Rezeta de cozina: Gazpasho caliente. Fco. Rafael Gómez Palmero

Gazpasho caliente

 ¡Cuánta jambre ha qitao ehte plato! Anqe er nombre te líe no tie na qe bé con er gazpasho típico: uno da caló i e l’otro refrehca.

 Dizen q’empezaron a jazerlo a comienzō der siglo XIX, pero a mí me pareze qe bie de mà lejō.

  Ingredientē  (pa cuatro personā)

400 gr. pan de campo (der día anterió)

2 u 3 tomatē

2 u 3 ñorā

2 pimientō

2 dientē d’ajō

Azeite

Sà marina

Elaborazión

En una oya con agua se cueze un cashito pan, lō tomatē pelaō i lā ñorā. Mientrā tanto, s’asan lō dò pimientō.

Mashacamō en un armiré lō dientē d’ajo con un peazo pimiento asao, lā ñorā i lō tomatē pelaō.

A to ehto l’añadimō un poco der cardo qe qeó aluego d’haber cozío er pan, lā ñorā i lō tomatē. Se mezcla to i lo pasamō a una cazuela barro, onde tamién añadiremō er rehto d’agua de la cozión anterió.

A continuazión, cortamō en cashitō shicō un peazo pan sin cozer i lo agregamō hahta q’ehpese.

Dihpué añadimō un shorriyo d’azeite. Adornamō con lō pimientō asaō i tapamō la cazuela con un paño, dejando reposar unō qinze u beinte minutō.

Se sirbe templao i, antē de pasarlo a ca plato, se remuebe to.

I qe no s’orbíe, poner ar lao un platito rabanitā ē un detaye qe s’agradeze.

 

Fabricantes de antisistemas. Rafael Sanmartín

Fuente: «La Voz del Sur»

Anatemizan con el epíteto. Ahorran cientos de exabruptos resumidos en una sola palabra con significado múltiple. Los maestros del lenguaje lo mismo lanzan un órdago a la RAE con la intención de imponer una expresión, que bautizan hechos y posiciones a mayor gloria de su incultura léxica y política. Mal van las cosas cuando mandan los sargentos. En el Estado español, ni sargentos. Y no es un desprecio a los sargentos, ni a los cabos, es que debe suponerse motivación a los ascensos y respeto al escalafón. Los gobernantes que ha sufrido el Estado después de Suárez, no han tenido más nivel que el de su autoritarismo hacia la mayoría mientras se han plegado a la oligarquía. A la oligarquía y a sus respectivos compromisos extraestatales.

Seguramente buscando la razón que no les asiste, han abusado de la definición convertida en defi-neción y todo cuanto se salía de su estrechez mental y su comportamiento totalitario ha sido calificado de antisistema. Lo sería si se consideran a sí mismos el sistema, consideración sólo propia de un arrogante fundamentalismo megalómano con y sin bigote. El sistema es el comportamiento; la forma de gobernar puede ser el régimen y entonces es deplorable. Por eso no puede haber antisistema, sólo antimétodo o antirégimen. Pero en la medida en que lo reprobable es el régimen, el antirégimen es beneficioso y necesario. El anti régimen es depurador, elevador de conciencias y despertador de consciencias. El antisistema, si existe, puede ser negativo o positivo, depende del sistema. El antirégimen es la limpieza del sistema. En definitiva, en tanto el gobernante se considere a sí mismo el sistema, está queriendo liderar un sistema totalitario. Un régimen.

Son los regímenes, los creadores de régimen, quienes crean y fomentan el antisistema. Por ejemplo, están bien los impuestos cuando están bien, cuando son justos, equitativos, proporcionados y se utilizan con Justicia. Cuando sólo sirven para «trincar» y repartirlos a quienes más tienen, entonces son lo contrario de un sistema justo. Cuando el sistema se dedica a complicar la vida al ciudadano con normas y métodos absurdos ó perjudiciales, se está imponiendo un sistema injusto. Cuando las leyes sirven para obligar a agachar la cabeza, para imponer voluntades contrarias a la voluntad y a las necesidades mayoritarias, se está imponiendo un sistema injusto. Eso es un régimen, una forma de gobierno hecha a la medida, al capricho del gobernante. Una forma de gobierno donde predomina la arbitrariedad y no tiene en cuenta a la ciudadanía, se define y se coloca contra la ciudadanía. Entonces lo que ellos, en actitud de imposible defensa llaman antisistema constituirá la forma noble, justa, precisa, necesaria de comportamiento.

