Miguel Hernández y Maribel. Por la escritora y maestra, Pepa Bermudo. Libro, Odio el Verano

Autora: Pepa Bermudo.

Libro: Odio el Verano. Pág. 231

 

MIGUEL HERNÁNDEZ Y MARIBEL

29 de octubre de 2010

                                                                                                                                              A Maribel.

 

La maestra llegó a clase preocupada. Corría el año 1978 y ella impartía clases en una escuela pequeña de un pueblo jornalero de la campiña sevillana. Natural de Valencia -Ché la llamaban los íntimos-, se enamoró de un Cordobés y terminó viviendo en Sevilla. Después de acabar sus estudios de Asistencia Social decidió ser maestra porque era lo único que se podía estudiar en Córdoba.

Aquella mañana llegó la maestra un poco triste a la clase de octavo de EGB donde solo había diecisiete niños y niñas. Había recibido una visita de inspección y la inspectora le había dicho muy seria:

-¡Mucho Miguel Hernández!   ¡Mucho Miguel Hernández!  Pero… ¿Y Garcilaso?

Entonces se fue a la pizarra y escribió:

«Sonreír con la alegre tristeza del olivo.

Esperar. No cansarse de esperar la alegría.

Sonriamos. doremos la luz de cada día

en esta alegre y triste vanidad del ser vivo»

(Miguel Hernández)

Cuando se cumplen cien años del nacimiento del poeta alicantino que da nombre a la calle en que nací, no puedo dejar de recordar a la maestra que me enseñó a amar sus versos.

 

Pepa Bermudo.

 

 

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