Poesía

Desde Puerto Bayyana

Desde Puerto Bayyana

Llegaste y te enamoraste de Puerto Bayyana, destino de todos los sueños, luz de Occidente. Siempre enamorado, mejor sabías ofrecer que pedir, te asomaste a tu ventana, plena de luz del mediodía, de tu ciudad, de tu Andalucía y, enamorado de la mar, tu mar, la mar de Andalucía, te fuiste con las olas, con los vientos, el Poniente y el de Levante, Y el del Sur. Tu sur afrobético, la calidez de tu sonrisa, de tu resistencia. A las contrariedades, a los abandonos egoístas que te obligaron a sufrir. A la enfermedad. Maldita enfermedad moderna, ahora que nada más se diferencia entre “antiguo” y “moderno” en el supuesto ignorante de que sólo éste último encarna lo positivo. Tú has sido positivo y eso perdurará en nuestras memorias.

Te fuiste, poeta. Pero no te podías ir. Te retiene el cariño de tus hijas, de tus amigas, de tus amigos. Y tu poesía. Porque la poesía y los poetas sois eternos, universales. Ya ves: tenéis que vivir manteneros toda la eternidad; pero la eternidad es distinta al “valle de lágrimas”: sin maldades, sin traiciones, sin enfermedad, que ya no te afectan. Ahora eres todo nuestro, de quienes te queremos, de quienes mantendremos el recuerdo de tu buen humor hasta en los peores momentos, de cómo descargaste tus sentimientos en tu poesía y en el buen hacer, en el buen trato a tus amigos. No quiero llorar para que no se empañen mis ojos, para no enturbiar la visión de tu resistente alegría hasta en los peores momentos.

Hoy, esta madrugada a las 2’35 nos quedamos huérfanos, te has trasladado a otra dimensión desde dónde nos seguirás cuidando y dónde nosotros podremos retenerte, para que no te hayas ido.

Te queremos, Marcos.

Rafael Sanmartín. Escritor.

Sevilla (con el corazón hoy en Puerto Bayyana), 10 de octubre de 2019