Exigir Justicia social, protección jurídica y policial, desarrollo económico, sería antisistema en la medida en que el sistema estuviera basado en la injusticia y en la arbitrariedad. Cuando Hacienda, la Diputación, el Ayuntamiento y ni se sabe cuántos organismos más, pueden literalmente meter la mano en el bolsillo del ciudadano y susllevarse el dinero de la luz, del agua, de la hipoteca o el alquiler, de la comida, están laborando contra la ciudadanía (y cuando una vez comprobada la ilegalidad de cogerlo, se resisten a devolverlo, peor). Si eso fuera el sistema, lo más lógico, lo más justo, sería ser antisistema. Si el sistema fuera utilizar a la policía para callar reclamaciones, favorecer a los grandes capitales y a los grandes grupos empresariales contra el interés de la mayoría, lo más lógico, lo más justo y lo más honrado sería ser antisistema.

Por eso mismo también sería justo, lógico, inteligente y honrado, no provocar más antisistema.

Todos son obstáculos. Por José Chamizo de la Rubia. Sacerdote.

TODOS SON OBSTÁCULOS

Normalizar la vida de los chavales que fueron tutelados por la administración y ella misma los puso de patitas en la calle al cumplir los 18 años, se está convirtiendo en una tarea hercúlea. Últimamente, para poder contratar a uno de estos jóvenes en el campo, las empresas piden una cuenta corriente. Para abrir la cuenta, los bancos exigen un contrato de trabajo. Ya estamos con los famosos círculos que impiden ver a un ser humano en estado de necesidad.

Voy a la Caixa primero, donde me despachan amablemente con argumentos jurídicos muy débiles, pidiendo disculpas, pero “esto es lo que hay”, yo respondí “la bahía junto a Cai” Luego al Santander, donde todos son obstáculos. Me dicen que no vale la resolución oficial del NIE de los jóvenes, quieren la tarjeta. Ignoran, que en Melilla de donde proceden estos chicos, no dan tarjetas. La abogada del banco, a la que regalaron el título en un bazar chino, insiste en el mismo argumento: tarjeta, tarjeta. Hay un señor con pinta de racista que pone todos los problemas del mundo. La directora está jugando al escondite y el único hombre normal y decente es el encargado de la caja. Al pobre, le di un mal rato debo reconocerlo, y a él, solo a él, le pido disculpas.

Bien, pues como los jóvenes no pueden abrir la cuenta, si no tienen contrato de trabajo, la empresa no los contrata, así que estos chavales, vuelven a quedar en la calle contando solo con la ayuda de Voluntarios por Otro Mundo y alguna otra entidad.

Los del Santander, de la calle Marqués de Paradas de Sevilla, fueron a tomar unas cervecitas para celebrarlo. Es mentira el discurso público, en el fondo a más de uno, por ejemplo, al empleado racista del Santander, le gustaría que todos fueran delincuentes para tener razones, que ahora no tienen, para pedir que los expulsen.

Seguro que algunos de estos tipos, amigos de blanqueadores, recorrerán los templos para ser vistos no porque tengan fe, y parecerá que rezan no sé quién puede oirles cuando desprecian a sus semejantes.

Obstáculos, más obstáculos, que pretenden impedir el derecho que tienen todo ser humano, a una existencia digna.

José Chamizo de la Rubia

Presidente de Voluntarios por Otro Mundo y de la Fundación Sevilla Acoge.

Declarar la guerra al calentamiento global. Antonio Aguilera

Autor: Antonio Aguilera

Fuente: Diario de Andalucía

 

DECLARAR LA GUERRA AL CALENTAMIENTO GLOBAL

Como las dietas milagrosas, las políticas y los presupuestos fallan estrepitosamente cuando se piensa sólo en el corto plazo. Es necesario diseñar una estrategia y trazar un camino, dando la importancia suficiente a aquellas cuestiones que van a ser determinantes en el futuro para plasmar en acciones concretas aquello que más valoramos. «No me digas lo que valoras, enséñame tus presupuestos y te diré qué valoras».

