostener la acumulación de capital. Para Andalucía eso significa reclamar seguir siendo los camareros de Europa, o mantener una plataforma agroexportadora que trabaja para un amo que se llama Carrefour, Alcampo o Mercadona. La otra vía sería procurar que prosperen experiencias que contengan otras maneras de entender y funcionar la economía que vayan haciendo retroceder las cuatro fuentes de conflicto entre el capital y la vida. Dando cabida a la esfera de los cuidados, colectivos e individuales, físicos y afectivo-emocionales, que están en la base de las necesidades humanas, como un eje central de lo económico, subordinando la elaboración de objetos a la sostenibilidad de la vida social y natural y haciéndonos cargo progresiva y colectivamente de nuestras necesidades a través de formas cooperativas, comunitarias y autoorganizadas de trabajo que hagan retroceder el trabajo asalariado, dependiente y servil, cada vez más escaso, precarizado y lejos de nuestro control. Un reto que estamos obligados a afrontar colectivamente desde un nosotros inclusivo que tenga fuerza para tratar de ir ganando espacios, cambiando las reglas del juego y creando nuevas dimensiones para que la vida pueda prosperar.

Manuel Delgado Cabeza. Catedrático de Economía. Universidad de Sevilla.

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