¿QUÉ CELEBRAMOS EN LAS FIESTAS DE LA TOMA?

Diversas ciudades andaluzas (Sevilla, Jerez, Granada, etc.) celebran cada año la Fiesta de la Toma, conmemorando el día en que fueron invadidas por las tropas del resto de territorios peninsulares.

Mientras los invasores tomaban posesión de su conquista, nuestros antepa­sados derrotados tenían que abandonar la ciudad dejando sus vidas, sus bienes, sus recuerdos y sus allegados asesinados.

Familias que llevaban cientos de años viviendo en la tierra que les vio nacer, son masacradas, esclavizadas o desterradas porque tenían una religión, unas cos­tumbres y una lengua diferentes a las del invasor.

¡ Y hoy, celebramos ese día con una fiesta !

Nos obligan a recordar la victoria del fanatismo, la violencia y la fuerza contra la razón, la concordia y el respeto a los seres humanos. Las fiestas de la toma nos recuerdan la vigencia actual de la intolerancia. Con cada conmemoración parte al exilio el espíritu errante de nuestros ancestros porque unos invasores no acep­tan la diferencia.

El pueblo andaluz suele hacer manifestaciones de repulsa contra aquellos que pretenden imponer sus ideas por la fuerza de las armas, matando o expulsando de su territorio a quienes no son como ellos. ¿Por qué, entonces, celebramos con una fiesta el día que hicieron lo mismo con el pueblo andaluz?

Como descendientes del pueblo conquistado no queremos recordar el día en que fuimos derrotados. Como descendientes del pueblo conquistador no quere­mos recordar el día que invadimos, saqueamos y robamos. Como personas no queremos recordar el día en que seres humanos mataron a otros seres huma­nos. Como andaluces, pueblo universal, no queremos en estos tiempos, una nueva invocación a la violencia.

Los andaluces, las andaluzas, somos gente de paz. Queremos construir y no evocar tiempos pasados de guerras y desgracias. Si ya no celebramos el 18 de julio ¿por qué celebramos las fiestas de la intolerancia?

Queremos reconquistar el ser andaluz, volver a ser lo que fuimos, seres de luz. Queremos convivir en paz y armonía. Por ello, proponemos convertir las cele­braciones de la toma en una Fiesta de Encuentro de Culturas. No se trata de cambiar el pasado, sino de apostar por un futuro abierto donde se respeten todas las formas de pensar, todos los ideales y todos los pueblos.

“Vientos del norte que arrasaron nuestra casa antigua…

Bárbaras oleadas tenebrosas que nos combatían…

Siempre asolándonos esos vientos…

Son matanzas medievales las que estamos presenciando.

Yo quiero responder con pensamientos buenos a tanta violencia,

Y llevar un recuerdo de paz y de no violencia

para todos los hombres sin distinción.”

                                        Blas Infante

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