De forma muy grandilocuente, como el mayor de los éxitos, nos han anunciado que los últimos presupuestos públicos aprobados son los más progresistas, sociales y transformadores. Extraigamos algunas cifras que nos permitan cuantificar la visión de futuro y la importancia relativa que se otorgan a diversas variables fundamentales para nuestro futuro. La Oficina Española de Cambio Climático tiene una dotación total de 24,5 millones para implantar la normativa relacionada con esta materia. La Agencia Española de Cooperación Internacional al Desarrollo cuenta con un presupuesto de 384 millones de euros. El presupuesto de defensa este año es de 9.412 millones de euros. En términos numéricos, la lucha contra el Cambio Climático es el 0,2% del presupuesto del ejército.

En esta dura y aplastante comparativa es donde pueden visualizarse las prioridades y la ponderación de las amenazas. Esta foto fija cortoplacista, con criterios anclados en la más rancia historia no mira arriba y adelante para visualizar, por ejemplo, la sobreexplotación de los recursos hídricos y el intensivismo agrario que, con sequías cada vez más extremas hacen que la desertificación afecte ya al 20% del territorio español, que las áreas críticas en Andalucía alcanzan al 87% del territorio y que en un par de decenios la mitad del suelo esté sometido a riesgo de desertización. ¿Y entonces qué? Porque el suelo se seca, deja de producir, se queda yermo, pero las consecuencias sociales, económicas, de pérdida de biodiversidad derivadas de este hecho, son catastróficas.

Estamos sufriendo una triste etapa de descreimiento en el que la opinión de los expertos no tiene el peso suficiente, pero ellos no se cansan de avisarnos de que es ahora cuando tenemos que actuar, y de forma contundente: La mayor amenaza real a la que se enfrenta la humanidad es el Cambio Climático. La prioridad no es fabricar y comprar armas sino plantar árboles, reducir la intensidad en el uso del agua, la energía, la generación de residuos. Un estudio publicado en Nature cuantifica, que en el año 2019, el 10% del PIB mundial se destinó a carrera armamentística; pues bien, si se redirigieran esos fondos y se destinase, sólo el 1% del PIB mundial a la lucha contra el Cambio Climático, se lograrían cumplir los acuerdos de Paris; y si se destinase el 5% del PIB mundial a la crisis climática, se alcanzarían los Objetivos de Desarrollo Sostenible definidos por Naciones Unidas. Si cambiamos el foco y las prioridades, podemos hacerlo, sólo tenemos que dejar de gastar dinero en pelear y matarnos, e invertirlo en el futuro, en la vida.

Es hora de aumentar el grado de alarma sobre el Cambio Climático porque es una enfermedad global que no entiende de niveles de renta, de religiones, ni de derechas o izquierdas. El coste de asumir el reto es ya muy alto, pero el coste de la inacción es inasumible.

Alemania ha dotado una partida de 54.000 millones de euros para combatir el cambio climático, Italia ya ha asignado 55.000 millones de euros de su presupuesto a este objetivo. Recuerdo, la Agencia Española de Cambio Climático cuenta con 24,5 millones de presupuesto total.

Y desde luego, la restricción no es el dinero; es una excusa barata que solo les sirve a los malos políticos y a algunos intereses privados que, mientras tanto, siguen acaparando riqueza a costa de todos. La cuestión relevante es, primero, los valores, y a partir de ahí la actitud, la convicción, la determinación. Con estas herramientas pueden encontrarse muchas e imaginativas soluciones. Por ejemplo, China ha asignado a 60.000 soldados la tarea de reforestar, cada año plantan unos 84.000 kilómetros cuadrados, una superficie equivalente a la de Irlanda.

En el proceso político, suelen estar primero las declaraciones, después la normativa y al final los presupuestos que las materializan. Andalucía sigue sin declarar en su parlamento la emergencia climática, es, como si aún no nos hubiésemos enterado de que el Cambio Climático nos está atacando y que está haciendo mella en nuestra salud colectiva, en nuestro territorio.

Si aún no se ha declarado la emergencia climática en Andalucía, árido se hace hablar de la normativa, con una ley, la de Cambio Climático de Andalucía, que, ya sea más o menos buena, está metida en un cajón; con un último decreto ley, el 3/2021 que faculta al Consejo de Gobierno a saltarse los procedimientos de protección ambiental vigentes. Con unos órganos de participación en este ámbito absolutamente inoperativos, desaparecidos. Y si miramos los presupuestos, la tristeza nos invade al comprobar que lo que Andalucía ha incluido en sus presupuestos son “más de sesenta indicadores que identifiquen los vínculos entre intervenciones presupuestarias y cambio climático”, unas referencias que, según la propia Junta de Andalucía, son “herramientas destinadas a promover la congruencia de las políticas tributarias y de gasto público con los objetivos ambientales y proporciona en la toma de decisiones una idea clara sobre los posibles impactos ambientales de las cuentas anuales de la Administración autonómica, con el objetivo de estimular buenas prácticas en la recaudación de ingresos y en la asignación de recursos», es decir, no hay presupuesto en Andalucía para combatir y mitigar el Cambio Climático sino índices de “bondad» de los presupuestos andaluces, y a esto tienen el descaro de llamar “revolución verde”. No dejemos que nos tomen el pelo, la inacción en la lucha contra el cambio climático es dañina, dolorosa, triste. No admitamos más excusas ni juegos de palabras, asignemos recursos públicos al mayor reto que tiene por delante la humanidad.

Justicia: del Mito al Logos. Por Julio Jiménez

El ser humano comienza el camino hacia el conocimiento y la verdad buscando respuestas sobre su existencia. ¿Quiénes somos? ¿Por qué vivimos? ¿Hay otra vida después de la muerte? ¿Qué es el universo?

En la Antigüedad, las religiones, los dioses, eran los que poseían las soluciones a estas cuestiones que se transmitían por la tradición oral de generaciones en generaciones. Es lo que llamamos MITO (relatos sobre dioses que explican el principio de la vida y los fenómenos de la naturaleza). Homero y Hesíodo son los primeros que plasman por escrito estas historias míticas de dioses, del bien y del mal, de los justo e injusto.

El paso del mito al logos se inicia en la antigua Grecia con los filósofos de la naturaleza, también llamados presocráticos. (siglo VII y principios del IV A.C.) estos, no se planteaban cuestiones sobre el fin y la misión del individuo, o la relación entre el pensar y el ser. Todas estas preguntas encontraban sus respuestas en la naturaleza y el cosmos. Entendían los cambios del medio y sus procesos estudiando la misma naturaleza. Este es el momento en el que la filosofía se independiza de la religión y empieza la verdadera búsqueda de la evidencia. 

La justicia en estos pensadores es justificada desde un planteamiento cósmico, naturista y divina. La diosa Dike protege a los hombres nobles y persigue a los injustos para imponerles castigo. Enemiga de las falsedades y sabia a la hora de discernir entre lo justo y lo improcedente.

Tales de Mileto opinaba que el agua era el origen de todas las cosas, es el elemento que dio comienzo al universo.

Para Anaximandro, el principio de la existencia se sitúa en una naturaleza infinita, en lo indefinido, con una extensión ilimitada, en “el ápeiron”. El concepto de rectitud y equidad lo asocia a la diosa Diké, la inmoralidad y la tropelía a Adikía, espíritu de los males de la humanidad. En un fragmento de su obra recogido en el trabajo de A Rodolfo Mandolfo “la Justicia en los orígenes de la filosofía del derecho”, se nos dice: “Lo ápeiron es el comienzo y el origen de todo lo existente. Más la fuente de la cual surgen las cosas existentes es también aquella a la que retornan para fenecer según la necesidad; pagan así mutuamente justo castigo y expiación por su injusticia de acuerdo con el orden del tiempo”.

Anaxímenes consideraba que el inicio de la vida estaba en los cuatros elementos, tierra, mar, aire y fuego, pero el punto de partida estaría en el aire como materia primaria. Opinaba que el agua es aire condensado que surge del cielo cuando llueve.

Parménides Pensaba que todo lo que hay, ha existido siempre. Todo es eterno, nada puede surgir de la nada por lo que ningún cambio es posible. Personaliza la honradez de la humanidad en Diké.

Para Heráclito los cambios constantes, el todo fluye, son los rasgos más importantes de la creación, pero asegura que existe una unidad, un todo al que llamaba “dios” o “logos” como la causa del inicio de la vida. Heráclito sostiene que existe una “ley divina” que sirve de modelo donde han de inspirarse las leyes humanas.

Empédocles piensa que la naturaleza dispone de cuatro elementos, tierra, agua, aire, fuego. Los cambios que se producen se deben a la unión y separación constante de estos componentes. Entiende que existe una ley universal que rige todo el Cosmos.

“Lo que es justo puede muy bien ser expresado dos veces” (frag.25)  “Pero una ley universal se extiende por el amplio dominio del aire y por el infinito de la luz” (frag 135)

Pitágoras entiende la realidad desde una forma matemática. El origen son los números. Los cuerpos físicos son una unión de puntos geométricos que forman líneas, superficies, planos etc. La realidad se construye dividiéndola en unidades que se pueden medir, operar y abstraer de forma matemática. La justicia es una igualdad matemática entre dos miembros, la pena debe ser igual al daño causado por el delito. Aparecen los conceptos de proporción y equilibrio.

Anaxágoras concluye que la naturaleza está formada de elementos minúsculos, invisibles al ojo humano a los que llamaba “gérmenes” o “semillas” que estaban organizadas por una fuerza de creación llamada espíritu o entendimiento.

Por último, Demócrito entendía que todo estaba construido por unas sustancias muy pequeñas, invisibles e inalterables a las que llamó “átomo”. Existen millones de átomos de formas distintas que constituyen los diferentes cuerpos. Cuando éste muere, ejemplo una persona, los átomos se desintegran y forman otro cuerpo. Demócrito piensa que la práctica de la equidad llevará al hombre a su felicidad. “La justicia consiste en hacer lo que se debe, la injusticia es omitir el deber, esto es, dejarlo de lado” (frag 256).

Julio Jiménez Cordobés.

Febrero 2021

Irracionalidad humana (Manuel Barea Rodríguez)

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Estepona 27.09.20 

 Autor: Manuel Barea Rodríguez.

 Cuán a menudo podemos ver cuán incoherentes son los hombres, en general, y por lo tanto irracionales. 

 Buscan la paz, pero promueven guerras. Quieren la abundancia y el equilibrio de la naturaleza, pero no la respetan. Cantan y exaltan la vida en el planeta Tierra, mientras destruyen gradualmente su biodiversidad. Predican la unidad, la concordia y la igualdad entre pueblos y naciones, pero en detrimento de estas intenciones faltan el respeto a los derechos humanos, fomentan la industria militar con el pretexto de defender la paz, pero, incluso en su vida cotidiana, actúan en sentido contrario a lo que aplican a otros. 

 Es el hombre animal, en su irracionalidad y en sus paradojas. Predican una cosa y hacen otra. Dicen que quieren apagar el fuego de la discordia, la incomprensión y la injusticia, pero no pueden vivir bien con su entorno ni con los más cercanos.

 Preguntémonos cuál ha sido nuestro papel en este contexto. ¿Estamos promoviendo la paz a nuestro alrededor? ¿Estamos defendiendo el medio ambiente donde vivimos? O, incluso con nuestra inercia, ¿estamos añadiendo más leña al fuego de la locura humana? 

 ¿Qué tal si este domingo respondemos estas preguntas con mucha sinceridad? ¿No es justo hacer bien nuestra parte? Es el mínimo, porque, después de todo, ¡somos el Universo! 

 ¡Un abrazo! 

 Manuel Barea Rodríguez

En las noticias, describir mejor que opinar. (Antonio Aguilera)

En demasiadas de sus noticias, los árboles se ponen delante del bosque. Las causas y condicionantes son muchos. La celeridad e inmediatez que la sociedad demanda. Los intereses económicos y políticos. La innegable subjetividad de la presencia de la mano humana. A veces cuesta, no sólo saber, sino deducir, lo que realmente ha pasado tras prestar toda la atención a la lectura, audio o reportaje.

Los sistemas y procedimientos informativos en unos años donde la tecnología y las percepciones evolucionan tan rápido, que están haciendo de esa, una profesión de alto riesgo. Están en grave riesgo de viabilidad canales y cadenas informativas que fueron ayer de masas. A la vez, los índices de audiencia de noticias y medios escritos caen a niveles muy pobres. A la capacidad de acceder a otras fuentes en otros momentos se suma una sombra que flota demasiadas veces en la moral de los periodistas, la merma de credibilidad y confianza.

De los casi 47 millones de españoles, 29 millones utilizan diariamente las redes sociales y pasan casi seis horas al día en Internet. El informativo más visto de televisión no supera los dos millones de televidentes. El programa informativo más oído en la radio tiene 2.640.000 oyentes. El periódico online más leído es deportivo y tiene 1.672.000 visitas diarias. El periódico generalista más leído apenas llega al millón de lectores diarios. Las redes sociales creciendo, los canales informativos, bajando.

Porque en la época de la hiperinformación, todos nos hemos convertido en expertos de mil temas. Esto hace que nuestra capacidad de escucha y empatía se reduzca y, de forma soberbia, ponemos en cuestión la veracidad de todo lo que quieren contarnos e informarnos.

Es necesario encontrar mecanismos que frenen lo que a término es una degradación de nuestra sociedad. Se evidenció hace pocas semanas cuando fue necesario poner un importante dique de contención a los bulos que se hacían superlativos en torno al coronavirus y que vuelve a tener otra forma de expresión con el movimiento negacionista de la enfermedad.

A toda esta cadena lleva contribuyendo desde hace años un abuso que es replicado hasta la saciedad, que se ha implantado como hábito pero que es de esos elementos nocivos que debemos retirar de la cesta del proceso informativo, como las manzanas podridas. Es el momento en que propios y extraños aprovechan que le ponen una “alcachofa” delante para soltar su píldora mitinera, olvidándose del hecho relevante que ha ocasionado la presencia de los medios de comunicación. Pregúntame lo que tu quieras que yo te responderé lo que me dé la gana.

¿Y si suprimiésemos esa parte de las noticias? ¿Y si dejase de ocupar espacio el spitch interesado y se hablase de verdad de lo noticiable? ¿Y si se les cercenara su minuto de oro a los que viven y alimentan sensacionalismos y enfrentamientos? Ya existen en los periódicos y páginas web los espacios de opinión (como este), ya funcionan los programas radiofónicos, televisivos y online de debate. Circunscribamos entonces los formatos y los objetivos y evitemos mezclarlo todo y ofrecerlo en un totum revolutum a la sociedad que acaba originando indigestión, confusión y desapego.

La medida resultaría tan sencilla como contundente. Eliminar las declaraciones de las noticias. Que en el momento en que se les pide a los ciudadanos que presten atención a los hechos predomine el verbo describir en vez del de opinar.

Se revelarían desde luego esa corte de diablillos de tercera división que han hecho de ello su oficio, en realidad portavoces de intereses particulares, pero resultaría un sano ejercicio que fortalecería el papel del periodismo, que defendería, a base de pequeños ladrillos la calidad de la democracia y la convivencia. Es por esto por lo que una de las primeras acciones de todos los regímenes totalitarios es apropiarse de los medios de comunicación, para convertirlos en altavoces de sus discursos, de sus intereses que tratan de convertirlos en dogmas.

La pureza, la objetividad total informativa es una utopía en el horizonte. Pero eso no es un defecto. Sigue siendo bueno que seamos humanos. Lo relevante es ser conscientes de nuestros defectos para intentar corregirlos. Uno de esos dolorosos defectos de hoy son los abusones de la alcachofa, es hora de arrinconarlos.

Apuntalar proyectos informativos solventes en los que puedan desarrollar su trabajo buenos profesionales sólo puede llevarse a cabo con la complicidad y colaboración de sus consumidores y usuarios, entendiendo que es una profesión que necesita ser adecuada y dignamente retribuida, que prestan un necesario servicio público. Aquí propongo una punta del hilo para empezar a hacer madeja: vacío a los voceros, a los charlatanes sectarios, a los vendedores de crecepelo, a los incitadores al odio, a los predicadores de pacotilla, a los que no demuestran el mínimo decoro y respeto por el periodismo, la audiencia y la democracia.

El fiasco del ingreso mínimo vital. (Isidoro Moreno)

Cuando en mayo, se aprobó el llamado Ingreso Mínimo Vital (IMV), el autodenominado «Gobierno de progreso» lo presentó como una conquista histórica. Fuimos muy criticados quienes señalamos sus graves limitaciones, tanto en cuanto a su presupuesto (notoriamente inferior al que figuraba en los respectivos programas con los que PSOE y Podemos se habían presentado a las elecciones) como respecto a sus objetivos, centrados solo en la «pobreza extrema» sin tener para nada en cuenta la pobreza ordinaria (!), y en relación con los requisitos para recibirlo, que estimábamos iban a dificultar mucho que la prestación llegara a una gran parte de la población, ya de por sí muy restringida, a la que se dirigía: unos 850.000 hogares o «unidades de convivencia».

Pues bien, a tres meses de su aprobación y dos meses y medio de abrirse el plazo de recepción de solicitudes, el Instituto Nacional de la Seguridad Social ha reconocido que, a fecha 7 de agosto, solo se habían aprobado 4.000 de las 714.000 presentadas. O sea, un 0,6%. Ridículo. Y dramáticamente exasperante para los cientos de miles de familias que siguen sin contar con ningún tipo de ingresos.

Más que hacer la crónica de este desastre anunciado, convendría centrarnos en las dos más importantes razones por las que se ha dado este magro, y más que previsible, resultado. Por una parte, la incapacidad del aparato burocrático que debe tramitar las solicitudes. Por otra, la casi insuperable dificultad de la mayor parte de la población contemplada para presentar todos los documentos exigidos y realizar adecuadamente dichas solicitudes.

En pocas semanas, se presentaron más de 700.000 solicitudes que colapsaron las oficinas de la Seguridad Social. No se planificó adecuadamente la gestión de las peticiones por lo que el ritmo de su tramitación es muy lento. Desesperadamente lento para quienes esperaban, porque así les fue prometido de labios de los actuales gobernantes, que muy pronto iban a recibir la prestación que los sacara de la extrema pobreza (para dejarlos instalado, eso sí, en la pobreza no tan extrema). Junto a las 4.000 solicitudes aprobadas, otras casi 29.000 sí fueron tramitadas siendo rechazadas, la mayoría de ellas por estar incompletas o con defectos formales. O sea, que, durante los dos primeros meses de la gestión, fueron evaluadas menos del 5% de las solicitudes recibidas. Y, de estas, positivamente una de cada ocho. La crudeza de estos números habla por sí misma. Y ello apenas se maquilla con el reconocimiento, de oficio, del derecho al IMV de quienes ya cobraban una prestación por hijos a su cargo, unas 75.000 familias, que en la mayoría de los casos van a seguir cobrando igual que antes, aunque ahora con el rótulo de IMV.

Pero es que, incluso si no se hubiera dado la imperdonable falta de medidas para reforzar el personal administrativo necesario, muy probablemente el porcentaje de prestaciones aprobadas sobre el de denegadas habría cambiado muy poco. La razón no es otra que la dificultad difícilmente superable de una gran parte, si no la mayoría, de los solicitantes para aportar la documentación requerida y hacerlo, además, por vía digital. ¿Saben los legisladores, y en primer lugar los miembros de este Gobierno, de qué están hablando cuando se refieren a pobreza extrema y a exclusión social? ¿Piensan que en todos los hogares en esta trágica situación -tan generalizada en tantos barrios de las grandes ciudades y pueblos andaluces- existe el aparataje y los conocimientos necesarios para elaborar de forma adecuada una solicitud como la que se exige?

Irremediablemente, deberá abrirse un nuevo plazo de presentación de solicitudes y subsanación de errores porque los tres meses en principio contemplados van a resultar totalmente insuficientes, tanto más cuanto que el silencio administrativo significa denegación. Y mientras todo este ocurre, ¿cómo sobreviven los dos millones y medio de personas cuya situación habría de remediar, al menos en lo más elemental, el IMV? Si la opción hubiera sido una Renta Básica Universal e Incondicional y no un subsidio condicionado sobraría gran parte del aparato burocrático. Quienes más lo necesitan hubieran podido cobrarla desde el primer día. Y quienes no la necesitamos devolveríamos lo recibido en nuestra próxima Declaración de la Renta. Esto no es una quimera sino algo económica y técnicamente factible. Otra cosa es la voluntad política. Que, a día de hoy, no existe. Con el resultado dramático que vemos.

Isidoro Moreno Navarro.



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